jueves, 16 de abril de 2009

Poema de Pedro Salinas

Lo estamos dando hoy en clase y me parece fascinante. Es genial este tipo. Con este poema, expreso exactamente lo que siento, lo que sé. Espero que os guste, y que lo entendáis bien. Quizás el martes postee un comentario crítico sobre el poema, si me da tiempo ^^


¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.


¡Un besazo a todos!

PD: Sigo estudiando... el examen de Historia... bueh, los he hecho mejores...

martes, 14 de abril de 2009

Empieza el momento decisivo.



Espero que sepáis comprenderme. Supongo que no será muy difícil, ya que muchos de vosotros también estaréis en mi situación. A las últimas de 2º de Bachillerato, una temporada repleta de exámenes, trabajos y obligaciones para subir nota, con el objetivo de alcanzar la media que queramos y podernos sentir orgullosos de nuestro esfuerzo. Por ello, durante estos meses, y hasta que termine Selectividad, desapareceré más que nunca, aunque jamás definitivamente, seguiré escribiendo, solo que más esporádicamente. Ahora empieza la carrera, y he de apartarme del ordenador, que me distrae mucho. Por ello, ya ni lo enciendo, tan solo una media horita, hoy, para leer algún blog, escribir esto, y poco más. De vez en cuando pondré algún poema, alguna canción, algún pensamiento. Estoy perdiendo el hábito de escribir por placer, y es una pena, habré de reengancharme en el verano.

¡Qué ganas tengo de que terminen ya los exámenes! Estoy estresadito, y eso que acabo de comenzar. El jueves tenemos un examen de Historia, sobre la Segunda República, que empecé a estudiar ayer. Todo el mundo lo lleva fatal, y podríamos haberlo cambiado para la semana siguiente sin problemas... de no ser porque una niña se empeñó en decir que no, porque ella tenía que recuperar un examen esa fecha alternativa y no le venía bien, así que nos jodimos todos. Odio a esas personas, que fastidian por el simple hecho de fastidiar a los demás. Veo que poca gente es capaz de sacrificarse un poco por el bien de todo el mundo. Una lástima que el mundo sea así, y que yo me irrite tanto por esas cosas.

Después de Historia tocará Francés, la semana que viene Matemáticas, Estadística e Inglés, la siguiente Literatura, Física y quizás Filosofía.... no pararemos hasta llegar al 20 y algo de Mayo, que es cuando cesan las clases. Después, una semana de exámenes, para recuperar o para hacer globales, otras dos semanitas de estudio intensivo por mi cuenta de todo un poco para la temida Selectividad... recibir las notas... ¡e irme a Logroño!. Dentro de unas semanas se lo plantearé a mi padre, cómo hacer para ir a ver a eGeo. Sería como tomarme unas minivacaciones para mí mismo. Espero que lo entiendan. Creo que me lo merezco, ya que no le he rechistado ni una vez en estos más de 6 meses que llevo con eGeo sobre la distancia.

En fin, me toca seguir. No empiezo fuerte el trimestre, la verdad, académicamente hablando, ya que no voy bien preparado al examen. Espero mañana darle el último empujón y tenerlo bien estudiado. Al menos, estoy con un ánimo excelente. El viaje me ha cambiado. Ya soy muuucho mejor ^^

¡¡Un besazo a todos!!

sábado, 11 de abril de 2009

Se acabó lo que se daba- Kusadasi, Bodrum y Rodas.



La segunda noche a bordo la pasamos ya navegando por el pequeño Mármara, con ese leve balanceo característico. A las 8 estábamos ya en pie, rápido pero opíparo desayuno, lavado de cara y con mochila a la espalda, listos para conocer Éfeso. No me defraudó, era más de lo que esperaba. Enorme, una multitud de ruinas milenarias entre las que podíamos vaguear y descubrir lugares nuevos, aunque, claro está, haciéndonos paso entre las hordas de japoneses con sus cámaras profesionales. ¿De verdad todas las personas que veo con cámaras réflex le dan un buen uso artístico, explotan todo su potencial creativo? Porque me parece en muchas ocasiones que soy el único entusiasta en esto...

