sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Cuál es el cauce de las cosas?


Desdichados fueron los dos comentarios que inocentes me hicieron ayer un tal anónimo y el siempre fiel Charilieindio.

El día de ayer empezó perfecto, como véis. Lo que no pudisteis ver fue lo que pasó después de salir de casa. El cielo se oscureció y mi vida se tornó en una pesadilla.

Me dirigí hacia la plaza, a visitar a Lara y a los demás. Solo me encontré con ella, otra chica, y el rubito gay. Estuve poco tiempo con ellos, peleándome de mentira con el rubito para entrar en calor, ya que hacía un frío demasiado intenso. En la llamada que recibí de Sarita a las 19:19 horas, me fuí con Lara a la puerta del cine cercano. Allí, aparte de Sally, su novio, Sarita y la otra chica, me encontré con Luca. Conseguí convencerlos... y él y Lara accedieron a ver de nuevo Crepúsculo conmigo. Entramos, felices, con ganas de ver la película. Pero las ganas desaparecieron al rato. Marchaba bien la cosa... cuando mi móvil empezó a vibrar. Era eGeo. Ni una de tres, diez veces me llamó, le envié un mensaje y me contestó. Necesitaba hablar. Salí apesadumbrado y con algo de miedo de la sala, al exterior, a la calle. Estaba llorando. Había vuelto a tener problemas con su madre.

Sentado en el suelo, en un maloliente y oscuro rincón de una calle posterior donde están las salidas del cine, intenté tranquilizarle como pude. Desde un corazón agonizante, la desesperada voz del amor me decía que quería venir a Fuengirola, no soportaba un minuto más viviendo con la mujer que le ha tocado en desgracia como madre. Mi niño, -le decía yo- no puedes hacer nada, tienes que aguantar. No hay más remedio que la espera, es demasiado arriesgado abandonar todo sin saber a dónde ir. Espera a que todo se suavice, y entonces suspende todos tus actos, acostúmbrate a una rutina satisfactoria para ambas partes, no cambies nada hasta que consigas tu preciada mayoría de edad. Por lo visto su madre había visto el paquete con la antena. Lo había pillado. Reventó su ira contra él, mi pobre niño, quien no pudo hacer nada para evitarlo Entre sollozos, intenté tranquilizarlo como pude, empleándome a fondo, aunque él sin remedio estallaba en lágrimas y ahogos una vez más. Entonces mi corazón estuvo también a punto de quebrarse.

Me moría de frío allí. Sólo tenía una camiseta de manga larga, ya que la chaqueta de cuero se había quedado dentro del cine, luego me contaría de qué iba la peli. Aunque el tiriteo era lo de menos, lo importante era lo que sucedía al otro lado del teléfono. La madre entró de nuevo en la habitación, pidiéndole el teléfono, diciéndole cosas. Fui débil, y no pude escuchar los gritos que se daban, no, no pude, mi corazón estalló del todo y llorando permanecí espalda contra la pared. Fue horrible. No tenéis ni idea, nadie la tiene, y espero que nunca la tengáis. Escuchar a tu novio, la persona que más quieres, siendo insultado, gritado, humillado por su propia madre, mientras solloza y llora amargamente. Es muy duro. Demasiado, demasiado.

Te sientes impotente, pues no puedes hacer nada. Sabes lo que ocurre, casi puedes visualizarlo... y ni tu voz puede ser escuchada. En ese momento fui como la conciencia de eGeo, le dije lo que debía hacer, lo que no, lo que tenía que pensar y las verdaderas verdades que había. Intenté despejar del todo su mente, cosa que costó, ya que él se pone muy muy nervioso en momentos así. Un chico solitario en una tarde fría le gritaba al cielo que le diese el teléfono a su madre, como ella pedía, chocando con sus negaciones. Cuando ésta desapareció, le convencí de ello, le pedí que se lo diese si volvía a aparecer, aunque en el fondo deseaba seguir hablando con él. Pero en cierto momento, cuando todo parecía que iba mejor... colgó. Y con ello, se colgó mi corazón.

Estuve alrededor de una hora allí. En ese rincón, dando vueltas, apoyándome en la pared, sentándome en el suelo y tirándome de los pelos. Tenía la boca seca, pero la cara empapada, fría, con los labios tiritantes y los ojos rojos. Pocas veces en mi vida he llorado tanto. Veía el mundo injusto, demasiado grande para nosotros, demasiado cruel y despiadado. Sentía odio, odio por todas las personas, odio por el ser humano en general, y todo lo que ello conlleva. Pero también por la vida, por el alma, por todo lo que está más allá de lo sensible. El maldito azar ha puesto en mi existencia triste cuantos obstáculos ha podido, forzándome a trastrabillar cuando mejor me encontraba, cuando empezaba a ver un ápice de luz en esta oscura estancia donde nací.

