domingo, 18 de enero de 2009

So happy together... and home alone!


He pasado, sin duda, uno de los mejores fines de semana de mi vida. Con mis amigos... mis verdaderos amigos, solos, en una casa de campo. Una maravillosa casa de campo... pero bueno, vayamos por partes.

Antes de nada, quiero anunciar algo importante, muy importante. Voy a hacer algo único, sin precedente en este blog... cambiar un nombre a una persona. A partir de ahora, Lara, mi amiga tan cercana, a la que hace relativamente poco descubrí y comprobé que merecía la pena su amistad, pasará a ser... Alicia, mi amiga tan cercana, a la que hace relativamente poco descubrí y comprobé que merecía la pena su amistad... Ese nombre... bueno, sé que le gusta mucho "Alicia en el país de las maravillas", y si algún día le muestro mi blog, creo que le gustará. También llamaré Rober al rubito gay, que el pobre siempre ha estado ahí pero aún no había tenido un nombre.

A las 9 menos 10 el niño de mis ojos me llamó al móvil y me sacó del sueño, tal y como yo le había pedido. Me duché, arreglé las cosas, y a las 11 ya estaba esperando con Alicia (ex-Lara!), Martin, su novio Chris, Rober, M, y J. M es una muy buena amiga de Alicia, chica simpática, callada, pero que cuando quiere, habla mucho y payasea como el que más. J es un chico alto, de 19 años, pelo oscuro como el de eGeo, que está de rollo o de relación extraña con Rober, también se junta con nosotros. Le he puesto sólo esas iniciales (las de Michael Jackson, ahora que lo pienso) ya que no son muy importantes en mi historia, al menos no todavía. Al poco llegó el padre de Alicia, nos repartimos entre su coche y el de Martín, y partimos hasta la casa del segundo, cerca de Alhaurín. A la media hora corta llegamos, entre naranjos, limoneros, chumberas y muchas otras casas, a la preciosa villa del señorito. Era una pequeña finca con algunos árboles frutales, algo de terreno (no sé cuánto, no pude explorarlo todo), y en el centro, una adorable y pequeña casita de nueva construcción. Con tejado a dos aguas, una planta, grandes ventanales de madera, una imponente puerta y pintura exterior amarilla, ya se veía desde afuera que por dentro sería preciosa. Pues nos equivocábamos. Era preciosísísísima.

La decoración era maravillosa, de estilo rústico, pero no muy cargado, al revés, bastante actual. En las paredes blancas de cal y bajo las vigas del techo había cuadros curiosos (a destacar uno de un elefante, más alto que yo), platos andaluces y aperos de labranza antiguos, como horcas y bieldos (especie de horca, casi un cepillo). Todo era blanco en las habitaciones, las sábanas, las colchas, las cortinas, las paredes la poca decoración en ellas, todo era límpido, perfecto. Había tres dormitorios grandes, una cocina-comedor, un salón, dos baños y un rellano en el que solo había una inmensa maceta y un trillo. Los baños eran enormes, todo de piedra lisa y madera, un plato de ducha inmenso, y una alcachofa muy curiosa. La casa entera olía bien, a nuevo, a blanco. A excepción del salón, que a llegar ya empezaba a desprender el aroma de la leña quemada en la chimenea. Allí pasamos la mayor parte del tiempo, pues estaba la televisión, el sofá, y todo lo que necesitábamos.

Poco después de llegar, se fueron los mayores. ¡Ya estábamos solos en casa!. Al principio fríos, tímidos, sin mucho ánimo, pero rápidamente nos activamos cuando empezamos a jugar. Martin instaló la Wii, la PS2 y la PS3 (se nota que viene de familia rica, ¿¿no??), yo cogí la guitarra, y Alicia con la batería nos hinchamos a canciones en el Guitar Hero de la Wii. Nos turnábamos, el mejor en la guitarra era Rober, aunque a mí no se me daba nada mal, teniendo en cuenta que era la primera vez que jugaba. Empezábamos a pasárnoslo bien, con libertad por toda la casa, hablando todos con todos, riéndonos de las payasadas de Rober, de los bailes de Chris, o de las ocurrencias de Alicia. Al llegar la hora de comer, nos metimos en la gran cocina, entera para nosotros. Yo partí salchichón, serví embutidos y puse elegante la mesa, mientras Rober preparaba la comida con destreza. Nos fuimos todos a comer, los 7 en el centro del comedor, felices, escuchando de fondo música buena, divertida. Los espaguettis le salieron divinos, deliciosos. Nos sentíamos muy muy unidos... éramos como una de esas familias de las películas, que se unen para cenar pavo en el Día de acción de gracias.