En Éfeso, a unos kilómetros de Kusadasi, que era el puerto en el que parábamos, hacía calor, un calor que se repitió en Bodrum y Rodas. Bodrum, resultó ser una simple escala en el trayecto en un pueblo cualquiera, sin mucho que observar, un pueblo bonito, sin duda, pequeñito justo a la vera del mar, pero poco más, aunque antaño fuera la gran Halicarnaso, con su famoso Mausoleo ya desaparecido. Allí hicimos la mayoría de las compras: camisetas, figuritas, pins, azujelos, libritos, sobre todo cachimbas (o narguiles), de las que no compré, ya que no me gusta fumar (he probado a fumar en una cachimba, y no me disgustó, solo que tampoco le veo ningún interés). Encontré una tienda fabulosa, hecha a mi medida: camisetas de todo tipo sobre héroes de la ficción, o personajes tales como Bob Esponja, The Simpsons, o los de Nightmare before Christmas, al igual que muchas figuritas de los mismos. Allí me agencié dos camisetas, una para Lírika y otra para Sally, a ambas les encantó... y ahora me arrepiento de no haberme comprado yo otras tantas para mí, ya que estaban tiradísimas. Eso es lo bueno de allí, que todo es muy barato, absolutamente todo... lo malo, que en la mayoría de las ocasiones, lo que compras es falso, por ello es barato, a excepción de las compras que yo hice.  

Otro día más en barco, después de la mañana en Bodrum fue la primera y única vez que disfruté de las piscinas del barco. No me llegué a bañar, porque yo para eso tengo que tener mucho calor, aunque sí tomé el sol como Dios manda. En el barco había gente de todo tipo, desde ricos, hasta personas de más baja condición, como éramos nosotros. Había gente guapa y simpática, muchos gays como los de la universidad de Murcia, y también palurdos de otro instituto que nos acompañaba, de los de la Málaga profunda, como los denominaba Paco. De todos ellos, tan solo se salvan dos, uno que era descaradamente gay, que no paraba de echar el ojo por ver si pillaba cacho con alguien, que poco consiguió (yo también le tenía echado el ojo a él, aunque nada más que por curiosidad), y otro al que si que no le pude quitar la vista de encima, y no precisamente por que pareciera gay, sino más por su parecido físico. Era el mismo, clavadito a él. ¡Era el doble de eGeo, de mi novio!. Hasta dos personas más pudieron corroborar que la misma persona que se nos ponía delante era clavadito a la foto que me había pasado mi novio una semana atrás, con el pelo corto de hace dos años. Ni su nombre pude adivinar, se mostraba muy esquivo. Pero tenía algo, algo en su mirar, en su forma de moverse, en su alta y delgada figura, que me recordaba mucho a él. Por ello se me iba la mente volando, mil suspiros escapaban de mi pecho y un corazón se estremecía cada vez que pasaba cerca, pues era la vez que más cerca me había sentido de mi novio en muchos meses, por ver a alguien parecido y por navegar sobre un mar que lleva su nombre. Lo perdí de vista y ni por el tuenti lo encuentro. En fin, quizás solo fue un fantasma que vino a recordarme con más exactitud aquello de lo que pensaba tanto.

Al día siguiente desembarcamos en la también calurosa Rodas, capital de la isla del mismo nombre, tan conocida por el Coloso, sexta de las Siete Maravillas que presidió el puerto en la antigüedad. Habíamos dejado ya Turquía, y con ello Asia, y habíamos pasado a mi Europa querida, a la Grecia desconcoda, en un cambio que al principio pasó desapercibido, pero que enseguida se hizo patente... más que nada, por el lenguaje. El centro era encantador, todo un pueblo medieval, de casas de piedras que atestiguaban toda la historia que por sus calles había rodado. También de compras, visita a algún museo, y vuelta al barco. Había que llegar a Heraklion, que se encontraba bastante lejos y por ello necesitaba un largo trayecto. 

Por ahora, el viaje iba perfecto, aunque poco a poco se iba acercando, lamentablemente, su fin. Una pena, una verdadera pena. 

¡¡Un besazo a todos!!


PD: Tenía pensado volver el domingo por la tarde, pero ya que ha muerto el tío Juan, alguien cantaor a quien apenas conocí, he tenido que volverme el viernes a Fuengirola, aunque hoy Sábado ya esté en casa de Martin pasándolo bien en mis verdaderas vacaciones. ¡El lunes, más y mejor!

