martes, 21 de octubre de 2008

Últimos acontecimientos


Lo siento. Mil disculpas. He estado muy muy ocupado estos días... estudiando filosofía y matemáticas, pasando el fin de semana fuera, haciendo deberes y redacciones de inglés. Y hablando con eGeo, lo único bueno de todo. Empezaré por el principio, para poneros en antecedentes.

El famosillo examencito de Filosofía... suficientemente bien. Yo creo que alrededor de un 8, teniendo en cuenta el grado de perrería (o perritud) del profesor. Era fácil, pero como siempre, nos pilla desprevenidos en algo, en esta ocasión, las preguntas. Eran super extrañas, te daba mil rodeos para preguntar lo más sencillo, lo que nos despistaba. Nos lo sabíamos todo, pero no sabíamos qué teníamos que responder exactamente. Este señorito tiene tela... pero bueno, espero que salga muy bien, para empezar con fuerzas el curso y no defraudarme. Porque estudiar, estudié... poco, la verdad... pero me cogió un dolor de cabeza increíble los últimos días que me hacían ir más lento.

Hoy martes ya nos dieron la nota del examen, y para mi sorpresa, he sacado un 9'5. Creo que no está nada mal, contando que estudié relativamente poco, que es el primer examen, y que tenía ese dolor de cabeza... También hemos tenido el examen de matemáticas... pero sobre ese prefiero no hablar. No sacaré buena nota, así que prefiero pasar a otra cosa.

Estuve tan cansado esos días por lo que pasó le viernes anterior, que poco dormí. Estuve con Sally, Sarita y la otra chica en un concierto. ¡Mi primer concierto!. Llevaban mucho tiempo insistiéndome, para que fuese, pero yo no tenía ganas... pues era de grupos de aquí, de Fuengirola y alrededores, grupos pequeños, que hacen una música que no me gusta mucho... o, mejor dicho, que pensaba que no me gustaba. Heavy metal, rock, hip hop... y algo que sí me atrae, el rock alternativo. Fui un poco asustado... pero finalmente accedí, tenía ganas de ver a mis chicas. Allí estuve, a las 9 y media como un clavo, esperándolas, cuando aparecieron tres chicos... ellos también vendrían con nosotros, según me habían avisado ellas. No eran nada fuera de lo normal... al revés, era un grupo típico, de película. El alto y grande, algo tímido, el bajito gordito de pelo largo y ondulado y cara grande, más hablador, y el tercero muy deltado y de estatura media. Pero ninguno destacaba por su belleza, precisamente. Al rato, aparecieron ellas... y ya nos fuimos a la sala donde se hizo el concierto. Estuvimos laaaargo rato esperando, unas 2 horas, en las que también estuve con Lara, con mi doble, su novio, otra pareja lesbiana, y los otros, que estaban por allí aunque no pensaban entrar. Al final, sobre las 11 y media, entramos. La puerta, por un callejón maloliente, aroma de porros y meado, gente rara y mayor... pero no nos importaba, porque cada uno iba a su bola, no te miraban mal ni nada. Yo, con el pañuelo que me dio eGeo, por supuesto. Dentro, vimos a dos de los tres grupos que actuaban: Blindfall, granadinos de rock alternativo, una inglesita cantando con buena voz, y Tripas Clown, uno de los grupos endémicos de Fuengirola, que hacen metal fusionado con hip-hop. El primero me gustó mucho más que el segundo, aunque hay que decir que el guitarrista sin camiseta y sudoroso de Tripas Clown no estaba nada mal. Respecto a eso, Sally me estuvo insinuando mucho... que si le hacía fotos para que me las mandase, que si estaba bueno o no, que si era lo que más me gustaba del grupo... yo intenté desviar los temas, que no pareciese muy evidente que se me caía la baba. En cierto momento, mientras actuaba el segundo grupo, entró mi doble, Chris, para avisarme que el treinteañero estaba fuera. Le llamaré Luca. De manera que salí para saludar a Luca, y allí estaba con más del grupo. Un fuerte abrazo, con dos marcados besos en las mejillas, y muchas preguntas sobre mi, y sobre mi novio, pues le conté de pasada que tenía un amigo íntimo de Logroño. Estuve un rato con ellos, volví a entrar, estuve hablando con Chris. Me hice unas fotos con él, para comparar el parecido... que algo tenemos, si, pero no tanto como dicen. Volvimos a salir a la noche cálida, demasiado cálida, pero ya sólo estuve con mis chicas, con Sally y con Sarita.