Estaba feliz, mucho, hacía tiempo que no estaba tan bien. No hay nada mejor para estarlo que pasar unos días con las personas que más quieres, divertidas, sensatas, atentas y preocupadas por el prójimo.

jueves, 15 de enero de 2009

Cómo hemos cambiado, y planes de fin de semana.


2º de Bachillerato es aburrido. Mi vida estudiantil entera se vuelve más aburrida que nunca no hago nada, paso todo el día vagueando, ni mandan deberes, todos los días son iguales. Aunque bien sé que el chollo pronto cambiará, y que tendré que ponerme las pilas sí o sí ya mismo, a estudiar como loco para los exámenes. Y ahora recuerdo al Rey del Recorte hace un año, cuando me decía todo lo que tenía que estudiar... ¡y fíjense, ahora estoy yo aquí, en su lugar! Todo cambia... nunca deja de sorprenderme cuánto efecto tiene el paso del tiempo, el la única cosa que puede con todo.

Hoy he recibido un email de una persona paisana mía, hablándome de la ciudad X (que poco a poco va deformándose en G... de Gay, ¡por supuesto!). Me habla de dicha ciudad, incluso me ofrece su ayuda en el caso de necesitarla para buscar información. ¡Lo que más me ha sorprendido es que ha alabado mi blog! Me da las gracias por escribirlo, me dice que le hace sentir muy bien. A uno, que ya se considera un poco escritor, eso le sienta de maravilla... y no tiene más que agradecerlo, y quitarle importancia a sus elogios. Porque esto a mí no me cuesta nada, porque lo hago porque quiero, porque lo veo simple, fácil, no suficientemente bueno, porque empecé probando algo, y aún sigo, aprendiendo cada día un poco más. No me considero un as en la materia, ya lo sabéis, no paro de repetirlo... pero es natural en mí ser tan modesto, excesivamente modesto. ¡¡Y es que en humildad soy el mejor de todos!! (nótese la paradoja). Lo que sí es cierto es que gracias a vuestros ánimos me esfuerzo siempre para dar lo mejor, pues os lo merecéis.

El caso es que hace un año estaba deprimido por las solitarias Navidades, sin ganas de que lleguen las siguientes; y ahora me encuentro ansioso por que el 2009 acabe ya que estaré con quien quiero. Cuando empecé el blog, pensaba cerrarlo rápido si veía que no era lo mío, en ningún momento lo haría por tener más o menos visitas, no era ese mi objetivo; pues en este momento tengo ya 40 visitantes, que subirán conforme termine de escribir y postee el post, muchos más de los que hubiera imaginado. Siete meses atrás, no habría pensado que mi vida podría cambiar tanto. Que conocería a eGeo, que trabaríamos tamaña amistad, que nos conoceríamos, que nos enamoraríamos, que me daría su primer beso... todas ellas son cosas que yo pensaba improbables antes. Puedo decir que ha sido un milagro, o achacarlo todo a la magia del mundo, a los hados o a los genios... pero no, es la vida misma. Por ello, desde aquí en mi fría habitación sin vistas, os animo a todos, ya que cualquier cosa es posible. El cambio viene cuando menos te lo esperas. Básicamente, esto es porque cuando no esperas algo, el tiempo parece que fluye más rápido... de manera que intentad ser así, despreocuparos, vivid el momento, no os comáis la cabeza ni lloréis sin causa razonable, nunca abandonéis, en cualquier sitio puede estar el chico ideal. O la solución a los problemas, o la adecuada forma de pensar, o la vía de escape, o el mando de la tele. Todo aparece en su debido momento. Sed pacientes. NUNCA os restreguéis en vuestra propia desdicha, NUNCA os revolquéis en vuestra propia mierda, como suelo decir. Es lo peor que podéis hacer. Creedme.