PD2: Foto de Bodrum... poseía un Mausoleo, también una de las Siete Maravillas del Mundo, pero al ser destruída utilizaron sus restos para crear este castillito tan mono que había.

miércoles, 8 de abril de 2009

Se acabó lo que se daba - El viaje y Estambul.



Pues eso chicos, ya acabó mi dicha. Ahora, de nuevo, la rutina, los estudios, los padres, las comidas repetitivas, la pesadez, el aburrimiento. Adiós al barco, al viento salado en la proa, a la convivencia perpetua con mis amigos, a los descubrimientos de nuevos sitios, a la música por la noche, al pianista y al contrabajista con sus instrumentos, a nuestra querida asistenta de habitación, a los divertidos camareros, adiós a la paz conmigo mismo con y con el mundo. Adiós al entrañable balanceo del barco. Es una de las cosas que más echaré de menos. Me encantó.

Sin duda, todo ha sido una experiencia inolvidable, que me ha marcado. No lo imaginaba así, sin duda. Desde que salí desde el Parque Acuático de Fuengirola a las 12 de la noche del domingo día número 29 de marzo, hasta la llegada este martes a las 6 de la mañana, no he parado de maravillarme. El viaje de ida fue, como todos, pesado, muy pesado. 7 horas de autobús, varias horas esperando en el aeropuerto de Madrid, después otras 4 horas de leve vuelo hasta Estambul, más horas allí aguantando la espera... y finalmente, divisar el crucero, hacernos una foto de bienvenida con nuestras espléndidas caras demacradas por el cansancio, y subir a bordo.

El barco... lo mejor. Impresionante. Sin palabras me deja. Será porque yo nunca he visto nada igual, sumido en mi ignorancia, pero me pareció mejor que el Titanic y cualquier barco que se pusiera delante. 10 plantas, con un teatro, varios restaurantes, un buffet, bares, tiendas, un pedazo de casino, biblioteca, sala de videojuegos, sala de juegos de mesa, gimnasio, exposición de cuadros, estudio fotográfico, y mil y un cosas más. Todo de lujo, muy luminoso, buena decoración, y la tripulación de lo mejor: la mayoría surafricanos, pero encantadores, divertidos y muy amables, con un colegueo que daba gusto.  Las habitaciones no eran muy grandes, de ínfima clase, pero suficientes: se componían de dos camas separadas y sobre cada una de ellas una litera plegable, una pequeño baño con diminuta ducha, unos espejos, cajones y unos armarios. Las camas, no las utilizamos para nada, tan solo la parejita que nos acompañaba, y no precisamente para dormir. En el camarote hubo un buen rollo increíble, nos organizábamos bien, a pesar del estrecho espacio del que disponíamos, al contrario que los demás. Por ejemplo, el contiguo (todos los de mi instituto estábamos distribuidos en habitaciones muy cercanas), en el que convivían Marcos, Lea, Azul y otra chica más, era un caos constante. Peleas, desorganización, suciedad, ropa por todos sitios, quejas por quién tarda más o menos en arreglarse... un desastre. Menos en el nuestro, que todo fue como la seda.

Al fin, estábamos en el barco. Lo visitamos un poco tras ducharnos y cenar en el exquisito restaurante, y sobre las 12 ya estábamos en la discoteca. Hasta las 3 aguantamos, no podíamos más. Dormimos unas tres horitas o cuatro horitas, y ya de estábamos de pie preprarados para visitar Estambul, con su Mezquita Azul, su Gran Bazar y su maravillosa Hagia Sofía. Me encantó Estambul, fue una de las ciudades que más me gustó, si no la que más. A la tarde de nuevo en el barco, a disfrutar. Verlo zarpar fue lo mejor, ese leve vaivén de las olas que nos hacía balancear el cuerpo, al principio me mareó, pero luego me hizo sentir bien.

No me lo creía. Estaba de crucero, surcando el mar del Mármara entre dos continentes, con amigos, no los mejores, pero amigos, al fin y al cabo, y con mi cámara, mis ganas de conocer cosas nuevas, y mis fuerzas que se reponían cada vez más para alcanzar aquello que tanto deseaba: realizar ese mismo viaje con mi niño.


