domingo, 11 de enero de 2009

Conversaciones alrededor del tepanyaki.


Hoy mi madre se ha ido a Antequera a la casa de mi abuelo y mi hermana se ha ido a comer con su novio, con el que pasará la tarde, así que los dos hombres de la casa nos hemos quedado solos. Aprovechando la ocasión de que ellas no están, hemos decidido probar algo nuevo, y nos hemos ido a comer a un restaurante japonés.

Era restaurante en cuestión era un lugar amplio, con motivos nipones, algo de música de fondo, y muchas familias alrededor de las curiosas mesas con el tepanyaki. El tepanyaki, para el que no lo sepa, es una plancha de metal grandecita, rodeada por una barra en sus tres lados donde se disponen los comensales. El cocinero experto va, con la ayuda de dos espátulas, cocinando las carnes, pescados, verduras, arroces, y otras pastas, que sirve directamente en los platos, recién cocinados. Es todo un espectáculo, tanto de sabores como de olores, pero también de arte, al ver cómo el chef prepara los platos con maestría. Hacía tiempo que quería ir a uno... y al fin, allí estábamos.

Pedimos dos menús iguales, y empezamos a charlar, desde el principio sobre el tema que a ambos nos interesaba. Yo y eGeo, eGeo y yo, nuestro futuro, cómo lo íbamos a plantear. Me dijo muchas cosas, muy importantes. Mi padre, antes de nada, me dijo que me ayudaría en lo que pudiera, que contase con él para todo. Que quiere que esté bien, y que si lo estoy con otro chico, así será. También me reprochó, aunque comprensivo, mi falta de tacto estas Navidades. Mi pasotismo total ante la familia, la poca atención que les he prestado. Vi de nuevo qué buena persona es, que pensaba regalarme para Navidades un billete de avión nada más y nada menos con destino a Logroño, para que viese a mi chico, pero que no se atrevió a hacerlo, ya que no habría excusa posible ante mi familia. Me dijo entonces que debería hablar con mi madre... porque si quería irme a algún sitio, lo más fácil sería que, para empezar, ella lo supiese todo. Él no le ha contado nada, ni que soy gay, ni que tengo novio, ni mis planes de futuro, prefiere que lo haga yo cuando crea debido. Enumeró también muchas cosas que yo ya sabía, que ya había pensado. Que quizás era un poco rápido, que aunque le quiera mucho, no significa que eGeo sea la persona definitiva, que todo puede cambiar... me dijo que planease bien mis siguientes pasos, pues podrían marcar toda mi vida... para bien, o para mal. Opinó sobre irme a Madrid o a la ciudad X, con el mismo punto de vista: la ciudad X es más cercana, al estar en Andalucía, más barata, y encontraría menos problemas. Me dijo asimismo que con mi madre había hablado de mi independencia, y que no me veían preparado, suficientemente responsable para hacerme cargo de una casa y de una vida apartada sin el apoyo de un mayor experimentado. Añadió muchas más cosas, como que a él le costó adivinar mi homosexualidad, que lleva tres años dándole vueltas a la cabeza, es más, no sé cómo, acabamos nombrando a Adán. Sobre aquella vez, hace dos veranos en el camping, me dijo que le parecía un chico raro, y me preguntó que si era gay... ahora dice que después de eso se arrepintió, pues no lo hizo con el suficiente tacto. Es verdad, ahí la cagó, y me dio mucho miedo... pero ya está todo olvidado. 

Entre palabras y palabras, una nipona muy graciosa movía las espátulas sobre la plancha mezclando los ingredientes. De primero, nos sirvieron una sopa deliciosa, en un cuenco pequeño con una cuchara muy curiosa de cerámica blanca. Mientras la degustábamos, hacía un revuelto con arroz, algunas verduras y huevo, que posteriormente nos sirvió en otro cuenco. Ahí fue cuando intenté hacer algo que nunca había hecho. Cogí los dos palillos que había todavía guardados en su bolsita de papel, y practiqué un poco, observando a las personas de las otras mesas. Rápidamente, aprendí, y me tomé todo el arroz con los palillos, con repentina destreza. Creo que fue el hambre, que me obligó a aprender rápido... aunque podría utilizar los tenedores, como mi padre. Este arroz frito estaba riquísimo, con el huevo y las verduras producía una inmensa variedad de sabores que se expandían en la boca, siempre encontrando algo diferente en cada bocado. Después, sirvió algo de pollo con una salsa cuyo nombre no recuerdo, de nuevo maravillosa, y algo más de verduras de explosivos sabores. Por último helado de vainilla y té, el cual encontré un poco soso... pero supuse que sería lo lógico, después del festín que nos habíamos dado, para calmar el estómago.