En fin, después de este lapsus emotivo-educativo que me ha salido del alma, os contaré que este fin de semana tengo un plan especial. El lunes Martin me llamó por teléfono para decirme que estaba invitado a pasar dos días en su casa de campo con todos los del grupo. Maravillado, quise aceptar, pero antes debía pedir permiso paterno. Y, sorprendentemente, el permiso me ha sido concedido. ¡Voy a pasar el sábado y el domingo solos en una casa con mis mejores amigos! Sin duda, estará genial, nos lo pasaremos de miedo. Prepararé incluso un bizcocho, me llevaré cartas, DVD's de Les Luthiers... quiero aportar mucho, ya que les estoy muy muy agradecido. Mi relación con todos, en especial con Lara, es muy estrecha. Incluso con los que veo poco, como a la chica lesbiana, o a Chris el novio de Martin, me llevo sorprendentemente bien. Lo siento por los de mi clase... pero no tendré remordimientos cuando mañana les diga que no voy a ir a la botellona que habían organizado para el sábado noche. ¿Es que no se enteran de que eso a mí no me va?

Me despido ya. Voy a pasarme por el centro comercial para comprarme un pijama. Iré solo, estaré una hora dando una vuelta antes de entrar a las clases. Veré si me compro algo más... ya veré, quizás unos boxers... aunque ya llevo mucho gastado, los pantalones de ayer me costaron 50 euros, demasiado para mi desacostumbrado bolsillo.

¡Un besazo a todos!

PD: El de la foto es Justin Gaston, el novio de Miley Cyrus... ¡pero qué suerte tiene la tía!

miércoles, 14 de enero de 2009

Filosofía de peluqueras.

Al final fue falsa alarma el post anterior. Todo se solucionó antes de lo previsto. Yo ayudé a eGeo en lo que pude, menos mal que no necesite mi ayuda más, al menos respecto a ese problema.

Hoy, como dije ayer, tocaba peluquería. En realidad no tenía el pelo tan largo, sí muy voluminoso, pero no quedaba feo en absoluto. Simplemente fui a retocarme porque tenía ganas, para arreglarme para salir bien en la famosa orla, y porque mi madre no dejaba de decírmelo. Pero principalmente para lo primero, porque tenía ganas, porque me encanta ir a la peluquería, especialmente a esa en particular.

Me gusta ir porque la peluquera es muy simpática, y porque ADORO que me toquen el cuero cabelludo, que me acaricien el pelo, cosa que ella hace, al lavarme la cabeza y darme un masaje antes de peinarme. Hoy hemos hablado más de lo de costumbre. La profesional, de unos 40 o más años, con una hija y un marido, me ha contado su opinión sobre todo. El mundo ha cambiado muchísimo desde hace unos cuantos años, desde la muerte de Franco, por poner una fecha. Me decía que antes los jóvenes tenían mucha menos libertad, que estaban más encerrados, muy reprimidos, y que nosotros ahora no sabemos lo que tenemos. Y yo le decía que sí lo sabemos, que en mi opinión, las dos generaciones han estado en la misma situación, simplemente nos quejamos y queremos de liberarnos de diferentes cosas en diferentes medidas. Antes ellos podían salir a la calle sin problema por el día a cualquier sitio, y nosotros lo tenemos más difícil, más que nada porque las ciudades han crecido demasiado. Ellos no podían ir a las discotecas por la noche a los 18, y nosotros no encontramos un ambiente favorable en ellas a esa hora, y exigimos estar hasta más tarde. En fin, que todo ha cambiado, pero sigue igual.

También me dijo que en el mundo laboral hay que empezar desde el principio. Que no aspiremos a lo máximo, que en el comienzo nos conformemos con poco, aunque en una oferta de trabajo no nos den mucho dinero, la cojamos, para así adquirir experiencia, que es lo básico en la primera experiencia profesional, para poder después volar a otras empresas contando con algo muy importante. Todo esto ya lo sabía yo... pero como ella bien decía, me aconsejaba pensando en su propia experiencia en la vida, en los errores que había cometido, y que no quería que cometiesen los demás. A cualquier otro, esa conversación le habría impresionado mucho y quizás le habría abierto los ojos a una nueva luz... pero a mí solo me sirvió para repetir todo lo que ya había pensado con anterioridad. Que si los padres quieren lo mejor para nosotros, que si nos dicen cosas para que no nos equivoquemos no nos arrepintamos como ellos, que si en la vida hay que luchar muy duro... etc, etc.

