martes, 9 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 4: Días Oscuros y la Luz de Elche


En medio de mi paraíso particular, de repente, un día normal, un terrible huracán de tristeza y rabia irrumpió causando estragos en mi estado de ánimo. Sin saber exactamente por qué, las lágrimas comenzaban a aflorar de mis ojos a cada instante, en la piscina, comiendo, en el coche, cuando me duchaba... 

Me sentía solo. Mi infeliz odisea duró dos días... en el primero, por la tarde, estuve visitado un pueblo cercano con mis padres... pero no hubo manera de distraerme, pues apartado de ellos, mientras fingía hacer fotografías, lloraba silenciosamente, muy tranquilo. Todo me parecía que estaba mal... pero de nuevo, volví a pensar que la culpa de todo era mía, yo era el fallo. Volví a odiarme, temía que todo se repitiese una y otra vez, que no pudiese volver a salir adelante y vivir siempre en la misma mierda. Durante unos días, dejé de creer en ciertas personas, sentí que otras me defraudaban, y que mi vida volvería a ser lo mismo, me desesperanzé y volví a cansarme de vivir.

No alcanzo a entender muy bien por qué me ocurrió ésto... quizás fue ver que en el camping no hacía nada nuevo, que éste año era igual al anterior y lo seguiría siendo en el siguiente... quizás que siempre he escuchado palabras y palabras en mi vida, pero nunca he visto ningún acto, nadie ha movido un dedo demostrando lo que prometía... quizás fue porque durante varios dias no pude hablar con eGeo... pero si creo que fue porque en aquel momento yo debería estar con Neo, disfrutando de la felicidad juntos. Eso fue lo peor... saber que podría ser, pero no fue. Ilusionarse, pensar en el futuro, querer vivirlo... pero luego quedarse con las manos vacías, sabiendo que todo ha sido un error. Puede que eso fuese el detonante...

El segundo día fui autista... no hablé nada con nadie, no me bañé en la piscina, pasé la tarde leyendo en la terraza... pasé de Roberto, el pobre se extrañó, pero yo simplemente le dije que no era mi mejor día y que necesitaba estar solo. Al atardecer fuimos en familia (con Miriam, claro, que ya es de la familia) a Elche, a ver la última película de La Momia en el CC L'Aljub, en la que me intenté concentrar para olvidarme de lo demás. Casi lo conseguí, pero a la salida, de sopetón me encuentro con una pareja gay... y volví a caer en mi soledad. A la vuelta en coche, con la cabeza apoyada sobre el cristal de la ventana, veía pasar las farolas que se encendían al caer la noche, los árboles y los postes de electricidad a gran velocidad, pensando en mi, en mi pasado, y recordando a mi viejo fantasma, productor de tantas veladas desveladas... ¿de verdad sirvió de algo empapar tanto la almohada? ¿Aquellas lágrimas que derramé... llegarán a ser gotitas de felicidad? ¿Llegaré en un futuro a mirar atrás, y alegrarme de todo lo que he pasado, porque me ha conducido, me ha enseñado, y me ha ayudado a tener lo mejor posible? Decís que se nota, que he aprendido mucho, que he crecido como persona... pero creedme bien, en ese momento yo no pensaba lo mismo.

En esas 48 horas, casi sin descanso, estuve realmente mal. Lloré muchísimo, callado, sin exaltarme, si alguno de mi familia hubiese estado atento, vería correr bajo las gafas de sol regueros de agua salada. No se lo dije a nadie... tampoco quería manchar con mi tristeza la felicidad límpida de los demás, no era plan. Mis padres no se dieron cuenta, nadie notó nada raro, intenté comportarme como si tal cosa... y los dos días infernales pasaron. Al día siguiente amanecí perfecto, recordando las estupideces que había pensado la noche anterior. Ese día madrugé con mi padre y fuimos a visitar Elche... adoro esa ciudad. Estuvimos viendo los palmerales, la Huerta del Cura, la Basílica de Santa María, paseando por sus calles, visitando sus jardines... haciendo fotos, por supuesto... y me sentí como en mi casa. Algo tiene esa localidad de 222.422 habitantes (gracias Wikipedia!) que me atrapó... será su situación rodeada de ancianas palmeras, sus tradicionales habaneras (género musical) de la zona, su historia, su arquitectura maravillosa, su "Misteri d'Elx" (representación religiosa centenaria, que el año que viene pienso ver)... sus chicos guapos... porque anda que no hay ilicitanos guapos, madre!!!

Pasamos allí la mañana, comimos, y por la tarde fuimos a Alicante. Mi padre, fiel a su costumbre, se perdió, y durante una hora condujo de aquí para allá en esa inmensa ciudad tan extraña para nosotros. Al final, logramos aparcar en el centro, donde estuvimos visitando la Concatedral (no me gustó nada... demasiado austera, no, prefiero la verdadera Catedral de Alicante, en Orihuela, sí que es preciosa) e intentamos subir hasta un castillo en lo alto de la ciudad... pero eran las 6 de la tarde, el calor apretaba, y lo último en que pensábamos era ver más museos y arquitecturas. Así que hicimos lo que más queríamos... coger el coche de vuelta, ir al camping, cambiarnos y directamente darnos el chapuzón en la piscina.

Eso fue durante los últimos días, en los que normalmente la afluencia de campistas disminuye considerablemente... pero este año ese efecto de fin de vacaciones poco se notó. Tampoco nos llovió, gracia a Dios, como nos pasó el año pasado... el año anterior fue fatídico, no disfrutamos nada las vacaciones. Se quiso reservar la parcela cuando era demasiado tarde, así que las perdimos... y solo encontrarmos en otro camping cercano, donde estuvimos una semana... pero no nos gustó. Allí, nos enteramos de que al final si había en nuestro camping de siempre, La Marina, así que en mitad de las vacaciones recogimos las cosas, pusimos todo en su sitio en el coche, nos transladamos al nuevo camping, desmontamos los bártulos, pusimos de nuevo las tiendas de campaña, las pérgolas y la cocina... y todo listo, en un día nos habíamos mudado de sitio. Pero ni aún así las vacaciones fueron mejores... ya que en nuestro lugar de siempre donde debíamos de estar mejor, llovió incesantemente durante varios días y noches, fastidiando todos los planes. No fueron unas buenas vacaciones... pero menos mal que éstas fueron las mejores, y compensaron las frustración del año anterior.


Y ya está. Quizás me esté dilatando mucho con esta historieta... prometo que ya mismo termino, solo queda una más. Incluso a mí mismo me parece lamentable que no escriba nada más, que solo me limite puntualmente a escribir sobre el camping... pero es que estos días ando muy falto de inspiración... espero que vuelva, no sé qué me pasa. Tengo varias cosas de las que escribir... pero prefiero hacerlo cuando esté del todo bien, y mi muso quiera hacer las paces conmigo.


Un besazo a todos!!! ^^

PD: Foto de la primera salida con mis padres... me gusta, no sé por qué... y más ahora que la he retocado así con ese marquito chapucero.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Domingo: Día agotador


Cada vez que escucho o digo la palabra "Domingo", me recuerda a un individuo más simple que una ameba, que se ha pasado años y años insultándome y llamándome maricón en clase. Es de las pocas personas que odio, porque siempre tenía que "esconderme", intentar no llamar la atención en su presencia, casi no hablar.... o si no saltaría él con un "hola guapooo, me das un bessso Gatooo..." asqueroso e imitando mi inexistente pluma, dejándome en ridículo ante tantas miradas fijas en mi, riéndose por lo bajo. Ya está, ya me has amargado el principio de post. Ojalá te mueras, cabrón, no sabes todo el daño que me hiciste!