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Y ahora, desagradable escisión durante unos días. Me voy a Torre del Mar dentro de una hora, y no volveré hasta terminar la semana. Puede que, si hay suerte, el viernes me vaya a casa de Martin de nuevo, a aquella casita donde pasamos aquellos días tan estupendos. Hay problemillas en casa, mis padres no están conformes, porque hoy mi hermana se va con su novio a Cádiz y yo me voy el viernes, apenas estaremos en familia pintando la casa, que es lo que tenían planeado hacer. Yo lo siento mucho, pero esto es así. Cada vez será más difícil reunir a la familia, cada uno con sus historias, sus ocupaciones y sus intereses. Es triste, pero así es la vida.


¡Ya estoy de vuelta, señoras y señores!

¡¡Un besazo a todos!!

viernes, 3 de abril de 2009

Medio año.


Pues sí. Hoy, hace justamente 182 días, 26 semanas, seis meses, medio año, una décima de lustro, 0'0005 milenios, hace 4368 horas estaba allí, en la pasarela al lado del río Ebro, sintiendo por primera vez unos labios en frente de los míos. Era feliz, estaba contento, porque por una vez no estaba solo. Alguien había delante de mí que solo tenía en cuenta mi presencia.

Ahora estoy a miles de kilómetros, en algún lugar perdido del mar, paradógicamente, del mar Egeo. Más lejos que nunca, pero tan cerca.  Recuerdo tus labios, tu altura, tu pelo, tus dedos largos, tan parecidos a los míos. Esta noche estaré en cubierta, olvidando dónde estoy, qué es lo que hago y lo que soy, y tan solo pensaré en tí. Buscaré tu silueta entre las estrellas. Millones de estrellas que llevan ahí desde el principio de los tiempos, y que ahora adoptarán una posición determinada para tí y para mí, para nosotros. Porque estoy deseándolo ya, todo el mundo está expectante, estos dos chicos han de encontrarse, de vivir juntos. Se lo merecen, se lo han ganado, ha de ser nuestra recompensa por todo lo que hemos pasado. Al menos yo, siento que es una deuda que la vida tiene conmigo. Ha de darme eso que necesito, si no, sería demasiado perra, intolerablemente mala con alguien que no le ha hecho nada.

Pero sí, lo vamos a conseguir. Tenemos apoyo, mucho apoyo, tanto vuestro, como de mi padre. Sobre mi madre aún no se sabe nada, no quiere hablar del tema. De su madre, bueh, tampoco podemos esperar nada. Pero lo que si nos tenemos es el uno al otro. Esas ganas de estar juntos pueden vencer a todo lo demás. Sabemos que esto es un suicidio, que lo estamos pasando mal, será que somos masoquistas. Algunos problemas surgen entre nosotros, pero todos causados por lo mismo: la distancia. Y el puto móvil, que creo que machacaré cuando esté con él. Sabemos, como he dicho, que esto nos está haciendo mal... pero es la esperanza por estar bien de verdad, felices, abrazados, lo que nos empuja a seguir. Por mi parte,  además se le suma el afán por ganarme lo que me merezco, y supongo que por la suya también. Estoy deseando por fin regodearme de todos los que no creyeron en mí, de los que me quisieron hacer daño, y de los que lo consiguieron. Quiero también demostrar que todo es posible, todo, si se tiene amor, paciencia, y buena voluntad. Quiero ser un ejemplo a seguir, alguien en quien inspirarse, alguien que motive a los demás. Quiero ser aquello que yo siempre admiré.

Y, sobre todo, quiero estar con mi niño. Quiero pasear con él por las calles de Granada, por el Albaicín, invitarle a unos churros por la mañana, a unas tapas y una cervecita (si bebemos) antes de comer, robarle besitos en el cuello abrigado, acurrucarme entre él y un café cuando haga frío, pisar las hojas secas en otoño, pasear por el campo de mi abuelo en primavera y traérmelo a Fuengirola en verano. Aquí subiremos al castillo por las noches, visitaremos el gran zoológico, le haré fotos haciendo el payaso y él me las hará a mí, nos pondremos serios e iremos al teatro, también tomaremos el sol en la playa, y nuestros cucuruchos de la Heladería 900 chorrearán sabores nuevos que probaré en sus labios. Le mostraré la noche fuengiroleña, los locales por los que salgo, le enseñaré a tomarse un chupito de gelatina, y le presentaré a toda mi gente. Y viajaremos, viajaremos a todos lados. Me enseñará italiano en Roma, yo le mostraré Oberammergau y Freising, los pueblos alemanes donde estuve, mejoraremos nuestro inglés en Londres y nos besaremos en lo alto de la Torre Eiffel. Haré con él el mismo crucero, podré mirar con él por la borda como ahora. Estoy deseando hacerlo. Quiero que sea parte de mi vida. Así ella cobrará sentido.