La vida es sólo una prueba. Una prueba que nunca acabará, y cuyo fin desconocemos. Hay que ir sorteando peligros, cada vez mayores, hasta saber dónde reside la verdadera paz. Aunque parezca paradójico, es una suerte que ciertas personas sean desgraciadas. Los van preparando, los configuran, aprenden con mayor rapidez cuál es el camino que a ellos les puede llevar a la felicidad. Soy fuerte, muy fuerte, porque desde un principio prometí no desistir. Sufriré mucho, estos muchos meses que quedan serán agotadores, hasta que vuelva a alcanzar ese poquito de felicidad, ya más prolongada. Y ni aún pasando todo ésto, la felicidad será eterna, volverán más problemas y obstáculos, pero tendré más fuerza que los demás para superarlos. Mucha gente me dice que lo que estoy pasando es loable, pocas personas soportarían. Lo cierto es que ya encuentro a todo ésto un cierto recuerdo, como si hubiera pasado por lo mismo antes. Por ello, fui fuerte, lo soy, y lo seré. Tengo la suerte de haber sufrido, porque así me enseñará a ser verdaderamente feliz, a apreciar los buenos momentos. Este río llegará algún día a su mar, pero antes pasará por infinitas cascadas, torrentes y peligrosos rápidos.

Conseguí volver a hablar con él tras la hora fuera, esperando a que los demás saliesen. A los 20 minutos, la batería de mi móvil sucumbió. Se apagó, cortando mi lazo con él. Me fui entonces corriendo a mi casa, y puse en carga el móvil. Durante un cuarto de hora no hice nada, me senté en una silla cualquiera mirando la pared, con la cabeza apoyada en las manos, ya sin llorar. Entonces me llamó Sarita. Le dije que subiese a mi casa, que por favor lo hiciese.

Cuando llegó, estuve largos minutos abrazado a ella, llorando desconsoladamente. Mis fuertes gemidos y sollozos le habían emocionado también, se había deprimido conmigo. Intentó animarme, aunque poco consiguió. Sólo mi mente clareó cuando sonaron los arpegios de guitarra iniciales de Sweet Child o'Mine en mi móvil. Era él. Lo cogí, y al poco tiempo le dejé sobre mi cuarto para despedirme de Sarita. Le di las gracias mil veces, y se fue.

Hablé con él, ya eran las 10 y media de la noche. La tarde había sido agotadora. Él estaba más tranquilo con su madre, pues se había ido a cenar a nosédónde. Tumbados los dos en la cama, le tranquilicé con mi voz, ya los dos con los corazones recompuestos. Le colgué a las 11, tras decirle un truquito para relajarse y conciliar el sueño, profesarle mi amor y desearle buenas noches. Se durmió al poco tiempo, como un angelito, herido, magullado y triste, pero como el angelito al que quiero.

Yo hasta la 1 no pude dormi. Hablé con varias personas por messenger y vi el primer acto de Don Juan Tenorio. No tenía fuerzas para llorar, aunque mi corazón estaba triste. Me dolían los ojos demasiado, aún hoy siento esa pesadez. Me deshidraté de tanto llorar, creo yo. Espero al menos haber perdido algo de peso con el tembleque.

Eso si, mi sentido del humor nunca lo perderé, vida mía. Quiero que seas feliz, y por mis homosexuales cojones que lo lograré.

Te quiero. Siempre estaré aquí.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Foto sin sentido, una cualquiera.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Je vais prendre ta douleur

Empezemos un bonito día con un poco de Camille (gracias al Rey del Recorte, que me la presentó hace mucho!).


Adoro a esta chica. ¡Pero qué habilidad! Toda la música la hace con su boca y otras partes del cuerpo... ¡y tiene una voz que me encanta! Es una bella beatboxer.

Hoy estoy feliz. El día nació nublado, frío, diez grados nos dictaba el termómetro. Me levanté a las 6 como una rosa, aunque la verdad es que no lo necesitaba. Simplemente me había propuesto que hoy sería un buen día, y quería aprovecharlo desde el principio. Repasé un poco física y me leí inglés. A las 7 y media me dormí y a las 7 y 43 me volví a despertar, no sé cómo, pero me dio tiempo a soñar y todo, cosas que ya ni recuerdo.

A primera hora el examen de física. En el inmenso laboratorio, fue muy fácil sacar el libro y anotarse las leyes de Kepler, aunque me dió cierto cargo de conciencia. Allí sí que hace frío, a unos 8 grados estaríamos, es demasiado. Tras hora y media de examen, corrimos hasta la clase de inglés, para hacer durante los 30 minutos restantes el fácil examen. A los 10 minutos se lo entregué a la profesora, y me lo corrigió enseguida: un 9'25. No está mal, pero tampoco tan bien como querría. Pero da igual, ese día no me iba a preocupar.

Las horas transcurren con parsimonia, pero son disfrutadas al máximo. Jugando con mi compi de mesa, volviendo a hablar con Kitty o con Lea, regresé a mis orígenes. De nuevo fui ese chico alegre que he sido estos dos meses, que hacía bromas y tonteaba con todos. Con Alex he estado en el recreo, hablando con él y su novio, de cualquier tontería. Lo paso bien con ellos, me parece que me pegaré más a ellos de ahora en adelante durante los aburridos recreos.

Con Kitty y cualquier otra persona con pareja amorosa, todo bien, de 10. Ya he comprendido una cosa que se me había olvidado completamente. Yo voy a estar como ellos. Sí o sí. Y no cuando sea muy viejo o no lo pueda disfrutar... tan sólo dentro de menos de un año. Ya soy casi universitario. Casi imposible me parece que yo esté ahí dentro de tan poco. Pues si, lo voy a estar, pues éste año pasará volando, y el verano que viene viviré feliz junto a mi novio, vendrá a Fuengirola a verme y podré hacer todo lo que siempre había querido. La adolescencia no es el único período de la vida donde se puede disfrutar una pareja, no, además, ésta todavía no acabará, se fundirá poco a poco con la madurez, hasta ser sin darme cuenta un adulto. De todas formas, siempre guardaré ese niño inocente y mimoso dentro de mi.