Discúlpenme, ya he vuelto en mi. Olvidemos es palabra... digamos, simplemente como quien no quiere la cosa, que el séptimo día de la semana pasada, el día de asueto obligatorio, fue eterno. A penas estuve una escasa hora en casa durante todo el día... y es que los planes se sucedieron con rapidez, impidiendo permirme mis cibernéticos ratitos diarios. Por la mañana me levanté temprano, a las 11, teniendo en cuenta que la noche anterior salí con Sally y Sarita a dar una vuelta hasta las 2, a algún local a beber algo. Me encontré con Kitty, con Marcos y con Marta (la cual me dió el piquito de despedida correspondiente, convirtiéndose poco a poco en una costumbre), y cuando ya nos íbamos, con el rubito. Tenía ganas de verlo, por la curiosidad que me dio tras lo sucedido aquel viernes noche, pero él, con unas cuantas muchas copitas de más, casi no reparó de mi presencia, simplemente me estrechó la mano fuertemente. Lo vi más gay que nunca, con mucha pluma... pero me percaté de su buen cuerpo, sus fuertes biceps y sus imponentes pectorales. Físicamente, está divino... pero ya sabéis que así no se me puede ganar, yo necesito saber mucho más del chico, el cuerpo es algo totalmente secundario. Acabó la noche muy bien, ya que lo pasé estupendamente con las chicas, y hemos prometido salir otra vez juntos.

De manera que ayer mañana, aparte de cansado, amaneció el día bastante ajetreado. A las 12 ya estábamos listos y dispuesto a salir con el coche, dirección a mi otra casa de Torre del Mar. Ésta estaba ocupada por mis tíos, hermano de mi padre, y la pequeña prima que nos han dado; suelen pasar unos días allí, cuando quieren nos piden permiso y les damos las llaves. Estuvimos con ellos almorzando en un restaurante muy bueno que hay allí, baratito, pero que ponen unos platos bestiales y unos postres deliciosos, y sobre las 5 y media ya estábamos de vuelta en casa. Llevaba todo el día con un dolor increíble de estómago, como si tuviese una herida abierta en él y me hiciese daño... apenas podía moverme, y era incapaz de estirarme. Dicen mis padres que quizás fue del mojito que probé la noche anterior con Sally y Sarita, pero no lo sé... algo bebí, pero no mucho, no me gustó especialmente... demasiada hierbabuena. El caso es que yo no estaba en condiciones de andar mucho, que es lo que mi padre pretendía hacer ayer tarde, pero tras convencerme a mi mismo de que debía hacerlo, para entrenar y estar preparado para hacer el Camino de Santiago y poder ver a mi querido eGeo, salí con mi padre decidido a andar los kilómetros que hiciesen falta con todo el dolor del mundo para alcanzar mi meta (osea, él, eGeo). Al final, no fue para tanto... bueno, a decir verdad, me dolió un poco  durante todo el recorrido, unos 12 km... pero ningún quejido se escuchó de mi boca hasta llegar a casa. El trayecto por el que anduvimos fue precioso, a la derecha las vírgenes playas de fina arena o de rocas casi sumergidas, salpicadas por la blancura de las enormes gaviotas aquí, acá y más allá, y el infinito mar en el horizonte... y a la izquierda, los malditos coches de la autovía de la Costa del Sol. Pensé durante la ida, a quién llevaría allí, y lo que le diría... y a la vuelta, hablé con mi padre. Estuvimos dialogando una vez más cómo hacer para poder andar parte del camino de Santiago y también yo poder visitar a eGeo a Logroño. Incluso me dijo que había soñado con eso, en la manera de planearlo... y eso me impresionó, y me hizo sentir muy bien con él. Está implicado en la situación, quiere que nos veamos, e intenta hacer lo posible por que así sea, y eso me gusta mucho. Incluso, intentando ver de otra forma cómo hacerlo para que yo esté suficiente tiempo en Logroño, me propuso que simplemente fuese con él, pasase un día allí, y me volviese al siguiente de vuelta yo solo. Eso me encantaría... pero sería abusar muchísimo de su generosidad... y además, yo también quiero hacer el Camino, qué leches!

Llegando de vuelta en Fuengirola, nos encontramos con mi madre (que también estaba paseando, y nos iba a acompañar a casa), justo cuando me llamó eGeo muy conmocionado. A mis padres rápidamente les perdí de vista, y con él estuve hablando un largo rato, intentando tranquilizarlo y logrando alguna que otra sonrisita preciosa. A la luz de la Luna que ambos observábamos, me contó su situación, y yo intenté aclararla todo lo que pude... y creo que algo conseguí. No mereces llorar, eGeíto querido...

Al llegar a casa eran la 9 y 20. Mi madre ni siquiera me dirigió la palabra.. lleva unos días muy rara conmigo, como si le fastidiase que hable tanto con alguien, o que esté tan feliz... al revés que mi padre, quien cada vez ofrece más oportunidades para poder tener mi intimidad. Rápidamente me duché y salí volando hacia la tetería más cercana, donde a las 9 había quedado con todos los de la clase. Tras descubrir que finalmente no eran precisamente todos los de la clase, sino sólo Lola, Kitty y su novio Andrés, pedí disculpas por mi retraso, por lo que Lola preguntó la causa. Le conté todo el rollo de lo ocurrido durante los últimos meses pero muy muy concentrado, y le adelanté lo que podría pasar en un cercano futuro. Entonces, sin saber cómo y mientras fumábamos de una cachimba de mandarina que Andrés pidió, empezó a hablarme de sexo. Me contaba lo que hacía con su novio Julián, como había sido, lo que habían intentado... y quiso saber mis experiencias... bastante excasas, la verdad. Algo le conté de lo que hacía con el indiesito... pero en plan normal, no con mucho detalle, no podía olvidar que al lado tenía a Kitty (la cual andaba liándose con Andrés) y que debía ser algo pudoroso. Lola me dijo que yo era la única persona con la que podía hablar de ésto con libertad, y me confesó que eso le encantaba, hablar de sexo y de todo sin tapujos. Me sentí muy bien con ella, no tenía problemas en contarle cosas que con otra persona me habrían hecho enrojecer de pudor.  Aunque poco puedo contar aún, eso era lo que más me jodía...

Pero la situación terminó de joderme por todo cuando llegó Julián. Ahí estaba yo, sentado en una esquina de la pared, con una pareja a cada lado haciéndose carantoñas, pensando y pensando en quienes todos ya sabéis. Menos mal que Julián y Lola se dieron cuenta de que estaba totalmente apartado, así que me prestaron atención y estuvimos hablando un rato sobre muchas cosas. Con Kitty, que se fue al poco rato, sobre las 11, poco hablé, pues estaba todo el rato con el novio, y yo hablando con Lola de nuestras intimidades. Hasta la medianoche estuve con ellos en la tetería, luego fuimos a la casa de la fémina, y después a un antro de mala muerte muy famoso en el lugar, pero eso sí, con muy buena música de fondo (rock del bueno, Queen, Guns and Roses, The Beatles). Allí estuvimos hasta la 1 y media, hablando con Lola y escuchando las conversaciones de algunos chicos que conocí allí, todos de un estilo difícil de definir... porque en ocasiones con decir simplemente rockeros la explicación queda coja. Muchas son personas interesantes... con una larga historia... por ejemplo, el hermano del chico cabrón que me jodió la vida el año pasado, el que fue novio de Adán, es todo un genio, estudia Filosofía en Málaga, es muy guapo, y tiene un estilo muy personal que me encanta. Pero solo por ser hermano de otra de las personas que más odio, me provoca rechazo instantáneamente, no puedo evitarlo.

Volvimos tarde, yo estaba cansado, con los pies doloridos y el incesante dolor de estómago que no había remitido en todo el día (y que hoy Lunes persiste), contando con que se me olvidó completamente cenar. Llegué a casa y todos estaban durmiendo, me tomé unas galletitas rellenas de crema de fresa, y me quedé frito dándole toques (llamadas perdidas) al móvil de eGeo. Si, es que ya está en cada acto de mi vida... y espero que algún día lo esté definitivamente (no adelanto acontecimientos!!).

