martes, 3 de febrero de 2009

Los 120 días de... FELICIDAD


Hoy. A esta hora precisa estaba terminándome un sandwich de jamón y queso, pedido directamente desde la habitación del hotel. Del precioso hotel, de la hermosa ciudad, en la que me reuniría con un fantástico chico. Estaba nervioso, diminutas hormigas corrían por mis entrañas, y a la vez mil elefantes percutían en mi corazón. Iba a conocer al chico de mi vida. Por allí estaba, ese móvil que tanto había sonado y tanto sonaría, lo hacía una vez más para avisarme que estaba preparado. La sensación es indescriptible. Se me inundan los ojos al recordarlo. A orillas del río Ebro, nunca imaginé que sería allí, a las 11 y 35 minutos de la noche, otros labios se acercaban decididos a besar los míos. Y yo no oponía resistencia, yo me acercaba más a mi destino, lo necesitaba. Era el maná de vida que me iba a proporcionar fuerzas, que iba a subsanar todas las heridas de mi vida anterior. Porque sí, ya podía considerar un antes y después. Antes de eGeo y Después de eGeo. Sin duda, me ha cambiado la vida totalmente.

Ahora son 4 meses, dentro de 30 días serán cinco, pronto haremos el medio año, y cuando no nos demos cuenta, será verano. Iré a verlo a Logroño si me es posible, o me visitará el a mí, hasta que llegue el día de dicha. Se quedará en Fuengirola unos días, organizaremos papeleo, y nos mudaremos a la Ciudad G. Queda aún mucho por planificar, sí, pero lo importante está dado, al menos podemos tantear con seguridad el terreno del futuro. Un futuro que quiero, que deseo, que sé que voy a pasar con él. Poder pasear juntos por esa preciosa ciudad, agarrarnos de la mano, desayunar churros, jugar con el futuro segundo felino de nuestra casa... y tener eso, NUESTRA CASA. De eGeo y de Gato. Hacer nuestra propia república independiente, poner nuestras reglas, y vivir.  VIVIR

Lo único que puedo pedir es que salga todo bien. Si todo fuera tan fácil y hubiera algún dios al que rezarle para que se cumpliesen nuestros anhelos, le rogaría que todo continuase como está. Que el destino no me hiciese ninguna mala jugada, bastante ha jugado ya conmigo. Sí, ahora me vuelvo egoísta, y hablo de mí. De que lo necesito, me merezco ser feliz, por encima de todas las cosas. ¡Y qué suerte ha tenido eGeo, que le ha tocado en la rifa, y yo he decidido ser feliz a su lado, por lo que él también lo será! Necesito ser un poco caprichoso con todo, que me regalen los oídos y el alma, que estén atento a mí, es una forma de resarcirme, de recuperar todo aquello que entregué sumiso. eGeo sabe hacerlo, y espero que siga así. Es una persona maravillosa.

Mi vida, 120 días. Aquellos que en la referencia del título habían pasado haciendo el "amor" de cualquier manera, nosotros también lo hemos hecho, a nuestra manera. Hablando cada día por teléfono. Ciento sesenta y cinco horas susurradas entre las sábanas, habladas sin miedo por la calle, lloradas de tristezas, exclamadas de alegría. Y no hemos dejado de hacer el amor ni un minuto de todos ellos. Un amor de verdad, puro, que nunca imaginé. Antes creí sentirlo...  no, ahora sé lo que es amor. Con una pareja estable, sé lo que es ya la seguridad, la tranquilidad de que continuará, aunque no la monotonía: nunca ha existido, ni existirá. Sólo falta una cosa, lo que ya sabéis. Y lo que conseguiré si seguimos así.

Puedo haber perdido algunas cosas en estos cuatro meses, como tiempo, pues es casi una semana hablando, pero no me arrepiento de nada. Muchas cosas más he ganado. Hemos avanzado muchísimo como pareja, mucho, y aunque aún quedan cosas por hacer, cada vez es menos. Cuando sea verano, estaremos lo suficientemente preparados. A ver lo que nos depara el futuro.