Pienso que las peluqueras son pequeñas sabias del día a día. En su rutina de cortar, lavar, aclarar y peinar, aprenden mucho de cada persona que se sienta en sus sillones. Adquieren mucha experiencia, conocen casos diferentes, pues detrás de cada cotilleo suele haber un significado importante, algo que tener en cuenta, posiblemente aplicable para otros casos en otros contextos. Sabiduría que luego pueden aplicar para solucionar los problemas de los próximos clientes. Son como sus psicólogos particulares, la persona que llega con el pelo largo sale del establecimiento con menos pelo y menos embrollos en la cabeza. Es cierto que, bueno, yo no le cuento mis problemas diarios ni mi vida con eGeo, pero en otros temas relacionados con el instituto o amigos, me suele aclarar bastante...  y eso que yo no hablo casi nada. Siempre están ahí, constantemente, realizando el mismo trabajo, contemplando la vida pasar entre lacas fijadoras y cremas capilares. Mi padre me confesó que quería estudiar peluquería en plan bien, de llegar a ser un buen peluquero, pero mi madre no le dejó. Ciertamente, a mi también me habría gustado ser un poco de peluquero, de observador paciente, que recogiese todo el saber posible de la calle. Pero claro, siendo peluquero, todo el día encerrado en mi cubículo viendo la vida pasar tras la ventana, no sabría cómo es actuar por mí mismo, tener mis problemas, e ir a la peluquería a contárselos a la correspondiente peluquera (o peluquero, que también hay muchos hombres peluqueros). Una duda que tengo... ¿Quién pelará a las peluqueras?.

Bueh, he salido de allí tras una hora de sesión, simultaneando plática y tijeretazo, con mi flamante nuevo peinado. Bueh, soy un mentiroso, ya que estoy exactamente igual que antes, sólo que ahora me pesa menos la cabeza. Me ha quitado muchísimo volumen, me ha recortado del flequillo y de atrás... pero eso sí, no ha tocado ni un pelo de la trenza que Sarita me había hecho hace unos 20 días. Así que ahora tengo ese mechoncito tejido más largo, sobresaliendo por encima de mi hombro derecho. Pienso dejármelo mucho tiempo, ya veré cuándo me lo cortaré... si que da bien, así se quedará. Me haría muchísima ilusión que eGeo lo viese directamente, que juguetease con él, y que pasase su mano por mi pelo una vez más. Prometo que lo hará lo más pronto posible.

He salido de allí y me he parado en el escaparate de una tienda cercana a verme. No me queda nada mal, estoy incluso mono. Me veía con otros ojos ante mi reflejo. Con otros ojos totalmente distintos. La última vez que había ido, fue pocos días antes de visitar a eGeo. Allí estaba, tres meses después del nerviosismo e impaciencia irrefrenable, de mi aventura hacia Logroño, allí estaba, de nuevo con el pelo más corto, apreciando (por primera vez) mi alegre sonrisa, que dibujaba los labios que ya habían sido besados y que besarían muchas veces más. eGeo me ha hecho pasar los mejores 3 meses y pico de mi vida. ¡Y muchos más pasarán en los que se verá obligadísimo a hacerme feliz!

(De la tienda al final volví después y me compré un jersey negro y un pantalón de pitillo, el primero!. Lo escribo rápido porque es tarde y mi madre ya me manda ir a comer. El pantalón era de Lee, pero estaba muy rebajado, estoy contento. Mañana, más, y mejor.)

¡¡Un besazo enormérrimo a todos!!


martes, 13 de enero de 2009

ATENCIÓN: EGEO PRIVATIZA SU BLOG

Ya lo habéis leído en el título. Por razones personales, eGeo se ha visto obligado a privatizar su blog, así que me manda deciros que el que quiera poder acceder a él (y también saber cuáles son esas misteriosas razones personales) le envíe la petición a su correo, egeo91@gmail.com. 

eGeo está bien, hablando ahora conmigo por teléfono, simplemente la intimidad de su blog se ha visto amenazada, y no ha tenido más remedio que privatizarlo. Él seguirá escribiendo diariamente, hará todo lo posible para continuar con él.