Un besazo a todos!!!


PD: Foto de un momento de la tetería, en la cámara de una amiga

sábado, 6 de septiembre de 2008

Recordando la infancia. Viviendo en familia.


Hoy no escribiré sobre lo que pasó en el camping... porque poco queda ya por contar, y porque hoy no tengo mucho tiempo para escribir. Así que me limitaré a contar lo ocurrido éstos días.

Durante ésta semana, se celebra en Fuengirola la Feria de la Cerveza, un estilo a la Oktoberfest alemana pero en andalú y en versión microscópica. El jueves salí con el grupo de Sarita al completo dispuestos a ir a la Feria, que se celebra en el castillo... pero poco tiempo estuvimos. Ninguno teníamos intención de beber, así que rápidamente nos aburrimos (ya que casi exclusivamente se vendía cerveza allí) y se fue la mayoría. Terminé la noche hablando y haciéndonos fotos con Sarita y Sally hasta la 1 y media, bastante entretenidos nosotros solos.

Y el viernes, anoche, mis padres decidieron salir con los padres de Sarita (grandes amigos) a ver la feria y a beber un rato cerveza alemana. Mi hermana y yo, pues aprovechamos para irnos a su casa, con Sarita, Sally y otra chica, para cuidar del hermano pequeño de la primera. Sally se llevó el singstar y yo aporté mi granito de arena con mi PS2, y estuvimos un rato cantando. No sé si recordáis bien cierta tarde, cuando conocí al rubito gay, que era la primera vez que veía ese juego en directo y que lo probaba. Lo que sí recuerdo yo demasiado bien es que lo tuve que dejar inmediatamente, ya que no acertaba ni una. Pues bien, anoche, tras atacar fatídicamente la primera canción (una cuya letra no me sabía), fui ferozmente a la segunda... y la bordé. Las canciones que yo me sabía (LOVG, Nena Daconte, etc...) las cantaba perfectamente, llegando al tono preciso. Ojo, lo tengo que decir... yo canto fatal, muy muy mal, tengo una voz espantosa... pero como a veces me gusta hacer el ridículo en solitario, mis canciones preferidas las canto más afinadas. Porque nadie me ganó cuando salió Fangoria y deslumbré a todos con mi perfecta interpretación de "Criticar por criticar". Si, vale, me encanta Alaska, su voz y su forma de ser... muy transgresora, digna de alabar. 

Me animé, y canté con todos... estábamos en confianza.  Sally si que nos deslumbró a todos... tiene una voz maravillosa, preciosa, muy potente, pero también suave y dulce. Qué maravilla, adoro las personas que saben cantar!!. Pero, lamentablemente, pronto tuvimos que apagar los micrófonos, ya que era tarde y el pequeño hermanito de Sarita necesitaba dormir. Así que tocó preparase unos sándwiches, poner patatas, hacer palomitas... y elegir película! Sally empezó a sacar DVDs y cintas de vídeo de su mochila... y tras un largo consenso, estuvimos a punto de ver Bambi. No pensaba ver esa película... es una película de niños chicos... yo quería algo más acorde con nuestra edad de adolescentes, algo de miedo, de aventura, intriga... así que al final se eligió lo que yo quise. Vimos La Bella y La Bestia!!!. 

Lo de antes era broma... sí, sí vimos La Bella y La Bestia... me refiero a lo anterior... me encantan, adoro, me chiflan las películas de Disney... soy muy muy ñoño, lo sé... pero es que son tan tiernas!! Y esa me gusta más en especial... por lo que viene a decir. La belleza está en el interior, hay que aprender a amarla. Blancanieves, Aladín... esas también son mis preferidas... pero para mi gusto, la que más me marcó, por su música, su historia, y el dibujo... es MI película... osea... Los Aristogatos!!!. Ya sé lo que opinaba mi amiga Sofía en su blog... pero yo ya he pasado muchas penurias, y sé bien cómo es la vida... y la verdad es que es un gustazo volver a ser inocente y feliz por unos momentos, pensando que los príncipes azules existen, que vendrán algún día a rescatarme de esta cruel prisión. No creo que haga tanto mal estas películas... no hace ninguno... simplemente es culpa de lo demás, de los padres, de la sociedad. Les enseñan a los hijos que solo existen lo que ven por la tele (siempre en el horario infantil, por supuesto... lo que hay por la noche lo aprenden más tarde, aunque cada vez más pronto), que las bonitas historias de amor donde el malo acaba mal, y el bueno bien, existen. Pues no es cierto... o al menos la vida nunca me lo ha demostrado así. Pero volviendo a la bonita historia de la fealdad y la belleza... al acabar, no llegué a llorar... pero por poco, pues esas cosas me enternecen muchísimo. Me entraron ganas de querer a alguien, y de abrazar fuertemente a cierta personita a la que voy necesitando cada vez más...

Nuestros malos progenitores, que no nos enseñaron que en algunos finales felices la perdiz atragantó al novio y la novia casi se muere de infarto al ver que tenía que pagar la hipoteca y llevar adelante a los tres hijos, llegaron sobre las 2 de la mañana algo contentillos, menos mi madre, que era quien conducía. Hablamos un rato las dos familias, y nos fuimos cada uno a su casa, a dormir. Hoy por la mañana, supuestamente y según tenía planeado mi padre, saldríamos temprano a andar a la sierra de Mijas como antaño (si, la sierra que ahora está quemada, pero por otra parte), ya que tenemos que prepararnos para el Camino de Santiago (y yo, con más ganas que nunca!). Pero, como es lógico, hasta las 10 no se ha levantado el primero, y a las 11 lo he hecho yo: estábamos todos muertos de cansancio. Como le estuvimos hablando a mi padre sobre el Singstar y lo bien que lo pasamos, y añadiéndole a la mezcla que a él le gusta cantar... propuso a las doce ir al Centro Comercial, a buscar el juego, y algo de ropa para todos. Estuve mirando en la tienda de Vodafone, porque pienso pasarme... todos mis amigos son de dicha compañía, me sale muchísimo más económico... pero me cambió la cara al ver que el móvil que quiero me saldría por 99 euros (y eso que no he sido muy exigente...), pasándome con portabilidad y contrato desde Orange. He de pensarlo.

Comimos allí, un delicioso kebap para cada uno, y volvimos sobre las 4, yo con un pantalón de PullAndBear algo ajustado, y una camiseta de licra lisa de Zara, mi padre con algunas camisas, pantalones y zapatos, y toda la familia con el dichoso jueguito. Y qué jueguito!! Hemos disfrutado de la vida familiar, esa que tanto pedía mi padre y que mi madre intentaba crear, toda la tarde, lanzando aullidos como locos micrófonos en mano, "interpretando" canciones de la Movida madrileña de los 80, esas canciones que mi hermana y yo nos sabemos a base de escucharlas una y otra vez en los cassettes de mi padre durante los largos viajes en coche a Palma del Río.

He vuelto al ordenador, he tenido una charla muy intensa e interesante con eGeo (te quiero guapo!), y aquí estoy, recién cenado y dispuesto a salir con Sarita y las chicas un rato, que quieren mover el esqueleto. No sé yo lo que moveré, pero seguro que de éso poco, ya que quieren ir a discotecas y a mi no me dejarán entrar. Y el plan de vestirme de tía e implantarme un escote para que me dejen pasar... como que no cuaja del todo bien. Pero la cosa es estar con ellas, pues lo paso muy muy bien...


Un besazo a todos!!!

viernes, 5 de septiembre de 2008

La realización de mi sueño.