Me pillaría el momento cariñoso, o les pillaría a ellas, que no paré de abrazarles. Estaba a gusto, contento, y me sentía en total confianza con ellas, sobretodo por lo que pasó en cierto momento. Sarita me preguntó que de quién era el pañuelo, y le dije que de un amigo. ¿El de Logroño?. Pues sí, ese con el que hablo tanto. Y Sally insinuó..."así que amigo, ehh??". Y poco después de eso, se levantó y me abrazó. Ya tienen que saber que estoy con un chico logroñés... y se lo han tomado muy bien. Me encantó estrechar su delgado cuerpo entre mis brazos... cuántas veces había necesitado yo un abrazo así!. El concierto acabó sobre la 1, pero yo hasta las 2 y media no llegué a casa, pues estuve hablando con eGeo. Al acostarme, volví a llamarlo otra horita, y sobre las 4 mis ojos se rindieron al sueño. Tenía una grato recuerdo del concierto, lo había pasado muy bien... y la próxima, repetiré sin dudarlo un instante. A las 9 estaba ya de pie, preparando las cosas, para irme a casa de mis abuelos... un fin de semana aburrido, sin nada interesante que contar, y también durmiendo poco. 

Sigo algo cansado... pero bueh, mañana me dormiré hasta tarde, ya que, por lo del plan Bolonia y todo eso que ya sabéis, van a hacer huelga en mi instituto... Lo he estado pensando seriamente, si estoy de acuerdo o no con todo ello... pero tengo tanto sueñecito que prefiero dejar el honor y la seriedad a un lado por una vez, y tomarme una licencia para dormir.

Y ya está, poco más ha pasado. Que me veo cada vez con menos tiempo para escribir, eso si... pero eso es en parte culpa mía, y en parte por las circunstancias, que tengo muchas cosas que hacer. Si yo supiera organizarme bien, tendría tiempo... y eso es lo que pienso hacer. Desde mañana, mejor planificación en mi vida, y post diario sin falta. Que yo os contaré lo que pasó con eGeo, sí o sí, aunque ya ni lo lea la gente. Me hace ilu.


¡¡Un besazo a todos!!

sábado, 18 de octubre de 2008

El Gato Volador


Ahora soy como Doraemon, son un Gato cósmico, el Gato Volador, pues al fin he encontrado a ese alguien que me donase sus alas, como decía en mi perfil, y al fin lo he encontrado.

Si, una vez más, voy a hablar de eGeo. Os estaré aburriendo... pero aquí cuento sobre mi vida, y mi vida es él. eGeo, demostrándome todo lo que me demostró en Logroño y lo que me ha prometido por teléfono, y que ha empezado a hacer, me ha enseñado a volar, me ha ayudado a impulsarme con el gorrocóptero que me dejó, consiguiendo poder cruzar los cielos y dejar atrás todo, el infierno personal en el que estaba. Ahora atravieso las nubes, juego con las palomas, converso con los ángeles y me tuesto al sol, aunque con cuidado de esquivar bien a los aviones, malditos aparatos que me recuerdan que siguen existiendo la Tierra y sus muchas y malas personitas allá abajo. Pero esas personitas son diminutas, a penas las veo, y no me intereso por verlas más, ya no me importan. Sólo me importa poder ver todas las noches a la Luna, y contarle mis novedades, rememorarle mi antigua vida en tierra firme, o no hablar de ningún tema en particular. La voz de mi Luna es preciosa, magnífica... y a vosotros, débiles terrestres que os sostenéis sobre los pies, os puedo asegurar que desde allá lo alto, la Luna nunca decrece, siempre se mantiene llena y completa, tan luminosa y clara como siempre. ¡Qué buena es la Luna, qué pena que sólo pueda apreciar su belleza durante pocos momentos, son tan cortas las noches, que siempre siento que no ha sido suficiente! Ansío el momento en el que pueda mejorar mi gorrocóptero, y pueda volar aaalto y alto, mucho más allá de las nubes, saludar a los astronautas y avanzar entre las estrellas envidiosas, para llegar a suficiente altura donde siempre pueda ver a mi Astro, y tener la oportunidad de tocarlo cuando quiera, acariciar su suave superficie e inspeccionar sus cráteres.

Ese momento llegará... me lo ha prometido Selene, que en algún momento pasearé por sus valles y recorreré cada parte de su geografía, todos los días que quiera. Dormiré en sus cuevas, y aunque a veces me sacuda con sus terremotos, me alimentaré  por siempre de su fuego interno, logrando renovar cada energía que malgasta en mi. Le devolveré todo lo que me ha dado, porque esa Luna me ha proporcionado muchas más cosas de las que cree, me ha lanzado el cable y ha puesto en funcionamiento mi gorrocóptero, asegurándome que nunca dejará de girar y girar para mantenerme en el cielo. Lucharé por él, haré extinguir todos esos diabólicos seres conocidos como aviones, provocaré la desaparición de los helicópteros y nadie más podrá alcanzar el espacio con ningun cohete ni propulsor espacial. Haré del Himalaya un lugar prohibido, acordonaré la zona para que nadie se acerque ni un poquito a nosotros, y nos haga ver que ellos siguen existiendo. Nos olvidaremos de todo lo demás, ocultaremos bajo las nubes su recuerdo, y sólo estaremos tú y yo: porque tú lo quieres, y porque yo también lo deseo con fuerzas.

Llegará ese momento, se lo juro a la Luna, al Sol, y a los pájaros, delfines del océano del mar, que por el día me acompañan en mi volar errante. 