Ahora me voy. He quedado en el cine, voy a ver la famosa película de Crepúsculo con Sarita, Sally y el novio de ésta. Me he prometido pasármelo bien. Luego saldré y daré una vuelta, comeré con Lara y los demás, nos reiremos y pronto estaremos en casa. Afortunadamente, he conseguido convencer a mis padrs, y este fin de semana me quedaré aquí con mi hermana mientras ellos largan a la casa de mis abuelitos. Un finde de libertad, como simulacro para mi próxima total independencia. Sólo que mi hermana poco tiene que ver con eGeo.

Un besazo a todos!! 

jueves, 11 de diciembre de 2008

Des-"Kitty"-ado


Lo confieso.

Sí, hoy estoy mejor, tranquilos :P Muchas gracias por vuestros comentarios, en cuanto pueda os responderé. Es una alegría ver que la gente responde a tus súplicas, aunque ayuden lo justito. Gracias una vez más. Ahora contaré lo que ha pasado estos últimos días.


Como "digo" en el título, Kitty me desquicia.

No he podido contar lo último sobre el tema de Kitty. Éste lunes, ese día tan malo en el que intenté plasmar lo que pasaba por mi mente, otro factor más me hundió en la miseria. Kitty. Esa mañana llegué y nada más entrar la vi muy contenta hablando con la gente. Transcurrían las horas, y me daba cuenta de que estaba muy cerca de su ex novio. Demasiado, rozando lo "ilegal". Hasta que ya, con su carita inocente, Lola me contó que habían vuelto. Lo primero que sentí fue rabia. Rabia, entre otras cosas. Rabia porque había vuelto con el novio, no había sido fuerte, él con sólo pronunciar unas palabras había conseguido que se postrase a sus pies de nuevo. Me sentía también decepcionado, mucho, porque ella no me había dicho nada. Me había evitado ese día, y yo había acabado enterándome por terceras personas. Me dolió eso, pues yo siempre había estado para hablar con ella, la semana pasada desaproveché horas en intentar animarla, para que luego sucumbiese de nuevo a la tentación y ni me dijese lo que había pasado. El viernes, antes de entrar en el teatro, me volvió a llamar llorando de pena, que tan mal estaba que empezaba a detestar a Andrés. Y yo pasando un fin de semana algo preocupado por ella, me entero el último de que han vuelto. Me sentí muy decepcionado, me dolió. Demostró una vez más que yo sólo estoy para cuando a la gente le interesa.

Dice que no me lo dijo porque no quería que yo le regañase... en fin, yo no le habría regañado, tan sólo le habría dicho lo que pienso. Andrés la vuelve a utilizar. A una palabra suya, rompieron, y si a él le sale de los cojones, pues vuelven a estar juntos. Me cabrea mucho. Juega con ella, y no se lo merece. En el fondo le quiero mucho.

Y como le quiero tanto, me alegro que esté bien, pues se le nota. Pero no puedo evitar otras cosas. Vuelve la envidia. Más fuerte que nunca.

Cuando me fui a su casa, lo primero que hizo fue decirme que tenía un regalo preparado para su novio. Para mi que lo hizo a posta, pero bueh. El regalo en cuestión consistía en un día y una noche en un hotel de 4 estrellas con SPA, cerca de por aquí. La ostia el regalo... buenísimo. Lo pasarán de puta madre, no digo que no. Pero ella no piensa. No piensa en mi. Hace una semana ella me decía que me entendía, que se había puesto en mi lugar y que podía ver lo que había sufrido yo al ver a las otras parejas... y una mierda como un castillo. Si de verdad me comprendía... ¿por qué diablos me enseña las piscinas de masajes donde va a ir feliz y contenta con su novio?. Claro, es lógico, está alegre porque vuelve a estar todo bien... ¿pero es que nadie en este puto mundo es capaz de pensar en los demás?. Nunca le haría eso a ella, ni a nadie, nunca daría esa envidia, porque le haría daño, y yo no lo quiero. Veo que les da igual a los demás. Qué sabrá ella lo que es el sufrimiento, la espera, la impaciencia, la frustración.

Me jodió mucho, no puedo evitarlo. Me entristeció mucho más, pasé unos días horribles. Pensando y pensando, por qué diablos yo no tenía esa suerte. Que ni es suerte ya, es lo normal en todo el mundo. Estar con su pareja, y si todo va bien y se dan las circunstancias, escaparse a un hotelito, como hacen Lola y Julián. Pero yo no. Me está denegado. Aguantar meses y meses para buscar un futuro incierto. Me da un poco de miedo, es verdad, como si me asomase al vacío desde un balcón demasiado dañado ya como para sostener mucho peso. Menos mal que eGeo ya me ha dado esas alas, y podré salir volando del derrumbe de mi vida, que Dios quiera que nunca ocurra.

