viernes, 14 de noviembre de 2008

eGeo y Gato - Novena parte: Haciendo el amor.


Estaba en el cielo, en el paraíso, con la persona a la que amaba.
Era un sueño, maravilloso, reluciente, increíble... pero real. Por una vez, no era feliz en fase REM, sino que mis ojos veían la luz, y mi piel tocaba realmente su piel. Esa piel tan suave y cálida, que me transmitía tanto... esa piel dulce y perfumada de la persona amada. Era el momento ideal, y la persona ideal... ¡no me perdonaría jamás perder la única ocasión que he tenido en mi vida!

Las dudas se disiparon con su cariño. Estaba dispuesto a todo por él, un poco mi consciencia se perdió como se perdió el galopar de los caballos alejándose, y me dejé llevar por lo que me pedía el corazón, y el cuerpo. Sacó de su mochila un preservativo, y lo abrió. Le ayudé a ponérselo. En ese preciso momento volví un año y medio atrás, cuando en una clase de tutoría nos pusieron unos penes de gelatina plástica para que todo el mundo probase a poner condones correctamente, ya sabéis, las ridículos métodos para promover los anticonceptivos, la protección y demás. Pues fui el único que no pude ponerlo. No pude, porque fui incapaz de abrir siquiera el sobrecito: en clase estaban todos mirándome, Adán el primero, se reían de mi... yo me veía totalmente ridículo, fuera de lugar, viendo que eso no era lo mío, que nunca lo sería... y a eso añádele la vergüenza propia, porque me había puesto a cien viendo unos trozos de plástico. Si, me sentí ridículo... y me prometí que ayudaría a mi futuro novio a ponérselo. Pues bien, le ayudé, pero no hizo falta.

Estaba todo preparado... hablábamos con voz suave, melodiosa, yo algo nervioso, indeciso... pero no sé qué pasó, que se me olvidó todo el miedo. Bueno, sí, sí sé qué pasó... estaba enamorado, y en esos momentos, cuando estas con la persona por la cual tu corazón parpita, todo es perfecto, aunque estés muriéndote de frío en un viñedo oscuro a 900 km de tu casa. Se puso detrás mía, mi espalda contra su pecho, y lenta, suavemente me penetró. Se abrazaba a mi vientre, besaba mi cuello, me susurraba al oído esas dos preciosas palabras que tanto había necesitado en innumerables veces... "te quiero".

Sentir su cuerpo, su materia, su ser... dentro del mío... esa comunión tan especial, ese contacto, esa unión única entre dos personas... era la primera vez que demostraba de la manera más pura el amor, ya que era la primera vez que lo sentía. Estuvimos unos minutos así... y me preguntaba que qué sentía, y decía que lo sentía a él, que era algo maravilloso. Entonces me dijo que quería que lo sintiese más aún... y se quitó el preservativo. Este es un momento importante... porque yo no imaginaba que lo haría de tal manera, sin protección... pero pensándolo bien, no había ningún peligro del que protegerse. Sabíamos lo que hacíamos, y eso era lo que queríamos. Volví a sentirlo en mi, esta vez realmente, sin ningún material de por medio, piel contra piel. Una piel que se adaptaba con precisión a la otra, dos cuerpos unidos en uno, dos corazones que intercambiaron su sangre durante unos sagrados momentos, dos almas que pudieron estrecharse en un abrazo, en ese abrazo único que pocas personas tienen la suerte de sentir. 

Porque yo con él no tuve sexo. Yo hice el amor. El hecho de haber dejado de ser virgen casi no tiene importancia, lo que siempre tengo en mente al pensar en ello es lo que sentimos como personas, como seres, como entes abstractos. Lo físico no importó... solo fue una manera más de expresar lo que no podíamos decir ya con palabras. Aunque eso si, hay que decirlo... disfrutar, disfrutamos muchísimo. Me volvía a acordar del Gato de hace unos años, cuando era un felino sin uñas que apenas podía mantenerse en pie, que no se atrevía a morder a los niños malos que le ataban una lata a la cola... y me sentía feliz. Todos ellos niños malos han tenido sexo ya, si... pero nunca han hecho el amor de esa manera, con tanta felicidad, tanto sentimiento (y sobre todo, con tanta originalidad...  nunca lo han hecho en un viñedo!).

Allí, agarrado yo a una barra de metal horizontal, para aguantar las hileras de cable sobre los que colgaban aquellas inocentes uvas que no entendían lo que ocurría, allí, él me apretaba contra su cuerpo con sus brazos, que solían bajar a mi cintura, semidesnudos, sudando y suspirando frases de amor. Yo veía los rácimos desconocidos y familiares alrededor nuestra, un largo campo verde, y sobre él un cielo anaranjado sobre el que se sucedía el atardecer diario, pero especial y maravilloso ese día. Finalmente, terminamos.

Besos, muchos besos, más besos y caricias. Abrazos, hueso contra hueso, la piel nos molestaba, queríamos más... Nos grabamos en vídeo, para inmortalizar físicamente el momento, aunque siempre permanecerá eterno en nuestra mente. Lloramos, lloramos muchísimo. No quería irme... él quería seguirme en bicicleta hasta el siguiente pueblo, Nájera, el día siguiente... pero serían entonces 30 km, cosa posible para él, pero impermisible para mi, no podía aceptarlo. Ya había hecho suficiente por mi... las horas en tren y los miles y miles de pasos que andaría a continuación no serían más que un pequeño esfuerzo en comparación con todo lo que me había dado. eGeo me ha enseñado el amor, no físico, pues no interesaba, sino el real, el espiritual, el puro. 

Pero ya el tiempo se acababa... el paraíso cerraba sus puertas, imponentes guardias de seguridad nos pedían por las buenas salir de la felicidad, o las consecuencias de nuestra negación serían demasiado fuertes. Tenemos que ser buenos, comportarnos como esperan que lo hagamos, para poder luego tener la libertad por la que hemos luchado. Y está comprobado, he aguantado muchísimas cosas, no he dejado de seguir mi sueño... y lo he conseguido. Ahora queda asegurar la prórroga indefinida.


Te quiero, eGeo.