¡¡Un besazo a todos!!

Y Arrivederchi de su parte!!!!

Revuelto de temas

Hoy no tengo nada de qué hablar, así que hablaré de todo.

Os dejo antes una joyita de uno de mis grupos favoritos de ahora.  Indie español, de la mano de Supersubmarina, interpretando Cientocero.




¡Aparezco en el 5º lugar si pongo en el Gúgl "Diario de un Gato", osea, el nombre de mi blog! Antes de las Navidades no aparecía hasta la segunda o tercera página... ¡y de repente he avanzado en el ránking! Otra cosa es que sea debido a la calidad del contenido... bastante deficiente, y salpicado, ya que el ritmo difícilmente me cuesta llevarlo... por vagancia, más que nada. Menos mal que no me puse como propósito del año actualizar diariamente... porque no lo habría conseguido.

Este año no me he puesto propósitos, para qué, si no los voy a cumplir. Las cosas que tengo que hacer, ya las sé de antemano, y me auto-obligo a realizarlas... pero no necesito inventarme cuatro cosas más que conseguir este año. Más que nada, porque en este 2009 conseguiré completar muchísimos objetivos y hacer realidad mis sueños. El año que viene, ya se verá cómo anda la cosa, para proponerse cambios o no. Por lo pronto, todo va très bien.

Mañana, a las 4, me espera mi peluquera favorita. No voy a pelarme del todo, ni mucho menos, tan sólo a retocarme un poco la inmensa mata que tengo, demasiado densa. Me retocará un poco, eso sí, le diré que procure no tocar el mechón que tengo reservado para la trenza que me hizo Sarita hace menos de un mes, que quiero que permanezca por tiempo indefinido. En el verano la tuve mucho tiempo, pero se acabó cayendo... y no hubo posibilidad de refuerzo.

Voy a pelarme para ponerme más guapo, si es que lo consigo (piropazo... o autohumillación??), ya que el 19 tenemos que hacernos la foto para la orla. Vestiditos cada uno con un traje con camisa blanca y corbata negra, todo de mentira, posaremos ante la cámara que retratará el momento de nuestro último curso de instituto para toda la vida. ¡Espero salir bien! Aunque difícilmente, esas orlas al final acaban en el trastero, o decorando paredes, dispuestas específicamente para que las visitas te "admiren" y os podráis reír juntos de los feos que eran tus compañeros (lo malo es que las otras visitas de las otras familias de las otras orlas harán lo mismo, pero criticando tu foto).

Hoy he vuelto a hablar con Lea, después de mucho tiempo, más de un mes. Le he contado los últimos acontecimientos, mi historia con eGeo y las sorpresas con mi padre. Me ha animado para aguantar en el futuro, para ser fuerte y deseando que consiga lo que me proponga. Como siempre, me ha nombrado a un amigo de su madre, un médico gay, que vive con su novio desde hace muchos años. Hoy me ha dicho que él salió del armario a los 30 años, sin poderlo hacer antes, ya que su padre era un militar homófobo que no habría permitido tener un hijo maricón. Con ello me quiere decir que tengo suerte teniendo un padre así, y que al final todo sale bien, aunque estés 30 años reprimido. Me ha gustado hablar con ella, sí señor. Hasta con Kitty noto que la relación mejora, es todo un alivio.

La tarde del sábado con Alex y Toby, mi clon malagueño con nombre de perro, fue estupenda. Estuvimos de compras, aunque yo no gasté nada, y haciendo el tonto probándonos cosas. Son personas muy buenas, interesantes y divertidas, lo paso muy bien con ellos, es sorprendente, pero a pesar de las dos veces que nos hemos visto, la relación es muy muy buena, hay mucho colegeo.