---------------------------------------------------------------

Perdonen éste rollo incomprensible. Quise escribir sobre una cosa, y me salió el tiro por la culata. Espero que al menos les haya gustado, aunque sea un poquitito. Y más espero que le haya gustado a su inspirador, mi Muso....

¡¡Que paséis un buen finde!!

¡Un besazo a todos!

viernes, 17 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Cuarta parte: Desayuno con mi diamante



A las 7 sonó el despertador. Fue la primera vez en mi vida que me alegra oirlo, a ver cuándo toca la segunda. Me levanté, recordé lo de la noche anterior... y entonces pensé que podría ser todo un sueño, una mala jugada de mi mente, el engaño de mi subconsciente desesperado... pero al ver su foto, y sentir en mi cuello su pañuelo, salté de emoción en el baño y grité en silencio. ¡Era verdad!. Me duché rápidamente, y a la salida, vi sus llamadas perdidas: ¡el pobre me había llamado cuatro veces, se pensaba que estaba dormido!. Se lo cogí a la última llamada, y le dije que a las 8 estaría debajo del hotel como un clavo. Le mandé besos. ¡Son los besos más reales que he mandado nunca por teléfono! 

Como una bala, me duché, me peiné, me lavé los dientes unas cuantas veces, volví a peinarme e intenté arreglar mi vestimenta con lo poco que tenía: una camiseta de manga corta de quechua azul, una camiseta de manga larga totalmente blanca y fina, y una camisa de cuadros verdes, no precisamente muy bonita, pero que sí abrigaba. Y mis pantalones de siempre con las correspondientes zapatillas de peregrino. También me volví a perfumar con el pequeño frasquito que tenía, lo gasté del todo. La verdad, no sé si notó el perfume... pero yo aún lo noto en su pañuelo, lo que me hace recordar ese momento. Así, siempre que quiera sentirme más cerca de él, me echo mi perfume, y así creo estar a su lado una vez más.

A las 8 bajé, listo, dejando a mi padre dormido. Habíamos quedado en vernos a la 1 en el hotel, listos con las mochilas, para salir ya a andar hacia Navarrete. Bajé por el ascensor de cristal, y al pasar frente al mostrador, allí lo vi, tan guapo como lo había soñado, alto y delgado. No lo voy a volver a describir, tranquilos... Nos saludamos, un abrazo, y ya desde entonces se dibujó una sonrisa en mi cara que en todo el día no desapareció. En ningún momento pensé que se podía estar tan bien en la calle a las 8 de la mañana un sábado. Anímicamente, yo era la ostia, pero físicamente... bueh, la verdad es que tenía frío. Ocho grados centígrados marcaban los termostatos. Pero a su lado, me daba igual... pues en cuanto podíamos, me cogía de la mano y me calentaba con su suave piel. ¡De ensueño!

Fuimos paseando por la solitaria y gran ciudad hasta un parque. Me gustó mucho Logroño, tiene edificios muy antiguos, altos, y las calles muy muy espaciosas. Tiene algo especial Logroño... algo no tan especial como mi niño, por supuesto. El parque era muy bonito con alta arboleda y una fuentecilla en el medio, aunque parecía frío, quizás porque era un parque a las 8 y cuarto de la mañana. Nos sentamos en un banco, delante de la fuentecilla seca, y nos apretujamos. Me gustaba ver la fuente y los árboles al frente, girar el cuello, y con este simple movimiento, ver al amor de mi vida tan cerca. No nos pudimos besar mucho, o casi nada, solo darnos la mano y acariciarnos muy pegaditos, temiendo que le viese alguien conocido. Pero quién va a haber en la calle a esas horas, chico... yo estaba por saltarle y ponerme encima suya y besarle con la misma pasión de siempre... pero no, para la locura ya habría tiempo dentro de poco. Solo podíamos darnos la mano, y a escondidas. ¡Maldita sociedad hetero, a ver cuándo cambian las cosas, pero DE VERDAD!. Nadie nos dijo nada, por supuesto... solo un somnoliento barrendero nos saludó, extrañado al ver a dos adolescentes tan sonrientes en aquellas intempestivas horas de la madrugada.

Pero somos jóvenes, y siempre tenemos hambre. Me llevó por una calle enooorme y muy ancha, preciosa, creo recordar que la Gran Vía, hasta una cafetería muy mona estilo Starbucks. Allí nos sentamos en una mesa normal, uno delante del otro, a comernos nuestros respectivos desayunos. Un croissant y un colacao para él, y un donuts normal con el correspondiente capuccino para mi, todo lo pagué yo, no quería que él gastase nada, solo sus labios conmigo. El me dió un poco de su croissant (que estaba bueno, pero no tanto como él... puff, hoy llevo el día de piropeo, verá cuando le llame, le pienso ruborizar...), y yo le di con mi cuchara un poco de mi delicioso capuccino, algo fuerte como me gusta, y con espumita y canela por encima. Pero no le gustó, es normal, ya nos acostumbraremos el uno al otro con el tiempo, si el plan sale bien.