Un besazo a todos.

Y uno más fuerte, que le daré ahora por teléfono.

Te quiero. 

Ni más.... ni menos.

PD: Espero no haber sido excesivamente cursi/ñoño... :P

domingo, 1 de febrero de 2009

Llueve


Hoy no ha parado de llover en todo el día. La nube perversa nos ha seguido durante todo el día, desde la casa de mis abuelos en Palma del Río hasta Fuengirola. Ni un segundo han dejado las gotas de percutir sobre el suelo, el metal, las maderas, o la tierra ya empapada. Gotas suicidas... lo que me recuerda a...

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.   
Julio Cortázar
Me gusta ese texto de ese buen hombre. Como me gustan los días de lluvia... menos cuando son oscuros. Cuando la cantidad de nubes en el cielo lo cubre totalmente y no nos deja ni percibir el leve resplandor del sol a través de todas sus partículas suspendidas, huyo aterrorizado, y hago lo peor que puedo hacer. Encerrarme en mí. Pensar. Está visto que no es bueno pensar, y menos en un día sin luz. Pensar que todo va mal, que estoy en un callejón sin salida, que el futuro no se divisa como el supuesto astro rey, que no se sabe si está o nos ha abandonado. Ahora me entra miedo, mucho miedo, por mil cosas que están pero no las veo. Un escalofrío recorre mis piernas hacia arriba, puede ser por la vibración del ventilador del ordenador, de este ordenador que me permite abrirme a vosotros, y a mí mismo. Y que me deja escribir tonterías sin ton ni son, porque sí y porque no, sin saber qué estoy haciendo.

La nube ya nos empezó a seguir este viernes pasado. Salí con Alicia (¡ex-Lara, recordad, apreciados lectores!) y otra chica, lesbiana, pequeñita, muy graciosa. No tenía ganas de hablar, así que escuché atento los problemas de esta chica divertida y curiosa, mu salá, como las que suele haber por aquí, que pa algo esto es Andalucía. Aprendí de ella mucho y le cogí un poquito más de cariño, algo fácil en una persona como ella. Mientras estábamos sentados en la terraza de un local, empezaron esas gotitas suicidas a inmolarse contra nosotros. Ese leve golpeteo en la chaqueta que repentinamente se convirtió en un torrencial furioso, haciéndonos esconder en diversos portales, y obligándonos a ponernos en la cabeza las palestinas como ridículos borrachos. Llegué a casa a las 1 y media con los zapatos chorreando, el pantalón más oscuro de lo normal y el susodicho pañuelo con el triple de peso. La noche se calmó y su cielo resplandeció luminoso cuando oí la voz de eGeo.

Ahora estoy triste. No soy una persona feliz. Tenía mil temas preparados de los que hablar, en el viaje de vuelta quería contaros todas las cosas que se me habían pasado por la cabeza en estos dos días. En cierto momento, se han esfumado, y no han vuelto. Sé que volverán, junto con mis ganas de sonreír, cuando llame a eGeo. Cuando pueda sentirme más cerca de él. Ahora me siento lejos, y desdichado, mucho. En esta última semana, me ha costado horrores controlarme, podía echarme a llorar desconsoladamente en cualquier momento, y todo es por lo mismo. Porque es muy triste tener que hablar cada día por el teléfono una hora para que todo sea soportable. Es lo único que tengo, no me he de quejar, lo sé. Porque si no tuviese eso, si no estuviese mi niño ahí, nada sería soportable. Habría sucumbido ya, o sucumbiría dentro de poco, muy poco. Tengo miedo... porque no confío en mi suerte, ni en mi destino. Debería, pero no, a lo largo de mi vida, todo me ha salido mal. ¿Por qué debería cambiar? Y ahora, necesito, más que nunca, que alguien me grite al oído que sí, que esto va a cambiar, que de verdad voy a ser afortunado en mi vida... pero sólo me lo creeré cuando note en mi oído el aliento de ese grito.