Estoy muy bien. Me gusta como está todo, sonrío, la imagen que me devuelve el espejo es agradable a mis vista por primera vez, no soy ególatra, mantengo mi típica modestia... pero me gusta cómo soy, lo que tengo, y cómo está dispuesto todo a mi alrededor. Estoy mejor con mis padres, con mis amigos, he conocido a Sally y a las otras chicas y salgo con ellas, alguna gente me felicita por mis fotos, me llevo bien con todo el mundo... he hecho buenos amigos online y a través del blog... y tengo muchísimas ganas de empezar las clases, porque sé que este año será distinto. Quiero crecer, aprender más, desarrollar mis habilidades... descubrir qué me gusta y qué no, qué se me da bien, y qué cosas no deberé de intentar jamás. Estoy alegre, contento... rozando la felicidad. Porque para estar feliz, sólo necesito una cosa... el primer beso. Y ya sé que lo voy a conseguir, cuándo... y con quién.

eGeo y yo, yo y eGeo... somos grandes amigos. Cualquiera me lo habría dicho al principio de mis andadas bloggeras, que nuestro nivel de confianza hubiese sobrepasado niveles inconcebibles para mi hace tiempo. Comenzó sorprendiéndome, viendo que se interesaba en mi blog, y en conocerme más profundamente por msn. Flipando me dejó cuando me llamó la primera vez por teléfono... y la misma sensación percibo cada vez que oigo su voz a la distancia. Siento que es el mejor amigo que siempre necesité, un alma compañera que me escuchará y al que siempre querré atender, hay compenetrabilidad entre nosotros, nos entendemos siempre... incluso le leo los pensamientos algunas veces! Además, como ya he dicho antes, su voz es preciosa, y me reconforta enormemente. Muchas veces he estado mal... y sólo ha bastado una llamada suya para evadirme totalmente de los problemas... y terminar sin contarle que hace momentos he estado derrumbado, pues ya me parecía carente de importancia. No imagináis, ni como yo lo habría imaginado antes, qué fuerza me proporciona a través de esas ondas de radio que acuden a mi receptor, me hace sentir bien conmigo mismo, con el mundo, y me olvido de mi alrededor. No sé cuántas hora llevaremos ya hablando... muchas, pero de ninguna me he cansado, siempre he deseado estar colgado al teléfono un rato más. Quién te ha visto y quién te ve, Gatito... tú hablando por teléfono, tanto tiempo...

Lo bonito de esta historia, es que por una vez en mi vida tendrá un final feliz. Ya sabéis que yo voy a hacer en Octubre el camino de Santiago... aunque sinceramente no me he preparado muy bien físicamente este año, a ver lo que pasa. Originariamente, haría el camino desde Roncesvalles, pueblo limítrofe con Francia, hasta Logroño... pero mi padre decidió cambiar los planes. Cierto día, en el camping, me dijo que pensaba hacerlo desde Logroño a Burgos... o mejor aún, desde Burgos terminando en León, pues según le dijeron es un bonito trayecto... entonces, yo me desesperé. Pasé dos días infernales en el camping, que ya os detallaré. Pero al final, ya lo hablé anoche con mi padre, lo haremos de Logroño a Burgos. Vale, bien, pasaré por Logroño... pero no sabía si tendría tiempo para llevar a cabo mis planes... se lo conté anoche a mi padre, y me dijo que si, que tranquilo, que mis horas libres tendría para conocer a mi amigo.
Así que en la Feria de Fuengirola, a principios de Octubre, el Gatito estará en Logroño, disfrutando unas horas de la grata compañía de eGeo. Tengo unas ganas terribles de que llegue el momento... de al fin poder mirar a mi derecha, y verlo a él, a mi lado, real, tangible, poder estrecharle la mano y darle un gran abrazo lleno de cariño. Y es que éste chico me transmite una ternura increíble, que poca gente me ha hecho sentir... (solo otra... uno de vosotros, y no quiero señalar, pues creo que ya lo sabe. Si, Tiz, no mires hacia atrás, no sé que tienes, pero me encanta cómo eres! :P). Y al fin, por una vez en mi vida, quiero poder expresar en actos, físicamente, todo lo que siempre he querido. Le ha tocado al pobre de eGeo... ay, quién le mandaría acercarse a mi! :P. Pero lo que más me gusta de nuestra relación... es que somos amigos. Él es todo lo que podría buscar en un chico, y lo he descubierto por casualidad... le quiero, si, le quiero mucho. Pero al principio de conocernos, acordamos una cosa... nunca pasarnos. Sé que algo parecido contó él en su blog, y que estaréis hartos de leerlo... pero no lo escribo para eso, lo escribo por mi... y para él. Nos marcamos, sin definirlos bien, unos límites que jamás deberíamos de sobrepasar, nunca pisaríamos la línea que separa la amistad de algo más... porque, aunque ese algo más pudiese traer algunas satisfacciones... traería dolor, mucho dolor. Demasiado dolor, no lo compensaría, saldríamos ambos perdiendo. Y todo es por culpa de una cosa... una cosa que ya odié en su momento, a principios de verano... pero por lo que no quiero volver a sufrir. La distancia. Es muy difícil querer a alguien a la distancia... saber que está, pero que no está... sentirlo, pero no poder tocarlo... solo tener imágenes... eGeo para mi, por ahora, sólo es un conjunto de expresivos ceros y unos en mi pantalla, y conmovedoras vibraciones en el aire... pero que me van a cambiar la vida. Por ello, preferimos ser amigos en la distancia... cuando esté sentado a su lado, tocando su piel... entonces seremos todo lo que siempre quisimos ser. 

¿Cuál es el próximo obstáculo que hay que sortear, ahora que casi tengo satisfacción plena, aunque no será el último?. El tiempo. La distancia y el tiempo, dos cosas que estoy empezando a detestar. No sé aún cuántas horas tendré libres en Logroño para que estemos juntos... eso aún está por ver. No se sabe lo que pasará, lo que no pasará, lo que sentiremos o no. Pero imaginando benévolamente la situación... me da por pensar que lo peor será el momento de separarse. Saber que no nos vamos a volver a ver... eso es lo que me da miedo. Pero, como yo siempre le digo... si queremos, podremos, todo es plantearlo, poner soluciones a los problemas. Si, lo confieso, me gustaría pintar un futuro con eGeo... mezclar sus colores y los míos, y hacer un bonito mural dentro de unos años en un amplio y luminoso piso del centro de alguna ciudad... y ya sé que no soy un admirador más, que se ilusiona por tonterías... pues me parece que él también desearía lo mismo (a no ser que me mienta... quién sabe, perfectamente puede que sea un gordo cincuentón, aburrido de su esposa mugrienta o de estar solo, con una vida patética sólo entretenida por sus largas horas en Internet. Pero no, me parece que tengo pruebas suficientes para asegurar que eGeo existe, que es de carne y hueso, que siente y palpita todo lo que escribe.) Sé que cuando vuelva del camino de Santiago, y si no antes, estaremos planeando la próxima visita... porque yo, al menos, no quisiera que solo nos viésemos las caras una vez. Queda mucho por pasar aquí... si queremos, podemos. Dime, eGeo, ¿tú quieres?.

Aunque lo parezca por momentos, a mi también me lo parece, no he olvidado el estatus oficial de amigos que nos impusimos. Pensé que sería duro soportarlo, pero nada más lejos de la realidad... le quiero, le quiero a rabiar... pero le quiero por ser mi amigo, el mejor que he tenido nunca. Ésa es la diferencia crucial a la relación con Neo. Neo... le echo de menos, muchísimo. Ya desapareció de mi vida... pero tenéis que saber una cosa; desapareció por su propia iniciativa, porque no quiso volver a participar en ella. Quiso olvidarse de mi, ya que dejamos de ser algo serio... todo por el error que cometimos. No supimos ver que antes de pareja, hay que ser amigos y de los buenos. Con él no pasó eso... nos proporcionábamos cariño, muchísimo, lo que necesitábamos en esos momentos de inestabilidad personal... pero nada más, no lo conocía ni la mitad que conozco a eGeo. En la relación con Neo, no podíamos ser amigos... él solo y exclusivamente quería que fuésemos novios. Y al romper, lógico, quiso desaparecer... ésto no pasará con eGeo.