Salimos de la cafetería y anduvimos un poco más, hacia su barrio. Pasamos cerca de la casa de Borja, al lado de una iglesia horrorosa, me contó donde compraba las chucherías... En ese momento tuve una sensación muy extraña, la misma sensación extraña (pero boniiiita) que siempre, el estar en el mismo lugar donde él había pasado todos los años de su vida. Incluso me dijo dónde había vivido antes, cerca del parque donde estuvimos, y me sentí sin quererlo como un poquito más a su lado, más cercano a su vida y a su historia de lo que ya de por sí estaba. Y más lo sentí cuando pasé por su portal... por el número tal de la calle cual... aquel portal que ya había visto en una foto, allí estaba yo. Qué pena que en su piso hubiese gente... porque me habría encantado subir, ver su casa e ir a su cuarto, conocer su área más íntima, sentarme en su cama, ver su ropa y escuchar su música. Pero de todas formas, íbamos a hacer otra cosa, sí o sí, en otro lugar, en la montaña que se divisaba desde la carretera, ya a las afueras de la ciudad...


¡Continuará!


Un besazo a todos!!


PD: esos serán nuestros desayunos dentro de un año... solo que con más pelo, claro.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Breve inciso.


Hoy no escribiré la cuarta parte de lo que aconteció hace más de una semana ya. Eso traerá malas consecuencias para mi, porque me temo que habré de postergarlo para el viernes, lo que me hará olvidar muchas cosas de las que pasaron y ser menos preciso con los detalles. Pero lo intentaré, y si no, lo adornaré un poco con florituras, porque ya los sentimientos del instante son lo difícil de recordar. Mañana no podré tampoco escribir, por el mismo motivo por el que no he podido hacerlo con más tiempo hoy: el examen de Filosofía.

Llevo toda la tarde aquí sentado, aunque bien es verdad que he estado un rato al principio en el ordenador, hablando con mi niño. Si, en la intimidad, me gusta decirle niño, o nene, aunque sé que es muy cursi e infantil... él me produce una ternura increíble, seguramente parecida a la que siente una madre por su hijo. Solo que aquí cometeremos incesto :P. El caso es que después de eso, sobre las 5 y media, me he puesto a estudiar como loco. Bueh, no como tan loco, porque mucho no he estudiado. O si. Es raro... os cuento. Estamos dando historia de la filosofía... la historia no me gusta mucho, pero sí me interesaba saber cómo empezaron a razonar los filósofos. Empezamos, claro está, por los primeros, los presocráticos. Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Demócrito, Heráclito, etc... Todos ellos y sus interesantes vidas, más bien sus pensamientos. El caso es que en mi otra casa encontré un libro de Historia de la Filosofía Griega, y por curiosidad, estuve ojeándolo. Es exactamente lo mismo que estoy dando en clase, pero más extenso, y muchísimo mejor narrado, pues el autor utiliza en muchas ocasiones el humor, y así se me queda mejor grabado en ésta desentrenada cabezota mía. Así que me sé de todo de cada uno de ellos... pero no como viene en el libro de clase, incluso más. Y ahora, al leer el libro de texto, me cuesta más estudiar, pues no sé bien por dónde empezar ni qué coger o no coger para intentar memorizar. Mañana es el último día, la última oportunidad que tengo para sabérmelo todo, sí o sí.  Y bueh, de los deberes de física, de matemáticas, de estadística... no sé cuándo los haré... y del test que llevo DOS SEMANAS retrasado en la academia, creo que le voy a añadir una semana más... le caigo muy bien a la profesora, me parece, o se le olvidó completamente...

El caso es que normalmente necesito estar seguro de que me lo sé... y en muchos exámenes de filosofía, siempre he sentido que me faltaba algo por estudiar, que no lo había memorizado... y a la hora de la verdad, ante el papel, salían muchas cosas que no sabía que tenía ahí guardadas. Pero no quiero acostumbrarme a mi buena suerte (respecto a los exámenes, claro, lo demás... pff!), vaya a ser que me confíe y de buenas a primeras reciba un batacazo en la frente. Como siempre, acabo dejándolo todo para el último día... pero nunca me ha fallado. Ahora pienso... ¿y si no es suerte, y es que soy bueno estudiando? No, no, prefiero seguir pensando que es cosa de la diosa de la Fortuna, para no estar nunca seguro del todo y esforzarme siempre más, por si acaso...

------------------------------------------------------

Cambio de tercio. Hoy he estado viendo unas cuantas muchas fotos con mi madre (bueno, en el descanso de media hora para merendar, si es que al final no estoy tanto tiempo ante el escritorio...), fotos de la familia de hace mucho tiempo, cuando yo era un renacuajo y jugaba a las casitas con mi hermana. Ups, se me ha escapado. Sí, yo jugaba a las casitas con mi hermana, y con mis amigas... me gustaba ser el padre, claro, que llegaba a casa después del trabajo, hacer como que conducía y que hablaba por el móvil... y luego coger papeles y garabatear números y palabras, a imitación de mi padre. También salgo en otra foto con una caja enorme de LEGO que tenía, hará unos 9 años, lo pasaba en grande haciendo navecitas con el indiesito, Iñaki, y su hermana, Miriam. En otras estamos en París, en Cazorla, en Nerja, en Almería, en bastantes otras salimos de camping, todos juntos, en la misma caravana de siempre, llevando unas ropas , camisetas y pantalones (mi hermana y yo ya no) que sólo aparecen por esa época. 