Me hiciste pasar el mejor momento de mi vida. Gracias, mil veces gracias. Te prometo mil y una noches iguales que ésta. Sólo que más cómodos, en una cálida cama de matrimonio.



----------------------------------------------

Este finde me voy... y ahora a casa de Sarita, a ver una peli... esta noche si puedo me conectaré, y seguiré escribiendo, tengo muchas cosas que contar! ^^

Un besazo a todos!!!!!!!

PD: La primera foto sexualmente explícita en mi blog... ya veré si sigo poniendo a veces... todo depende del acogimiento que tenga por parte del público :P

lunes, 10 de noviembre de 2008

Respuesta a Holden: Ego ego ego eg(e)o


Este post va como respuesta al comentario de Holden Caulfield... pero también va para todos, para eGeo, y, sobre todo, para mi. He de dejar bien marcadas las bases de ésta relación, pero al menos la parte que me toca.

El recién conocido Holden Caulfield, llamado como el protagonista de El guardián entre el centeno, hecho curioso del que me percaté al rato (y tras asegurarme vía Google, jeje), me cuenta su historia, la historia de un amor a distancia ilusionado y largo, con los mismos puntos a favor y en contra que la mía, pero que llegó al fin con la división por aparecer un tercer chico que no estaba pensado para esa trama. Al final cada uno consiguió vivir feliz con una persona querida cercana en su entorno, eso sí, pero lo importante es lo que pasó mientras tanto. Todas las historias sin iguales, terminan bien. Todos los ríos llegan al mar, solo que sus cauces son diferentes, pasan por cascadas, rápidos y cenagosos pantanos, o por el contrario transcurren por verdes praderas dibujando insinuantes meandros y manteniendo siempre límpida su superficie. 

Supongo que lo que me quiere demostrar aquí el señorito Caulfield es que en la lejanía se pueden decir muchas cosas, pero que todo puede cambiar cuando algo nuevo suceda en el entorno de uno de ellos. La relación a distancia es atemporal, siempre se mantendrá igual hasta que alguno de los planes tenga éxito, mientras que el mundo cercano a cada parte interesada puede variar. Nadie se podrá meter en nuestra línea telefónica y sabotearnos nuestro contacto íntimo vía ondas, pero sí podrá alguien aparecer en nuestra vida particular, física, personal, capaz de tocarnos y de, como dice, proporcionarnos todo aquello que nos daba el primer amor lejano. Eso lo entiendo, y muy bien, lo tengo presente porque sé que puede pasar.

No digo que nosotros seamos diferentes, que yo sea más fuerte que tu, o que mi suerte vaya a mejor, o a peor. Sólo vuelvo a repetir que todas las vidas son diferentes. En ésta, como supongo que en la tuya, hay una enorme cantidad de voluntad, de esperanza, de ilusión, de ánimo, de deseo. Eso es lo que nunca debe acabar. Somos únicos, y sabemos que nos comprenetramos. Yo pienso que es así, estoy totalmente convencido de ello, y ésto es lo que me aparta de esa posibilidad de encontrar a otra persona. Vale, no he tenido experiencia anterior alguna con ningún chico... pero puedo asegurar que lo que siento por él no lo he sentido antes, ni lo sentiré nunca. Es algo místico, maravilloso, ÚNICO. Por eso no se volverá a repetir en nadie, porque mi corazón ya ha fijado un objetivo. Y no olvidéis que nací a principios de Mayo, leéis a un Tauro, y nunca cesará mi obcecación. Decías que "faltaba química, una química inexistente"... pues bien, en nuestra relación, esa química existe. Nosotros nos hemos visto, yo lo he afirmado (a pesar de no haber estado nunca con un chico), y hasta él también: hay química, pues nunca ha estado con un chico como conmigo. Yo le creo, pues como mucho podría pecar de inocente, y digo que es especial estar con él. Somos compatibles, nos queremos, y hemos tenido la gloriosa oportunidad de demostrárnoslo físicamente. Así que el miedo de que esa química luego no exista en el momento de la verdad, es apenas inapreciable. Es más, nuestra idea de irnos a vivir juntos surgió después de conocernos en persona... tras una semana, nos dimos cuenta de que podíamos convivir completamente en paz con la otra persona. Ésta es una de las muchas pruebas que demuestran que lo nuestro no es sólo un enamoramiento vía chat como los otros. Podemos decir orgullosos que tenemos suerte, porque es así, para poder dar el paso que todos buscan... pero ahora para avanzar hasta lo definitivo hace falta más. 

También veo lógico que al principio se hicieran muchos planes, pero que luego ninguno resultase... es normal, a mi también me ha pasado, no sé si tú, Holden, recuerdas a mi historia con Neo. Todo iba perfecto... hasta que nos dimos, o yo me dí cuenta, de que me estaba autoengañando. Llevo más de un mes de relación seria (todo lo seria que puede ser a distancia) con eGeo, y suficientes meses atrás hablando diariamente para saber qué es lo que quiero, cuál es la verdad, y cuándo se funden la realidad con la fantasía de mis deseos. Ahora sólo queda una cosa, y es espera, esperar y esperar. Tener paciencia, buena fe, y no cansarse nunca de la situación. Tener en mente que algún día cambiará, y en nuestra mano está que cambie para bien. Por ello tenemos que hacer algo ahora, tener seguro algo del futuro, para que toda la espera y el sufrimiento (porque no imagináis lo que se sufre, no lo deseo a nadie) no sea vano y termine recompensado. 

Tus últimas palabras, que en cierta manera encabezan el título del post, tienen mucho significado para mi. Creo que pretendes decirme que he de ser egoísta, en el sentido de buscar mi satisfacción, pensando por una vez en mí, en mi provecho y en mi futuro. Quizás crees que comprometiéndome con alguien que no tengo aquí cierro las puertas a nuevas relaciones que puedan aparecer a la vista... pero es que esas personas dudo mucho que aparezcan, pues yo no las llamaré. Y si alguna vez se me ocurre dejarme llevar, no os preocupéis, que allí estará eGeo para regañarme por teléfono. No es que de ésta manera él me esté atando a la soledad (momentánea, espero), sino que yo me ato a la palabra que nos hemos prometido. Antes que a eGeo, soy fiel a mí mismo, a mi honor, a mi juramento, por eso nunca lo romperé, porque yo lo he decidido. Y no lo he decidido aleatoriamente... lo he decidido tras una larga deliberación interna y, sobre todo, lo he decidido porque ES LO QUE QUIERO. Es a eGeo a quien quiero, y por mípuede venir Tom Welling, Jean Baptiste Maunier, Jared Paledecki, Yann Tiersen, o quien coño quiera aparecer, que mi interés será nulo.

