jueves, 11 de diciembre de 2008

Des-"Kitty"-ado


Lo confieso.

Sí, hoy estoy mejor, tranquilos :P Muchas gracias por vuestros comentarios, en cuanto pueda os responderé. Es una alegría ver que la gente responde a tus súplicas, aunque ayuden lo justito. Gracias una vez más. Ahora contaré lo que ha pasado estos últimos días.


Como "digo" en el título, Kitty me desquicia.

No he podido contar lo último sobre el tema de Kitty. Éste lunes, ese día tan malo en el que intenté plasmar lo que pasaba por mi mente, otro factor más me hundió en la miseria. Kitty. Esa mañana llegué y nada más entrar la vi muy contenta hablando con la gente. Transcurrían las horas, y me daba cuenta de que estaba muy cerca de su ex novio. Demasiado, rozando lo "ilegal". Hasta que ya, con su carita inocente, Lola me contó que habían vuelto. Lo primero que sentí fue rabia. Rabia, entre otras cosas. Rabia porque había vuelto con el novio, no había sido fuerte, él con sólo pronunciar unas palabras había conseguido que se postrase a sus pies de nuevo. Me sentía también decepcionado, mucho, porque ella no me había dicho nada. Me había evitado ese día, y yo había acabado enterándome por terceras personas. Me dolió eso, pues yo siempre había estado para hablar con ella, la semana pasada desaproveché horas en intentar animarla, para que luego sucumbiese de nuevo a la tentación y ni me dijese lo que había pasado. El viernes, antes de entrar en el teatro, me volvió a llamar llorando de pena, que tan mal estaba que empezaba a detestar a Andrés. Y yo pasando un fin de semana algo preocupado por ella, me entero el último de que han vuelto. Me sentí muy decepcionado, me dolió. Demostró una vez más que yo sólo estoy para cuando a la gente le interesa.

Dice que no me lo dijo porque no quería que yo le regañase... en fin, yo no le habría regañado, tan sólo le habría dicho lo que pienso. Andrés la vuelve a utilizar. A una palabra suya, rompieron, y si a él le sale de los cojones, pues vuelven a estar juntos. Me cabrea mucho. Juega con ella, y no se lo merece. En el fondo le quiero mucho.

Y como le quiero tanto, me alegro que esté bien, pues se le nota. Pero no puedo evitar otras cosas. Vuelve la envidia. Más fuerte que nunca.

Cuando me fui a su casa, lo primero que hizo fue decirme que tenía un regalo preparado para su novio. Para mi que lo hizo a posta, pero bueh. El regalo en cuestión consistía en un día y una noche en un hotel de 4 estrellas con SPA, cerca de por aquí. La ostia el regalo... buenísimo. Lo pasarán de puta madre, no digo que no. Pero ella no piensa. No piensa en mi. Hace una semana ella me decía que me entendía, que se había puesto en mi lugar y que podía ver lo que había sufrido yo al ver a las otras parejas... y una mierda como un castillo. Si de verdad me comprendía... ¿por qué diablos me enseña las piscinas de masajes donde va a ir feliz y contenta con su novio?. Claro, es lógico, está alegre porque vuelve a estar todo bien... ¿pero es que nadie en este puto mundo es capaz de pensar en los demás?. Nunca le haría eso a ella, ni a nadie, nunca daría esa envidia, porque le haría daño, y yo no lo quiero. Veo que les da igual a los demás. Qué sabrá ella lo que es el sufrimiento, la espera, la impaciencia, la frustración.

Me jodió mucho, no puedo evitarlo. Me entristeció mucho más, pasé unos días horribles. Pensando y pensando, por qué diablos yo no tenía esa suerte. Que ni es suerte ya, es lo normal en todo el mundo. Estar con su pareja, y si todo va bien y se dan las circunstancias, escaparse a un hotelito, como hacen Lola y Julián. Pero yo no. Me está denegado. Aguantar meses y meses para buscar un futuro incierto. Me da un poco de miedo, es verdad, como si me asomase al vacío desde un balcón demasiado dañado ya como para sostener mucho peso. Menos mal que eGeo ya me ha dado esas alas, y podré salir volando del derrumbe de mi vida, que Dios quiera que nunca ocurra.

Poco más que decir. He tenido unos días muy muy malos. Sin hablar con nadie, hasta mi padre se ha dado cuenta. Hoy he llegado mudo a mi casa, con cara sombría y ojos apagados. Me preguntó que si había algún problema. Le dije que el que hay no tiene solución, a lo que respondió que no hay nada que no arregle la paciencia. ¡10 puntos se anota el caballero! Acertó de pleno. Me gustó, esa complicidad, pues sabe lo que me pasa, y yo sé que él me entiende. La otra noche, hablando del futuro, me dijo que pensaba que nosotros nos llevaríamos muy bien. Que mantendríamos el contacto a pesar de la distancia. Le aseguré que sí, pues así veo yo el futuro, o quiero verlo. Aún es muy incierto, nadie sabe cómo se pintará. Por ahora, vamos planeando los colores más claros y luminosos. Espero que a eGeo se le dé bien el rulo de pintar, pues yo necesito inundar mi vida de colores rápidamente. La tarde de hoy ha sido perfecta, gracias a él. Hemos hecho nuestra primera videollamada, hablando por teléfono y viéndonos a pantalla completa por cámara. Maravilloso, es lo más cerca que estaré de él en mucho tiempo. Sólo hay que esperar, conformarse con lo que uno tiene. Suspender las emociones por un tiempo, hasta que estallen de nuevo como hicieron las mías en el lejano y añorado Logroño.


Un besazo a todos!

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Cuál gritan esos malditos! / Pero, ¡mal rayo me parta / si en concluyendo la carta / no pagan caros sus gritos!