Puede que algunos piensen que eGeo y yo somos novios, o algo así... pero no, no me cansaré de decir que somos amigos. Y si por casualidad alguna vez somos algo más... no dudéis en que seréis los primeros en saberlo. Pero como no debemos adelantar acontecimientos... solo diré lo que parece seguro. Puede que pase algo con eGeo. Aunque sea algo fugaz, de solo un día... pero algo tengo claro. Será el día más feliz de mi vida, si todos los planes salen bien por una vez tras mi largo historial de fracasos. Al fin, podré decir que he cumplido mi sueño... al lado del chico más maravilloso, que antes me habría sido difícil de imaginar. Puede (puede, puede, si se quiere) que se dé mi primer beso... mi llave, mi empuje, mi último escalón definitivo hasta la felicidad. Entonces gritaré al cielo, y todos lo oiréis.... "Yo, el Gato, SOY FELIZ!!!". Podré dar gracias a eGeo, artífice de mi dicha y comenzaré mi Camino en paz. Adán me lo quitó todo... y todo me lo será devuelto por eGeo.

Por eso, hoy estoy bien. Espero que la casi-felicidad continúe mucho tiempo... porque ésta semana también he tenido mis recaídas de ánimo. 


Un beso enorme a cada uno de vosotros, y uno más grande aún para eGeo! Te quiero, dulce amigo!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 3: Personalidades masculinas


El tema que todos esperábais, pero que os decepcionará, como a mi.

En mi vida, durante al menos dos semanas al año, me rodeo exlusivamente de un selecto grupo de chicos, ya que con las chicas apenas tengo relación en el camping. No ataco, pero si disfruto con las vistas. Porque este año, los chicos del camping, estaban que se salían... había de todo, como en botica... alemanes, franceses, y por supuesto españoles... pero de los que más destacaban eran los segundos.

Durante la primera semana, era "conocido", porque siempre andaban dando jaleo y participando en todas las actividades nocturnas, un grupito de franceses de mi edad, más o menos, que a duras penas hablaban nuestro idioma. Preciosos garçons de erres resbaladizas, cuerpos esbeltos, bajitos pero bien formados, abdominales y pectorales (mi perdición) marcados, pelo rubio, y ojos verdes o azules. En la piscina triunfaban... era una maravilla verlos tostando sus torsos al sol, balbuceando palabras castellanas con su curioso acento. Y luego en la discoteca... un espectáculo verlos. Ya os contaré por qué...


Pero ahora me detendré a hablar de las dos personas más importantes, con los que pasaba mayor tiempo y de los que más gratos recuerdos guardo. Roberto y Abel.


Roberto... un chico muy singular que conocí en el 2006, la segunda vez que fui de camping, y rápidamente se unió al pequeño grupo que siempre formábamos Miriam, mi hermana y yo, y desde entonces siempre estamos juntos. Nos llama en las fechas clave y en cualquier momento, y hablamos un rato... tiene una voz madrileña, del norte... castellano puro... y por eso, además de por su timbre... me recuerda muchísimo a la voz de eGeo. Tiene dos años menos, pero puedo hablar con él de cualquier cosa. Hetero, por supuesto... pero conmigo, tuvo ciertas cosas, un cariño especial, que me parece dudoso. O, también puede ser, que es el único chico con el que trato así, con mucha confianza. De repente me abrazaba en la piscina (normalmente para luego ahogarme), o ponía sus brazos encima de los míos... había mucho contacto, muchísimo, y me sorprendió. Roberto es inteligente... sabe de música, de arte, lee mucho, tiene bastante cultura, por lo que charlando con él lo pasaba de maravilla. Alto, castaño claro, algo delgado, con acento madrileño... no es muy guapo, pero tiene algo... una personalidad que atrapa. Siempre consigue rodearse de muy buenas e interesantes personas... con las chicas habla sin pudor, y con los chicos coleguea inmediatamente sin problemas. Éso es una cosa que admiro de él... su capacidad para hablar sin cortarse ni un pelo... quizás sea porque es hijo único, y no ha tenido más remedio que aprender a ser abierto para sobrevivir sin soledad.

Pero, como buen hetero que es, siempre está mirando a las chicas, diciéndome que qué tetas tiene aquella, o que qué culo más bonito se trae la otra. Y yo, nunca sé a qué se refiere... porque es como si de esas cosas ya no entendiese. La más fea para mi, podría ser su diosa... en cambio, yo me "fijaba" en las más interesantes para mi, sólo eran verdaderos callos a su juicio. Varias chicas (bueh, un puñado... unas seis o siete!) se interesaron en nosotros los primeros días... una de ellas, un verdadero monstruo (tanto físicamente, como por su personalidad) se encaprichó con él, y le pidió lío. Él salía despavorido del medio cuando hacía acto de presencia, así que le tocó a mi hermana hacer de intermediaria... y tener que transmitir los mensajes que uno a otro se mandaban. Una, en plan acosadora e intimidando, y el otro, asustado y maldiciendo su suerte, ya que no se le acercaba ninguna, solo las feas. El pobre... alguien que se fija en él, y es un ogro... Cuando le dije a mi padre que no merecía la pena ni preocuparse por lo que pensase esa chica, al hablar yo tan mal de ella, me dijo que le sorprendía que yo dijese eso, ya que yo no era antes tan prejuicioso con la gente. Pero más tarde, tuvo que pedirme perdón... pues él la vio y la escuchó "hablar", así que me tuvo que dar la razón, pues yo había acertado plenamente. Hubo otras chicas... dos francesas, los últimos días, que no paraban de mirarnos. Según él, me miraban el culo... no lo creo, yo tengo muy poco culo... y había chicos mejores dotados que mirar... Tuve que aparentar un poco, la verdad... aunque al final, los últimos días, parece que captó las indirectas. Me insinuó varias cosas, mariconeó conmigo... pero yo me mantenía en mi posición de hetero reservado y tímido.

Una cosita digna de contar aparte es cierto suceso ocurrido el primer día que fui a la playa, con Roberto y con toda mi familia. Está cerca, hay que ir andando por un delicioso kilómetro de camino a través del bosque de pinos, y enseguida escucharás el ruido de las olas, del viento, y las grandes dunas de fina y clara arena formadas por la acción de éste. Estuvimos jugando a las palas, bañándonos... y decidimos ir a dar un paseo. Recordábamos que caminando hacia la derecha, dos años atrás había una playa nudista en el que se lo pasó muy bien echando un ojo a las vistas... así que decidimos ir hacia allá. Vestidos, por supuesto! Pues la cosa graciosa es que nos acercábamos... vimos el cartel... y si, la playa nudista seguía ahí. Y no imagináis cuál fue su cara de estupefacción cuando, buscando con ansias tías buenas enseñándolo todo, se dio cuenta de que no había nada más que.... gays!! Así es, la playa seguía nudista... pero ahora, solo y exclusivamente había parejas gays!! Pobrecito, se desilusionó... pero yo en cambio... bueno, ya imagináis...!!! Lo pasé de maravilla... viendo bonitos cuerpos... pero más viendo las parejas, porque si, la mayoría venían acompañados... imaginaba mi futuro visitando en verano aquellas preciosas playas... tomando el sol junto a mi novio... ay, suspiros de melancolían escapan de lo más profundo de mi pecho, al igual que lo hicieron en aquel momento. Pero bueno, me sentía en el paraíso!! Con sólo decir que me tuve que bañar en el agua fría varias veces... me parece que ya lo he dicho todo. Pobre Roberto... eso no se lo esperaba... pero no lo pasó mal, estuvimos hablando largo y tendido durante el recorrido sobre temas muy interesantes, aunque a veces se me iban los ojos y disimuladamente giraba la cabeza. Gracias a Diós que llevaba gafas de sol...