Otro punto importante, ya para terminar, es una de las cosas que mencionas respecto al ego. Dices que soy joven, que he de vivir, aprender, amar y luego tomar esas decisiones consecuentes. Pues bien, no sé si te habrás dado cuenta, pues ya me dí yo hace tiempo, de que yo soy distinto en parte a los demás. No me considero mejor, ni más importante, ni superior ni nada... simplemente siento que he madurado en muchas cosas con mayor rapidez, aunque a veces haga el payaso sin cesar (esto va por eGeo, que ha aguantado mis chorradas vía cámara... sí, el Gato también tiene sentido del humor, aunque no produzca precisamente la risa :P). He perdido ya muchas cosas de la infancia, como jugar con los amigos en el parque, salir con la bicicleta, contar chistes o anécdotas en el recreo, quedarme a dormir en casa de alguien tras ver una película de miedo, que me pillen copiando en un examen (cuando lo he hecho, no me han pillado... y eso le quita gracia!), tontear con las chicas sólo por el hecho de hacerse el guay y de demostrar que vales más... muchos detalles, tonterías, pero que son fundamentales en la vida de un niño, a mi ver, aunque parezcan insignificantes. He perdido muchas oportunidades, y ya sé que no las voy a recuperar. Estoy bien concienciado con mi estado y con mi futuro... y ahora pienso con seguridad que no me hará mal sacrificar 8, 9, 10 o todos los meses que sean de mi vida, aunque fueren los más importantes, para conseguir algo que por una vez deseo de verdad. También puede que me equivoque, que me haga mal, y que en ese momento piense en todo lo que sacrificado antes... pero ahora mismo veo también todo lo que no he hecho por diversas razones, y pienso que ninguna ha merecido la pena. La diferencia es que ese resentimiento se verá compensado por el logro de lo ansiado, habré alcanzado mi meta, y en ese momento las bajas anteriores habrán tenido razón de ser.

Ahora mismo, y más que nunca, confío en mi futuro, por primera vez. Sé que todo es posible, pues él me lo ha demostrado. Me ha enseñado el camino a la felicidad. ¡Oh, alabado sea el Señor! ¡Santificado sea su nombre! Ya sabéis, tres rosarios y un eGeonuestro al nuevo santo de mi devoción, San eGeo, para conseguir la salvación :P

Pese a todo, Holden Caulfield y temiendo que parezca lo contrario, acepto tu opinión. Me agrada muchísimo saber que te has molestado en escribirme todo eso y en darme consejo... te doy las gracias sinceramente, de corazón. Supongo que lo haces de buena fe, y si no, tampoco pasa nada. Me has dado la oportunidad de pensar bien las cosas una vez más, y de reafirmar mis bases conmigo mismo. Te pido encarecidamente que vuelvas a pasarte por aquí y a comentarme, me gustaría saber si todas éstas palabras que estoy escribiendo van a llegar a su destinatario. Quiero seguir sabiendo tu punto de vista, si me he equivocado yo en el mío.


¡Caramba, nunca había hecho una respuesta de comentario tan larga!


¡¡Un besazo a todos!! ^^

PD: La foto pertenece a mi pie, avanzando hasta el destino hacia el cual mis pasos se dirigen sin retorno.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Loca pichita deformada y mil hojas de foie


Eso fue lo que tomé ayer y esta mañana. No, no me he vuelto caníbal... tampoco me he tragado un puñado de folios con paté La Piara.. acá la explicación razonada:

El viernes por la tarde... bueno, ya os conté lo que pasó. Cuando vi a Lara y a los demás, durante esos cinco minutitos, se me animó la cara, la noche se iluminó. Hablé con mi amor, y todo estaba solucinado, volvía a tener esperanza y dejaba atrás la envidia, la veía ridícula. Pero al volver con Sally y su guitarrista, la cosa volvió a cambiar y mi repentino buen ánimo cambió de tercio. Ahí me di cuenta de que lo que necesitaba era estar con el grupo nuevo... no alejarme de Sally ni olvidarla, no es eso lo que quiero... pero si necesito nuevos aires donde me sienta a gusto. Pues, aunque Chris y Martin estén todo el rato besándose, no me importa para nada, porque es exactamente lo que eGeo y yo hemos hecho y haremos dentro de un año. Y es que ellos dos también han sufrido bastante hasta poder llegar a donde están ahora... y ese mérito lo respeto, pues se lo han ganado.

De manera que ayer por la tarde, sábado, día de salir, cuando recibí la invitación de Martin vía msn para acompañarlos, acepté sin dudarlo. Pero antes, sobre las 7, me fui a la playa, a mi querida y tranquila playa, auricular en oreja y teléfono en bolsillo, a hablar sosegadamente con el niño de mis ojos. La temperatura era ideal, Selene apreciaba su belleza en el reino de Poseidón (que la luna estaba sobre el mar, vaya), y las luces de las farolas daban sobre la arena la cálida  imagen de un mar con leve descenso de presiones y rizada de marejadilla tirando a marejada (¿pero qué diablos estoy diciendo?). Hablé con él durante los 59' 59'' permitidos, dando vueltas y llenando mis zapatillas de roca silícicas. Cuánto deseo que él pasee agarrado de mi mano, con mi cabeza sobre su hombro... y que todos los chicos que él tuvo, y Adán, desaparezcan de nuestro mundo. Pero pasará mucho tiempo hasta ese momento, me temo...