Te quiero, eGeo. Lloro (sin lágrimas) de amor por ti.

Un besazo a todos.

viernes, 30 de enero de 2009

Decent days and nights

Últimamente no sé qué me pasa, que tengo una obsesión irrefrenable en poner a cada post el título de una canción o algo relacionado con algún tema que me haya marcado. Ahora toca uno de The Futurehead, un grupo de indie rock. ¡Me he hecho una cuenta en Last.FM y estoy descubriendo muchos grupos nuevos, y redescubriendo a tantos otros! Ya, al fin, empiezan the decent days and nights.

Hoy me he levantado a las 10. Anoche no pude hablar con eGeo, el dolor era insoportable, no podía ni comer casi, así que me acosté muy pronto, a las 12 ya había conciliado el sueño. ¡Hacía tanto que no dormía 10 horas seguidas! Diez horas que me han sabido a gloria, me han repuesto totalmente. Me duele un poco aún la lengua, pero no se puede comparar este leve malestar con el estallido de dolor que sufría. Como una rosa he desayunado en el salón con mi hermana y mi madre. Mi hermana también se había quedado en casa porque está un poco mala... aunque sinceramente, creo que tiene un poco de "cuentitis", ya que por las mañanas no va a clase, pero por las tardes no va a casa, se pasa todo el día fuera. Bueh, yo también... pero es que yo, además, tengo una carga emocional tremenda. Ella es feliz con sus amigas leales, con su novio tangible y con sus notas perfectas. Yo como mucho, puedo tener próximamente notas perfectas, porque lo del novio, es como si fuese un término extraño, un ente etéreo que siempre está ahí. Aun así, aunque muchas personas piensen que eso no es considerarlo tener novio, me gusta utilizar esa palabra y me siento orgulloso de ello. Tengo novio. Qué bonito suena. Hace meses no lo habría pensado... pero ya ves, dentro de nada, llevaremos 4 meses juntos oficialmente... y medio año en realidad, porque en Agosto es cuando todo ya floreció, y en nuestros corazones surgieron las raíces de este amor tan fuerte que hoy nos une tanto. Te amo, eGeo.

Hoy es un día decente. No es el mejor día de mi vida, pero es mejor que el de ayer, al menos. En clase no hemos hecho nada, después de llegar en el recreo y hablar un poquito con mi niño, de tranquilizarlo y de intentar darle ánimos, he hecho el examen de dibujo. No me ha salido nada mal, si decimos que uno de los ejercicios no lo pude hacer, al igual que ninguno otro de la clase, pues hasta la profesora terminó pidiéndonos perdón por su dificultad. Después de eso, han soportado durante dos horas una conferencia sobre la situación en Palestina y su guerra con Israel, o mejor dicho, la guerra que Israel mantiene con Palestina. Digo que la han soportado, porque a los demás les pareció soporífera, mientras que a mí me ha apasionado. No sabía mucho de ese tema, sinceramente, poco entendía de lo que decían en las noticias. Ahora veo ya todo un poco más claro y soy consciente de la enorme barbaridad que se está llevando a cabo en esa parte del mundo. El anciano palestino que nos dio la conferencia, presidente de cierta organización para la paz de su pueblo, al menos, parecía muy afectado, y consiguió transmitirnos ese dolor que sentía, esa compasión por toda la gente que sufría y que moría diariamente sin razón alguna. Me gustó, sin duda, su forma de hablar, muy sabia.

La tarde ha transcurrido con normalidad. Mañana me iré a casa de mis abuelos en Córdoba. No tengo ganas... pero habré de ir. Hace más de un mes que no voy... y creo que me sentirá bien cambiar de aires. Tomarme un respiro. Pensar. O dejar de pensar...

¡¡Un besazo a todos!!

jueves, 29 de enero de 2009

Día de perros


Hoy he tenido un día de perros, de perros perrísimos, enfurruñados, sucios, de esos con pulgas y el pelo pegajoso, que les huele el aliento a rata muerta y que no paran de molestar. Tengo pocos días así, pero en los que son así, no me aguanto ni yo.