Abel... él sí que es extraño, curioso y singular... alguien del que nunca me imaginé amigo... pero como ya me ha demostrado la vida en muchas ocasiones, las apariencias engañan. Lo conocí el año pasado de una manera curiosa, con Miriam, mi hermana, y otro chico algo indeseable que se unió a nosotros durante nuestra estancia. Digo curiosa, porque él no está en el camping, nisiquiera se ha bañado en las piscinas... sino que, al vivir al lado, pues se sube todas las noches desde hace 6 años para ver los espectáculos y conocer gente. Así, claro está, se sabe las instalaciones del camping de memoria, conoce a todos los animadores y coleguea con ellos... y no hay coreografía alguna en la que no esté bailando en el escenario cada noche.

Al principio, como siempre, tienes tu recelo nada más verlo... es de mediana altura, de 20 años recién cumplidos, delgado, viste con ropas oscuras (mucho más el año pasado, ya va normalito), con unas pesadísimas botas militares y anchos pantalones... y tiene unos rasgos faciales un tanto grotescos: pelo corto (antes más largo) con un extenso mechón de pelo muy fino, ojos saltones, perillita y borde de barba en la mandíbula, boca algo descuidada con dientes amarillentos, siempre sudoroso... cualquiera diría que es enfermero!!. Pero por su personalidad, eso sí, todo una joya. No os contaré de ella, sólo os diré lo que pasó... y ya lo veréis vosotros. Para empezar, el dia que nos reencontramos, estuvo toda la noche (pues claro, solo lo vimos por las noches, desde las 11 hasta que el cuerpo aguantase) haciéndonos trucos de magia, con inusitada habilidad movió sus manos sobre las cartas y los dados y dejó a muchos fascinados. Menos a mi... que le pillé tres o cuatro trucos, bastante fáciles... pero que claro, los otros no, no veían la lógica que guardaban tras sus manos, y que tanta expectación que Abel creaba pidiendo concentración no era más que un entretenimiento y distracción, cuando solo tenía que hacer una simple operación. Luego, más tarde, se subía a la discoteca con nosotros, y bailaba sin parar, hasta que decidíamos irnos. Cierta noche, cuando ya con los otros chicos habíamos formado un grupo más consolidado, Abel nos enseñó un juego de cartas muy divertido... cuyo fin era básicamente beber. Según la carta que te salía, tenías que hacer pruebas, o beber determinado tiempo... aunque claro, al ser todos menores, y ante la imposibilidad de conseguir alcohol tan fácilmente, solo jugábamos con coca-cola, zumos, fanta, acuarius, y demás refrescos... pero es un buen juego, que algún día pondré en práctica (y terminaré ciego, que es en lo que consiste, hasta gastar las 40 cartas).

También otra noche estuvo cantándonos en japonés... si, os lo explico más detenidamente. Es un poco muy friki... pero de los frikis que me gustan, porque en parte yo lo soy también. Ve Héroes, Perdidos, manga (Death Note, Sakura, la Princesa Mononoke, etc...), y muchas otras series... y les gusta su música. De español, le encanta Marea, Mago de Oz y otros... pero en otros idiomas, le fascina el jpop, el pop nipón. Las bandas sonoras de sus series... a base de escucharlas... pues ha acabado aprendiendo japonés. No perfectamente... pero si puede escribirte algo, o traducirte las letras de otras canciones... decirte frases, y construirte otras... y eso tiene que ser difícil, si sólo has aprendido escuchando y leyendo traducciónes! Así que así estuvo una noche, tarareando palabras extrañas con su desafinada voz. Pero éste chico, lo que pasa, es que no tiene ni una pizca de vergüenza... y es que cierto día, se subió al escenario a cantar cierta canción de David Civera cuyo nombre no quiero recordar, con un tono espantoso, complaciendo al público (que intentaba comer) con unos alardidos estridentes en los que era difícil adivinar la letra. Aquello sí que parecía verdadero japonés....

Pero aún así, Abel es una persona muy responsable y seria, aunque te descojones a su lado. Cuenta chistes, tiene colgantes curiosos, y una mochilita que él se hizo muy graciosa de donde saca los más dispares objetos. Tiene una gran cantidad de mecheros en los bolsillos, al igual que el año pasado, pero él ni fuma ni nada, sólo los colecciona. También, un enorme dedo de metal con forma de dragón bastante afilado, y peligroso... pero dice que a nadie ha atacado, aunque ha estado tentado a hacerlo. Especialmente una de las últimas noches... fue a comprar una bebida a cierta máquina expendedora, y le tragó una moneda, al igual que me había pasado a mi antes. Él se quejó, y fue a uno de los guardias conocido suyo a pedirle que la abriese y le devolviese el euro. Éste dijo que no, que lo recogiese a la mañana siguiente temprano, pero Abel no podía... así que se enzarzaron en una discusión pacífica (y no tanto), en los que quedaron en empate. Abel decidiendo vengarse, y el guarda, acordándose de la madre del primero.


Y luego los otros chicos.... la primera semana, fueron los franceses, pero con ellos ni hablamos. La segunda... estuvo ocupada por unos vascos muy muy guapos, super cachas y de mi edad, uno alto y más delgado, y otro más bajito y algo más rellenito. Pero no... al verlos en la piscina al día siguiente, el bajo no era rellenito... tenía una espalda y unos hombros increíbles, unos brazos enormes y una perfecta tabla de lavar por vientre. Eran muy divertidos, y bailaban muy bien... pero de los bailes, ya hablaré en su momento, pues si no éste post sería demasiado largo, y la mayoría habrá dejado de leer por la mitad dormidos de aburrimiento. Decídmelo, si os parece demasiado soporífero, para recomendárselo a mi madre, pues tiene problemas para dormir...

Hubo un vasco más super simpático... y varios valencianos muy graciosos, todos más pequeños que yo. En especial un chico maravilloso, de casi 12, super tierno, y muy muy guapo. De él tengo que hablar más detenidamente la próxima vez... En general, la mayoría eran de los alrededores, y acudían con su familia a pasar el fin de semana, o el verano entero. Chicos jóvenes, de 14 y 15 años, la inmensa mayoría guapos, y con un cuerpo envidiable. Pero... lamentablemente ninguno tenía pinta de gay, ni remotamente. El único de ellos, un chico rubio con acento argentino pero de Alicante, cuando vi que se acercaba a mi para enseñarme una cosa en el móvil... me decepcionó, al ver que sólo eran fotos de Lucía Lapiedra comiéndosela a un negro. Y no creo que me la enseñe por el negro.

Y ya está. Este año estuve más rodeado de chicos que el anterior... y en éste, yo miraba otras cosas, que quizás no me interesaban con suficiente fuerza en el otro. Aunque eso sí... el mejor chico con el que estuve hablando en el camping, fue indudablemente... eGeo, como no, con el que charlaba casi todas las tardes!

Un besazo a todos, y uno más grande para eGeo!





PD: Foto de Abel bailando en la disco, más solo que la una!

Cotidianeidad


Estamos en Septiembre. Es hora de poner los pies en la tierra, terminaron las vacaciones, y es momento de empezar lo de siempre. La semana que viene empezaré en el gimnasio con Lea, quien quiere apuntarse, y a la siguiente, continuaré con los estudios. Un nuevo año... 2º de Bachiller, según me dice mi queridísimo y solidario Rey del Recorte, un año en que lo pasaré canutas! Pero pasará, pasará... y vendrán las nuevas experiencias, la libertad, y la seguridad, mi vida propia... la independencia.