Lo confieso.

Estoy mal. Mal, muy mal. He pasado varios días terribles, salvo los breves momentos de felicidad hablando con eGeo. Gracias a él he sobrevivido al finde. Le debo tantas cosas...

Sí, estoy mal. Mi estado anímico comenzó su degradamiento el viernes por la noche. Os recuerdo que salí pitando para asistir al teatro, a la representación de "El Burlador de Sevilla". He de decirlo ya, porque exploto: Maravilloso. Me encantó. Estuvimos viendo la primera versión, la original y pura, la de Tirso de Molina, interpretando como su personaje principal, Don Juan, el famoso Fran Perea, sí, el sosillo ese que estaba alelado siempre con su guitarrita en Los Serrano. ¡Pero vaya como ha cambiado! Barba, pelo en el pecho, unos abdominales de lujo... porque sí, a cada rato estaba desnudándose, y es que el primer Don Juan era más... efusivo, digamos. Y desnudos integrales, ¿¿eh??. Que se le veía revolcándose con otra muchacha muy contento en varias ocasiones...

Pasando del tema sexual, y de las obvias miraditas que no pude evitar desde mi asiento en el patio de butacas, la obra estuvo muy bien. Cantaron mucho y bien, buenas voces tenían. También bailaron por el escenario, compuesto en todo momento por cuatro sillas y dos largas mesas de madera. Me gusta el teatro minimalista, obliga al espectador pensar si realmente quiere disfrutar, te permite recrear la escena en tu mente. Cerraba los ojos, los oía... y sentía que sí, que estaba allí, en un blanco patio andaluz de Dos Hermanas, escuchando a Aminta cantar y zapatear sobre las losas de barro, rodeada de geranios colgantes tapando los azulejos coloridos, el olor a la tierra mojada calentada por el sol y esa sensación que se queda después de comer, cuando el alma se apacigua y la mente obliga al cuerpo a buscar su reposo. En ese momento, sí estaba en paz... las dos horas y media se pasaron en un suspiro.

Al salir al frío ambiente malagueño, todo cambió. No hacía realmente frío, pero sí era frío todo loque me rodeaba. Los coches, las oscuras luces festivas, más que nunca me pareció triste el inmenso (y falso) árbol iluminado de Navidad que nos observaba ante el teatro Cervantes. Pero algo me mató del todo. A la salida, aparecieron parejas y parejas y parejas... todas felices, sonriendo, cogidas de la mano, respirando su aire limpio, admirando con alegría y esperanza el dichoso arbolito brillante. Claro, como no, eran esas parejas que iban al teatro juntas, a ver Don Juan Tenorio, uno de los mayores representantes del romanticismo... en un recinto enorme, con mil parejas más, una forma más de expresar su amor. Se me cayó al alma al suelo. Ahora estará ahogándose en el Mediterráneo, tras haber pasado por todo el alcantarillado y ser arrastrado con la suciedad e inmundicia hasta el mar contaminado. Me sentí solo.

Pero aguanté. El viaje en coche hasta Torre del Mar fue lento, fatigoso, mientras mi móvil agonizaba en llamadas del pobre eGeo, que esperaban mi contestación. Nada más llegar a nuestro pequeño remanso de paz, le mandé un mensaje... pero no obtuve respuesta alguna en toda la noche. Lo pasé mal. Pero no por no haber podido hablar con él... lo pasé mal porque me sentía solo, muy solo.

El sábado y el domingo transcurrieron como todos los sábados y domingos que paso en la casita de allá. Tocando la guitarra, haciendo puzzles, aprendí a interpretar un fácil vals en el acordeón. Hice fotos feas, dormí mucho, hablé tres horas el sábado con eGeo como compensación, me leí Don Juan Tenorio (ésta vez el de Zorrilla). Y el domingo... se me volvió a caer el cielo encima. El novio de mi hermana se apareció de repente por la tarde ante la puerta (se entiende que vino en coche... no fue por generación espontánea), para darle una sorpresa. Entonces claro, se alegró mucho, ya estaba feliz, contenta, la familia revolucionada, porque el novio le había visitado. Y de nuevo no pude evitarlo... la cara se me alargó, aparecieron ojeras bajos mis párpados, el pelo se ensució y los huesos se enfriaron. En toda la tarde hasta bien entrada la noche apenas hablé la boca. Mientras todos jugaban al billar, yo me escondía en mi cuarto, viendo la tele tumbado en la cama, tragándome documental tras documental. ¿Sabíais que Dalí mantuvo relaciones sexuales con García Lorca? Aunque el primero aseguraba su heterosexualidad... la verdad es que me habría gustado conocerlos. Pero ya era imposible. Todo ya era imposible.

Quería que mi novio viniese también a visitarme a mi casa, pero era imposible. Quería comer con él castañas en el fuego, o patatas asadas rodeados de mi familia, pero era imposible. Quería enseñarle a jugar al billar y  con él ganarle a mi padre en el ping pong, pero era imposible. Quería abrazarme a él y casi tirarlo al suelo, como mi hermana había hecho cuando él apareción, pero era imposible. Quería tumbarme con él en la cama y ver cualquier chorrada en la tele como hacía mi hermana, pero seguía siendo imposible. Y, sobre todo, quería tocarlo. Sentir su piel, su ser, su materia. Volver a recordar que no es un sueño, que es real, que existe y es tangible y comprobable por los sentidos. Pero esto sí que era y es imposible. Algo tan simple, tan normal en las parejas normales con sus vidas normales, piel contra piel, ni un beso siquiera pido. Pues eso tan fácil que tiene tanta gente que consigue tener su media naranja... me es prohibido para mi. Por eso en mi colchón me rodeé de pañuelitos mojados. Porque es imposible.