En muchas, podría decir que yo era guapo... Era tierno, carita redondita durante un tiempo, mofletes menos hinchados en otro, alto, y delgado, pero no esquelético, aunque me decían que así parecía. Un pelo rubio oscuro en verano y negro en invierno, ojos grandes, y siempre una sonrisa en la cara, mostrando mis blancos dientes. ¿Cómo podía ser tan feliz? ¿Cómo he podido cambiar tanto? ¿Cuándo se ha realizado el cambio, si de verdad he cambiado? Bueh, da igual... físicamente sí que he cambiado. Ya no soy tan guapo, ni mucho menos, mi cara ha cambiado muchísimo: gafas, pelo largo, más alargadas las facciones, marcas de la barba... Si, que ahora me veo muchísimo más feo. Y si no, preguntadle a eGeo cómo era antes... le regalé una foto mía con 7 u 8 años, vestido con uno de las sudaderas que nos hacía mi madre. Esas sudaderas o jerséys me encantaban... ella misma los cosía,compraba la lana y se inventaba los bordados, pasaba todas las tardes ahí con la gruesa aguja, mientras yo en muchas ocasiones le intentaba imitar... pegaditos a la estufa en el salón, en invierno, cubriéndonos con el largo mantel (o cubre mesas, o como sea que se llame, que volví a olvidar el nombre... eGeo debe recordarlo!), viendo los dibujos en la tele (me encantaba ver Canal Andalucía, ponían series antiguas, y de las buenas!), comiendo chocolate y haciendo cuentas en los cuadernillos Rubio que siempre nos compraban, mientras afuera hacía frío, y apetecía quedarse en el sofá de cuero marrón acurrucadito con los lápices en la mano. Qué recuerdos, jo, me vuelve tan tierno, siento una nostalgia increíble... Espero nunca olvidarlos, y volver a sentir lo mismo por los momentos que estoy "disfrutando" ahora.

--------------------------------------------------------

Se ve que no soy bueno escribiendo de nada en particular, lo mío no es saltar de tema en tema, necesito quedarme en algo fijo... aunque también me gusta hacerlo, variar bruscamente. Será que hoy me duele horrores la cabeza, llevo días durmiendo un poco mal, sin ver apenas la luz del sol... ayer llovió mucho, y me gustó, pero no salí por la tarde, y lo necesitaba. Ir al inglés no es salir por la tarde...

Necesito descansar... lamentándolo mucho, el Gato se va a dar unas pequeñas vacaciones. Al menos, por un día, mañana no encenderé el ordenador.

Hasta entonces, muy a mi pesar....

Un besazo a todos!!!




eGeo, te quiero más que nunca. Eres el mejor.

martes, 14 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Tercera parte: El momento más feliz de mi vida



Si, ahí estaba, e incluso a mí, que se lo decía convencido, me costaba creerlo. Abrazaba su cuerpo, al fin el podía oir mi voz directamente, sin necesidad de antenas ni receptores-emisores de onda. La falta de su calor humano, el aroma corporal que desprendía... eso fue lo primero que eché en falta nada más despegarse de mi, cuando su madre, inoportunamente, llamó por segunda vez consecutiva, lo que me hizo ver que todo era real, tangible y racional, ya que esas cosas no pasan en las películas.

Y nada más separase y añorar su perfume, lo pude ver. Ojos bonitos, pequeños bajo las gafas de montura trasparente, con los rastros brillantes de las recientes lágrimas de felicidad que derramó por mi. Mientras hablaba con su madre, intentando poner una voz segura y firme, lo aprecié con más detalle. Era alto, como yo, y muy delgado, daba gusto ver su buen tipo, alto y fino pero fuerte, no un enclenque más. Muy bien vestido... unas zapatillas blancas, un pantalón algo ajustado, chaqueta de cuero, lo que llevaba debajo ya escapa a mi memoria... y su pañuelo azul al cuello. Pelo negro, grueso y larguillo, como a mi me gusta, que le caía graciosamente por el lado derecho de la cara, esa cara tan bonita, tan expresiva, determinante y bella, sobre la que predominaban unos labios que no podía dejar de mirar. Unos labios que sabía que me besarían, sí o sí, esa misma noche: ya no había lugar a dudas, todo iba a salir bien.