Hoy no estoy muy alegre. Porque se acaba el verano inevitablemente, y vuelven las tardes de estudio, las peleas con mis padres por estar demasiado tiempo en el ordenador, levantarse muy temprano y asistir a clase quitándose las legañas, ir a clases de inglés por las noches y querer hacer más cosas que no me serán permitidas, por falta de tiempo, en la mayoría de ocasiones. Lo peor será que desearé estar en éste preciso momento en el que escribo, de vacaciones, sin nada que hacer. Odiaré la rutina, y ansiaré cada fin de semana que pase. Sólo sobreviviré esperando ilusionado a los dos días de asueto semanales, y en ellos miraré a los próximos, planeando proyectos irrealizables e imaginando que lo pasaré mejor. Pero todo será lo mismo. Aquí sentado, aburrido, escribiendo sin parar, conociendo a través de la red muchas cosas... pero mi vida exterior se estancará. Me tragaré series por las noches, y no otra cosa. Eso será lo que peor lleve del curso. Otro año igual que se repetirá, la misma copia de 1º de Bachiller, y de 4º de ESO, y de 3º... Lo que no sé es si Adán volverá a joderme la vida, o si se estará jodiendo a otro ya.

Quizás me veáis un poco catastrofista o con mala leche... pero tiene una razón. Anoche no podía dormir, fui a la cocina, y me comí media tableta de chocolate negro. Quizás no sabéis por qué digo ésto, ni por qué lo hice... pero me parece que el Rey del Recorte si lo adivinará. No pienso decir nada más al respecto. Por cierto, Rey, un saludo enorme de mi parte, me ha encantado la canción. La inserto aquí, como para cambiar de tema disimuladamente.




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Ya tengo los libros de texto del curso en mi poder... aunque mejor dicho, ya me tienen ellos en el suyo. El libro de Física me da miedo, el de Historia de la Filosofía me amenaza con machacarme bajo su peso, y el de Historia de España me mira con cara rara. Lengua y Literatura, el que se convertirá en mi mejor amigo, está sentado a mi lado, permitiéndome que lo ojee un rato y me regocije de todas las cosas que voy a aprender a lo largo de éste curso. Pero el miedo no hay quien me lo quite... en este año académico tendré que trabajar duro, demasiado duro. Espero ser capaz, estar a la altura de las expectativas, las de mi padre, y las mías. Ayer charlé con mi madre... bueno, discutió mi madre conmigo (yo no abrí la boca) sobre el futuro, la familia, mi posición, y yo, y dijo que si lo que yo quería era que nos dejasen en paz y que yo tomase las riendas de mi vida según mis decisiones, sin consejo alguno, pues no tenía más que pedirlo. No pienso hacerlo, yo no me quejo de cómo estoy. Me dicen siempre que me acueste temprano, que me levante más rápido, que apague el ordenador de una maldita vez, que me ponga a estudiar... me pone de mal humor, si, pero todo es soportable. No quiero renegar de ellos... no soy, ni son, tan malos.

Volveré a ver a los de siempre... en parte tengo ganas, porque a penas sé nada de ellos. Con Kitty charlé la otra noche, y Lea se acordó hoy de mi y me llamó. La primera, era porque estaba de bajón, y necesitaba una buena dosis de Gatito para soportar el final del día. La segunda, quería saber cuándo empezaba el gimnasio, para apuntarse conmigo. Empezaré la semana que viene... aunque llevo un mes postergándolo, y nunca lo hago. Eso hace que sienta rabia, contra mí mismo... me he auto-decepcionado, una vez más. Hoy me encontré con Alba, y me dijo que el examen de informática le salió fatal. No me sorprende, esa chica tiene menos luces que el barco de playmobil (esta frase la escuché hace años en el camping, y se me quedó grabada...). Lea no me ha querido decir cómo le ha ido en el examen... y eso es mala señal... espero que bien, porque no quiero que se vuelva a venir abajo. Porque seré yo quien le levante... pero no por que me moleste, yo encantado... sino porque estoy cansado. Muy cansado, no puedo más. Me cuesta levantarme a mi una barbaridad... menos podría con Lea, que encima pesa algo más. Necesito que pase el tiempo...

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Ayer Sarita me invitó a ir a la playa con Sally y la pareja, y allá que fui, pero totalmente mentido. Me dijeron que iríamos cerca... pues salimos hasta del término municipal de Fuengirola, en las playas de Mijas Costa. Un lugar donde se da la pesca, muy rocoso... idóneo para lo que el chico culto de la inglesita venía preparado. Íbamos a bucear. Me sentí como pez en el agua (lógicamente), pues es la primera vez que lo hacía... con mi snórkel, mis gafas y mis aletas (todo prestado), descubrí el mundo submarino. Rocas plagadas de hierbas finas, con multitud de recovecos donde peces ingenuos asomaban la cabeza, hierros antiguos y oxidados esperan pacientemente disgregarse con el paso de los años y siglos, caracolas y enormes conchas jamás antes recogidas, o quizás si, provenientes de remotos lugares desde los que sufrieron una larga y siempre interesante epopeya submarina. Y cuando miraba al frente, impulsándome rápidamente con las membranas de plástico de mis pies, la infinitud del mar Mediterráneo se abría interrumpida por los pececitos pequeños y de colores pardos que nadaban tranquilamente a ras del aire, quizás conscientes o no de que su libertad, la salida al exterior, significa su exterminio. Es maravilloso mirar al sol desde las profundidades, ver cómo ilumina el lecho marino, y cómo la superficie del agua brilla en infinitos y fugaces resplandores. Me resultó muy grata la experiencia... y también demoledora, ya que terminé reventado. Espero volver a repetirlo pronto... lo paso muy bien con ellos, aunque ese día, estaba más callado de lo normal. Ésta noche iré con ellos al cine, veré Hellboy 2, y lo pasaré bien, me lo he propuesto. Mañana, visitaremos la Feria de la Cerveza (aunque sin beber!) que han puesto en el castillo, y el sábado, quieren salir a dar una vuelta. Secretamente espero ver al rubito...

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Perdonad por el post de hoy. Sigo comiendo chocolate negro. No es mi día, la verdad... y no encuentro ninguna causa exacta, así que no os preocupéis. Pasará, todo pasará, y volverá a la normalidad. Todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre. Me gusta Garcilaso.


Un besazo a todos!!

martes, 2 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 2: Sensaciones, y el planning.


Al fin, allí estábamos.

Sentados en la orilla de la piscina, tomando el sol, escuchando música de fondo y el jaleo propio de las conglomeraciones de gente. Vocablos del inglés, francés, alemán, portugués y español se fundían en un tranquilo y sedante ruido, acompañado del burbujeo de la cascada, el sonido de los pájaros en las palmeras y los chiquillos tostados salpicándose en las piscinas. La paz... al fin, mi paz en medio del caos. La paz mental, tranquilidad absoluta, armonía conmigo mismo y con el mundo, dejar que todo fluya a mi alrededor, sin que me importe nada. Dejo de ser yo, doy paso a un Gato mecánico. No hay pasado, ni presente, ni futuro, todo me da igual durante unos días. Los recuerdos se borraron, las expectativas desaparecieron, no tengo miedo a la opinión de los demás, allí cada uno es un ente autómatico, que decide según el momento, no piensa, actúa.

Ya, he vuelto en mi, perdonad por las tonterías de antes. Es cierto que no llego a ese nivel espiritual, místico o mental muy a menudo, pero en ocasiones allí lo siento. Cuando me subo a la terraza a leer, o cuando estoy sentado en la arena que véis arriba, con el ancho mar en frente, me siento libre. No me acuerdo de nadie, ni de quién soy, porque soy todo. Soy la gaviota que vuela e intenta cazar un pececillo en el mar. Soy ese pececillo indefenso, pero rápido y ágil, que escapa de las garras del ave, y vuelve con su banco de semejantes. Hablando de bancos, soy también ese banco, el de la entrada del camping, donde todos se sientan, mayores y niños, jóvenes y jóvenas, y se suceden conversaciones históricas diariamente. Soy el sol que quema los cuerpos de los chicos que juegan al fútbol, que hace que las chicharras griten al mundo su agonía ardiente intentando sofocar el calor. Soy la brisa que los alivia del sufrimiento, pero que levanta la punzante arena que se mete en los ojos desprotejidos. Soy todo... y no soy nada.