Cené como pude y volví a la cama. Hablé con él, y gasté más pañuelitos. Y muchos más necesité cuando me colgó al límite del tiempo que tenemos para hablar. Pasé un fin de semana horrible, y mi padre lo notó. Me preguntó por cómo estaba yo, y no le pude decir que estaba bien. Tampoco me explayé sobre lo que me ocurría. Solo que andaba tirando con fuerza, más que nunca. No quise seguir hablando del tema... aunque en el fondo lo necesitaba. No lo hice por una sola causa: que no serviría de nada. De nada sirven estas palabras que escribo, tan solo su misión es rellenar espacio en mi blog y que aparezca primero en los blogrols de los demas. De nada sirve que le diga a Kitty que estoy mal, o a Sarita, a Lara o a Sally... de nada sirve, de nada sirve. Precisamente porque yo sí sé cómo ayudar a los demás, sé que nadie me puede ayudar a mi. No hay palabras de consuelo, ya las he oído todas, pues antes ya las he pronunciado yo. Necesito actos. Una caricia. Un abrazo. Un segundo beso de amor. Lo malo de todo es que sólo me lo puede dar una persona... y para llegar a ella he de esperar mucho.

Tengo miedo, la verdad, de muchas cosas. Una de ellas es la distancia. Tengo miedo de que este sentimiento oscuro que invade mi agitado corazón continúe hasta que algo cambie, para bien o para mal, y que ese período de extienda demasiado. No quiero volver a ser una persona triste, no quiero, no, no y no. Quiero ser feliz. Pero sólo puedo ser feliz contigo, mi amor. ¿Qué puedo hacer entonces, qué puedo hacer? Nada. Esperar. Si tengo que sufrir, sufriré, estoy acostumbrado. Al menos, aunque no sirva de mucho, sé que lo que espero vendrá, mis esperanzas están puestas en una empresa segura que, con suficiente tesón y voluntad, llegará a tener éxito.

Los días siguen. Las personas me atormentan, una de ellas es Kitty. Mañana os contaré qué ha pasado. Ahora me dirigiré a su casa. Tengo prometido no llorar... pero lo necesito. Me pesan los ojos.

¡¡¡Un besazo a todos!!!


PD: Os regalo mis preferidos versitos del Don Juan de Zorrilla....

viernes, 5 de diciembre de 2008

Hedeik, o headache.

eso es lo que tengo, un hedeik impresionante. La cabeza apunto de estallar, obturada, incapaz de recibir más información, y soltando ya datos inservibles, deformados de tal espachurramiento. Como ésto, por ejemplo, que poco bien está. Así que para rellenar, un videíto que he encontrado. Es mono, ¿verdad?. Pues si, es gay :P Tiene otras canciones mejores... pero ésta me encanta.





Parece ser que es de otra cantante que también ronda por YT, pero me gusta mucho más la versión masculina, aunque la de la chica tiene su punto más fuerte. Pero es que a mi lo acústico me puede.

Hoy he tenido el temido examen de matemáticas. La he vuelto a cagar, hablando claro y directo. El examen ha sido largo, más de dos horas de insufribles derivadas, funciones recíprocas, representación de curvas, asíntotas horizontales y tal... estoy HARTO de ello. Estoy HARTO del instituto. Esta semana ha sido mortal... apenas he dormido, no he podido conectarme ni al msn, con mi chico pocas veces he chateado... ha sido una semana larga, eterna, ocupada por los estudios... y triste por otras cosas. Esto sólo va para eGeo: (No puedo evitarlo, nene, si tu estás mal, yo estoy mal. Odio esta situación. Me siento impotente.) Sobre este paréntesis anterior, que supongo no habéis leído ya que tanto me queréis y me respetáis, no puedo decir nada más, no debería, son temas de eGeo que sólo él debe tratar. Volvamos... el examen me ha salido de pena. Había estudiado, a las 6 y media de la mañana ya estaba en la mesa entre folios y con mis lápices, reglas y calculadora, después de hablar unos 8 minutos con el chico de mi vida. Ha sido maravilloso oír tu voz a tan temprana hora, mi amor. Pero aún teniendo el ánimo que él me había proporcionado, las ganas de superarme y las ecuaciones de las derivadas aprendidas, el examen ha salido mal, muy mal. No sabría decir por qué, desconcentración, nervios, mente en blanco... me da igual. Estoy harto de esta semana. 

Menos mal que es viernes.

Y termino ya el post. Lo siento. He de irme, y quería dejaros algo. Ahora me iré a ver Don Juan Tenorio a Málaga, y luego a pasar el puente en mi otra casa. Es hora de descansar, sí señor, me lo tengo merecido, me parece a mi. Mil disculpas, siempre voy con prisas.

¡¡Adios, un besazo a todos!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

Ah, ha, ha, ha, staying alive, staying alive!

La verdad es que nunca me gustaron los Bee Gees, más que nada porque le gustaban a mi padre... pero ahora he de reconocer que tienen su puntillo.





Pues sí... señoras y señores, este felinito sigue vivo. Está cansado, dolorido, demacrado, tiene frío, le tiemblan los dedos morados y una tos impertinente reside en el fondo de su peludo (xD) pecho... pero sigue vivo, y coleando.