Y si quieres, puedes.

Pero hay que seguir esperando. Eso sólo son elucubraciones, planteamientos, pero no sueños. Son posibilidades. Pueden ser, o no. Y por lo pronto, estoy feliz porque estamos más cerca de conseguirlo que de no conseguirlo, hay más probabilidad de acierto que de error. Ha pasado medio año muy duro, pero haré todo lo posible para vernos en menos de 4 meses, entonces todo ese sufrimiento habrá merecido la pena. Estoy impaciente. Sé que debería aprovechar el tiempo aquí, pero es que la única motivación que me sostiene es nuestro encuentro. Que se hará, prometo que se hará. Os lo merecéis, la Historia se lo merece. Nos lo merecemos.


¡Un besazo a todos, otro más grande aún para el niño de mis ojos!




Te quiero ^^

domingo, 29 de marzo de 2009

¡Hasta luego, Lucas!


Nenes, nenas, más que nenes, alguna que otra nena especial, todos sois importantes. Y de vosotros me despido ahora, momentámente, por supuesto. ¡No podréis libraros de mí, no!

Planificación del viaje:
A las 11 y media cojo el autobús, y directo a Madrid. Vuelo a Estambul, donde llegaremos el lunes por la tarde. Pequeña visita, quizás, y pernocta en el barco. Mañana en Estambul, visita de Santa Sofía y el Gran Mercado, salida por la tarde. Viajando de noche, llegamos a Kusadasi, mañana y comida allí, al atardecer embarcar y partir hacia el nuevo destino. Así con Bodrum, Rodas y Heraklion, terminando en Atenas. Dos días allí, y al segundo, volvemos a mis tierras nacionales. Vuelta en autobús desde Madrid y llegada muerto de cansancio a mi hogar, dulce hogar. Y dormir, dormir, dormir... recordar... y soñar.

Lo voy a pasar bien, lo prometo. Lo intentaré, de veras. Es una oportunidad única. He de por una vez olvidarme de todo, y pensar solo en mí mismo, en mi disfrute, y no en la ausencia que me acongoja. Haré fotos, bailaré, me lo pasaré bien, me olvidaré de todo. Hay problemas, pero como si no los haya. Ya aprendió hace tiempo que simulando que estás bien, actuando como si lo fueras, acabas creyéndotelo y eres feliz de verdad, aunque a la larga sea malo. Pero esta ocasión ya es excepcional, y habré de recurrir a ello.

¡Qué bien, qué bien, hoy comemos con... digo, que me voy de crucero! Sin duda, os echaré de menos. No tengo preparado ningún post (bueh, uno sí), así que hasta la vuelta el 8 no sabréis nada de mí. Tranquilos, si pasa algo, ya os enteraréis en las noticias :P (nahh, no voy a ser cafre, me callo...)

¡Os quiero!

((¡Te quiero!))

¡¡Tomaré el sol y me hincharé a comer en el bufete a vuestra salud!!


¡¡¡Un besazo a todos!!!

sábado, 28 de marzo de 2009

¡¡TERMINÉ!!


¡Sí, sí, sí,
vacaciones para mí!

Hoy ha sido un dia largo, muyyy muy largo. Pero resumamos antes la semana, aunque poco hay que decir. Estudiar, estudiar, estudiar, estudiar. Ah, y el miércoles me fui a la universidad con el instituto, para enterarnos de todo. Quería haber quedado con el medicuchillo, que andaría por allí, pero no pudo ser, desgraciadamente, por culpa de la mala organización de mi instituto y de la poca libertad que nos dejaron. Por la tarde, estudiar literatura a full, para luego hacer una caca de examen, ya que no encontraba la inspiración por ningún lado.