Voy a hacer una pequeña enumeración de todas las cosas que hoy han salido mal.

  1. Me he levantado tarde. Eso es lo normal en mí, de no ser que esta vez ha sido así porque anoche dormí intermitentemente. Me dolía horrores la boca. Y es que, aunque no lo haya dicho aquí, desde el lunes tengo una molesta llaga en la lengua, muy atrás, cerca de las muelas. Al rozar un poco, ya me duele bastante, imaginad cuando me he levantado esta mañana con la boca seca y he ido a beber. El dolor ha sido insoportable.

  2. He decidido, ya que empezaba mal el día, hacer lo posible por cambiarlo. Y algo que me ayuda mucho a motivarme es ponerme ropa que me gusta, bonita, que me siente bien. Me he puesto mis zapatillas blancas, mi pantalón pitillo, mi camiseta de Desigual, mi jersey negro y mi chaqueta de cuero, monísimo había quedado. Hasta que, lavándome (dolorosamente) los dientes, se me ha caído pasta en mi queridísima camiseta. La he limpiado y listo, como nueva... hasta que en clase, a 2ª hora, volvió a salir el manchurrón blanco.

  3. Se me ha perdido el libro de lengua. Me he perdido parte de las explicaciones de Juan Ramón Jiménez, autor que me encanta, parte de literatura que adoro. No lo encuentro por ningún lado. Y dentro de muy poco tenemos examen de varios temas.

  4. También ha desaparecido mi mp4. El de Samsung, el que tenía toda mi música clásica y más personal, algunas fotos, y algunos poemas que me gustaban. Ahora no tengo nada de ello, y lo echo de menos. Quería mucho a mi mp4. Me costó 100 euros hace aproximadamente un año. Era precioso.

  5. El misterio de las desapariciones continúa, ya que ahora lo ha hecho mi pen drive. Un precioso aparatito muy muy muy pequeño, más pequeño que una moneda de un euro. Estaba sujeto fuertemente a la cadenita, que colgaba de mis llaves... pues ahora la cadena está rota, y el mini pen, lost como los de la isla. Creo que no tenía nada importante... quizás unas fotos de un cumpleaños de una amiga, aunque creo que las borré. Es una pena, me costó 15 euros, aunque lo adquirí hace tan poco que no llegamos a intimar mucho.

  6. Una de las cosas más importantes: que anoche no pude hablar bien con mi niño. Debido a un complot de Vodafone, nos cortó la llamada a la media hora. Nos llamamos más veces, pero enseguida se perdía la cobertura, no conseguimos hablar más de un minuto. Me logró llamar desde su otro móvil y pudimos despedirnos. Fue muy triste.

  7. Esta mañana he ido al dentista, porque mi madre estaba empeñada en que me mirase lo mío en la lengua. Resulta ser que era solo un mordisquito, que se ha infectado al rozar tanto con la lengua del juicio, que ha crecido mal. Ha cultivado mucho gérmen y lo ha empeorado todo. Dice (desgraciadamente para mí) que tengo que sacarme todas las muelas del juicio, que las tengo muy salidas, menos una, en la que será muy difícil la extracción. Ahora estoy con el miedo en el cuerpo, porque le tengo verdadero pánico a los dentistas y a los médicos (perdóname, medicuchillo, pero es así). Espero que sea tarde, no quiero sufrir todavía.
Todas estas circunstancias han hecho que hoy, a las 10 de la mañana, desista de todo. En clase estaba irritante, todo me molestaba, y no quería hablar con nadie. Una cara sombría se mostraba al mundo, la cual percibió la profesora de Literatura, que me preguntó si me pasaba algo. "Un mal día, simplemente", intenté ser amable con ella. Cuando no podía más llamé a mi madre y en la media hora siguiente me recogió de clase. Le he dicho que me encontraba muy mal, y que necesitaba estar en casa. Antes hemos ido al dentista, que está muy cerca de mi piso, y me ha dado la fatídica noticia. He pasado el día aquí haciendo resúmenes de historia, estudiando algo de dibujo, ya que mañana tengo el examen, y haciendo una historia para las clases de inglés.