Esta semana ha sido dura... muy dura. Y han pasado muchas cosas. La más importante, ya sabéis, los exámenes. Filosofía el martes, me salió bien, acabé idolatrando a Platón y detestando a Aristóteles, me explayé a gusto apoyando a uno y maldiciendo al otro. Esa tarde hablé mucho con Kitty al teléfono, y apenas pude estudiar estadística para el día siguiente, y aún así, creo que sacaré muy buena nota. Para el jueves, osea, ayer estuve estudiando todo el día, hacía tiempo que no estudiaba tantas horas. Quien dice todo el día quiere decir 4 horas seguidas... muchas, suficientes para mi. Y es que yo para concentrarme tardo una barbaridad... aunque sí es cierto que en el momento decisivo obro milagros, pero espero que nunca se acabe la santa bondad.  La cosa es que lo conseguí, conseguí empollarme el tema de Isabel II, el Sexenio y todas sus revoluciones, junto con las desamortizaciones correspondientes, en 4 horitas... Luego por la noche vi un poco el Internado, y me acosté, antes de hablar intensamente con el niño de mis ojos, una noche más feliz por tenerlo conmigo a la distancia. Por la mañanase acercaba la hora del examen... y los nervios florecieron. Yo me había aprendido bien bien el tema isabelino, y los apuntes (9 folios) de las desamortizaciones apenas los había mirado a fondo... pues adivinad qué! Ni reinita ni nada... la desamortización de Mendizábal al canto. Menos mal que era de las primeras, osea, la que más recordaba... y he podido improvisar lo suficiente. Estoy satisfecho, porque almenos sé que si no me he estudiado la Historia, puedo yo crearla sin problemas.

El temita de Kitty... el martes hablé con ella largo y tendido (me tumbé en la cama) porque necesitaba ayuda. Esa misma mañana (entré a segunda hora, pues por el examen de filosofía y otras cosas más importantes apenas dormí) cuando hablaba con la profesora sentí su abrazo por detrás (el de mi amiga, no el de la profesora, of course), me di la vuelta y vi que estaba llorando. ¿¿¿Qué te pasa, cielo???. Lo he dejado con él... Si, Kitty lo ha dejado con su novio, Andrés, y la verdad, casi no sé si alegrarme. En parte sí, porque ella ya lo pasaba mal en temporadas por su culpa, pues pasaba de ella de manera increíble y le hacía daño... pero por otro lado, no me alegro. No me alegro, por la manera en que ha sido. Hablando con él por messenger, de la manera más cobarde, le dijo que ella ya no le gustaba. Ahora se siente sola, desgraciada, que nadie le quiere, piensa que no va a poder superarlo... lleva varios días llorando en clase, bastante mal. Le cuesta entender que todo ha cambiado, no quiere verlo así, quiere seguir como antes.

Esto me dió que pensar... Todo cambia. Tempus fugit, que diría mi querida profesora de literatura del año pasado. La vida es un ciclo constante de idas y venidas, alegrías y penas, palos que nos van ayudando a asimilar mejor qué es lo que tenemos y nos enseñan a disfrutar los buenos momentos, que siempre llegan. Por teléfono se lo dije, que al final todo cambia, pero termina bien. Eso mismo me repetía ella en muchas ocasiones cuando yo no podía más y estallaba ante su presencia... todo cambia, Gatito, todo va a ir a mejor, te lo prometo. Ahora, que tengo las pruebas para creerle, se lo puedo decir yo, y estoy consiguiendo que recupere esa confianza. Tras todos los baches, subimos a la superficie de nuevo, cada vez más alto, hasta alcanzar el cielo. Ella ha vivido constantemente en él, lleva 3 años teniendo todo lo que necesitaba... ahora le ha tocado bajar a la tierra, y eso ha de costar. Yo, en cambio, he estado en las profunidades desde siempre, sintiéndome humillado por el universo entero, pero en realidad lo que hacía era preparar mi impulso. Mi impulso definitivo, que aún no ha alcanzado las estrellas, pero que dentro de relativamente poco, en menos de un año, conseguirá llegar al cielo con sus ángeles estelares. Hace un año, era yo el que tenía envidia, mucha envidia, de ella y de su novio, porque tenía alguien... y ahora es cuando ella está empezando a sentir envidia por la buenísima relación que tengo con la persona a la que, finalmente, quiero. No es que me alegre por este cambio de papeles... sino que demuestra lo que digo. Todo cambia. Menos mal que el tempus fugit para finalmente terminar bien, al menos eso es lo que debemos pensar. Hay que ser optimistas, muy optimistas, demasiado optimistas, pero dándonos cuenta de que lo somos, para no caer de bruces en la cruelísima realidad si algo sale mal.

En fin, ese es un pequeño resumen de la semana. Hablar mucho, estudiar mucho, cansarme mucho. Y frío, varias mañanas estábamos a 5 grados. Por mucho que diga eGeo que eso no es "nada", aquí lo es todo, es demasiado frío. Menos mal que, como he dicho antes, todo cambia, y el sol volverá a calentarnos.

¡Un besazo a todos!


Vale, lo confieso, os echaba de menos.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Este viernes, importante en mi historia

Aprovechando que he hecho hoy el examen de francés, pongo el nick en tal idioma. A mí el francés nunca me ha hecho mucho tilín, no he estudiado nunca más de lo necesario, pero ahora poco a poco le voy cogiendo el gustillo. Es el idioma del amor, o eso dicen. Me da igual, el francés, el italiano, el alemán, el español o el chino mandarín... eGeo sabe que todas mis palabras hacia él buscan y transmiten amor.