Poco más que decir. He tenido unos días muy muy malos. Sin hablar con nadie, hasta mi padre se ha dado cuenta. Hoy he llegado mudo a mi casa, con cara sombría y ojos apagados. Me preguntó que si había algún problema. Le dije que el que hay no tiene solución, a lo que respondió que no hay nada que no arregle la paciencia. ¡10 puntos se anota el caballero! Acertó de pleno. Me gustó, esa complicidad, pues sabe lo que me pasa, y yo sé que él me entiende. La otra noche, hablando del futuro, me dijo que pensaba que nosotros nos llevaríamos muy bien. Que mantendríamos el contacto a pesar de la distancia. Le aseguré que sí, pues así veo yo el futuro, o quiero verlo. Aún es muy incierto, nadie sabe cómo se pintará. Por ahora, vamos planeando los colores más claros y luminosos. Espero que a eGeo se le dé bien el rulo de pintar, pues yo necesito inundar mi vida de colores rápidamente. La tarde de hoy ha sido perfecta, gracias a él. Hemos hecho nuestra primera videollamada, hablando por teléfono y viéndonos a pantalla completa por cámara. Maravilloso, es lo más cerca que estaré de él en mucho tiempo. Sólo hay que esperar, conformarse con lo que uno tiene. Suspender las emociones por un tiempo, hasta que estallen de nuevo como hicieron las mías en el lejano y añorado Logroño.


Un besazo a todos!

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Cuál gritan esos malditos! / Pero, ¡mal rayo me parta / si en concluyendo la carta / no pagan caros sus gritos!



Lo confieso.

Estoy mal. Mal, muy mal. He pasado varios días terribles, salvo los breves momentos de felicidad hablando con eGeo. Gracias a él he sobrevivido al finde. Le debo tantas cosas...

Sí, estoy mal. Mi estado anímico comenzó su degradamiento el viernes por la noche. Os recuerdo que salí pitando para asistir al teatro, a la representación de "El Burlador de Sevilla". He de decirlo ya, porque exploto: Maravilloso. Me encantó. Estuvimos viendo la primera versión, la original y pura, la de Tirso de Molina, interpretando como su personaje principal, Don Juan, el famoso Fran Perea, sí, el sosillo ese que estaba alelado siempre con su guitarrita en Los Serrano. ¡Pero vaya como ha cambiado! Barba, pelo en el pecho, unos abdominales de lujo... porque sí, a cada rato estaba desnudándose, y es que el primer Don Juan era más... efusivo, digamos. Y desnudos integrales, ¿¿eh??. Que se le veía revolcándose con otra muchacha muy contento en varias ocasiones...

Pasando del tema sexual, y de las obvias miraditas que no pude evitar desde mi asiento en el patio de butacas, la obra estuvo muy bien. Cantaron mucho y bien, buenas voces tenían. También bailaron por el escenario, compuesto en todo momento por cuatro sillas y dos largas mesas de madera. Me gusta el teatro minimalista, obliga al espectador pensar si realmente quiere disfrutar, te permite recrear la escena en tu mente. Cerraba los ojos, los oía... y sentía que sí, que estaba allí, en un blanco patio andaluz de Dos Hermanas, escuchando a Aminta cantar y zapatear sobre las losas de barro, rodeada de geranios colgantes tapando los azulejos coloridos, el olor a la tierra mojada calentada por el sol y esa sensación que se queda después de comer, cuando el alma se apacigua y la mente obliga al cuerpo a buscar su reposo. En ese momento, sí estaba en paz... las dos horas y media se pasaron en un suspiro.

Al salir al frío ambiente malagueño, todo cambió. No hacía realmente frío, pero sí era frío todo loque me rodeaba. Los coches, las oscuras luces festivas, más que nunca me pareció triste el inmenso (y falso) árbol iluminado de Navidad que nos observaba ante el teatro Cervantes. Pero algo me mató del todo. A la salida, aparecieron parejas y parejas y parejas... todas felices, sonriendo, cogidas de la mano, respirando su aire limpio, admirando con alegría y esperanza el dichoso arbolito brillante. Claro, como no, eran esas parejas que iban al teatro juntas, a ver Don Juan Tenorio, uno de los mayores representantes del romanticismo... en un recinto enorme, con mil parejas más, una forma más de expresar su amor. Se me cayó al alma al suelo. Ahora estará ahogándose en el Mediterráneo, tras haber pasado por todo el alcantarillado y ser arrastrado con la suciedad e inmundicia hasta el mar contaminado. Me sentí solo.

Pero aguanté. El viaje en coche hasta Torre del Mar fue lento, fatigoso, mientras mi móvil agonizaba en llamadas del pobre eGeo, que esperaban mi contestación. Nada más llegar a nuestro pequeño remanso de paz, le mandé un mensaje... pero no obtuve respuesta alguna en toda la noche. Lo pasé mal. Pero no por no haber podido hablar con él... lo pasé mal porque me sentía solo, muy solo.

El sábado y el domingo transcurrieron como todos los sábados y domingos que paso en la casita de allá. Tocando la guitarra, haciendo puzzles, aprendí a interpretar un fácil vals en el acordeón. Hice fotos feas, dormí mucho, hablé tres horas el sábado con eGeo como compensación, me leí Don Juan Tenorio (ésta vez el de Zorrilla). Y el domingo... se me volvió a caer el cielo encima. El novio de mi hermana se apareció de repente por la tarde ante la puerta (se entiende que vino en coche... no fue por generación espontánea), para darle una sorpresa. Entonces claro, se alegró mucho, ya estaba feliz, contenta, la familia revolucionada, porque el novio le había visitado. Y de nuevo no pude evitarlo... la cara se me alargó, aparecieron ojeras bajos mis párpados, el pelo se ensució y los huesos se enfriaron. En toda la tarde hasta bien entrada la noche apenas hablé la boca. Mientras todos jugaban al billar, yo me escondía en mi cuarto, viendo la tele tumbado en la cama, tragándome documental tras documental. ¿Sabíais que Dalí mantuvo relaciones sexuales con García Lorca? Aunque el primero aseguraba su heterosexualidad... la verdad es que me habría gustado conocerlos. Pero ya era imposible. Todo ya era imposible.