Esta mañana estaba muy triste en clase. Estaba desesperado. Me dolía la cabeza, la garganta y la boca, me picaban los ojos, y me sentía desdichado al haberme manchado la camiseta. Pero sobre todo, me puse realmente triste cuando Kitty me dijo que se iría con su novio un fin de semana a Cádiz, si todo salía bien. Los dos solos, en los carnavales. La cosa empeoró esta tarde cuando mis padres me dijeron sus planes de irse juntos un fin de semana por San Valentín. Veo perfectamente cómo será ese fin de semana. Mis padres por ahí, y mi hermana saliendo todo el día, yéndose a cenar y a comer con su novio, y yo mientras aburrido, teniendo en la mano lo único que puedo tener. Un puto terminal de telefonía móvil. Esto me cabrea muchísimo... que lo único que me una a la persona a la que amo sea un teléfono. Es desesperante. Y muy, muy triste.

Menos mal que el día ya acaba. Ahora solo queda una hora y media de inglés, eso sí, sin apenas abrir la boca, me duele aún mucho. Lo siento por tí, eGeo, amor mío, pues esta noche me parece que no podré hablar toda una hora. Necesito descansar, recuperarme de la boca, y esperar a llegue un día mejor.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Adoro este cuadro de Goya... Perro semihundido en la arena.

martes, 27 de enero de 2009

Todo me parece bonito.

Siempre escucho música, la que acompaña mi ánimo. Y ahora sólo escucho canciones divertidas, de grupos divertidos, como Mecano, La Casa Azul, Vetusta Morla (para cualquier ocasión) y Jarabe de Palo. ¡Ahí va otra señores!


Bonito - Jarabe de Palo.





Todo me parece bonito ya. Ayer estaba algo desesperado, estresado, por estudiar tanto matemáticas y por el tema con mi madre. Sobre las 8 abandoné los libros y me fui al salón, a merendar algo. Mi medicuchillo dirá que es tarde para merendar, pero bueno, que diga lo que quiera. (Por cierto, el medicuchillo es un amigo mío que estudia Medicina en la Universidad de Málaga. Lo conocí hace unos meses por el msn, y nos hemos compenetrado mucho. Él me enseña de música clásica y de medicina, y yo... pues le enseño este blog, que mucho es. A todo el que lo lea y que estudie en Málaga, que sepa que hay un chico muy mono, rubio, ojos verdes, inteligente y futuro médico que está buscando novio. Hala, ahí lo he dejado, medicuchillo, ya no puedo hacer más :P)

Volvamos al tema. Me zampé unas magdalenas en el salón viendo la tele mientras mi madre estaba en el portátil de mi padre. Cuando terminé, me senté al lado suya, y vi que estaba buscando información de la universidad de la ciudad G. Estuvimos entonces hablando un rato de la ciudad, de la universidad en la que ella estudió, cómo era el ambiente, informándonos online de las asignaturas, el precio, las becas y el tema de los créditos. De repente, no sé por qué, le ha dado por prepararlo todo con mucha antelacióny a toda prisa. A mí me parece perfecto, cuantas más cosas arreglemos antes, mejor.

Incluso, al final, estuvimos buscando piso. Bah, simplemente viendo si por la zona de mi facultad había pisos o residencias. Yo le dije, con delicaleza, que no quería ir a un colegio mayor ni nada así, aunque ella insitía en que era mucho mejor. Seguimos entonces buscando pisos. Lo curioso es que no se habló de mi pareja en ningún momento. Todo estaba ambientado para esa posibilidad, buscábamos pisos de más de una habitación. No dije yo tampoco nada de eGeo ni ella insinuó la más mínima posibilidad. Esto puede ser, o una de dos, o que no sabe que me quiero ir con él, o que aún esa parte le cuesta aceptarla, y no se atreve a hablarla. El tiempo dirá.