Éstos días son largos. Ayer tuve casi una crisis de ansiedad, no podía más. Por la mañana no fui a clase, una inmerecida huelga que nos creamos, con el consecuente reproche por parte de los profesores, aunque sí que estuve haciendo cosas buenas: estudiando en la biblioteca con los demás. Estuvimos haciendo intersecciones de rectas con planos de dibujo técnico durante unas cuatro horas, terminando de los nervios. Por la tarde, volví a intentarlo yo solo en mi casa, pero no conseguí nada, sólo frustrarme más. Me puse con francés, pero lo veía demasiado fácil. Ataqué a la historia, y me amargué viendo todo lo que se me venía encima el fin de semana. Y además, sumémosle el examen de filosofía de dos temas (el maravilloooooso dueto Platón-Aristóteles, que alguna vez tendría que caer), el examen final de estadística, y la temerosísima prueba de mi conocimiento en las matemáticas. ¡Y encima, inglés por las tardes, y un novio amado en la otr
a punta de España! Os juro que en esos momentos me desespero, viendo todo lo que tengo que luchar para poder conseguir lo que quiero. Y lo peor es que no vendrá poco a poco la recompensa... sino que habré de esperar y esperar hasta que cierto día, no se sabe cuándo, reciba tanta compensación por semejante esfuerzo.

Pero hoy estoy bien. ¡Hoy es viernes, señores!. Último día de la semana laboral, el primero del fin de semana de libertad completa. Bueh, oscurecida por la sombra inminente de los exámenes próximos... pero libertad, al fin y al cabo. Aunque la haya cagado en el examen de dibujo de hoy y me haya inventado rectas y trazas con los horizontales y verticales por doquier... ¿qué importa? ¡Hoy es viernes, y voy a salir, a estar con mis amigos, a hablar tranquilamente con mi novio!

Aunque salir salir con mis amigos, poco he podido. Sobre las 6 y 15 quedé bajo mi portal con Sophía Lauren y su amiguito Alex (ajá, Sophía, aunque ya no me lees pero sé que te pondrás al día con tu blog y el mío porque te obligaré, me debes algo... te dije que Alex era gay, y así es :P). Y confirmadísimo que es gay, aunque diga ser bisexual, porque vino con su novio, ni más ni menos. El chico delgadito, de piel oscura, parece ser canario. Aún así, me percaté de una cosa a lo largo de la tarde: éste estaba más pegado a Alex que viceversa... le pedía besos, cariños, le decía que le quería... y el otro se mostraba frío con él. Sinceramente, no veo mucho futuro a la pareja, creo que Alex solo está probando cómo le va con un chico. Con ellos tres, tras muchos abrazos con mi querida y ya añorada Laura, nos fuimos al parque. Allí estaba ya Lara, Martin y poco más. Abrazos, besos, más abrazos, mi relación con Lara cada vez se estrecha más. E
s una chica muy muy especial, me encanta, a todo el mundo le encanta. Y por alguna extraña razón, es muy cariñosa conmigo, eso me gusta mucho. 

Me hice algunas fotos con Laura, lo pasé muy muy bien con ella y con Alex, es un chico muy gracioso... y a mí me pillaba el día bueno, porque hoy estoy muy muy animado, casi hiperactivo, por lo que no paraba de hacer bromas y sobre todo mi especialidad: comentarios satíricos. Lamentablemente, pronto hube de despedirme de ellos, tras abrazos y más abrazos, y me dirigí a recargarle el móvil con 5 euros al amor de mi vida. En el trayecto de una calle a otra, me encontré con una de las chicas del grupo G(gay), como le llamo, la saludé y poco hablé con ella, luego con la prima de Marcos, Marta, dos besos y poco más, y cuando ya llegaba, choqué de frente con Sarita, Sally y la chica tímida. Con ellos me explayé más cómodamente, hablando de los planes y de lo que queríamos hacer ese finde. Mañana por lo visto hay concierto de otro grupo en otro local, supongo que iremos. ¡Bien, desfaseeee! Lo malo es que nos dejarán hasta las 12 y media como mucho. ¿Que ironía, no?

Llegué a mi casa a las 7 y veinte y a los diez minutos ya estaba en el coche con mi padre. Él había podido escaparse y salir antes de su trabajo para ir a Málaga. Le enterado sobre un concierto de música clásica en la catedral de Málaga, y pensó que me gustaría. Acertó. En el lento viaje de ida, por una carretera atestada de coches que avanzaban con parsimonia, hemos hablado de todo un poco. De mi futuro, de la carrera, de la ciudad X, de mil cosas más. Y de repente, le he dicho que estaba pensando en irme a Madrid. ¿Por qué Madrid?. No sabía qué decirle... le expuse que allí había más posibilidades en el rango laboral, que la universidad era mucho mej
or, y tal y tal... Me dijo que bueno, que lo pensase bien, pero que él preferiría que estudiase en Granada o en Sevilla durante los dos primeros años, y al tercero me fuese donde quisiese, además de que todo podría depender del estado económico. Acertó diciendo que al fin y al cabo era lo mismo, pues igual independencia y libertad tendría, sólo que más barato en las ciudades cercanas.

De repente, sin venir a cuento, me preguntó. ¿Y cómo te va con el chico éste, eGeo?. Puf. Entonces me explayé a gusto. Me va muy bien, hablamos todas las noches... le hice un breve resumen de su vida más reciente, contándole anécdotas y cosillas varias. En cierto momento me dijo de pasada que debería ser duro tener a un "amigo" a tanta distancia... pero cambió bruscamente de tema, quizás inconscientemente, aunque poco podría haberle dicho yo al respecto. Al poco tiempo, de repente se me paró el corazón, al igual que el coche volvía a frenar sus ruedas en las ya carreteras de Málaga, y mi temblorosa voz pronunció las palabras definitivas que podrían cambiar el curso de mi vida. "Quiero irme a vivir a Madrid con eGeo". Temiéndome lo peor, tan sólo oí decirle que ya lo suponía, que era lo normal. Me volvió a plantear su propuesta de quedarme aquí cerca durante un tiempo, para conseguir dinero, pues en una ciudad grande como Madrid dos personas sin nada lo podrían tener bien difícil. Le dije que si, que ya lo sabía, y que había dado mil vueltas a la cabeza al tema, pero que sólo son hipótesis. Hay que plantearlas, poner las cartas sobre la mesa, y elegir la que más y mejor promete. Me dijo que pensase en lo que yo quiero hacer, pero al rato me soltó que acabaría con mi madre. Lo sé, se lo dije, iba a ser muy duro, pero era natural. Por supuesto, le aseguré que no iba a
 abandonarlos ni a olvidarlos, no quería romper la relación... solo conseguir afianzar una, la primera externa que me importa (esto último, lógico q
ue no se lo dije).