Después de hablar con él, me fui a la plaza donde habían quedado. Cuando me aproximaba, vi en un rincón a un grupo de chicos, y una chavala que me saludaba. Fui directo a ella, aunque no la reconocía, pues de noche estoy más ciego que un topo, y vi que era una de mi clase. Al lado de ella, estaba Alex. A su lado, el chico gay que se junta con él. Y a su lado, otro chico más. Cuando me alejé, después de decirle a Alex que me perseguía por todos lados, ya que lo veo siempre, me di cuenta de que ese chico era Adán... otra vez Adán. Sé por qué no me saludó (por supuesto, yo no habría hecho ni el amago de haberlo visto)... y me alegro de que haya aprendido la lección. Hace unos días se conectó al msn, y me preguntó que cómo estaba y que qué tal con el novio. Le dije que no tenía ganas de hablar (pasó justo después de lo de Sally, al llegar al casa el viernes), y mucho menos con él. Ok, chao, y adiós. Parece que ahora, un año después de que empezase mi cruzada contra él para que se olvidase, está pillando la idea de mis indirectas directas. ¡Enhorabuena!

Me fui hasta el otro grupito, el mío, en el que estaban las personas a las que quería. Con Luca, con Lara, con Chris, con Martin, con todos, lo pasé estupendamente. Hablé, reí, y sobre todo, hice reir muchísimo a Lara y a otra chica muy simpática. Estuve un largo rato paseando de mi brazo por los alrededores, hablando de tonterías, y riéndonos de todo. Es muy simpática... y por el mensaje que me ha dejado en el Tuenti, le he caído muy muy bien :P. Me había llevado la cámara, queriendo hacerle fotos al mar... pero como ya era de noche, le hice fotos a ellas. Lo pasé divinamente... y el tiempo corrió cual velocista, hasta que llegó las 9 y media, hora en que volví a casa cual ceniciento con el reloj adelantado. Me daba pena... y ellos tampoco querían que me fuese... así que me hicieron prometerles que intentaría que mis padres me dejasen salir esa noche con ellos. Lo di por hecho, subí a mi casa, se lo dije a los progenitores, cené, me cambié de ropa, y listo para comerme la noche, al menos hasta la 1 como mucho. A las 11 y poco abandoné el hogar... así que no me daría para mucho la juerga, pero como había jurado mi palabra... tenía que cumplirla.

Estuvimos un poco en un local sin hacer mucho, hasta que a las 12 menos veinte se fueron la mayoría. ¡Estos chicos parecen muy inapropiados, pero son muy buenecitos! Se van a casa pronto, no beben ni fuman... es lo de siempre, las pintas. Cuando alguien viste de negro, ya es un satánico 666 del apocalipsis. ¡¡Malditos prejuicios!! El caso es que se quedaron Luca y Lara conmigo, y nos fuimos al local donde estuvimos en Halloween, aquel de los chupitos (en el camino, me volví a encontrar a los mijeños, y al ya cansino Adán, que no saludé, por supuesto). Llegamos allá, pero quedaba ya poco tiempo de fiesta, y había poca gente... así que fuimos directos a lo que les interesaba a ellos dos: querían que tomase un chupito. Y al final me tomé dos. El susodicho, una loca pichita deformada, y un ábrete de piernas. El primero es muy original... te sirven una copa de martini con licor sin alcohol de banana y algo más, y dentro te ponen otro vaso pequeño, de chupito, con algo parecido al blue tropic, y debes de bebértelo todo a la vez. El segundo necesita más pericia, pues tiene licor de melón, de otra cosa, y nata por encima. Tienes que bebértelo enterito, metiendo la lengua entre la nata, intentando no dejar nada... y la verdad es que cuesta, acabas rebañando como puedes el vaso de chupito. Pero eso si, estan riquísimos... lo malo, el precio, que llega a ser lo normal solo que no me acostumbro... dos euros.

Ya sé a dónde llevar a eGeo cuando venga a visitarme...

Ya eran las 12, y nuestra noche se acababa, por lo que teníamos que volver al hogar dulce hogar. Antes de llegar, Lara y Luca me llevaron por otra calle... conduciéndome a donde yo ya sabía. Querían que fuese al Soho, la discoteca gay de Fuengirola... Y nada más ver la entrada, ya me opuse del todo: en el cartel se anunciaban las actuaciones de unas cuantas travestis... que a mi no me gustan nada, me parece algo patético (patético si me imagino yo vistiéndome así... a ell@s, bueno, si les gusta, que lo disfruten). Pero no, en realidad no querían entrar, solo mostrarme la entrada... me dijeron que ya entraría otro día... bueh, quién sabe, quizás lo haga. De primeras, me da un poco de miedo... pero confío en ellos, dice Lara que es muy divertido, que te partes de risa viendo a las reinonas viejas, que son inofensivas, que todo es un montaje mal hecho. Y sé que con ellos estoy bien protegido, vaya. Aunque sinceramente, ganas de incursionarme en ese mundo gay gay gay, no tengo... pero hay que probar de todo!

Y me despido ya... estos días, hasta el martes, mi madre estará en Antequera, con mi abuelo. Yo he pasado allí el día con ellos,  por eso no he podido escribir hasta ahora. Hemos dado una vuelta por el casco antiguo de la ciudad, he hecho fotos, luego hemos comido en un restaurante que descubrimos. Resultó ser de lujo, y me encantó. He probado cosas nuevas (como las Milhojas de Foie, buenísimo, con piña, manzana, caramelo, hojaldre, y por supuesto, foie de pato) y he vuelto a ver que mi hermana sigue tan delicada con la comida. De su pechuga de pollo o de su flamenquín que no le saquen... recuérdame eGeo querido, que cuando la invitemos a cenar en nuestro loft, que no le haga platos buenos... ella con unas salchichas sin hacer es feliz, pues no se atreve a probar nada nuevo nunca.

¡¡Un besazo a todos!! ^^

PD: El barquito sobre ese danzarín mar de arena...

sábado, 8 de noviembre de 2008

Sally emparejada, y yo añorándole.


¿Os acordáis del concierto en el que estuve hace dos semanas (para el que no, lo tiene aquí)? ¿Recordáis al guitarrista sin camiseta? Pues Sally, por casualidades de la vida, pudo contactar con él. La verdad, fue gracias a mi, pues yo le hice fotos, ella las colgó en el tuenti, él las vió, le dió las gracias, y comenzaron a hablar por el msn.