Poco más que decir. Sigo levantándome tarde y acostándome tarde. Sigo siendo lento comiendo y sigo saliendo a las 20:30 hacia las clases de inglés, justamente a la hora a la que empiezan, sabiendo que me queda más de un kilómetro hasta mi destino. Y sigo escribiendo esto con total velocidad, sin ver ni medir mis palabras, sólo escribiendo por el hecho de escribir, y porque me da placer. Es uno de los mejores placeres, algo indescriptible, el leer, y más aún el escribir lo que otros leen, y que puede llegar a gustarles.

¡Un besazo a todos!

domingo, 11 de enero de 2009

Conversaciones alrededor del tepanyaki.


Hoy mi madre se ha ido a Antequera a la casa de mi abuelo y mi hermana se ha ido a comer con su novio, con el que pasará la tarde, así que los dos hombres de la casa nos hemos quedado solos. Aprovechando la ocasión de que ellas no están, hemos decidido probar algo nuevo, y nos hemos ido a comer a un restaurante japonés.

Era restaurante en cuestión era un lugar amplio, con motivos nipones, algo de música de fondo, y muchas familias alrededor de las curiosas mesas con el tepanyaki. El tepanyaki, para el que no lo sepa, es una plancha de metal grandecita, rodeada por una barra en sus tres lados donde se disponen los comensales. El cocinero experto va, con la ayuda de dos espátulas, cocinando las carnes, pescados, verduras, arroces, y otras pastas, que sirve directamente en los platos, recién cocinados. Es todo un espectáculo, tanto de sabores como de olores, pero también de arte, al ver cómo el chef prepara los platos con maestría. Hacía tiempo que quería ir a uno... y al fin, allí estábamos.

Pedimos dos menús iguales, y empezamos a charlar, desde el principio sobre el tema que a ambos nos interesaba. Yo y eGeo, eGeo y yo, nuestro futuro, cómo lo íbamos a plantear. Me dijo muchas cosas, muy importantes. Mi padre, antes de nada, me dijo que me ayudaría en lo que pudiera, que contase con él para todo. Que quiere que esté bien, y que si lo estoy con otro chico, así será. También me reprochó, aunque comprensivo, mi falta de tacto estas Navidades. Mi pasotismo total ante la familia, la poca atención que les he prestado. Vi de nuevo qué buena persona es, que pensaba regalarme para Navidades un billete de avión nada más y nada menos con destino a Logroño, para que viese a mi chico, pero que no se atrevió a hacerlo, ya que no habría excusa posible ante mi familia. Me dijo entonces que debería hablar con mi madre... porque si quería irme a algún sitio, lo más fácil sería que, para empezar, ella lo supiese todo. Él no le ha contado nada, ni que soy gay, ni que tengo novio, ni mis planes de futuro, prefiere que lo haga yo cuando crea debido. Enumeró también muchas cosas que yo ya sabía, que ya había pensado. Que quizás era un poco rápido, que aunque le quiera mucho, no significa que eGeo sea la persona definitiva, que todo puede cambiar... me dijo que planease bien mis siguientes pasos, pues podrían marcar toda mi vida... para bien, o para mal. Opinó sobre irme a Madrid o a la ciudad X, con el mismo punto de vista: la ciudad X es más cercana, al estar en Andalucía, más barata, y encontraría menos problemas. Me dijo asimismo que con mi madre había hablado de mi independencia, y que no me veían preparado, suficientemente responsable para hacerme cargo de una casa y de una vida apartada sin el apoyo de un mayor experimentado. Añadió muchas más cosas, como que a él le costó adivinar mi homosexualidad, que lleva tres años dándole vueltas a la cabeza, es más, no sé cómo, acabamos nombrando a Adán. Sobre aquella vez, hace dos veranos en el camping, me dijo que le parecía un chico raro, y me preguntó que si era gay... ahora dice que después de eso se arrepintió, pues no lo hizo con el suficiente tacto. Es verdad, ahí la cagó, y me dio mucho miedo... pero ya está todo olvidado. 