Quería que mi novio viniese también a visitarme a mi casa, pero era imposible. Quería comer con él castañas en el fuego, o patatas asadas rodeados de mi familia, pero era imposible. Quería enseñarle a jugar al billar y  con él ganarle a mi padre en el ping pong, pero era imposible. Quería abrazarme a él y casi tirarlo al suelo, como mi hermana había hecho cuando él apareción, pero era imposible. Quería tumbarme con él en la cama y ver cualquier chorrada en la tele como hacía mi hermana, pero seguía siendo imposible. Y, sobre todo, quería tocarlo. Sentir su piel, su ser, su materia. Volver a recordar que no es un sueño, que es real, que existe y es tangible y comprobable por los sentidos. Pero esto sí que era y es imposible. Algo tan simple, tan normal en las parejas normales con sus vidas normales, piel contra piel, ni un beso siquiera pido. Pues eso tan fácil que tiene tanta gente que consigue tener su media naranja... me es prohibido para mi. Por eso en mi colchón me rodeé de pañuelitos mojados. Porque es imposible.

Cené como pude y volví a la cama. Hablé con él, y gasté más pañuelitos. Y muchos más necesité cuando me colgó al límite del tiempo que tenemos para hablar. Pasé un fin de semana horrible, y mi padre lo notó. Me preguntó por cómo estaba yo, y no le pude decir que estaba bien. Tampoco me explayé sobre lo que me ocurría. Solo que andaba tirando con fuerza, más que nunca. No quise seguir hablando del tema... aunque en el fondo lo necesitaba. No lo hice por una sola causa: que no serviría de nada. De nada sirven estas palabras que escribo, tan solo su misión es rellenar espacio en mi blog y que aparezca primero en los blogrols de los demas. De nada sirve que le diga a Kitty que estoy mal, o a Sarita, a Lara o a Sally... de nada sirve, de nada sirve. Precisamente porque yo sí sé cómo ayudar a los demás, sé que nadie me puede ayudar a mi. No hay palabras de consuelo, ya las he oído todas, pues antes ya las he pronunciado yo. Necesito actos. Una caricia. Un abrazo. Un segundo beso de amor. Lo malo de todo es que sólo me lo puede dar una persona... y para llegar a ella he de esperar mucho.

Tengo miedo, la verdad, de muchas cosas. Una de ellas es la distancia. Tengo miedo de que este sentimiento oscuro que invade mi agitado corazón continúe hasta que algo cambie, para bien o para mal, y que ese período de extienda demasiado. No quiero volver a ser una persona triste, no quiero, no, no y no. Quiero ser feliz. Pero sólo puedo ser feliz contigo, mi amor. ¿Qué puedo hacer entonces, qué puedo hacer? Nada. Esperar. Si tengo que sufrir, sufriré, estoy acostumbrado. Al menos, aunque no sirva de mucho, sé que lo que espero vendrá, mis esperanzas están puestas en una empresa segura que, con suficiente tesón y voluntad, llegará a tener éxito.

Los días siguen. Las personas me atormentan, una de ellas es Kitty. Mañana os contaré qué ha pasado. Ahora me dirigiré a su casa. Tengo prometido no llorar... pero lo necesito. Me pesan los ojos.

¡¡¡Un besazo a todos!!!


PD: Os regalo mis preferidos versitos del Don Juan de Zorrilla....

viernes, 5 de diciembre de 2008

Hedeik, o headache.

eso es lo que tengo, un hedeik impresionante. La cabeza apunto de estallar, obturada, incapaz de recibir más información, y soltando ya datos inservibles, deformados de tal espachurramiento. Como ésto, por ejemplo, que poco bien está. Así que para rellenar, un videíto que he encontrado. Es mono, ¿verdad?. Pues si, es gay :P Tiene otras canciones mejores... pero ésta me encanta.





Parece ser que es de otra cantante que también ronda por YT, pero me gusta mucho más la versión masculina, aunque la de la chica tiene su punto más fuerte. Pero es que a mi lo acústico me puede.

Hoy he tenido el temido examen de matemáticas. La he vuelto a cagar, hablando claro y directo. El examen ha sido largo, más de dos horas de insufribles derivadas, funciones recíprocas, representación de curvas, asíntotas horizontales y tal... estoy HARTO de ello. Estoy HARTO del instituto. Esta semana ha sido mortal... apenas he dormido, no he podido conectarme ni al msn, con mi chico pocas veces he chateado... ha sido una semana larga, eterna, ocupada por los estudios... y triste por otras cosas. Esto sólo va para eGeo: (No puedo evitarlo, nene, si tu estás mal, yo estoy mal. Odio esta situación. Me siento impotente.) Sobre este paréntesis anterior, que supongo no habéis leído ya que tanto me queréis y me respetáis, no puedo decir nada más, no debería, son temas de eGeo que sólo él debe tratar. Volvamos... el examen me ha salido de pena. Había estudiado, a las 6 y media de la mañana ya estaba en la mesa entre folios y con mis lápices, reglas y calculadora, después de hablar unos 8 minutos con el chico de mi vida. Ha sido maravilloso oír tu voz a tan temprana hora, mi amor. Pero aún teniendo el ánimo que él me había proporcionado, las ganas de superarme y las ecuaciones de las derivadas aprendidas, el examen ha salido mal, muy mal. No sabría decir por qué, desconcentración, nervios, mente en blanco... me da igual. Estoy harto de esta semana. 