Y se han enamorado. Me alegro muchísimo por ella, porque estaba muy ilusionada, y yo podía ver a cada día su encaprichamiento serio in crescendo. Quedaron un día a tomar un café, el domingo siguiente igual... y al tercero, él se le confesó. Y ella recibió su primer beso en la playa, por la noche. Desde entonces, una semana atrás, son novios, y se ven todos los días. Super bien, estoy orgulloso de ella, la he felicitado porque el chico está para comérselo y parece más bueno que el pan. Pero.... jo, no puedo remediarlo.

Ésta tarde lo he conocido ya yo. Después de tomarme un café con Kitty a las 6, una hora después quedé con ellos en las clases particulares a donde van (a donde, por cierto, va todo el mundo... la mayoría de mi clase lo hacen). Lo vi de nuevo, ya con camiseta, y era bastante guapo, muy divertido. Sally estaba normal... aunque algo distinta. Claro, tenía novio. Y eso, quieras o no, si no eres fuerte, hace que cambies, ella se comportaba de una manera más arisca, como con superioridad. Cuando llegamos a un parque, ya con la luna en alto, estuvieron un rato haciendo los dos malabares. Después, se tumbaron en el césped y comenzaron a besarse... y ya yo no podía más.

Me sentía mal. No podía evitarlo. No eran celos, ni nada, yo estoy feliz por ella... pero me cuesta estar feliz por mí, y más viéndolos tan bien. Es algo de envidia, envidia porque ellos tienen la posibilidad de disfrutar a la persona a la que quieren diariamente, y sin ataduras, sin cortarse con nada, con la mayor naturalidad del mundo. Lo que más envidio es que ellos no han pasado nada, absolutamente nada, en comparación con lo que he pasado yo. Y su recompensa por el leve dolor, el estar felices juntos. ¿Y la recompensa por mi dolor, ese daño que a veces parece irreversible, pues aunque no quiera se siguen abriendo las sangrantes llagas? Si, he sido la persona más feliz del mundo durante dos días, y los siguientes, eso no se lo puedo negar a nadie, como nadie me lo puede negar a mi. Pero... ¿Por qué? ¿Por qué diablos, si se supone que mi recompensa habría de ser mayor, por qué ellos pueden verse a cada segundo, y yo encuentro la fuente de mi felicidad a casi 900 km de mi? ¿Por qué se ha dispuesto todo de ésta manera? Entonces no me queda pensar otra cosa. Me lo merezco. Por alguna extraña razón, algo hice en mi otra vida, me merezco tener a la persona que amo lejos, es otro impedimento más obligatorio que mi propia culpa ha impuesto.

Aquí llegamos a otra de las cosas que más me irritan. Todo podría ser perfecto... lo sé muy bien, porque lo sabe eGeo también, todo podría ser maravilloso si él estuviese cerca de mi. La pareja más feliz del mundo mundial (como diría Manolito Gafotas) que nunca tendría problemas. Daríamos envidia, pero nosotros no la fomentaríamos, al revés, buscaríamos la felicidad de los demás, al tener nosotros ya suficiente. Yo necesito poco... pero lo único que necesito es proximidad. Que alguien me quiera a mi lado. Lo "peor" (entrecomillado, ya que no es malo) de todo es que ya sé a quién voy a querer durante el resto de mi vida. Pero esa persona no estará a mi lado, por mucho que la desee y que diga que la sienta, hasta dentro de muchos meses, casi un año. Y todo esto es hipotético, ojo. No podemos asegurar nada. Me agobia esta situación, saber que nada es probable, verme impedido por la lejanía, por el futuro incierto. Sí, aguantaremos, y en mi variable optimismo pienso que sólo quedan unos 10 meses hasta nuestro encuentro, pongamos por ejemplo el cumpleaños de eGeo, en julio del año que viene. Pero por mucho que quiera pensarlo, 8 meses son 8 meses... 242 días, 5830 horas, 34981 minutos (son las 0:45 de la noche), 20 millones de segundos en los que sólo y exclusivamente pensaré en él. Eso es mucho tiempo, muchísimo. Cada día es un suplicio sin su compañía... me costará aguantar los 242 días de ausencia constante, sintiendo que algo falta en mi vida. 5830 horas en las que le daré muchos toques, y de las que unas 320 las pasaré colgado del teléfono oyendo su voz. Solo su voz, pues nada más tengo de él. Será muy difícil para mi, y me parece que también lo es para él ya, ver que pasan los meses, y que nada nuevo sucederá, pues ya sólo vivo y vivimos para que llegue ese día en el que (en el mejor de los casos) podamos vernos, tocarnos, acariciarnos y nunca más separarnos.

Como no podía más, miré a Sarita, y ella me vio la cara. Estaba muy triste, se me notaba en la mirada. Le dije que por qué no íbamos a ver al otro grupo, que estaban en otra plaza, y pilló la indirecta. Al salir del parque, me preguntó que qué me pasaba... y se lo dije claramente. Le echo de menos. ¿Por qué no podría ser todo perfecto? ¿Por qué siempre queda ese resquicio de dolor que nunca se va, que quiera o no, va a eclipsar a nuestra felicidad por momentos? Llegamos al otro parque, y allí pasé un bonito momento con Lara, Chris, Luca, Martin y los demás. Pero lo mejor fue cuando mi móvil vibró y la música de los Guns inundó el espacio y mi mente. Hablé un poco con eGeo... pero me tuve que ir, ya que los demás me llamaban. Ahora mismo, en este preciso instante, está cantándome por teléfono nuestra canción preferida, "Sail away sweet sister", esperando pacientemente. Te quiero, eGeo, te quiero. Siempre te querré. ¿Cómo no quererte?.

Volvimos con Sally y el guitarrista... y allí seguían besándose entre los eucaliptos. Estuvimos un rato más, pero ya hacía bastante frío... así que llevé a Sarita a su casa en moto y me volví a la mía. Ya está, punto pelota, el día terminó. Sé que va a pasar lo que le dije a Sally que pasaría: se distanciaría de nosotros. No he hablado nada con ella hoy, apenas nos hemos dirigido la palabra. Me ha preguntado un "¿Qué te parece?" y le he respondido con otro "Es muy mono, enhorabuena". Y poco más. La vamos a perder, lo sé... pero es lo normal. Todo es normal. Si yo tuviese a eGeo en mi vida ya... os aseguro que no me verían el pelo. Y vuelvo a asegurar que no me lo volverán a ver aquellas personas que despertaron mi insana envidia cuando pueda dormir a su lado cada noche.