La cosa terminó bien. Al salir del coche, unos 15 minutos después de que empezase el concierto, ya habíamos dejado el tema. Quedó en tablas, diciendo que todo ya se vería. Todo es posible, pero no probable. Llegamos a nuestro destino, la bella catedral de Málaga, la manquita. ¿No sabéis por qué le llaman la manquita? Pues porque una de sus torres está sin terminar, lleva amputada una de sus extremidades más de 200 años, y así habrá de seguir. Entramos, y el sentimiento nos embriagó. La música en directo es maravillosa. La buena música. Haendel sonando por los cientos, miles de tubos metálicos del inmenso órgano interpretado con maestría, junto con el arpa y las flautas de pico, llenaban la oscura catedral en mil reverberaciones y sonidos fantásticos, de otra época y lugar. Te transportaban al lugar que tu más quisieras. ¿Y cuál era el lugar donde más quisiera yo estar? Allí mismo. Con mi chaquetón pas
ando frío, con mi cámara en riste. Pero agarrado de la mano de eGeo. Tal y como vi a dos hombres ya mayores en la última fila de asientos, de esos bancos de iglesia antiguos, agarrados de la mano. ¡Tremendo sacrilegio en un lugar santo! Me encantó.
La actuación terminó. Lamentablemente, no se les veía en persona, pues se situaban en un balcón superior al lado del órgano colorido, aunque sí se les retransmitía en tres enormes proyectores. Salió la gente en tropel por la inmensa puerta, cientos de personas, la mayoría mayores, otros chicos jóvenes como yo pero vestidos de camisa y jersey de punto repeinados. No puedo negarlo, hay algunos muy monos, y la verdad es que su punto de santurrón algo me atrae. ¡Qué ganas de ver a eGeo vestido con traje!. El viaje de vuelta a Fuengirola fue mucho más rápido, ameno, charlando sobre mi padre y su trabajo, que anda super liadísimo, todo muy precario, pudiéndose ir su empresa, con su puesto, al piquete en cualquier instante.

Buen final de semana, sin duda. Y aún quedan dos días por delante, que aunque pasaré casi completamente entre libros, pienso aprovechar al máximo.

¡Un besazo a todos!

PD: La foto primera es de la Catedral, por supuesto... y la segunda es de un individuo en la calle Larios. Menos mal que no me vió echarle la foto... porque aquí te saltan al cuello a la mínima si te ven con ese armatoste entre las manos.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Recuerdos de Alemania

Esto lo escribí ayer... pero como no tuve internet en todo el día, no lo pude postear. Es largo y aburrido, no es necesario que lo leáis... pero aquí lo pongo, pues si lo escribí es por algo. Hoy no escribiré, tengo que estudiar dibujo, francés y filosofía. La semana que viene será eterna, en esa sí que desapareceré... la siguiente ya estaré más despejado, si acabo vivo entonces os contaré mi periplo a través de los primeros exámenes de 2º de Bachiller. Me acabo de dar cuenta, que ahora soy uno de esos preuniversitarios, como el preuniversitario que era el Rey del Recorte. Está visto, todo llega. 

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El día es frío, el cielo gris, la lluvia cae y los charcos han empapado mis pies a la vuelta del instituto. Y, para colmo, no tengo Internet, y no he podido hablar con mi niño eGeo hoy en el recreo, ya que estábamos recluidos en nuestro pabellón para resguardarnos de la lluvia.

La mañana ha sido aburrida, triste. Sobre los cuerpos tiritantes, caras largas, sombrías, labios pálidos, voces monótonas. Los profesores odiando a sus alumnos y viceversa, nadie soportaba a nadie, todos deseaban que el día acabase. Atrás quedaba el verano y su calor, ahora tocaba mirar por la ventana cómo las motos y bicicletas de los demás se empapan agua. Es bonito mirar a través de los cristales y sus caleidoscópicas gotas de lluvia, sentir el golpeteo de las suicidas contra toda superficie y ocultarse tras el vaho de tu aliento… es bonito, a mi me gusta… pero hoy no. Hoy echo de menos muchas cosas. Pienso en las vacaciones, en el camping, en la playa, en la piscina, en las navidades anteriores, en mi relación amistosa (y algo más) con el indio, cuando pasó todo un mes con nosotros, cuando él y su hermana se quedaban a comer con nosotros durante 2º o 3º de primaria pues su madre debía trabajar, cuando me fui a Alemania con ellos, cuando no quería imaginar mi futuro porque disfrutaba mucho el presente… Sólo he sentido verdadera paz, comparable con mis horas en el feliz Logroño, allí, en Alemania.

Ellos solían irse todos los años, los tres, la madre y sus dos hijos. Iban a la casa de un lejano familiar: el padre de la mujer (alemana) del hermano (hindú) de la madre del indio. Sin saber bien cómo, me invitaron a ir, y me atreví a hacerlo. Mis padres tenían confianza con ellos, había sitio y yo quería… todo era perfecto. El 4 de julio de 2003, a mis 12 años, tomaba el avión desde Málaga hasta Munich. Dos días antes empecé a escribir un diario para anotar lo que había ocurrido esos días… ese fue mi primer contacto con esa especie de literatura, la autobiográfica. Os transcribo lo que de manera tan mala redacté… perdonad mi mal estilo, recordad que tenía 12 años, hasta a mi me cuesta entender mi letra de entonces.