Un tiempo que, por cierto, pasa demasiado rápido. Espero que siga así, que los acontecimientos se acerquen fastuosos, que mi madre lo acepte, que me apoye, y que pueda irme a vivir con quien yo quiera, y al fin, en menos que cante un gallo, sea feliz. ¡Estoy impaciente por ver lo que me depara el futuro, pero sé que en el presente tengo que esforzarme para después poder disfrutarlo al máximo!

Y por lo pronto, me ha salido bien el examen de Matemáticas...


¡¡Un besazo a todos!!

lunes, 26 de enero de 2009

...nunca saber dónde puedes terminar... o empezar...

También de un escribillo de cierta canción de Vestusta Morla. Y es que este grupo cada vez me gusta más y más y más...





Antes de nada, gracias por vuestros comentarios de ayer y del post anterior. Muchísimas gracias. Pero lamento deciros que mi felicidad, por ahora, es demasiado efímera, que cambia como una veleta, siempre afectados por razones externas que escapan a mi control.

Ayer por la noche, antes de hablar con eGeo, me armé de valor. Me fui con las ideas bien claras al salón, a hablar con mi padre, mi madre ya se había acostado. Le pregunté directa y suavemente que qué le había dicho a mi madre exactamente. Me contestó que le había contado casi todo, aunque una partecita se la había explicado tiempo atrás, supongo que sobre mi homosexualidad. Me dijo que ella llevaba un fin de semana muy extraño, que fue difícil contárselo, y que mi padre siente que está enfadado con ella. Es cierto, ha pasado dos días como cabreada con todos. Mi madre no se lo ha tomado muy bien. Mi padre espera que lo vaya digiriendo poco a poco, pues saberlo de sopetón es lógico que le haya dejado impactada.

Lo que no sé es qué no se ha tomado bien. Se supone que sabía que soy gay, se supone que es mi madre y que me quiere, se supone que no habría problemas con ello ya y se supone que este factor lo podemos descartar. ¿Es que mi madre no quiere que me vaya con eGeo? ¿Puede que sea como el estribillo que a cosa hecha he puesto? ¿Que ella no sabe dónde puedo terminar... tiene miedo de que acabe mal? Lo que yo si sé es que así voy a empezar, pero mi vida feliz, la vida de verdad, que tanto necesito. Mis padres no conocen mi situación, ni conocen todo lo que he pasado antes para que necesite tan urgentemente esa personita que me hace feliz, por ello les costará comprender que me quiero ir a vivir solo, y con otro chico. Pero si es cuestión de mi felicidad, también, de nuevo, se supone que harán todo lo posible por que yo la encuentre.

Espero que mi madre se lo tome bien. Anoche yo estaba bastante afectado, hablé con eGeo sólo media hora, ya que no tenía ganas de más. Estaba cansado, con la cabeza como un bombo, necesitaba dormir y despejarme. Hoy me han dado algunos bajones, pero ya estoy mucho mejor. Hace unas escasas horas mi madre ha venido a mi cuarto y me ha regalado una pulsera. Dice que es de tal tienda, ya que tenía dinero de sobra por una devolución. Le he dado un beso y se lo he agradecido... pero ha estado ella muy fría. Se le ve muy pensativa, aunque ya sé en qué piensa. Deseo que se aclare las ideas lo antes posible, que se atreva a hablarlo conmigo y con mi padre, para evitar las situaciones incómodas. Éste me dijo anoche que mi madre no quería hablar del tema, ni con él ni con nadie, parece que no está mucho por la labor. Espero que recapacite... y para ello, solo es posible darle tiempo. Con paciencia, verá que no es todo un gran problema. Por ahora, me insiste en que busque información sobre la universidad de la Ciudad G, y eso es lo que estoy haciendo. 