Estoy algo mal... pero gracias a eGeo, que sigue esperando, ya desesperado tocando la guitarra al otro lado del teléfono, sé que me voy a sentir mejor ahora. ¡Muy bien mi nene, así llegarás a ser un famoso músico! Sólo te pido una cosa para cuando llegue ese momento: nunca me olvides. Nunca olvides a la única persona a la que has hecho realmente feliz. Me has enseñado a vivir, y por ti estoy dispuesto a luchar todos estos 8 meses de dolor, y los que hagan falta, porque sé que eres la meta que debo de alcanzar. Te quiero.

Un besazo a todos!

viernes, 7 de noviembre de 2008

Álex y otros supuestos gays.


No sé si alguna vez he hablado de él, y si no, creo que ya es hora. 

Me he estudiado las personalidades de muchas personas de mi instituto, sé cosas de ellos aunque ni siquiera les haya dirigido la palabra. Eso hacía durante muchos años, y más últimamente, buscaba a los que podían ser gays. Observaba, y anotaba mentalmente. Este chico de segundo mira mucho a este de tercero. Este otro viste muy muy bien, y siempre va rodeado de chicas. Ese de allá tiene un deje especial al moverse, y aquel de lo lejos tiene una voz muy amariconada. Pero eso si... eran todos espantosos. Los típicos gays feos, vaya, que encima se ponen una cresta en el pelo y un pendiente brillante en la oreja, pasan hasta de su conciencia, y se juntan con las personas más indeseables.

Pero hay otros que no. Álex es uno de ellos. Por supuesto, ese no es su nombre... pero ese le pondré, me gusta. Lo había visto ya en la clase de al lado el año pasado... pero él ni me conocía. Mucha gente decía que era gay, y los tiparracos de siempre se metían con él (por supuesto, no lo consideraban gay... sino maricón), pues tenía un pronunciado amaneramiento y una forma de hablar algo femenina, muy charlatán y gracioso; a parte de su ropa, muy distinta a la de los demás. Como siempre, yo era el observador camuflado en un traje de invisibilidad, ya que pasaba muy desapercibido. Es lo que tienen los feos normales, que no llaman la atención, ni para bien ni para mal. ¿Recordáis a Sophía Lauren, mi querida amiga, que ya ha dejado de escribir en su blog, lo que es una verdadera pena pues a mi me gustaba mucho como lo hacía, y con la cual ya apenas hablo, pues cada uno llevamos nuestra vida ocupada en nuestros respectivos institutos? Pues al principio me interesó establecer una amistad con ella porque vi que eran muy amigos... pero al final me gustó más hacerme amigo de ella y él dejó de interesar en cualquier sentido.

Pero... ¡oh, sorpresa! Este año ha dado la inmensa casualidad de que en Estadística han unido nuestras clases... así que desde el primer día me siento delante de él. El primer día no hablé nada con él, estaba solo y yo iba a mi bola... pero al segundo ya empezamos a hablar. Ahora, con las chicas que están alrededor, no paro de hablar, con gente que yo en la vida había visto... me gusta este cambio que estoy sufriendo, ahora puedo hablar con todo el mundo sin cortarme para nada, aunque no les conozca. ¡Ya era hora de superar la timidez!. El caso es que ahora hablo más con él, por los pasillos nos saludamos, y hoy cuando faltó un profesor estuvimos un rato hablando de tonterías solos cerca de una ventana... he descubierto que es muy simpático... pero nada más.

Sophía, mi Laurita, me asegura que no, que él no es gay, a pesar de que lo parezca. Que le gustan los escotes, las tetas, los coños, y toda esas cosas repugnantes (para mi, ojo, que soy gay... ¡perdonadme las chicas, si alguna me lee!). Lo jura y lo perjura... y yo no sé si creerle, no porque me mienta, sino porque puede estar equivocada. Es muy sospechoso que un chico tan amanerado, que se junta con chicas tanto y al que siempre veo con otro chico del instituto (¡que tengo constancia de que sí, es gay!), no sea ni un poquito gay... muy sospechoso, aunque posible. Por eso, y porque me cae bien, no me importa acercarme a él. No le diré que soy gay hasta dentro de mucho, por supuesto, y si intenta algo (que no creo), le echaré atrás, enseñándole la foto que tengo de eGeo en mi móvil cual crucifijo contra los vampiros. Mi interés por Álex no es más por curiosidad, para desmentir lo que dice Sophia, y confirmarle que es gay. ¡Vamos que si es gay! ¡Y si no, me lo llevo a mi acera arrastrándole de los pelos!

Lo único que me podría gustar de él son sus cabellos. Álex tiene el pelo oscuro y liiiso liso, muy bien cuidado, aunque antes tenía unas mechas horrorosas. De cara, de cuerpo... no, no es un Adonis, precisamente. Es de esas personas antieróticas, que no imaginas en Calvin Kleins posando para ti esperándotelo en la cama... no, al revés, prefieres no imaginarlo. No va con la sensualidad, con el erotismo, con nada de eso. Ciertamente, no es guapo... pero no por ello le culpo, yo tampoco lo soy, y he sido feo feo feo durante muuucho tiempo. Es todo un misterio este chico... le he dado mil vueltas a la cabeza, y no sé qué pensar, la verdad.

Bueh, pero lo que sí sé es en quién pensar. No paro de hacerlo. He pasado una tarde-noche horrible. En el siguiente post lo contaré.