Muy muy emocionados, comenzamos a andar por las oscuras calles de la fría ciudad, pegados el uno al otro, sin querer soltar ese calor que habíamos acumulado en el abrazo. Llegamos hasta la rivera del río, y cuando nos disponíamos a descender al paseo que está al mismo nivel del agua, aparecieron varios chicos que venían de botellona, por lo que nos tuvimos que separar. Pero volvimos a juntarnos, cogidos de la mano, y llegamos al borde junto la valla. Juntos de la mano... qué grata sensación, imposible de describir, el sentir el tacto de su cálida piel con la mía fría... esas manos tan tan parecidas a las mías, que yo creía feas, pero que ahora me doy cuenta de lo maravillosas que son cuando las tiene él.

"¿Estás preparado?"

Un suspiro de, al fin, paz, y sabiendo que completaba mi misión...

"Si"

Poco a poco, vi como sus bellas facciones se acercaban a las mías, había esperado taaanto ese momento... Esos labios que habían imaginado tocarse, antes a casi 900 km, ahora estaban tan sólo a varios centímetros de distancia, cada vez menos, hasta que solo quedaron milímetros para conseguir mi sueño. De repente, sin darnos cuenta físicamente, pero si por el alma, un átomo de su ser entró en contacto con otro mío, después una pequeña molécula, hasta que así, poco a poco, instantáneamente, en cuestión de microsegundos, toda nuestra materia particular se fundió en una sola... 

Pfff.... Ahora vuelvo a respirar aliviado, como lo hice en ese momento... ahí estaba, al lado del Ebro, en una noche iluminada por la Luna, viendo su reflejo y el del puente de piedra viejo sobre la superficie tranquila del río. Sus labios... sus bonitos labios, calientes, abrazaban los míos, algo que había soñado tantas veces... se hacía realidad. Al principio yo lo haría torpemente, no llevaba el ritmo, digamos, pero rápidamente me habitué, le cogí el gustillo y aprendí a sacarle todo el jugo. No sé si beso muy bien, pero hice todo lo posible para ser mi primera vez. Hacía frío, calor, sol, granizaba, nevaba, había sequía, tronaban los corazones y de repente todo el mundo sufrió la sacudida del terremoto de la pasión cuando mi tímida lengua se atrevió a indagar dentro de su boca. Ese momento fue maravilloso... el rugoso tacto de su cálida lengua, saborear cada rincón entre sus limpios dientes... el hecho de hacer algo tan íntimo con una persona... poder hacerlo, y, lo más de lo más importante... que esa persona quiera hacerlo conmigo.

Al fin podía dar rienda suelta a mis pasiones, podía besar, acariciar y susurrarle al oído que le quería... recuerdo ahora tantos años esperando, pensando que no vendría nunca, que yo no había nacido para ello... vuelvo a leer y releer mi blog... y veo por qué estaba así, y la verdad, no me arrepiento de NADA de lo que pasó. Adán me hizo mucho daño, me convirtió a la mierda andante que me sentí durante muuuucho tiempo, los demás me dieron de lado, creí que nunca tendría yo mi oportunidad... pero ya ven. Ya veo. Como bien dijisteis, y como yo no quise creer, tuve mi oportunidad. Alguien me quería, por increíble que me pareciese, alguien era capaz de sentir algo por mi. En ocasiones pienso que todo es un sueño...

Después del beso, nos separamos, le abrazé, y lloré. Lloré por todo lo que he dicho antes... porque era REAL, porque alguien me quería, porque recordaba a Adán, y todo lo mal que había estado. El pago fue muy muy duro... pero la recompensa ha sido mucho mejor de lo que esperaba. Al fin di mis primeros besos, los verdaderos, de puro amor, como me prometí que haría hace dos años. ¿Os dáis cuenta? Justo dos años después de lo de Adán...

Cogidos de la mano, yo llorando, fuimos a una pequeña zona donde nos pudimos sentar, como un banco en semicírculo en frente del río, algo malholiente, pero cosa que no me importaba sabiendo con quién estaba. Allí, él, como si de un rey me tratase, puso su pañuelo azul en el asiento, sobre el que me puse. Y más besos, muchos más besos... caricias, susurros al oído, y más lloros, por mi parte y por la suya. Llorábamos verdaderamente por amor... y aquí es cuando veo que estoy realmente enamorado. Es una sensación increíble, que nunca antes había sentido, ni me habían intentado explicar... algo que se te agarra al alma, una necesidad irracional de querer a la otra persona... no sé, nadie ha podido explicarlo. Pero con las lágrimas empecé a tener frío, me dolía la garganta... Él, chico atento como nunca he visto, me regaló su pañuelo, lo puso alrededor de mi cuello y lo ató con fuerza... en toda la semana no me lo quité, solo para ducharme... y aún lo llevo en el cuello, y por siempre lo llevaré. Huele a él...