Y estudiando Matemáticas, que mañana tengo el primer examen del 2009, sin duda no será el último. Espero que éste sea en Diciembre, en alguna materia relacionada con la Arquitectura de cierta ciudad, con cierta persona muy especial a mi lado, preparándome café por las noches. Seguiré ahora con los límites hasta el infinito en 1, las funciones a trozos, los logaritmos neperianos, las derivadas de los arcocosenos, y la indeterminación del infinito elevado a 0.

Un chiste de matemáticos, que nos contó el profesor el otro día:

¿En qué se parecen una asíntota y un preservativo?

En que por mucho que roce y que roce, no lo traspasa.

domingo, 25 de enero de 2009

Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así.

Hoy estoy feliz. Llevo unos días muy feliz. Todo se pone a mi favor, con eGeo las cosas van cada vez mejor. ¡No me puedo quejar de nada! Voy a contar algunos detallitos que me han ayudado a sentirme bien conmigo mismo y con el mundo.

El jueves, un chico de mi clase (en cierta ocasión le llamé Paco... chico interesante, divertido, muy inteligente, que ve más allá de las cosas, compartimos muchos gustos y nos llevamos bien, lo normal) iba anunciando a todo el mundo que había un concierto de flamenco por la tarde, y cada uno de ellos le decían que pasaba del tema. Yo me interesé, le dije que quizás iba, pero al ver la hora me di cuenta de que sería imposible, ya que estaría en las clases de inglés. Lo curioso fue que esa tarde, la profesora faltó, así que me dirigí a la Casa de la Cultura, donde se representaban los bailes, el cajoneo y el guitarreo. Estuve con él más de una hora de pie viendo a dos mujeres danzar, a una cantaora y a dos guitarristas muy buenos. Me gustó muchísimo, para ser el primer concierto de flamenco puro y duro al que asistía. Él a la salida me agradeció haberle escuchado y no haber pasado de él, y yo le agradecí que me hubiese avisado. Quedamos en que en los próximos eventos culturales del estilo nos avisaríamos e iríamos.

El viernes por la tarde salí a la plaza, como es ya costumbre establecida, con Alicia (ex-Lara!), Martin y Rober. Este último, el rubito gay, estaba más salido de lo normal, y quería tocarnos ciertas partes a todo el mundo... así que Alicia nos protegía a Martin y a mí. En cierto momento, volvió a ocurrir algo que también, desgraciadamente, se convierte en costumbre. Los niños pequeños, la mayoría marroquíes, que rondan por la plaza, comenzaron otra vez a dar balonazos cerca nuestra y a insultarnos descaradamente. Uno de los balones pasó demasiado aproximado, y cuando Martin lo cogió y lo devolvió muy respetuosamente, quedándose ellos sin saber qué decir ante extraña generosidad, se acercaron y le dijeron a una pareja de chicas que les daba asco ver a las lesbianas, y otras cosas por el estilo. Siguieron jodiendo un rato más, hasta que nosotros, muy disciplinarios, nos fuimos a requerir la atención de un policía cercano, que no nos hizo ni puñetero caso. Los niños volvieron a acercarse, esta vez porque querían saber si le habíamos dicho sus nombres a los policías. Martin, de nuevo rompedoramente amable, les dijo que no, y les pidió insistente y pacíficamente que se disculpasen ante la pareja por haberlas insultado. Al final, lo hicieron, y se marcharon sin volver a aparecer. Bravo por Martin, su actuación fue excelente... aunque el próximo día se repetirá todo. Esa noche salí con Sarita, Sally y demás, también se vino Alicia. Fue una noche divertida, aunque no es posible compararla con la de ayer sábado.