Entonces me tocó hablar a mí. Le dije que tenía razón en muchas cosas, que debía tener cuidado con mis elecciones. Le confirmé que todo podía cambiar, pero que eso era lo que quería por el momento, cosa que había pensado a fondo y meditado para que saliese lo mejor posible. Ya que yo me iría a ir a la ciudad X de cualquier manera, no veía ningún problema en que se viniese eGeo conmigo. Le dije que finalmente yo había querido optar por esa ciudad, más que nada, por mi madre. Porque a ella no le gustaría, si se enterase de mi cambio de planes, le produciría una gran pena, inmensa, y no quiero que sufra. Reconocí mi enorme error, el distanciamiento en las pasadas fiestas, me disculpé, y prometí no volverlo a repetir. Personalmente, les trato mal, porque no soy suficientemente cariñoso con ellos, no les presto la atención que se merecen, atención que ellos sí me prestan a mí con creces. También acordé con él que debería decirles a mi hermana y a mi madre todo el tema, mi situación, para que no hubiese problemas en el momento de organizar algo. Prefiero quedarme en Andalucía porque ellos, y yo, nos sentiremos mucho mejor. Realmente, no me importa irme a Madrid, a la ciudad X o a la ciudad J, tan solo elegía el primer destino por la oferta laboral que eGeo encontraría con total seguridad. Con menos oferta, sí, pero también podría encontrarla en la otra ciudad más cercana. Mi padre también pensó en la posibilidad de que él se fuese a Madrid y yo a la otra ciudad, uno trabajando y otro estudiando, y viéndonos los fines de semana... posibilidad que descarté, ya que no pensaba pasar más tiempo separado de él. Llegado a este punto, hube de asegurarle una cosa, tranquilizarle sobre uno de sus mayores temores. Yo nunca dejaría los estudios, jamás, se anteponen a todo, incluso a mi novio, el cual ya lo sabe. Cuando deba de estudiar, estudiaré, y cuando me encuentre más despejado, disfrutaré con él mi libertad. De ello no tendría que preocuparse, sé que ante todo está mi futuro, el profesional, que a fin de cuentas es el más importante.

Pagamos la cuenta, que ascendía a poco más de 40 euros, y volvimos a casa bien, despejados, y con el estómago lleno. Toda la conversación había sido tranquila, suave, amistosa y delicada. Da gusto hablar así con mi padre, le digo exactamente qué es lo que pienso, y si no, no hace falta, ya que él me entiende muy bien. Sí, reconozco que es un alivio y una suerte tener a un padre así... en fin, todo lo malo que me han podido dar mis experiencias anteriores, pues podría tenerlo recompensado en tener una familia tan comprensiva y buena. Estoy feliz, en la misma situación que antes, pero al menos ya se empiezan a aclarar muchas cosas. El futuro aún es incierto, lo que si sé, es que tanto eGeo como yo, y ahora mi padre, haremos lo posible por que salga bien.

¡¡Un besazo a todos!!

sábado, 10 de enero de 2009

Con mi trajeteo.




Señoras y señores... ¡estamos en Rebajas, al fin! Los precios caen... aunque como ha caído también el grosor de nuestra cartera, poco compensa. Es el momento ideal para comprar lo que siempre quisiste... mucha ropa barata, o poca ropa de marca, al precio que tendría algo normal de Springfield o Pull and Bear en cualquier otra época del año. Y a mí, que estoy cogiéndole el gusto a esto de ir de shoppings (que no de comprar cosas, me duele gastar dinero)... ¡ya me ha llegado el momento de salir a aprovechar los bajos precios!.