Entre palabras y palabras, una nipona muy graciosa movía las espátulas sobre la plancha mezclando los ingredientes. De primero, nos sirvieron una sopa deliciosa, en un cuenco pequeño con una cuchara muy curiosa de cerámica blanca. Mientras la degustábamos, hacía un revuelto con arroz, algunas verduras y huevo, que posteriormente nos sirvió en otro cuenco. Ahí fue cuando intenté hacer algo que nunca había hecho. Cogí los dos palillos que había todavía guardados en su bolsita de papel, y practiqué un poco, observando a las personas de las otras mesas. Rápidamente, aprendí, y me tomé todo el arroz con los palillos, con repentina destreza. Creo que fue el hambre, que me obligó a aprender rápido... aunque podría utilizar los tenedores, como mi padre. Este arroz frito estaba riquísimo, con el huevo y las verduras producía una inmensa variedad de sabores que se expandían en la boca, siempre encontrando algo diferente en cada bocado. Después, sirvió algo de pollo con una salsa cuyo nombre no recuerdo, de nuevo maravillosa, y algo más de verduras de explosivos sabores. Por último helado de vainilla y té, el cual encontré un poco soso... pero supuse que sería lo lógico, después del festín que nos habíamos dado, para calmar el estómago.

Entonces me tocó hablar a mí. Le dije que tenía razón en muchas cosas, que debía tener cuidado con mis elecciones. Le confirmé que todo podía cambiar, pero que eso era lo que quería por el momento, cosa que había pensado a fondo y meditado para que saliese lo mejor posible. Ya que yo me iría a ir a la ciudad X de cualquier manera, no veía ningún problema en que se viniese eGeo conmigo. Le dije que finalmente yo había querido optar por esa ciudad, más que nada, por mi madre. Porque a ella no le gustaría, si se enterase de mi cambio de planes, le produciría una gran pena, inmensa, y no quiero que sufra. Reconocí mi enorme error, el distanciamiento en las pasadas fiestas, me disculpé, y prometí no volverlo a repetir. Personalmente, les trato mal, porque no soy suficientemente cariñoso con ellos, no les presto la atención que se merecen, atención que ellos sí me prestan a mí con creces. También acordé con él que debería decirles a mi hermana y a mi madre todo el tema, mi situación, para que no hubiese problemas en el momento de organizar algo. Prefiero quedarme en Andalucía porque ellos, y yo, nos sentiremos mucho mejor. Realmente, no me importa irme a Madrid, a la ciudad X o a la ciudad J, tan solo elegía el primer destino por la oferta laboral que eGeo encontraría con total seguridad. Con menos oferta, sí, pero también podría encontrarla en la otra ciudad más cercana. Mi padre también pensó en la posibilidad de que él se fuese a Madrid y yo a la otra ciudad, uno trabajando y otro estudiando, y viéndonos los fines de semana... posibilidad que descarté, ya que no pensaba pasar más tiempo separado de él. Llegado a este punto, hube de asegurarle una cosa, tranquilizarle sobre uno de sus mayores temores. Yo nunca dejaría los estudios, jamás, se anteponen a todo, incluso a mi novio, el cual ya lo sabe. Cuando deba de estudiar, estudiaré, y cuando me encuentre más despejado, disfrutaré con él mi libertad. De ello no tendría que preocuparse, sé que ante todo está mi futuro, el profesional, que a fin de cuentas es el más importante.

Pagamos la cuenta, que ascendía a poco más de 40 euros, y volvimos a casa bien, despejados, y con el estómago lleno. Toda la conversación había sido tranquila, suave, amistosa y delicada. Da gusto hablar así con mi padre, le digo exactamente qué es lo que pienso, y si no, no hace falta, ya que él me entiende muy bien. Sí, reconozco que es un alivio y una suerte tener a un padre así... en fin, todo lo malo que me han podido dar mis experiencias anteriores, pues podría tenerlo recompensado en tener una familia tan comprensiva y buena. Estoy feliz, en la misma situación que antes, pero al menos ya se empiezan a aclarar muchas cosas. El futuro aún es incierto, lo que si sé, es que tanto eGeo como yo, y ahora mi padre, haremos lo posible por que salga bien.

¡¡Un besazo a todos!!

sábado, 10 de enero de 2009

Con mi trajeteo.




Señoras y señores... ¡estamos en Rebajas, al fin! Los precios caen... aunque como ha caído también el grosor de nuestra cartera, poco compensa. Es el momento ideal para comprar lo que siempre quisiste... mucha ropa barata, o poca ropa de marca, al precio que tendría algo normal de Springfield o Pull and Bear en cualquier otra época del año. Y a mí, que estoy cogiéndole el gusto a esto de ir de shoppings (que no de comprar cosas, me duele gastar dinero)... ¡ya me ha llegado el momento de salir a aprovechar los bajos precios!.