Menos mal que es viernes.

Y termino ya el post. Lo siento. He de irme, y quería dejaros algo. Ahora me iré a ver Don Juan Tenorio a Málaga, y luego a pasar el puente en mi otra casa. Es hora de descansar, sí señor, me lo tengo merecido, me parece a mi. Mil disculpas, siempre voy con prisas.

¡¡Adios, un besazo a todos!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

Ah, ha, ha, ha, staying alive, staying alive!

La verdad es que nunca me gustaron los Bee Gees, más que nada porque le gustaban a mi padre... pero ahora he de reconocer que tienen su puntillo.





Pues sí... señoras y señores, este felinito sigue vivo. Está cansado, dolorido, demacrado, tiene frío, le tiemblan los dedos morados y una tos impertinente reside en el fondo de su peludo (xD) pecho... pero sigue vivo, y coleando.

Esta semana ha sido dura... muy dura. Y han pasado muchas cosas. La más importante, ya sabéis, los exámenes. Filosofía el martes, me salió bien, acabé idolatrando a Platón y detestando a Aristóteles, me explayé a gusto apoyando a uno y maldiciendo al otro. Esa tarde hablé mucho con Kitty al teléfono, y apenas pude estudiar estadística para el día siguiente, y aún así, creo que sacaré muy buena nota. Para el jueves, osea, ayer estuve estudiando todo el día, hacía tiempo que no estudiaba tantas horas. Quien dice todo el día quiere decir 4 horas seguidas... muchas, suficientes para mi. Y es que yo para concentrarme tardo una barbaridad... aunque sí es cierto que en el momento decisivo obro milagros, pero espero que nunca se acabe la santa bondad.  La cosa es que lo conseguí, conseguí empollarme el tema de Isabel II, el Sexenio y todas sus revoluciones, junto con las desamortizaciones correspondientes, en 4 horitas... Luego por la noche vi un poco el Internado, y me acosté, antes de hablar intensamente con el niño de mis ojos, una noche más feliz por tenerlo conmigo a la distancia. Por la mañanase acercaba la hora del examen... y los nervios florecieron. Yo me había aprendido bien bien el tema isabelino, y los apuntes (9 folios) de las desamortizaciones apenas los había mirado a fondo... pues adivinad qué! Ni reinita ni nada... la desamortización de Mendizábal al canto. Menos mal que era de las primeras, osea, la que más recordaba... y he podido improvisar lo suficiente. Estoy satisfecho, porque almenos sé que si no me he estudiado la Historia, puedo yo crearla sin problemas.

El temita de Kitty... el martes hablé con ella largo y tendido (me tumbé en la cama) porque necesitaba ayuda. Esa misma mañana (entré a segunda hora, pues por el examen de filosofía y otras cosas más importantes apenas dormí) cuando hablaba con la profesora sentí su abrazo por detrás (el de mi amiga, no el de la profesora, of course), me di la vuelta y vi que estaba llorando. ¿¿¿Qué te pasa, cielo???. Lo he dejado con él... Si, Kitty lo ha dejado con su novio, Andrés, y la verdad, casi no sé si alegrarme. En parte sí, porque ella ya lo pasaba mal en temporadas por su culpa, pues pasaba de ella de manera increíble y le hacía daño... pero por otro lado, no me alegro. No me alegro, por la manera en que ha sido. Hablando con él por messenger, de la manera más cobarde, le dijo que ella ya no le gustaba. Ahora se siente sola, desgraciada, que nadie le quiere, piensa que no va a poder superarlo... lleva varios días llorando en clase, bastante mal. Le cuesta entender que todo ha cambiado, no quiere verlo así, quiere seguir como antes.

Esto me dió que pensar... Todo cambia. Tempus fugit, que diría mi querida profesora de literatura del año pasado. La vida es un ciclo constante de idas y venidas, alegrías y penas, palos que nos van ayudando a asimilar mejor qué es lo que tenemos y nos enseñan a disfrutar los buenos momentos, que siempre llegan. Por teléfono se lo dije, que al final todo cambia, pero termina bien. Eso mismo me repetía ella en muchas ocasiones cuando yo no podía más y estallaba ante su presencia... todo cambia, Gatito, todo va a ir a mejor, te lo prometo. Ahora, que tengo las pruebas para creerle, se lo puedo decir yo, y estoy consiguiendo que recupere esa confianza. Tras todos los baches, subimos a la superficie de nuevo, cada vez más alto, hasta alcanzar el cielo. Ella ha vivido constantemente en él, lleva 3 años teniendo todo lo que necesitaba... ahora le ha tocado bajar a la tierra, y eso ha de costar. Yo, en cambio, he estado en las profunidades desde siempre, sintiéndome humillado por el universo entero, pero en realidad lo que hacía era preparar mi impulso. Mi impulso definitivo, que aún no ha alcanzado las estrellas, pero que dentro de relativamente poco, en menos de un año, conseguirá llegar al cielo con sus ángeles estelares. Hace un año, era yo el que tenía envidia, mucha envidia, de ella y de su novio, porque tenía alguien... y ahora es cuando ella está empezando a sentir envidia por la buenísima relación que tengo con la persona a la que, finalmente, quiero. No es que me alegre por este cambio de papeles... sino que demuestra lo que digo. Todo cambia. Menos mal que el tempus fugit para finalmente terminar bien, al menos eso es lo que debemos pensar. Hay que ser optimistas, muy optimistas, demasiado optimistas, pero dándonos cuenta de que lo somos, para no caer de bruces en la cruelísima realidad si algo sale mal.