Ayer por la temprana tarde salí con mi madre en dirección al Corte Inglés más cercano. Es paradójico, pero es de Mijas, y está más en Fuengirola que allá... buena idea para ellos, ya que nosotros somos sus consumidores principales. El caso es que allí nos plantamos, y empezamos a ver ropa. Más que nada, algo primordial que llevaba tiempo queriendo, y este era el momento perfecto para conseguirlo. Un traje. Nunca me he probado uno, ni sabría cómo me quedaría, tampoco lo necesito urgentemente... ¿pero qué mejor momento que comprarse uno, que usaré mucho tiempo, en las rebajas?. Primero en la planta baja, donde estaban las marcas... pero volé corriendo al tercer piso al ver los precios. En la zona joven, con marcas más normalitas, me miré alguno que otro, pero tan solo me probé una chaqueta. Ya decidí el modelo que querría, de dos botones y tres bolsillos, con el cuello abierto, y en tono liso oscuro, quizás negro, quizás azul marino. El dependiente era gay, como la mayoría, pero no muy mono, desgraciadamente. Seguí mirando alguna otra ropa, me fui ya a las marcas, y apunto estuve de comprarme un jersey muy bonito de Levis por 40 euros, rebajado al 50%. No pude, no sé por qué, sabiendo que estaba biende precio y tal, pero no pude comprármelo. Es raro, tengo miedo de comprarme cosas de marca, como si me traicionase a mí mismo, gastándome demasiado dinero. Finalmente, sí me compré algo de marca, una camiseta por 20 euros de Desigual, casa que me encanta, por tener unos diseños muy innovadores y originales. No encontré nada más de mi gusto, así que volví a casa.

En el camino me llamó Sarita, y al colgarle, Martin. La primera me decía que me pasase por la tetería, el segundo, por la plaza. Así que estuve una media hora con Sarita y Sally tomándome un batido en la tetería, contándole cositas, algunas de mi blog, a las que me gustaría enseñárselos. Ya lo haré algún día, puede que pronto, porque no veo ningún problema. Antes, me gustaría decirle a Sally lo que había empezado a sentir por ella, que me hizo dudar de todo. Después del batido, con ellas me dirigí a la plaza, y allí estuvimos con los demás. Fuimos a cenar juntos al Burguer King, y las chicas se fueron. Estuve con los otros hasta casi la 1, cuando me volví a casa muerto de cansancio.

Esta mañana mis padres me despertaron a las 9. Iban a ir al Decathlón de Málaga, a comprarle una chaqueta de nieve a mi hermana, ya que tiene una excursión a Sierra Nevada próximamente. Estaba tan cansado, que les dije que no iría, que si eso me recogiesen a las 12 y media para ir al centro comercial y apropiarme definitivamente del traje. A las 12 y diez me llamaron, diciendo que salían para acá, por lo que pitando desayuné, me vestí, me lavé e hice la cama, justo al terminar lvolvieron a llamar diciendo que estaban debajo de casa esperándome. Me llamó también en ese momento Alex, que según decía, había quedado con mi clon Toby, en la estación de trenes de aquí, pues vendría. En unos cinco minutos saldré y me reuniré con ellos. Pero antes os diré que me probé varios trajes en el Corte Inglés, y al final me decidí por el que más me gustaba y mejor me quedaba, un Easy Wear normalito, de color negro pero sin brillo tirando a gris, talla 46, que me quedaba como anillo al dedo. Curiosamente, la talla 44 me quedaba muy grande... cosas que nunca entenderé de la moda.

¡Al fin, ya tengo traje! Lo utilizaré en ocasiones especiales, como en la graduación de fin de curso, o en la noche de gala que habrá en el crucero que haré por las islas griegas en Marzo. Según eGeo, que lo ha visto ya, me sienta fenomenal... ¡pues tengo pensado el mismo utilizaré, aunque me quede ya viejo, el día en el que le dé el Sí, quiero, o le pida la mano! Si todo va bien, seguro que lo haré.

¡Un besazo a todos!




jueves, 8 de enero de 2009

Es una lata el estudiar...

Aquí tenéis el videoclip, original como pocos, de una de las canciones más famosas, y de mis preferidas, de los geniales chicos de Vetusta Morla.



Ya hemos vuelto a la rutina... queramos o no, aquí están las clases. Lo curioso... y macabro, es que nosotros las empezamos el día 7, osea, ayer, a diferencia de muchos otros institutos de la región que lo hacen hoy 8 de enero. Por lo que nos dijo el de Filosofía, se podía haber elegido como día de fiesta entre ayer y el 21 de diciembre... y escogieron el último, siguiendo no sé bien qué finalidad, ya que ese día, irremediablemente, no íbamos a ir a clase, pues ya habían terminado (extraoficialmente). Menos mal que no soy de los que piensan que todo el mundo está en mi contra y que nos quieren dar lo peor...