Ayer por la temprana tarde salí con mi madre en dirección al Corte Inglés más cercano. Es paradójico, pero es de Mijas, y está más en Fuengirola que allá... buena idea para ellos, ya que nosotros somos sus consumidores principales. El caso es que allí nos plantamos, y empezamos a ver ropa. Más que nada, algo primordial que llevaba tiempo queriendo, y este era el momento perfecto para conseguirlo. Un traje. Nunca me he probado uno, ni sabría cómo me quedaría, tampoco lo necesito urgentemente... ¿pero qué mejor momento que comprarse uno, que usaré mucho tiempo, en las rebajas?. Primero en la planta baja, donde estaban las marcas... pero volé corriendo al tercer piso al ver los precios. En la zona joven, con marcas más normalitas, me miré alguno que otro, pero tan solo me probé una chaqueta. Ya decidí el modelo que querría, de dos botones y tres bolsillos, con el cuello abierto, y en tono liso oscuro, quizás negro, quizás azul marino. El dependiente era gay, como la mayoría, pero no muy mono, desgraciadamente. Seguí mirando alguna otra ropa, me fui ya a las marcas, y apunto estuve de comprarme un jersey muy bonito de Levis por 40 euros, rebajado al 50%. No pude, no sé por qué, sabiendo que estaba biende precio y tal, pero no pude comprármelo. Es raro, tengo miedo de comprarme cosas de marca, como si me traicionase a mí mismo, gastándome demasiado dinero. Finalmente, sí me compré algo de marca, una camiseta por 20 euros de Desigual, casa que me encanta, por tener unos diseños muy innovadores y originales. No encontré nada más de mi gusto, así que volví a casa.

En el camino me llamó Sarita, y al colgarle, Martin. La primera me decía que me pasase por la tetería, el segundo, por la plaza. Así que estuve una media hora con Sarita y Sally tomándome un batido en la tetería, contándole cositas, algunas de mi blog, a las que me gustaría enseñárselos. Ya lo haré algún día, puede que pronto, porque no veo ningún problema. Antes, me gustaría decirle a Sally lo que había empezado a sentir por ella, que me hizo dudar de todo. Después del batido, con ellas me dirigí a la plaza, y allí estuvimos con los demás. Fuimos a cenar juntos al Burguer King, y las chicas se fueron. Estuve con los otros hasta casi la 1, cuando me volví a casa muerto de cansancio.

Esta mañana mis padres me despertaron a las 9. Iban a ir al Decathlón de Málaga, a comprarle una chaqueta de nieve a mi hermana, ya que tiene una excursión a Sierra Nevada próximamente. Estaba tan cansado, que les dije que no iría, que si eso me recogiesen a las 12 y media para ir al centro comercial y apropiarme definitivamente del traje. A las 12 y diez me llamaron, diciendo que salían para acá, por lo que pitando desayuné, me vestí, me lavé e hice la cama, justo al terminar lvolvieron a llamar diciendo que estaban debajo de casa esperándome. Me llamó también en ese momento Alex, que según decía, había quedado con mi clon Toby, en la estación de trenes de aquí, pues vendría. En unos cinco minutos saldré y me reuniré con ellos. Pero antes os diré que me probé varios trajes en el Corte Inglés, y al final me decidí por el que más me gustaba y mejor me quedaba, un Easy Wear normalito, de color negro pero sin brillo tirando a gris, talla 46, que me quedaba como anillo al dedo. Curiosamente, la talla 44 me quedaba muy grande... cosas que nunca entenderé de la moda.

¡Al fin, ya tengo traje! Lo utilizaré en ocasiones especiales, como en la graduación de fin de curso, o en la noche de gala que habrá en el crucero que haré por las islas griegas en Marzo. Según eGeo, que lo ha visto ya, me sienta fenomenal... ¡pues tengo pensado el mismo utilizaré, aunque me quede ya viejo, el día en el que le dé el Sí, quiero, o le pida la mano! Si todo va bien, seguro que lo haré.

¡Un besazo a todos!