En fin, ese es un pequeño resumen de la semana. Hablar mucho, estudiar mucho, cansarme mucho. Y frío, varias mañanas estábamos a 5 grados. Por mucho que diga eGeo que eso no es "nada", aquí lo es todo, es demasiado frío. Menos mal que, como he dicho antes, todo cambia, y el sol volverá a calentarnos.

¡Un besazo a todos!


Vale, lo confieso, os echaba de menos.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Este viernes, importante en mi historia

Aprovechando que he hecho hoy el examen de francés, pongo el nick en tal idioma. A mí el francés nunca me ha hecho mucho tilín, no he estudiado nunca más de lo necesario, pero ahora poco a poco le voy cogiendo el gustillo. Es el idioma del amor, o eso dicen. Me da igual, el francés, el italiano, el alemán, el español o el chino mandarín... eGeo sabe que todas mis palabras hacia él buscan y transmiten amor.

Éstos días son largos. Ayer tuve casi una crisis de ansiedad, no podía más. Por la mañana no fui a clase, una inmerecida huelga que nos creamos, con el consecuente reproche por parte de los profesores, aunque sí que estuve haciendo cosas buenas: estudiando en la biblioteca con los demás. Estuvimos haciendo intersecciones de rectas con planos de dibujo técnico durante unas cuatro horas, terminando de los nervios. Por la tarde, volví a intentarlo yo solo en mi casa, pero no conseguí nada, sólo frustrarme más. Me puse con francés, pero lo veía demasiado fácil. Ataqué a la historia, y me amargué viendo todo lo que se me venía encima el fin de semana. Y además, sumémosle el examen de filosofía de dos temas (el maravilloooooso dueto Platón-Aristóteles, que alguna vez tendría que caer), el examen final de estadística, y la temerosísima prueba de mi conocimiento en las matemáticas. ¡Y encima, inglés por las tardes, y un novio amado en la otr
a punta de España! Os juro que en esos momentos me desespero, viendo todo lo que tengo que luchar para poder conseguir lo que quiero. Y lo peor es que no vendrá poco a poco la recompensa... sino que habré de esperar y esperar hasta que cierto día, no se sabe cuándo, reciba tanta compensación por semejante esfuerzo.

Pero hoy estoy bien. ¡Hoy es viernes, señores!. Último día de la semana laboral, el primero del fin de semana de libertad completa. Bueh, oscurecida por la sombra inminente de los exámenes próximos... pero libertad, al fin y al cabo. Aunque la haya cagado en el examen de dibujo de hoy y me haya inventado rectas y trazas con los horizontales y verticales por doquier... ¿qué importa? ¡Hoy es viernes, y voy a salir, a estar con mis amigos, a hablar tranquilamente con mi novio!

Aunque salir salir con mis amigos, poco he podido. Sobre las 6 y 15 quedé bajo mi portal con Sophía Lauren y su amiguito Alex (ajá, Sophía, aunque ya no me lees pero sé que te pondrás al día con tu blog y el mío porque te obligaré, me debes algo... te dije que Alex era gay, y así es :P). Y confirmadísimo que es gay, aunque diga ser bisexual, porque vino con su novio, ni más ni menos. El chico delgadito, de piel oscura, parece ser canario. Aún así, me percaté de una cosa a lo largo de la tarde: éste estaba más pegado a Alex que viceversa... le pedía besos, cariños, le decía que le quería... y el otro se mostraba frío con él. Sinceramente, no veo mucho futuro a la pareja, creo que Alex solo está probando cómo le va con un chico. Con ellos tres, tras muchos abrazos con mi querida y ya añorada Laura, nos fuimos al parque. Allí estaba ya Lara, Martin y poco más. Abrazos, besos, más abrazos, mi relación con Lara cada vez se estrecha más. E
s una chica muy muy especial, me encanta, a todo el mundo le encanta. Y por alguna extraña razón, es muy cariñosa conmigo, eso me gusta mucho. 

Me hice algunas fotos con Laura, lo pasé muy muy bien con ella y con Alex, es un chico muy gracioso... y a mí me pillaba el día bueno, porque hoy estoy muy muy animado, casi hiperactivo, por lo que no paraba de hacer bromas y sobre todo mi especialidad: comentarios satíricos. Lamentablemente, pronto hube de despedirme de ellos, tras abrazos y más abrazos, y me dirigí a recargarle el móvil con 5 euros al amor de mi vida. En el trayecto de una calle a otra, me encontré con una de las chicas del grupo G(gay), como le llamo, la saludé y poco hablé con ella, luego con la prima de Marcos, Marta, dos besos y poco más, y cuando ya llegaba, choqué de frente con Sarita, Sally y la chica tímida. Con ellos me explayé más cómodamente, hablando de los planes y de lo que queríamos hacer ese finde. Mañana por lo visto hay concierto de otro grupo en otro local, supongo que iremos. ¡Bien, desfaseeee! Lo malo es que nos dejarán hasta las 12 y media como mucho. ¿Que ironía, no?