Hablando de Filosofía, anoche dormí cuatro horas "gracias" a ella. A las 3 de la madrugada terminé de hacer un trabajo sobre San Agustín y Santo Tomás de Aquino, dos temas del libro. Había que hacerlo a mano... pero yo pensaba que eso sería demasiado para mí, así que ideé una pequeña artimaña para aligerarme algo de trabajo. Ataqué al duro profesor en su punto débil, le puse carita de niño bueno, y le dije que había hecho ya el primer tema en el ordenador, que si tenía que pasar de nuevo todas las hojas a bolígrafo... al principio dudó, pero finalmente aceptó, le entregaría el que ya tenía hecho (mentira podrida, lo haría por la tarde) y el otro lo haría a mano. A las cuatro me puse con el de ordenador... y mi puño dejó extasiado el bolígrafo a las 3 de la mañana. Casi 4 horas para cada trabajo... espero que haya merecido la pena y sea del agrado del señor.

Poco más que contar, que volvemos a la rutina. Vuelvo a encontrarme con los de siempre, con Kitty, con Marcos, con Ariadna, con Lola y Julián. Hoy he estado hablando largo y tendido con Kitty, sobre lo que ha pasado estos días con su novio. Por lo visto, cuando cortaron repentinamente, él se lió con otra... se dió cuenta de que quería a Kitty, y volvió arrepentido a pedirle salir. Esto a mí me huele a chamusquina... pero bueh.

eGeo no se ha conectado en todo el día... supongo que no estará en casa, o quizás no tiene internet, que es probable. ¡Esperemos que no sea eso! Ya esta noche hablaré con él... lo echo de menos. Te quiero mucho mi amor, mi día de ayer fue eterno sin nuestra llamada habitual. ¡Te quiero tanto!

Ya me he de ir a las clases de inglés. He estado toda la tarde aquí haciendo el tonto, viendo mis fotos y hablando con Milú, que ya hacía tiempo que no hablábamos, estábamos algo distanciados... bueno, yo lo estaba, pues apenas paraba en casa en estas Navidades. Prometo próximamente posts de mayor calidad... os los merecéis.

¡¡Un besazo a todos!!

martes, 6 de enero de 2009

Día de Reyes



Respecto al blog, mal empezamos el año, desapareciendo cuatro días sin justificación ni aviso alguno. Aparte de ello, todo bien, perfecto... bueh, todo lo perfecto que podría estar.

He pasado este breve lapsus de tiempo en mi otra casa, en Torre del Mar. Adoro estar allí. Sí, es sólo una urbanización algo más apartada, siguen habiendo coches y tal... ¡pero es tan distinto a la ciudad! (y eso que vivo en una ciudad pequeñita... o en un pueblo grande). Te despiertas en un remanso de paz delicioso, no oyes más que los pájaros por tu ventana, o al vecino poniendo Luis Miguel, Tamara o Roberto Carlos, bajas a desayunar ya vestido (odio estar en pijama), te tuestas unas rebanadas de pan cateto en la chimenea, miras las llamas, te sientas en los sillones, juegas si eso al billar o tocas algún instrumento (teclado eléctrico, guitarra o acordeón) en el sótano, te vicias a la nintendo DS, o a la PS2, te subes a la azotea te quedas horas mirando a la calle y al mar a lo lejos. Hace un tiempo perfecto, un poco de frío, pero se agradece, ya que de otra forma no podrías disfrutar la chimenea. También puedes darte un paseo por el pueblo pequeño, ver a los chicos montar en caballo o comiendo pipas en los bancos, o a los viejos apiñados en los bares, en el típico "Bar Tolo", viendo el fútbol quizás o echando unas partidas de dominó.

Ayer por la tarde salí con mis padres por el pueblo a ver la cabalgata. Mi hermana se quedó en la casita con su novio y sus amigos, que habían venido esa mañana a visitarla en el coche de él. Ésta vez, gracias a Dios, no me sentí tan mal como la anterior, tan solo y desamparado, tan desdichado. Así que animado me dirigí a ver el ambiente festivo con mis padres. Poco ambiente hubo. La cabalgata era chiquitísima... pero suficiente para el pequeño pueblo (no es Torre del Mar en realidad, sino otro pueblecito aledaño). La inmensa procesión de reyes y pajes se componía tan solo de dos tipos con barba y un tercero con la cara pintada de negro, cada uno subido en su caballo blanquecino moteado, repartiendo caramelos y caramelos a mansalva. Y los que los cogían, no eran más que los 20 o 30 niños del pueblo, poco más. Gritos, mujeres en bata, señores mayores con zapatillas de estar en casa y cayado, chicos de mi edad con el atuendo típico: pantalón de chándal y sudadera patrocinadora de empresas de construcción y remodelación.  En realidad, en ocasiones pienso que esos chicos no tienen sentido de la estética... Y la verdad, es que sí lo tienen, pero el suyo propio. A veces me pongo a criticar por aquí y por allá las personas de los pueblos... pero es que son así. No son inferiores ni nada, sólo son "de pueblo", sin que ello sea un término peyorativo.