Nos movimos un poco, pues ya era tarde, alrededor de las 12 menos 10, así que anduvimos por esa pasarela al lado del río, cogidos de la mano. En otro de nuestros abrazos intensos y besos dulces, con su cabeza en mi hombro, empezó a cantarme nuestra canción. Si, como toda pareja, tenemos ya una canción... y es la de Sail away sweet sister, pero cantada por Axl Rose en el comienzo de una de sus canciones, Sweet child'o mine. Cuando comenzó con su voz dulce a susurrarme al oído, no pude evitarlo, y seguí llorando más, muy muy fuerte, jadeando, furioso.  Lloraba porque ese mismo momento, ese que estaba pasando, todo lo que sentía al tener sus labios al oído, todo eso lo había deseado yo a rabiar antes. Hace meses, lloraba porque lo necesitaba, porque estaba harto de tener que esperar su llamada para que un maldito repetidor mandase su onda desde una punta de España a la otra y poder soñar que lo tenía al lado... y hace justo dos semanas, lloraba porque ya lo tenía. Lloraba de felicidad, aunque en el fondo de ese lloro, se concentraban todas las lágrimas que antes había derramado. Consiguió calmarme, como siempre. Ahora que lo recuerdo, ese fue uno de los momentos en los que daría todo lo que tengo por seguir ahí con él. Otro precioso acto fue cuando, después, en cierto momento, él me puso hacia la barandilla, mirando el Ebro y la Luna, se colocó detrás de mí, cogió mis manos, las levantó, y comenzó a cantar la canción de Titanic, "My heart will go on". Un momento realmente precioso y lleno de magia... pero que no pudimos disfrutar mucho, ya que se aproximaban unas chicas, y yo tenía miedo de que nos viesen. Cachis...

Recorrimos pocas calles de la ciudad, siempre en torno al hotel... pasamos por un parque, y nuestras manos tuvieron que abandonar el continuo contacto por la presencia de personas, ya que por ahí rondaban las de baja calaña. Pero enseguida, volvimos a cogernos de la mano, la echaba de menos enseguida si no la tenía a mi lado. Volvimos al punto de encuentro... era suya la bicicleta que yo había visto, cómo no reconocerla...

Tristemente, pero sabiendo que nos volveríamos a ver, nos despedimos. Ya había mucha gente por ese lugar, así que tuvimos que conformarnos con un abrazo... pero él hizo algo que me encantó. Me metió en un portal cercano, y allí, me besó intensamente, uno de los besos más bonitos de los muchos que tuve. Luego, otro fuerte abrazo en el que habríamos deseado estar siempre juntos, pero que desapareció cuando la gente de la calle hizo acto de presencia. Y se fue con la bicicleta... pasó a mi lado, miró hacia mi, me dió su mano, y entonces sólo pude ver amor en sus ojos... increíble, no sé definirlo bien, quizás porque es ya tarde y ésto pasó hace más de una semana... pero el sentimiento sigue aquí.

Cuando entré en el hotel, casi llorando otra vez de emoción, llamé a Kitty. Le conté brevemente lo que había pasado, y me dirigí al cuarto. Mi padre me preguntó que qué tal, le dije que muy bien, y me metí en la cama. Me dormí con nuestra foto puesta en la pantalla del móvil, tras haberle enviado un sms de amor.

Mañana iba a ser un largo día, y debía descansar...

---------------------------------------------

Uff, estoy escribiendo esto a las 12 menos cuarto... como mis padres se enteren, me matan! Últimamente no paro, estoy estudiando bastante de Filosofía, a ver cómo me va, porque es difícil y acabo de empezar... ¡el examen es el viernes, el primero del curso! Deseadme suerte... yo, sacaré tiempo de debajo de las piedras, y os contaré diariamente lo que pasó... espero que sea ameno, y relatarlo bien... no quiero aburriros, aunque sé que ya es difícil captar vuestra atención si ya lo habéis leído todo de eGeo. Pero bueh, lo cuento para vosotros, para él, y para mi.

Un besazo a todos!!!


PD: He actualizado unas cosillas, pues escribí el post demasiado rápido y se me pasaron algunas curiosidades.

lunes, 13 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Segunda parte: El Ansiado Encuentro


Allí estaba, en Logroño, una hora antes de lo previsto, hecho un manojo de nervios, con tantas cosas en la cabeza que no podía pensar en nada en particular. Habíamos llegado ya al hotel... precioso edificio, con arcos muy antiguos, música de fondo, buena decoración, mesas y sillas en el centro, en un patio triangular al que daban las puertas de todas las habitaciones a lo largo de varios pisos. Nos acercamos a recepción, y vi a la mujer detrás del mostrador... la recepcionista de la que eGeo me había hablado... ¡según él, hasta soñó con ella! Otra vez la sensación extraña... saber que me situaba en el mismo sitio donde el chico gay más importante de la Red (para mi, y para muchos) había estado recientemente...