“Me levanté sobre las 4:30 AM desayunamos y nos fuimos hacia el aeropuerto. No encontrábamos la puerta de embarque porque había un fallo en los ordenadores y la informadora se equivocaba al decir “Caballeros y pasajeros del vuelo 8313 con destino münich con Air Berlin por favor embarquen en la puerta B??” (Esto está escrito con la letra del indiecito, por lo visto me lo puso él :P. Sigo.) Salimos con el avión sobre las siete. Llegamos a las 8:45 más o menos a Munich y a las nueve menos cinco llegamos a la casa que es muy grande y con un jardín con un conejo, dos gatos, dos tortugas y algunas gallinas. Cuando llaya habíamos dejado las maletas nos bajamos al parque donde jugé al badminton con el indio. Después fuimos a la casa un vecino. Allí conocí a Paul y a David (que por cierto estaba cañón, y tocaba la trompeta). Luego subimos a comer. Después nos quedamos dormidos y más tarde nos bajamos a jugar con Paul, y empezó a llover y nos subimos y cenamos. Luego fuimos a dar un gran paseo y volvimos e intentamos mandarle un mensaje por email a mi padre. Luego nos acostamos.

¡Bueno, hasta mañana! Espero pasar una buena noche (¡y vaya si la pasé!)”


Waw, qué mal escribía… espero que la cosa haya cambiado y mi nivel mejorado con el paso del tiempo. Por supuesto, las acotaciones entre paréntesis son del tiempo actual. Ya con 12 años, ese tal David tan guapo me interesó muchísimo, era mayor, rubio, pelo larguito, rubio, y con buen cuerpo. Por aquel entonces, yo era muy muy pícaro y hablaba con el indio sobre sexo… bueh, nos decíamos que nos hacíamos pajas y tal… pero de ahí a llegar a tocárnosla pasó mucho tiempo, como dos años. Miento. El primer contacto con un chico, o sea, él, fue en las navidades en las que él se quedó conmigo. Una noche nos íbamos a cambiar de ropa en el cuarto, pero nos daba corte. Así que yo, con esa picardía que ya empezaba a salir, le dije que a mi no me importaba que me viese sin pantalones, por lo que él también se los quitó delante de mi. Le dije que si me la enseñaba, yo hice lo mismo, nos atrevimos a tocarla… y ya está. Me acuerdo que yo no quería tocársela mucho, pero como él quería, me prometió que a cambio me dejaría jugar a 10 Game Over en el Mario 64 de su Nintendo 64 de segunda mano que la madre le había conseguido regalar, y lo hice. También recuerdo perfectamente que se pasó toda la noche con su mano metida entre mis piernas, me dormí con su tacto. Tocando, acariciando, a mi me gustaba, pero ninguno de los dos sabíamos lo que era masturbarse ni para qué servía eso. Teníamos unos 10 años, y muy poca información, aunque yo ya empezaba a descubrir ciertas cosas.

Eso solo ocurrió una noche. De ello no hemos vuelto a hablar, aunque sí lo hayamos repetido. En Alemania no pasó nada de ello. Ya empezábamos a distinguir nuestras personalidades, él se daba de chulito, de experimentado, pero en realidad es como todo: apariencias, nada en el fondo. Aunque parecíamos muy diferentes, uno castaño casi rubio y de piel blanquísima y otro negro tanto en pelo y piel, estábamos muy unidos y nos teníamos mucho cariño. Su madre era para mí como mi segunda madre, era una persona muy especial. Con su hermana me llevaba igual que con la mía, nos picábamos e insultábamos, me hacía irritar con facilidad.

El primer año pasé 26 días en un pequeño pueblo cercano a Münich, Freising. Recuerdo que era realmente precioso, como los de las películas. Varias iglesias impresionantes y grandes, creo recordar que en una de ellas había una desmesurada persiana de varillas en la que se podía vislumbrar la silueta de la torre cuando el sol la atravesaba en cierta hora. La casa estaba en una calle muy arbolada… recuerdo hasta el nombre, pero como está en alemán, no recuerdo la manera de escribirlo. En realidad la casa era un pequeño edificio de unas 4 plantas y un ático, propiedad de la familia que me acogía. Un edificio de los de antes, muy grande, suelos enmoquetados, sillas robustas, cuadros antiguos, platos labrados y fotos de familias rubias en las paredes forradas de aislante madera, caldera para calentarnos, fogones en la cocina, plantas y enredaderas por todos sitios, ventanas imponentes con vistas a la infinitud de tejados oscuros con sus ventanas y chimeneas. Vivíamos en la última planta, dividida en dos, se alquilaba la segunda. Y aun así, la primera era suficientemente grande, como un piso de los de aquí. La familia que nos acogía era un matrimonio muy mayor, de 76 años, Opa y Oma, abuelito y abuelita respectivamente. El alemán, excombatiente en la 2º Guerra Mundial, era alto, delgado, pelo grisáceo, un deje curioso en la mano, que en cada comida agarraba una botella de cerveza de la región. Aseguraba que beber tanta cerveza y darse una ducha de agua fría al levantarse a las 6 era lo que le permitía subir montañas, ir en bicicleta a todos sitios y tener toda la fuerza que tenía. Su esposa era una mujer bajita, de cara agradable y regordeta, pelo rizado y blanco, ojos azules, una voz dulce, dolores en la espalda y una increíble habilidad culinaria. Con ellos, en esa casa, pasé el mejor mes de mi vida.