En fin, tras este monólogo a vuelapluma... aunque a eGeo no le gusta que diga ello, ya que según él  parece de friki de Harry Potter... así que usaré "Monólogo Interior" ® (El signito ese es porque es Marca Registrada, ya que él lo "patentó" :P)... decía, después de este intermedio, que lo importante en estos días ocurrió hoy, esta mañanita. Todos los niños de España, aquellos que se habían comido conmigo las uvas, estaban abriendo sus regalos con ansia, y sus padres estaban arrascándose el bolsillo con dolor. A mí, la verdad, siempre me ha gustado regalar cosas... detalles, libros, cualquier tontería, siempre solía acertar. Me lo pasaba pipa levantándome la mañana de Reyes muy temprano, sacar los regalos envueltos, ir en cuclillas al salón y ponerlos allí entre los otros, que "misteriosamente" habían aparecido durante la noche, aquellos que observaba intentando adivinar su contenido, para después volver a la cama y seguir durmiendo. Sobre las 8, mis padres se despertaban y nos despertaban a nosotros. Con el pijama y sin zapatillas, corriendo íbamos al salón. Recuerdo un año en el que recibí uno de mis mejores regalos. No era más que dos muñecos, pero eran mis muñecos, que estaban de pie en la cornisa de la chimenea. Dos maravillosos "Power Rangers", uno rojo y otro azul, que se le movían hasta el dedo gordo de las manos. Maravillosos, seguirán andando por la casa, algún día los rescataré, y se los enseñaré a eGeo. Eran mis ídolos... por cierto... ¿sabéis que dicen que el Power Ranger rojo es ahora actor porno... gay? Pues sí, y es el de la foto de arriba, por si no adivinábais a cuento de qué venía. No sé si será actor por no o no... pero vaya, está que trina. 

El caso es que estas Navidades han sido diferentes, mucho, como ya dije hace unos posts. Y los Reyes, por extensión, también. Este año no le he comprado NADA a mis padres... nada de nada, he pasado totalmente... No es que no quisiera... sino que me encontraba desganado, sin ilusión, sin ideas, no estaba inspirado para hacer regalos. Estas Navidades no han sido Navidades... y sinceramente, se les echa de menos. Yo tampoco esperaba ningún regalo, les dije que no necesitaba nada, que ni lo quería... aunque estaba claro que algo me caería. Pues sí, cuatro cositas me han caído, de las cuales no me quejo ninguna. Dos discos de música, de mis cantantes preferidos: Vetusta Morla, y "C'etait Ici", de Yann Tiersen (sabían que me gustan porque miles de veces les he dicho que quiero sus discos... estaba a huevo, aunque no lo hacía pretendiendo que me lo regalasen), también una palestina azul (que por ello, según dice mi mediocuchillo, deja de ser palestina por ser azul) y un bolsito para meter el móvil (acostumbrado a los paréntesis, diré que mi móvil es demasiado gordo para el bolsito... pero bueno, es muy mono, ¡y de la marca Aha, igual que un grupo de música de los 80!). No me puedo quejar, claro que no, tengo dos discos maravillosos, y algo que abrigase mi cuello, al fín el pañuelo que nunca me decidí a comprar.

Como dije, yo no les regalé nada... bueh, sí, "apadriné" algunas cosas para mi hermana, las compró mi madre y yo las pagué... pero no busqué nada yo, cosa de la que me arrepiento, ya que es lo más importante. El dinero es lo de menos... lo importante es preocuparse por la satisfacción de los demás, buscarle algo que tú crees por tu criterio que le va a gustar, lo que implica cuánto conoces al otro. Y este año, no lo he hecho... no he tenido detalle alguno. Me siento mal. Siento que les he fallado, que yo he "matado" a la Navidad y a su significado con mis sentimientos negativos. No puedo evitarlo. Haré lo posible por que la distancia me afecte lo más mínimo con mi gente de aquí. Ahora que lo pienso, y después de que haya pasado lo veo más claro... sólo me encuentro realmente cómodo con Sally, Sarita, Lara y todo su grupo... con los demás, con mi clase... incluso a veces con mi familia, no estoy a gusto. Espero que sea solo una mala racha... al menos con mi familia, seguro que lo es, pues les quiero muchísimo. Son algo importante para mí, por supuesto, lo que más, ya que me han influenciado (positivamente) para ser como soy. Mis amigos... bueh, ese es otro tema que ya podré definir un poco más mañana, cuando se dé el reencuentro en las clases...