PD: ¿a que es mono el de la foto? Su pero es muy parecido al de Álex... pero ni comparación en la belleza, le gana el de la imagen mil veces!

jueves, 6 de noviembre de 2008

Noviembre dulce


Éste va a ser mi noviembre dulce. Nunca me han gustado los noviembres... siempre han sido sosos, aburridos... el tiempo frío, sin nada que hacer, algún examen perdido por ahí, las clases largas, frías, solitarias, todo el mundo se pone malo... el día es gris, el aire te congela y te quita las ganas de moverte. Echas de menos el verano, aunque ya no tanto, te parece un recuerdo lejano de cuya existencia comienzas a dudar. ¿Existió de verdad la calidez, el sol ardiente, esas ganas de esconderte bajo la sombra? ¿Se vieron en este país los torsos desnudos y morenos, los chicos sin camiseta y las chicas con sus lujuriosos bikinis? Ahora parece eso mentira... alguien se sube un poco la ropa, y te llama la atención, cuando era lo más normal allá por el tórrido verano. ((Dios, pero qué exagerado soy... además, no hace tanto frío aquí!!)). El caso es que el frío y triste noviembre termina, dejando paso al ansiado diciembre, con el puente de la Inmaculada y las tan esperadas vacaciones de Navidades. 

Las Navidades... en Fuengirola, al menos en mi calle, ya han puesto las dichosas lucecitas. Espero que no las enciendan aún... esta noche lo veré, cuando vuelva de las clases de inglés. Luz, luz, y contaminación, y consumismo, regalitos debajo del árbol de plástico, y el pobre padre partiéndose el espinazo para pagarle los caprichos a la niñita, no se vaya a quejar, y luego la cena con toda la familia, la abuela que se pone a llorar y el tío que se pasa con el vino. Tras amontonar los percebes, langostas y cangrejos sin acabar, se descorcha la cara botella de champán (¡Hoy es un día especial!) un intencionadamente emocionado brindis et voilà, otro año más. No me gustan mucho las Navidades, nunca me han gustado. Es la época del año en el que parte de la familia se empieza a acordar de la otra y se interesa en verla, por supuesto, sólo si ésta les invita a una cena con velas y mantel rojo en su casa. La Navidad también tiene sus puntos buenos, por supuesto... pero de ello hablaré más tarde, que aún quedan dos meses. Aunque cualquiera diría, viendo la calle y los anuncios publicitarios, que los Reyes Magos vendrán volando por la ventana (y es que Papá Noel no cabe por nuestra chimenea falsa).

Pero éste, a pesar de todo, va a ser mi noviembre dulce. Noviembre dulce, porque dejó atrás un octubre más dulce aún. Noviembre dulce, porque el gato ya es un gato dulce, de caramelo, como esos vaporosos algodones de azúcar, de los que temes que se queden pegados a otra persona cuando vas andando por la feria con una sostenida en el brazo.  Pero no, yo no, yo no me quedaré pegado a nadie, porque ya tengo un fuerte brazo que me sostiene. Y tampoco es que apriete con fuerza, todo lo contrario, me da la libertad para poder elegir, y esta redondez rosada ha elegido que ese será el brazo que la sostendrá y esa la boca que la comerá. Este gato se ha dulcificado porque se ha podido sumergir en las deleitosas aguas de su mar, recubierto de nuevo de esperanza e ilusión, una capa de felicidad que nunca se podrá quitar, y de la que se revestirá cuando llegue el momento de la verdadera unión, cuando pueda irme a vivir con él.

¿Pero qué me pasa hoy? No digo más que tonterías, yo que quería un post normal y corriente...¡ así me enrollo, y no os cuento nada interesante!

¿Algo interesante en mi vida durante esta semana? Pues que he conocido a un chico por el Tuenti. Muy extraño, la verdad. Lo encontré navegando entre mis contactos del Tuenti, y lo vi, un chico de Toledo, que no conocía de nada, su nombre no me sonaba, era un desconocido. Le envié un mensaje personal y le pregunté quién era... y me respondió que me agregó porque me gustaba La Oreja de Van Gogh. Seguí comiéndome el coco... ¿pero por qué? Le volví a enviar otro, sin poco contenido, solo un "¿qué tal?" sin muchas intenciones... pero que me respondió en toda regla, con una parrafada que me sorprendió, pues no la esperaba por esos pagos de Tuenti. Ahí comenzó una pequeña conversación via mensaje personal, contándonos nuestros gustos musicales, qué estudiábamos, si tocábamos instrumentos, etc... hasta que me dio su msn. El chico, os voy a ser sincero, y lo puede corroborar Joac que lo ha visto, es guapo guapísimo, para comérselo. Toca el oboe y el piano, y parece un chico muy inteligente, hablando con él se nota que lo es. Por el msn hablé un poco con él... y al poco tiempo me soltó la pregunta que ya esperaba. "¿alguna vez te has sentido atraido por algun chico?".  Le dije que sí, por supuesto, y le conté algo de mi historia y de cómo estaba ahora con eGeo. También me contó algo de él... pero al rato me tuve que ir. Por lo visto hace un año lo descubrió... pero aún sigue con las dudas, ya que nunca ha tenido ninguna posibilidad con ningún chico. 

¿Por qué me dijo eso? ¿Por qué vio mi tuenti y contactó conmigo para preguntármelo? En serio lo pregunto, aunque me tema que sepa la respuesta... ¿tanta pinta de gay tengo? Me da un poco de miedo... y más ahora, que hace poco otro chico por el tuenti me quiso agregar, preguntándome que si tenía novio. Él ya sin cortarse, sé que eres gay, y quiero saber si tienes novio, porque eres muy guapo. Éste al menos es de Málaga... pero el pobre no es precisamente un Adonis, además de que tiene dos años menos. Vaya, que ni aunque estuviese soltero interesaría lo más mínimo. Porque, por supuesto, ahora no interesan para nada. Una flecha une ya mi corazón con otro, y no querré nunca que los órganos se se paren, pues sería muy doloroso. Que vengan todos los chicos que quieran, que se interesen por mi... ¡que no recibirán nada más que indiferencia! (A excepción del primero, el oboísta, ya que me calló muy bien, y prefiero tenerlo como amigo, creo que le vendría bien)


Un dulce besazo a todos!!! ^^

lunes, 3 de noviembre de 2008

El frío volvió


¡Hace frío!