Llegué a mi casa a las 7 y veinte y a los diez minutos ya estaba en el coche con mi padre. Él había podido escaparse y salir antes de su trabajo para ir a Málaga. Le enterado sobre un concierto de música clásica en la catedral de Málaga, y pensó que me gustaría. Acertó. En el lento viaje de ida, por una carretera atestada de coches que avanzaban con parsimonia, hemos hablado de todo un poco. De mi futuro, de la carrera, de la ciudad X, de mil cosas más. Y de repente, le he dicho que estaba pensando en irme a Madrid. ¿Por qué Madrid?. No sabía qué decirle... le expuse que allí había más posibilidades en el rango laboral, que la universidad era mucho mej
or, y tal y tal... Me dijo que bueno, que lo pensase bien, pero que él preferiría que estudiase en Granada o en Sevilla durante los dos primeros años, y al tercero me fuese donde quisiese, además de que todo podría depender del estado económico. Acertó diciendo que al fin y al cabo era lo mismo, pues igual independencia y libertad tendría, sólo que más barato en las ciudades cercanas.

De repente, sin venir a cuento, me preguntó. ¿Y cómo te va con el chico éste, eGeo?. Puf. Entonces me explayé a gusto. Me va muy bien, hablamos todas las noches... le hice un breve resumen de su vida más reciente, contándole anécdotas y cosillas varias. En cierto momento me dijo de pasada que debería ser duro tener a un "amigo" a tanta distancia... pero cambió bruscamente de tema, quizás inconscientemente, aunque poco podría haberle dicho yo al respecto. Al poco tiempo, de repente se me paró el corazón, al igual que el coche volvía a frenar sus ruedas en las ya carreteras de Málaga, y mi temblorosa voz pronunció las palabras definitivas que podrían cambiar el curso de mi vida. "Quiero irme a vivir a Madrid con eGeo". Temiéndome lo peor, tan sólo oí decirle que ya lo suponía, que era lo normal. Me volvió a plantear su propuesta de quedarme aquí cerca durante un tiempo, para conseguir dinero, pues en una ciudad grande como Madrid dos personas sin nada lo podrían tener bien difícil. Le dije que si, que ya lo sabía, y que había dado mil vueltas a la cabeza al tema, pero que sólo son hipótesis. Hay que plantearlas, poner las cartas sobre la mesa, y elegir la que más y mejor promete. Me dijo que pensase en lo que yo quiero hacer, pero al rato me soltó que acabaría con mi madre. Lo sé, se lo dije, iba a ser muy duro, pero era natural. Por supuesto, le aseguré que no iba a
 abandonarlos ni a olvidarlos, no quería romper la relación... solo conseguir afianzar una, la primera externa que me importa (esto último, lógico q
ue no se lo dije).

La cosa terminó bien. Al salir del coche, unos 15 minutos después de que empezase el concierto, ya habíamos dejado el tema. Quedó en tablas, diciendo que todo ya se vería. Todo es posible, pero no probable. Llegamos a nuestro destino, la bella catedral de Málaga, la manquita. ¿No sabéis por qué le llaman la manquita? Pues porque una de sus torres está sin terminar, lleva amputada una de sus extremidades más de 200 años, y así habrá de seguir. Entramos, y el sentimiento nos embriagó. La música en directo es maravillosa. La buena música. Haendel sonando por los cientos, miles de tubos metálicos del inmenso órgano interpretado con maestría, junto con el arpa y las flautas de pico, llenaban la oscura catedral en mil reverberaciones y sonidos fantásticos, de otra época y lugar. Te transportaban al lugar que tu más quisieras. ¿Y cuál era el lugar donde más quisiera yo estar? Allí mismo. Con mi chaquetón pas
ando frío, con mi cámara en riste. Pero agarrado de la mano de eGeo. Tal y como vi a dos hombres ya mayores en la última fila de asientos, de esos bancos de iglesia antiguos, agarrados de la mano. ¡Tremendo sacrilegio en un lugar santo! Me encantó.
La actuación terminó. Lamentablemente, no se les veía en persona, pues se situaban en un balcón superior al lado del órgano colorido, aunque sí se les retransmitía en tres enormes proyectores. Salió la gente en tropel por la inmensa puerta, cientos de personas, la mayoría mayores, otros chicos jóvenes como yo pero vestidos de camisa y jersey de punto repeinados. No puedo negarlo, hay algunos muy monos, y la verdad es que su punto de santurrón algo me atrae. ¡Qué ganas de ver a eGeo vestido con traje!. El viaje de vuelta a Fuengirola fue mucho más rápido, ameno, charlando sobre mi padre y su trabajo, que anda super liadísimo, todo muy precario, pudiéndose ir su empresa, con su puesto, al piquete en cualquier instante.

Buen final de semana, sin duda. Y aún quedan dos días por delante, que aunque pasaré casi completamente entre libros, pienso aprovechar al máximo.

¡Un besazo a todos!

PD: La foto primera es de la Catedral, por supuesto... y la segunda es de un individuo en la calle Larios. Menos mal que no me vió echarle la foto... porque aquí te saltan al cuello a la mínima si te ven con ese armatoste entre las manos.