Ayer, tras hacer el desastroso examen, me fui de clase en el recreo, para ponerme como loco con Filosofía. Hasta las 10 de la noche estuve, entonces descansé, cené, hablé con mi niño y me dormí. Hoy me he levantado a las 8 y a las 9 ya estaba en la biblioteca, hasta las 1 y media. En esas casi 5 horas me agobiaba, desesperaba, repasando y repasando siempre lo mismo, términos sin sentido sobre el contratista de Rousseau, el juicioso Hume, el responsable Kant y el déspota maligno de Hobbes.  Estaba atacaíto de los nervios, era la primera vez que me estudiaba un examen horas antes de hacerlo, y encima un examen de semejantes magnitudes. ¡A quién se le ocurre! Pero es que no había tenido elección... el resumen lo tenía preparado desde hace una semana, solo que no me había podido poner en serio a estudiar. Más me vale aprender a organizar el tiempo...

Con cierta sensación que me trituraba el estómago, llegó el momento crucial de demostrar lo que había aprendido. Estaba deseando ya hacerlo y terminarlo, quitármelo de enmedio y poder respirar libre. Lo hice, al fin. Gasté el bolígrafo, ese bolígrafo de la imagen, el mismo que me había acompañado en la mayoría de los exámenes de este trimestre. Tenía pensado quemarlo, romperlo o pisotearlo, pero ahora me da pena. Sigue aquí, sobre ese folio blanco, mirándome con cara de pena (con toda la cara de pena que pueda poner un trozo de plástico, claro), haciéndome recordar tantas horas juntos, garabateando palabras que difícilmente el profesor desencriptaría, devolviéndome en forma de puntuación decimal toda su tinta que había sacrificado. Me da pena. Creo que me lo guardaré.

Como decía, al fin salí del examen. No me salió bien, la verdad, me faltaron muchas cosas, se notaban lagunas inmensas, pero qué más da, lo importante es que ya lo había hecho. Lo importante es que no había más que estudiar. Lo importante es que se había acabado la pesadilla de los exámenes. Lo importante es que ya estaba libre para perder el tiempo a mi manera. ¡Lo importante es que en dos días me voy de crucero!

Por una parte, sí, quiero, porque voy a visitar sitios nuevos, conocer lugares y costumbres... pero por otra, no me agrada la idea de ir con los de mi clase, no. Por mucho que intente mirarles el lado bueno, no, son solo compañeros de clase. No son amigos de verdad, no me siento bien con ellos, como me siento con Lírika, Martin, Luca o cualquier otro. No estoy cómodo, no soy yo. Y si no soy yo, empiezo a actuar, y acabo pasándolo mal. Guardándomelo todo, acumulándolo, y sin soltar prenda. Encima, más separado de mi novio que nunca, sin poder verlo, ni oírlo, ni saber cómo está. Espero que él también lo pase lo mejor que pueda.

Esta tarde, como he dicho, ya he sido libre. A las 5 salí para comprarle un regalo a nuestra antigua profesora de física, con la que nos encontramos (yo un algunos de mi clase) a las 6 para tomar un café. Nos llevamos muy bien con ella, y como se había fracturado los tobillos en una caída, no la hemos tenido este año, así que contactamos con ella y concertamos la cita. La velada fue perfecta, muy amena, hasta las 8. Entonces volví a casa a cambiarme, pasé a ver a Lírika y el grupo, y me dirigí a un local a jugar al billar con Paco y otro chico de mi clase. Después, al anochecer, el chico se fue y me fui con Paco al grupo, a presentárselo oficialmente, a todos y cada uno de ellos. Congenió bien, la verdad, se le veía cómodo. Nos dividimos, nosotros para comer y él a su casa, y entonces hizo algo que me sorprendió. ¡Intentó darme dos besos!. Cosa que nunca había hecho antes, así de repente, sin decir nada. Yo también hice entonces el amago, no llegamos ni a rozarnos... porque no sabía si lo hacía de verdad, o era el palipé, como imitando a los dos besos que le había dado a Lírika. Sí es verdad que con él ya pasaba de cortarme, y cuando venía Rober le daba un abrazo delante sin problemas. Antes de llegar, le dije que no se asustasen, que eran muy... pícaros, y dijo que eso no le molestaba, que le gustaban esas ambiguedades, pues él era así.

Da mucho que pensar... aunque supongo que sé cómo acabará esto. Sabrá que soy gay, que tengo un novio lejos y todo el follón, y quizas yo sepa más cosas de él que antes no habría imaginado.


Y ahora... toca dormir, que es bien tarde, y quiero hablar con mi niño.


¡¡Un besazo a todos!!