Es la primera vez en muchos meses que me pongo camiseta de manga larga, jersey y chaquetón. Ya se necesita totalmente la ropa de invierno, ¡y pensar que la saqué del armario (como estoy saliendo yo) hace una semana!. El cambio atmosférico ha sido brutal, lleva varios días llorando el cielo, furioso como hacía tiempo no se veía. El aire es frío, ya el sol apenas sale entre las nubes para calentarnos levemente, vuela el viento y los charcos nos mojan los pies. Me hago daño en la garganta al respirar, por lo que el pañuelo de eGeo siempre está atado a mi cuello.

Me recuerda a él, y a que hoy cumplimos un mes. 31 días, el mes más largo, juntos. 30 días separados. Justo ahora cuando escribo esto, hace un mes, estaba rasgando su nombre y el mío en la corteza de un árbol, mientras él quitaba la cadena de su bicicleta, y un cura y varias mujeres mayores nos miraban sin parar. Le di un beso en frente de una de ellas... nunca lo olvidaré. Nunca olvidaré lo que pasamos, lo que sentí, lo que me hizo vivir. No es tanto por lo físico... es por lo espiritual. Me hizo sentir único, especial, completo. Estaba con la persona adecuada, era un sentimiento muy extraño. Era yo el protagonista de su historia... y al fin yo tenía una historia feliz. Jijiji, una historia feliz de cuyo final aún no he escrito...  :S (Carita de vergüenza...).

Casi ya no lo menciono como antes, pero sigo teniendo vida escolar. La verdad es que todo va bien... el instituto ha pasado a un segundo plano, pero no sé bien cuál es el primero, así que pongo a eGeo, por ejemplo. Me siento algo vacío, pues antes lo más importante eran las clases, y ahora no tengo nada sobre lo que ocuparme... porque cuando amas a una persona a la distancia, hay un límite en el que no puedes hacer nada más que llamarlo, por mucho que quieras estar a su lado. Y vuelvo a hablar de él... ¡soy monotemático! Pero es que le quiero tanto... y tengo miedo de perderle. No imagino ya mi vida sin él... y si me atrevo a divagar sobre ese futuro que no quiero, lo veo igual que el pasado que no quise, pero que tuve. Él es lo único que me importa ahora mismo, ya que todo lo demás ha pasado a planos secundarios, y si todo acabase me encontraría de nuevo viviendo la vida pasivamente, sin ilusión. Pero, sin duda, lo que él me da son fuerzas para no pensar eso, y para tener mucha sangre fría y paciencia para hablarlo todo. No lo hemos dicho, pero han surgido algunos problemillas, todos por culpa mía, como no, que ya están solucionados. Es lo normal, y como suponía, el momento de la reconciliación es precioso.

Vuelvo a las clases. Hoy he tenido examen de estadística. Estadística es fácil... sólo fórmulas, la profesora hace que no tenga ni chicha ni limoná el asunto. Eso de "no tiene ni chicha ni limoná" lo digo porque me recuerda a una profesora de matemáticas muy famosa de mi centro que tuve hace dos años, muy mayor y de aspecto horrible, de mal genio y fuerte carácter, pero sin duda la mejor profesora que he tenido. Sabe que es vieja y que le queda poco para jubilarse, así que pasa de todo y de todos. Los días que no quería dar clase, nos dejaba salir antes y ella se iba a tomarse un café, otros nos dejaba escuchar música o hacer lo que quisiéramos, etc. Al ser nuestra tutora, tenía mucho poder sobre nuestra clase, de tal manera que el director y el jefe de estudios poco podían hacer para retenernos allí cuando faltaba algún profesor. Pero cuando daba clases... ¡Ay dios, cómo era! Nos gritaba sin parar, se ponía de los nervios, soltaba improperios y expresiones muy extravagantes, daba golpes en la mesa... nos asustaba a todos. Aunque en el fondo era buena persona... sólo camaba en el momento de dar clases. Ya hace mucho que no la veo, espero que le vaya bien. Recuerdo que fumaba sin parar y que bebía mucho... sería interesante analizar el pasado de esa mujer. ¿Habría tenido pareja? ¿Se habría casado? ¿Tendría hijos? ¿Por qué enseña matemáticas? ¿En qué siglo nació? ¿De verdad era una legionaria perteneciente al ejército de Julio César, como aseguraba la gente? Todas cuestiones que no nos atrevimos a preguntar y que siempre quedarán en el vacío de la inconsciencia.

Hoy en clase he estado feliz. Luego, tras hacer el examen, me ha dado un bajón. El examen ha sido fácil, pero yo he sido difícil. No me salía una maldita ecuación, y por ello un ejercicio de tres que componían el examen me ha salido mal. Pero no por eso me puse mal... me puse mal porque añoraba a eGeo. Y lo he estado echando de menos hasta que se ha conectado y me ha dicho que me quería. Quiere aprender a tocar la guitarra, eso me encantaría. Siempre quise un novio que tocase algún instrumento musical, y él lo va a hacer. ¿Qué más puedo pedir? ¡Sólo que pase el tiempo ráaaaapido! ¿Otra vez hablando de él? Es que él es ya mi vida... ¿qué le voy a hacer?

Hay una chica en clase, a la que ayudé en inglés la semana pasada y se sienta al lado mía, que me cae muy bien, lo paso genial con ella. La llamaré Ale. Pues el caso es que Ale, que se está haciendo muy amiga mía, el otro día me preguntó que con quién estaba, pues lo había visto en mi tuenti. Ya, muy a mi pesar, tendré que cambiarlo, sí o sí. El caso es que yo le dije que no le iba a decir nada, que era secreto... y hoy me viene a clase diciéndome que ya sabe quién es, pero que no me va a decir nada si yo tampoco le digo. No se lo quiero contar... creo que no se lo espera, no lo sé, con ella siempre he estado muy hetero. Asegura que sí lo sabe... y puede que sea verdad. Pero también puede que no lo sea, y que se crea que es otra persona... puede ser perfectamente. El caso es que no sé qué hacer. Supongo que no haré nada... quitaré la dichosa fracesita del tuenti, se le olvidará, y todos felices y eGeo y yo comeremos perdices. ¿Te gusta la perdiz, mi amor? Aunque sé que prefieres la langosta...


Un besazo a todos!!!!!!! ^^

PD: la foto es una que tenía por aquí...