... se acabaron las Navidades... una de las Navidades más sosas... más me vale que las Navidades siguientes sean felices junto a mi eGeo...

¡¡Un besazo a todos!!

viernes, 2 de enero de 2009

So happy together en Nochevieja.

Desde que recordé esa canción de The Turtles en el nuevo capítulo de hoy de Los Simpsons, no he dejaro de reproducirla una y otra vez, así que le he tenido que hacer un homenaje forzado hoy en este post. El clio, por cierto, es... es... bueno, vedlo vosotros. Dentro vídeo.






La noche de anteayer fue maravillosa. La primera Nochevieja que salí a la calle a celebrarlo, y bien lo hice. Vi a muchas de las personas que más quiero, bailé, me reí, hice el tonto, charlé con formalidad, me sentí guapo, libre y feliz. Empecemos desde el principio.

Después de escribir atropelladamente el último post del año, pues mi madre no paraba de decirme "amablemente" que apagase ya el ordenador, llegó mi abuelo de Antequera, y nos fuimos a cenar a casa de Sarita. Sus padres y los míos son muy muy amigos, desde hace mucho se conocen, que hasta invitaron a mi abuelo a pasar la velada. Íbamos ya preparados, yo con una camisa de rayas normal, pero con la ropa especial para la salida lista en una bolsa. La velada fue perfecta, mucha comida, mucho alcohol por parte de los mayores, tocaron la guitarra y cantamos villancicos, fue delicoso. Yo había hecho un brazo de gitano que resultó riquísimo y un mousse de chocolate que no me salió del todo bien, pero que era comestible. Nos comimos las uvas a la par que otros 45 millones de españolitos, planteando mentalmente nuestras propias metas para el 2009, y con ganas de hacerlas ya realidad. Nos dimos abrazos emocionados, descolcharon la botella de champán, sirvieron en los vasos, y brindamos felices. Sarita y yo empezamos a vestirnos. Ella, con un vestido negro de tirantes no ajustado, yo, un jersey negro sobre una camisa blanca, con pantalones negros, y la chaqueta de cuero por si acaso. Simple, pero formal, no demasiado elegante, pero sí lo suficiente como para parecer guapo y adecuado para esa noche especial. Mi hermana, la pobre, se moría de la envidia, ya que ella no iba a salir... decía que no tenía ganas, además, es aún demasiado joven... según mis padres. Yo, a los 17 años, he podido salir por primera vez en Nochevieja... eso sí, sin hora.

Después de despedirnos, Sarita y yo salimos a la noche costera. El tiempo era bueno, perfecto, corría brisa desde el mar, el cielo estaba encapotado pero no iba a llover. A la 1 ya estábamos en la plaza del pueblo donde dan las campanadas, tras el escenario, que habían montado para la celebración, en el que "cantates" "cantaban" "canciones" de ahora, conocidas por todos. Nos reunimos todos: Sarita, Sally, la chica tímida (que a este paso, nunca tendrá nombre), la inglesa con su novio, y cuatro o cinco más. Entre ellos, me encontré por sorpresa a una amiga mía que había tenido yo en el colegio, de la que me había distanciado en el instituto un poco... aquella chica con la que empecé las indagaciones para descubir a Mister X. Volví a hablar con ella tras tantos años, me contó que estaba saliendo con un chico, el que le acompañaba (un gorila espantoso) y yo le conté que también estaba saliendo con otro, pero que vivía en Logroño. Poco más hablé en toda la noche, se notaba que la relación se había enfriado en su momento y era imposible recalentarla.