Mi hermana tenía un cumpleaños, lo que no sabía era que lo tenía en casa. Mis padres, sintiendo ya el terremoto que se avecinaba, se fueron a mi otra casita en Torre del Mar, escapando del bullicio. Después de estudiar y de comer, a las 4 el piso se llenó de críos. La mayoría están para toma pan y moja (o pa meterlos en una chapata y no dejar ni las migas, como también he oído decir), eso sí he de decirlo. Y ruidosos, también he de decirlo. Estudié un poco matemáticas, pero enseguida me cansé. Toqué el piano, la guitarra, chateé, hice de todo menos escribir, que es en lo que debía haber empleado el tiempo. Tenía un dolor de cabeza increíble, de tanto ruido que había en casa. A las 8 me llamó Lea, la desaparecida en combate, y nos fuimos a la tetería. Hacía muchísimo que no salía con ella y la echaba de menos. Después de la tetería, nos fuimos a jugar al billar, y nos encontramos con el mijeño buenorro, Paco, el chico del principio, y algunos otros que no conocía. De dos partidas, gané una.

Con el espontáneo grupo ya formado, nos fuimos a cenar kebap y al Burbujas, la champañería. Nos pedimos nuestra ponchera de fresa, y entonces sacaron cámaras y se pusieron en acción. Lea tuvo la "genial" idea de querer pintarle los labios a alguien... y al final acabamos el mijeño, Paco y yo con nuestros labios pintados de rojo fuerte, haciéndonos tantas fotos cuantas quisieron. Como me dijo Paco, debía olvidarme de la vergüenza, y hacer el tonto por una vez en mi vida. Sobre las 12, y ya sin el maquillaje, apareció Alicia, a la que había avisado yo mediante un sms. En un principio, creí que se sentiría incómoda, ya que yo no le había dicho con quién estaba, y pudiera no llevarse bien con los demás... pero rápidamente me dí cuenta de que Alicia es Alicia, una chica en absoluto tímida, y que cae a todos bien por su desparpajo y forma de ser. Rápidamente congenió con Lea, a la que ya le había hablado de mi nueva amiga, y con Paco, el chico interesante. Mucho más con él, acabamos la noche a las 2 y media bailando rock de los 70-80 en un local, los tres, haciendo payasadas, y riéndonos. Algo bebieron, el mijeño como siempre unas cuantas cervezas, yo lo que me tocó de la ponchera (que fueron tres litros entre 8 personas) y un chupito de gelatina muy curioso que ponen en el mismo local donde bailamos. Paco quedó muy impresionado con ella, descubrió parte de su personalidad magnética. También a Alicia le gustó su forma de ser, el look de Lea, y la cara bonita del mijeño buenorro.

Esa noche descubrí otra cosa, esto es no más que una anécdota. Según hablábamos de varios temas con Lea y Paco, yo los iba dirigiendo al ámbito de la sexualidad. Entonces se vio, por algunos comentarios que hizo Paco, que él es, como mínimo, bisexual. Nos declaró que le sería más fácil darle un beso a un chico que a una chica, y que él no le hacía ascos a nada. ¡Al fin en mi clase, alguien sin reparos, afirma su bisexualidad! Bueno, Lola también la acepta... aunque ella lo hace por morbo más que por otra cosa. Incluso Lea se lo ha pensado muchas veces. Ya era hora de que todo el mundo mostrase su sexualidad... y que no se asustasen del sexo, como Ariadna o Kitty, que se escandalizan si alguien dice una palabra relacionada con el tema. ¡Con lo divertido que es el sexo y hablar de él!

En fin, que este fin de semana ha sido muy muy divertido. Mi padre tenía pensado hablar con mi madre del tema en el viaje a Torre del Mar, según me había dicho... hoy le he preguntado, y me ha dicho que sí... pero me ha hecho un gesto con la mano como diciéndome que "regular". Lo que no sé es si le ha dicho solo un poco... o si no se lo ha tomado bien. Hoy han estado un poco bordes conmigo... espero que no pase nada, que mi madre no tenga problemas al aceptarlo. Mi vida con eGeo depende de ellos... y con esto, mi felicidad completa.


¡¡Un besazo a todos!!


PD: No paro de escuchar este disco... ¡¡Lo recomiendo enfervorizadamente!! (Menuda palabreja...)