Por la mañana me levantaba a la hora que quería, sobre las 10 u 11, desayunaba un vaso de leche con mis somnolientos amigos, nos cambiábamos y salíamos al jardín del edificio. Tenía muchos árboles, columpios, un tobogán, red de badminton, un pequeño huerto con su invernadero donde solían tomar el té por las tardes los ingleses que alquilaban el último piso, y, como ya dije hace 5 años… conejos, gatos, gallinas, tortugas, muchos animales. Allí pasábamos muchas mañanas y tardes, jugando con los vecinos, al fútbol, con las raquetas, o simplemente corriendo al escondite. Debajo de la casa había un sótano, una especie de búnker pequeñito para cada familia, donde Opa había instalado su pequeño taller de madera. Mi amigo y yo nos la dábamos de carpinteros y hacíamos sillitas, mesitas y avioncitos inviables con las ramas y los trozos de contrachapado que encontrábamos, y los clavos que Opa nos daba. Aún mi hermana tiene un armario que le hice para que guardase la ropa de sus barbies.

Otras mañanas nos levantábamos mucho más temprano e íbamos a visitar el pueblo, o las ciudades cercanas. Recuerdo los largos paseos que dábamos por todas sus calles y los campos aledaños, el verdor fresco que desprendía cada porción de tierra cultivada o sin cultivar, los jinetes en caballo que paseaban por delante, las parejas sacando sus pastores alemanes al campo, los grupos de boys scouts tan graciosos que se veían en los inmensos bosques. En varias ocasiones abandonamos la paz del pueblo y en tren nos dirigíamos a la ciudad, Münich, a visitar al tío del indio, a ver la imponente Marien Platz, los centros comerciales, los estadios de los antiguos juegos olímpicos, el mercadillo de ciertos días, los palacios o los muchos museos, como el de la ciencia o el aeronáutico.

Recuerdo con cariño muchos detalles. Sentarme bajo los árboles con el indio a leer el libro de Harry Potter que su madre me regaló, aprender los números en alemán que David me enseñaba, escuchar a Les Luthiers en mi viejo walkman que me compré días antes de salir de viaje, me pareció carísimo. Aprender los tipos de árboles que había en la zona gracias a la inteligente madre del indio, escribirle mails toscos a mis preocupados padres, llamar a mi hermana por su cumpleaños y que se echase a llorar porque me echaba de menos, comer los tomates que nos encontrábamos en los huertos de los paseos, ir a las inmensas piscinas municipales con el guapo de David y acabar haciéndote amigo de muchos chicos de los que no entiendes ni su nombre. Mil y un detalles me han venido durante las dos horas escribiendo a mi cabeza, en esta tarde sin conexión a Internet, en esta tarde fría y oscura, encerrado en mi habitación con las persianas bajadas y sólo la iluminación de la pantalla.


Qué lejanos quedan esos momentos… por un momento he vuelto al pasado, y me he olvidado de todo, de todos. Ahora me cuesta demasiado volver, quitar las piernas de la cama y mirar a mi alrededor. Saber que todo ese bello momento pasó hace demasiado tiempo. Pero peor aún es saber lo que pasó después. Conocer a Adán, aclarar con él mi homosexualidad… y descubrir el odio. Era feliz, allí. Ya lo he descubierto, no puedo decir que no. Soy feliz fuera de mi ambiente. Soy feliz en Alemania, cuando estaba en Portugal, cuando fui a París con mis padres, soy feliz en Logroño cerca de la persona que más quiero en este mundo depravado y cruel. Pero aquí, ahora, en mi casa, en mi ciudad, no. No soy feliz, no puedo serlo. Necesito ser libre, poder respirar aire puro, ver el sol amanecer como veía allí, y no la pared infinitamente blanca tras los blancos barrotes de mi ventana que me impiden ver siquiera una porción de cielo. Allí era feliz, comprendido, se me escuchaba, podía hablar sin miedo, aquí no, aquí se me cohíbe.

Siempre he pensado una cosa, y ahora estoy más seguro de ello. He nacido en el sitio equivocado, he sufrido las situaciones inoportunas y he actuado de la manera menos acertada. Antes pensaba que toda mi vida sería así, un eterno error… pero ahora veo que no. Alrededor mía se han creado unas circunstancias que podré abandonar, no me seguirán. Podré ver las cosas de otra manera, rodeado de beneficentísimos entornos, más que nada porque lucharé por ello. El primer y más importante, pero desgraciadamente doloroso, período de mi vida fue sólo una experiencia de empezó mal y terminó peor, pero que, como todas las pruebas, acaba terminando. Todavía no he salido del todo de ella… pero estoy seguro de que lo haré. Entonces sentiré la misma paz y armonía con el mundo que sentía allí, y sobre todo, la paz conmigo mismo. Eso es lo que necesito, que no encuentro aquí. Seguridad, autoestima, confianza, pero también respeto por mí mismo, tenerme en cuenta y ver que valgo lo que valgo, aunque no esté bueno ni sea guapo. Necesito esa armonía para darme cuenta de lo que soy, y alegrarme por ello.

¡¡Un besazo a todos!!

lunes, 24 de noviembre de 2008

¡ATENCIÓN!




¡¡Tengo el desmesurado honor de anunciarles que el magnífico, el prodigioso, el fantástico, el increíble Rey del Recorte está de vuelta!!

¡PASEN Y VEAN, CONTINÚA LA TERTULIA DEL REY!


!Me lo acaba de comunicar en un comunicado (¡juas, no me digas!), que vuelve a las andadas! ¡Bien!

¡Se te echaba de menos, Rey, querido Rey del Recorte, queremos seguir leyendo tus historias y pensamientos!


PD: Más te vale no arrepentirte... que es la primera vez que dedico un post a otro blog... :P


2ºPD: La foto no es más que para llamar la atención... jijiji