Nos dirijimos todos bien guapos, cada chico trajeado menos yo, las chicas monísimas, a un pub irlandés muy grande, a tomar algo y a bailar un poco. Tomar, no tomé nada, y bailar, apenas hice el intento, ya que el local estaba abarrotado hasta los topes. Algunos saltitos apretujados, y enseguida nos cansamos. Estuvimos hasta las 2 y media, aproximadamente, luego salimos al exterior. La noche seguía siendo maravillosa. Nos fuimos al Burbujas, a la champañería tan famosa de aquí, a pedirnos una ponchera de mora. Tampoco tenía ganas de beber, así que ni pagué. Estuve un rato con todo el inmenso grupo, hasta que me llamó Lara para saber por dónde andaba. Antes ya me la había encontrado, al dirigirme con Sarita hacia la plaza, y teníamos pensado vernos a lo largo de la noche. Así que ella vino a verme al Burbujas y la acompañé fuera. Allí ví el increible espectáculo que estaba montando el rubito gay... como una cuba de borracho. Diciendo tonterías, dándole picos a todas las chicas, tocando culos, más salido que el pico de una plancha. A mí me intentaba meter mano, pero Lara me protegía poniéndose delante. Me decía que en realidad yo era muy guapo... y bueno, le tendré que creer... ¿no dicen que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad?. Al menos, me subió el ánimo... aunque por supuesto, no permití que me tocase ni un pelo.

Me había separado totalmente ya de mi primer grupo, pasé el resto de la noche con Lara, el rubito gay, una amiga suya, y la lesbiana muy simpática. En un momento, acabamos en mitad de la calle abarrotada de gente Lara y yo agarrados en plan de tang, ella cantando "'Cause I Love You", de Edith Piaf, con toda su potente voz, y yo haciéndole los coros. Parecíamos borrachos, pero bien sobrios estábamos. Era la gloria, hacer tonterías en la calle y que nadie te mirase... porque en realidad a esas horas, casi a las 4, ya todo el mundo estaba loco. En plan bien, sin problemas, no vi ninguna pelea ni malos rollos, todos muy centrados. Después nos fuimos al Calabalumba, aquel lugar de los chupitos de nombres divertidos, aunque en esta ocasión no me pedí ni una loca pichita deformada, ni una mamada, ni nada de nada, seguí abstemio y pasándolo bien con todas mis facultades mentales. Allí volvimos a bailar, esta vez con más libertad. Hice el tonto, me reí con Lara, jugué con la bollerita, hasta me encontré con otro conocido del instituto de hace años. Allí estuvimos unas dos horas, hasta que al rubito gay se le pasó todo, ya que acabó vomitando. Eran alrededor de las 6 cuando salimos, nos fuimos a un puestecito, y me compré un gofre. Hasta las 7 y algo anduvimos por varios parques, sentados en el suelo, hablando, todos cuerdos ya que poquísima gente había bebido. Y, yo, al menos, más fresco que una rosa.

Al rato me llamó Sarita, que iban a desayunar churros en tal lugar, así que hacia allí con Lara y el rubito gay me dirigí. Allí nos hinchamos a churros, saciamos todo el hambre de la noche, y al relajarnos, el cansancio empezó a hacer mella en nosotros. Ya apareció el sol, se veía desperdicio y suciedad a lo largo de toda la ciudad, muchas personas volviendo a sus hogares, todos cansados y demacrados tras una eterna noche de juerga. No tan eterna para mí, que se me pasó en un santiamén, pero quizás sea porque estuvo carente de emociones nuevas.

La verdad, poco me importó. Lo pasé bien, muy muy bien, con las personas a las que más quiero, pasando el rato simplemente, como cualquier otra noche, pero durante el triple de tiempo. Me gustó pasar la noche afuera, mi primera Nochevieja, y es maravillosa. ¡Y tan solo me gasté 5 euritos de nada! Fue mejor el plan inesperado, el imprevisible, el espontáneo, que irme a una discoteca con 1000 personas más, allí borrachas de verdad, al haber barra libre.

Y ahora, con vuestro permiso, vuelvo a irme. He quedado con ellos para dar la última vuelta en estas vacaciones, ya que mañana vuelvo a irme a Torre del Mar. Hasta el miércoles 6, día de Reyes, cuando vuelva a casa. Ganas, no tengo ningunas, pero es ya tradición pasar estas fechas allá. Me acordaré de vosotros, mientras hago el trabajo de clase que no hice y leo los libros que debería haber leído.

¡¡Un besazo a todos!!

jueves, 1 de enero de 2009

Entrada al 2009


¡Bienvenidos al 2009!

Sé que es tarde ya y que el primer día del primer mes de año va a acabar, pero nunca es tarde. Y lo sé bien, nunca es tarde para muchas, cosas, como para el amor. Recuerdo el año nuevo del año anterior. Dormir en casa de mis abuelitos paternos en Córdoba, donde hacía frío de verdad, acostándonos a las 12  y media, ya que se cansaban muy rápido. Entrar al año aún con uvas en la boca, darnos besos, que mi abuelito llorase de alegría y que nosotros nos deprimiésemos. Yo, al menos, siempre me he deprimido el primer día del año. Por una vez, la cosa ha cambiado.