¿¿Pero qué diablos me pasa hoy, que sólo digo tonterías?? Venga, va, Gatito, que te vas a quedar sin lectores...

Todos los días hacía lo mismo: por la mañana me levantaba sobre las 10 y media o 11, y como siempre soy el último en todo, me tocaba limpiar los platos del desayuno. Pero eso si, como un clavo, a las 12 ya estaba en la piscina tomando el sol con Roberto, quien venía en ocasiones a buscarme desesperado. Allí pasábamos la mañana tumbados, leyendo en las hamacas... siempre las mismas, lo más lejano de la piscina, rodeado de palmeras... al lado de unos motores, pero un buen sitio donde siempre hacía sombra. O en los escalones tomando el sol, o en los puentes que cruzaban sobre las piscinas viendo el paisaje... o jugando en las piscinas mismas. Pero llegaba la hora de comer, sobre las 2 nos separábamos de él y nos dirigíamos a nuestra parcela, la doscientos y pico, bastante lejos de las piscinas (y es que el camping es muy muy muy grande...). Mi padre acaba de llegar de dar su paseo matinal por la playa, mi madre está poniendo agua a hervir, y comienza el bullicio en nuestro pequeño apartamento. Secando platos, cocinando, poniendo la mesa, cambiándonos, limpiando el lugar, poniendo música, haciendo el tonto... disfrutando de la vida familiar en vacaciones. Estaba bien, muy bien... me gustaban esos días. Sólo faltaba una cosa. ¿Acaso hace falta decirlo una vez más?? Pues si, faltaba un chico al que querer. Lo necesito urgentemente... interesados, aquí al ladito tienen mi msn... pero ojo, que sean de Málaga, ehh?? Que para buscarme a otro más lejano que eGeo estoy yo, vaya...

Pero el día no se acaba en el almuerzo, no. Después del alimento, mi padre se dormía en su sillón de tela, mi hermana y Miriam en sus colchonetas de la playa dispuestas en el suelo, mi madre leía... y yo me metía dentro de la caravana, a jugar al Castlevania en la PSP, escuchar música, leer, o simplemente pensar. Sobre las 5 salía desperezándome, en muchas ocasones porque Roberto venía a buscarnos, y nos largábamos a la piscina, hasta que el cuerpo aguantase. Otras, venía a recogerme para irnos a la terraza situada en segunda planta del restaurante, con vistas a la piscina y a lo lejos el infinito mar, leíamos, hablábamos o nos picábamos con partidas al Tekken acompañados de bebidas alcohólicas sin alcohol. Al anochecer, nos duchábamos, cenábamos, veíamos un poco la tele, y comenzaba la fiesta.

Nos cambiábamos rápidamente. Perdón. Rectifico. Yo me cambiaba rápidamente... las chicas tardaban su media hora en arreglarse de forma mínimamente aceptable. Sobre las 11 subíamos (porque estaba en lo alto) a la zona de entrada y recepción. A la derecha de las barras levadizas, una gran terraza-bar-cafetería bajo techado se abría ante un escenario, donde los animadores del camping actuaban según lo que tocaba ese día. Juegos con globos, musicales, más juegos de todo tipo, temáticos (del oeste, noche de Drag Queens, karaoke)... todo, claro está, contando con la participación del público. Ellos eran los protagonistas... los animadores los cogían de entre el público, o subían voluntarios, y ellos eran los partícipes de todos los juegos. Bastante buenos, muy divertidos, porque en esas noches de humor se juntaba de lo bueno, lo mejor. Y, a las 12 menos cuarto, cuando terminaban los juegos... acontecía lo que todo el mundo esperaba con ansia. Los bailes del camping. Coreografías divertidas montadas por los animadores sobre canciones graciosas y fácilmente bailables. Se dividían dos grupos... uno en el escenario, que se llenaba de decenas y decenas de personas voluntarias que quería verlo todo desde otra perspectiva sin miedo al ridículo (si, vale, yo también subí en muchas ocasiones...), y otro detrás de las mesas, a unos 50 metros, en la carretera de entrada, incluso más numeroso que el anterior. Todos bailaban las canciones, dos o tres, siempre las mismas, con precisión milimétrica y con una sincronización militar, de ésta manera se malgastaban las últimas fuerzas del largo día.

Eso, para los mayores. Para nosotros, la juventud, la noche no habia hecho más que empezar. Después de los bailes, sudorosos, nos tomábamos unas Coca-colas, jugábamos a las cartas o hablábamos intentando disuadir el calor. Luego, empezaba la marcha. Encima del restaurante, al lado de la terraza, han construido este año una discoteca, una discoteca pura y dura, de verdad. Sólo faltan las barras verticales, para hacer streaptease. Muchas luces en el techo, bolas de espejos, focos, haces de luz que recorrían la estancia, iluminado fugazmente a cómodos sillones, sofás y pufs que se distribuían en una esquina. Suelo negro, paredes negras y junto a ellas algunas sillas altas con sus mesas, y en la otra pared, la de la derecha, un pequeño bar... pequeño, pero caro. Una Coca-Cola de 200 mililitros, 2'50 euros. Ahora sé lo que es ir de fiesta a las discotecas. Pero algo falta... todo, hasta el guardia de seguridad, se movía al son. A un único son, el de la música. Música de todo tipo... todos remix y modificaciones, poco original. Lo mismo te mezclaban un "Sarandonga, noh vamoh a comé, sarandonga, un arró con bacaláo" que un "Yo lo que quiero es que todas me coman la... pi pi pí pipi pí pipi...", con un "Son de amoreee" de Andy y Lucas horterizado hasta el infinito (y mira que ellos son horteras, madre...), y otro poco de "aserejé, já, dejé, dejebe tu de jebe..." Esa ya os la sabéis, no lo neguéis... que en ciertas navidades la habéis bailado con toda la familia... Y dicen que tienen un mensaje maligno del más allá... del infierno... bueno, en ese caso, del más acá, porque realmente piensas que nada puede ser peor cuando escuchas reggaettón puro y duro pidiéndote, papi chulo, gasolina al volumen máximo. Esos momentos, Roberto y yo, como personas decentes que somos, los aprovechábamos para tomar el aire en la terraza. Hasta que el guardia nos echaba, o veíamos que la calidad musical había variado a mejor, que no siempre ocurría. Volvíamos adentro, a bailar y mover el esqueleto. Si, bailé. Como un pato, patético, pero bailé. Sobre ello, ya hablaré mañana.

La discoteca la cerraban a las 3... pero ciertamente, pocas, sólo unas 4 veces, nos quedamos hasta esta hora. Normalmente, bajábamos sobre las 2, o antes o después, porque mi hermana se sentía demasiado cansada. Miriam no... a Miriam no había quién la parase. Qué bien se mueve, la tía!! Se le notan las clases de baile, y provenir de un país con la mayor fábrica de filmes musicales del mundo, que es Bollywood (y me encantan esas películas, oye, qué pena que no sean muy accesibles!). Yo, mal, como siempre... pero tuve un consuelo. El de los tontos. Que Roberto baila peor aún que yo. Pero una cosa me fastidiaba... a mi me daba vergüenza, y a él no! Hasta que aprendía refrenarla... total, estaba pasando unos días en un sitio apartado de mi ciudad, donde nadie me conocía, y nadie se preocuparía de ir cuchicheando lo mal que se mueve este chico. Ah, una cosa que tengo que decir antes de irme. Que mi hermana y Miriam, las grandes bailarinas, dicen que yo me muevo muy bien. No sé si es verdad o no... como tampoco sé si es humildad y modestia que yo me empeñe en decir que lo hago mal... o si es la verdad pura y dura, que a mi no me la dan con queso. (Con salchichas quizás).


Un besazo a todos...

Continuará!

PD: Laurita... no querías leer desayunando?? Pues seguro que has tenido que repetir... porque escribir, he escrito tela!! Lo siento, jiji! Un beso guapa!