Nos dieron la habitación del hotel de tres estrellas, pedida a través de internet, en el primer piso, en una esquina del triángulo. Una habitación pequeña, pero muy mona, dos camas individuales y grandes, televisión de pantalla plana, armario y caramelitos encima de la almohada. El cuarto de baño me encantó, una bañera muy grande, lavabos espaciosos y un ancho espejo donde miraré muchas veces a lo largo de mi estancia para ver si estoy guapo para eGeo. Miraba por la ventana, tras las pesadas cortinas, y veía allá el puente de piedra sobre el río, y las luces de la otra parte, la calle oscura, y unos curiosos dibujos en la pared de enfrente. Mi padre pidió algo para cenar en el servicio de habitaciones, un sandwich mixto para mi. Mientras venía o no, me duché, me cambié, intentando ponerme lo más presentable posible, lo máximo que me permitía mis feas ropas de viaje. Al final, una camiseta Quechua roja, unos vaqueros (los mismos que llevé durante toda la semana...) y un polar rojo oscuro, más bien burdeos. Y las eternas compañeras mis zapatillas. Me afeité, me enjaboné la cara con una pastilla que había por ahí, me peiné y repeiné, me eché mi perfume (un botecito pequeño rellenado con la colonia que utilizo yo, "Désir", de Rochas) por la ropa y el pelo, me rocié de desodorante y me lavé los dientes dos veces. Ya estaba medianamente bien.

Daba vueltas y vueltas por el cuarto, nervioso... habíamos quedado sobre las 11, él me daría toques cuando llegase en bicicleta... El móvil empezó a vibrar a las 11 y pocos minutos, me tragué rápidamente el trozo de pan restante, me lavé los dientes por tercera vez, todo a la velocidad del rayo, y bajé impaciente por el ascensor de cristal tras un "suerte, y que lo pases bien" de mi padre. Empezaba a ponerme muy muy nervioso... no sabía lo que me iba a encontrar, quizás me gustaba, y quizás no, aunque lo más probable era que yo no le gustase a él. ¿Se defraudaría, esperaría otra cosa, pensaría que le he engañado durante tanto tiempo? ¿O, por otro lado, los dos nos habríamos engañado, pensando que somos de cierta forma, y al vernos ver que el otro no correspondía a su ideal establecido? ¿De verdad me besaría esa noche, lo haría? Eso también me preocupaba... porque otras veces en mi vida he estado muy cerca de conseguir lo que quería, de ver expectante que una situación se acerca, pero que acaba pasando de largo... como por ejemplo, el beso que fervorosamente me prometió Adán en mi cumpleaños, el 3 de mayo. Pero no, no es momento de pensar en Adán, él ya está olvidado, sepultado en su propias ruinas.

Saludé a la recepcionista cuando abandoné el recinto del hotel, y llamé al amor de mi vida, que se encontraba tan tan próximo que ni sabía dónde se encontraba. Su bonita y emocionada voz me dirigió hacia la parte trasera del hotel. Yo solo veía una vieja bicicleta enganchada con una cadena en un poste de señalización, cuando, de repente, oí en el móvil, y por primera vez en mi vida en directo, la voz, esa voz fuerte, enérgica y emotiva, gritando mi nombre.


"¡¡Gatoo!!"


Y correr hacia mi izquierda, y correr, mucho correr cual alma que lleva el diablo (en esta ocasión, el amor) hacia la figura que se acercaba a mi desde el otro lado, pataleando el suelo e impulsándome con todas mis fuerzas para alcanzar el ser amado. Al fin, en una exhalación atravesamos lo largo de la calle, y nuestros cuerpos se tocaron, unieron en un abrazo, con tanto tanto impulso que casi caemos los dos al suelo. Lo tenía allí... abrazaba unas ropas, un conjunto de músculos, huesos, sangre y otros líquidos, apretaba contra mi cuello la cabeza llena de gruesos pelos, olía el aroma, sentía la respiración agitada de un cuerpo que nunca había visto pero que pronto iba a reconocer. Le temblaban las piernas, intenté tranquilizarlo con palabras... pero eran inútiles. Rompimos a llorar muchas veces cada una a cuál mayor, durante los 7 u 8 minutos que duró el abrazo.

"Ya estoy aquí, mi niño, tranquilo, ya estoy aquí... y te quiero"

Continuará...

Un besazo a todos!!!

eGeo, Ich Liebe Dich!

-----------------------------------------------------


Falsa alarma... mi padre consiguió arreglar el cable... ¿como? Pues juntando los dos extremos... yo, que soy un catastrofista de mucho cuidado... ains!! Por la falta de tiempo, lo he escrito rápido y no todo... mañana más, mil disculpas!!
Se me acaba de joder todo.

Bueh, todo, es internet. Aparte de llevar toda la tarde escribiendo la historia con eGeo y tener conexión intermitentemente, ahora va y se me parte el cable del router wifi. Guay. Ahora qué?. Ahora nada, el Gato se quedó sin internet hasta tiempo indefinido. Ahora intentaré llamar a mi padre, a ver si me propone alguna solución.

Estoy con una mala leche increíble, es de las pocas veces que me enfado de verdad, me cabreo como nunca cuando no consigo tener internet. Mi punto débil, mi fallo que no se puede arreglar.

Hasta más ver, lo siento mucho por todos. Intentaré solucionarlo lo más pronto posible... mientras, utilizaré el ordenador de mi hermana, aunque no podré escribir.

Un beso a todos.


eGeo, te quiero con locura, que no se te olvide ^^