Hoy estoy feliz. La última noche del año fue eterna, hoy he estado durmiendo hasta las 3 y media de la tarde. Sólo diré que me acosté a las 8 y media como un rosa, mañana contaré más detalles de mi primera Nochevieja. Así que me siento extraño, lo típico que suele ocurrir cuando hay un enorme desfase horario, sólo que yo no estoy acostumbrado. Estoy totalmente despejado, no siento que sean las 12 ya de la noche, ni he tenido hambre en todo el día... difícil se me hace creer que me tendré que acostar ya dentro de poco. El día se me ha esfumado, ha estado carente de pensamientos y acontecimientos, no ha pasado nada interesante. Hoy soy feliz, porque conservo el sentimiento de la mayoría de los días, pero no porque haya pasado nada.

Eso me preocupa. Durante una gran parte de este año, voy a ser feliz. Pero sólo voy a ser feliz pensando en un supuesto futuro que no se sabe si se podrá hacer realidad o no. Bueno, esto no es del todo cierto, ya que he aprendido a ser feliz conmigo mismo y con lo que tengo aquí, pero es algo que cuenta mucho. Me estoy explicando como el culo, pero bueno, yo me entiendo. Por una vez, no voy a ser capaz de expresar lo que siento, quizás sea fruto de la papilla cerebral que tengo ahora. No, no es resaca... yo de eso no tengo, ya que no bebí... es desfase y desorientación. 

Los otros años estaba muy triste en estos días. Triste porque veía que el año anterior también había estado triste, pero aún así, me había propuesto ciertas metas y creía que las llegaría a cumplir... y triste porque había fracasado de nuevo. Esa tristeza se iba acumulando año tras año... y el día de Año Nuevo anterior, apunto estuve de explotar finalmente. A puntito de hacer una locura, me dormí llorando a mares en un cuarto de casa de mis tíos, tras hablar con Lea y animarle, hacerle sonreír a pesar de los problemas que tenía con su novio. Lloraba porque yo, una vez más, y no sería la última, le habría prometido que todo saldría bien, porque sabía que iba a salir bien... pero nadie era capaz de prometerme nada a mí, de tan inestable que era yo. Y eso vuelvo a sentir ahora... no hay consuelo para mi pena. Hoy estoy feliz... pero en el fondo, lloro de tristeza.

Aún así, el 2009 acaba de empezar. Tardaré tiempo, como siempre, en acostumbrarme a escribir la nueva fecha correctamente. La fecha de un año que será muy importante en mi vida. Cumpliré los 18 años, viviré grandes momentos con mis amigos, ampliaré el círculo de amistades, veré a mi novio, me iré a la universidad... y si todo es posible, me iré a vivir con eGeo a la ciudad que sea. Ahora siento impaciencia. Felicidad mezclada con tristeza, e impaciencia. Quiero que ese momento llegue YAAA... he esperado tanto... aunque quizás no esté preparado, y simplemente deba hasta ese momento mejorarme aún más.

Os deseo un muy feliz año. Yo, al menos, intentaré que sea especial para los demás, siempre que esté en mi alcance.

¡Un besazo a todos!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Último post del año.

Me despido ya.

Estoy con los pelos mojados, con la camisa arrugada, a cinco minutos de irme ya de casa a comer en casa de los padres de Sarita, con mi abuelo incluído.

Esta noche voy a salir por ahí, todavía no sé ni con quién, ni a qué hora. ¿Pero eso qué importa?

Lo que importa es que es el último post del año. Que el 2008 acaba. El primer año de mi VIDA. El primer año donde SOY FELIZ. El primer beso, el primer abrazo, el primer amor, la primera sonrisa.

Y el año 2009 va a ser mi año. El año de eGeo y mío. El año en el que me vaya a vivir con él. El primer año de mi felicidad.

Me voy ya.

Gracias. Gracias a todos. Gracias a Blogger. Gracias a la madre que os parió. Gracias a eGeo. Gracias al servicio de ferrocarriles de España por llevarme a Logroño. ¡Gracias!

 ^^ Se os quiere ^^

¡¡FELIZ AÑO 2009 A CADA UNO DE VOSOTROS!!!

Como siempre... "¡¡Un besazo a todos!!"