lunes, 26 de enero de 2009

...nunca saber dónde puedes terminar... o empezar...

También de un escribillo de cierta canción de Vestusta Morla. Y es que este grupo cada vez me gusta más y más y más...





Antes de nada, gracias por vuestros comentarios de ayer y del post anterior. Muchísimas gracias. Pero lamento deciros que mi felicidad, por ahora, es demasiado efímera, que cambia como una veleta, siempre afectados por razones externas que escapan a mi control.

Ayer por la noche, antes de hablar con eGeo, me armé de valor. Me fui con las ideas bien claras al salón, a hablar con mi padre, mi madre ya se había acostado. Le pregunté directa y suavemente que qué le había dicho a mi madre exactamente. Me contestó que le había contado casi todo, aunque una partecita se la había explicado tiempo atrás, supongo que sobre mi homosexualidad. Me dijo que ella llevaba un fin de semana muy extraño, que fue difícil contárselo, y que mi padre siente que está enfadado con ella. Es cierto, ha pasado dos días como cabreada con todos. Mi madre no se lo ha tomado muy bien. Mi padre espera que lo vaya digiriendo poco a poco, pues saberlo de sopetón es lógico que le haya dejado impactada.

Lo que no sé es qué no se ha tomado bien. Se supone que sabía que soy gay, se supone que es mi madre y que me quiere, se supone que no habría problemas con ello ya y se supone que este factor lo podemos descartar. ¿Es que mi madre no quiere que me vaya con eGeo? ¿Puede que sea como el estribillo que a cosa hecha he puesto? ¿Que ella no sabe dónde puedo terminar... tiene miedo de que acabe mal? Lo que yo si sé es que así voy a empezar, pero mi vida feliz, la vida de verdad, que tanto necesito. Mis padres no conocen mi situación, ni conocen todo lo que he pasado antes para que necesite tan urgentemente esa personita que me hace feliz, por ello les costará comprender que me quiero ir a vivir solo, y con otro chico. Pero si es cuestión de mi felicidad, también, de nuevo, se supone que harán todo lo posible por que yo la encuentre.

Espero que mi madre se lo tome bien. Anoche yo estaba bastante afectado, hablé con eGeo sólo media hora, ya que no tenía ganas de más. Estaba cansado, con la cabeza como un bombo, necesitaba dormir y despejarme. Hoy me han dado algunos bajones, pero ya estoy mucho mejor. Hace unas escasas horas mi madre ha venido a mi cuarto y me ha regalado una pulsera. Dice que es de tal tienda, ya que tenía dinero de sobra por una devolución. Le he dado un beso y se lo he agradecido... pero ha estado ella muy fría. Se le ve muy pensativa, aunque ya sé en qué piensa. Deseo que se aclare las ideas lo antes posible, que se atreva a hablarlo conmigo y con mi padre, para evitar las situaciones incómodas. Éste me dijo anoche que mi madre no quería hablar del tema, ni con él ni con nadie, parece que no está mucho por la labor. Espero que recapacite... y para ello, solo es posible darle tiempo. Con paciencia, verá que no es todo un gran problema. Por ahora, me insiste en que busque información sobre la universidad de la Ciudad G, y eso es lo que estoy haciendo. 

Y estudiando Matemáticas, que mañana tengo el primer examen del 2009, sin duda no será el último. Espero que éste sea en Diciembre, en alguna materia relacionada con la Arquitectura de cierta ciudad, con cierta persona muy especial a mi lado, preparándome café por las noches. Seguiré ahora con los límites hasta el infinito en 1, las funciones a trozos, los logaritmos neperianos, las derivadas de los arcocosenos, y la indeterminación del infinito elevado a 0.

Un chiste de matemáticos, que nos contó el profesor el otro día:

¿En qué se parecen una asíntota y un preservativo?

En que por mucho que roce y que roce, no lo traspasa.

domingo, 25 de enero de 2009

Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así.

Hoy estoy feliz. Llevo unos días muy feliz. Todo se pone a mi favor, con eGeo las cosas van cada vez mejor. ¡No me puedo quejar de nada! Voy a contar algunos detallitos que me han ayudado a sentirme bien conmigo mismo y con el mundo.

El jueves, un chico de mi clase (en cierta ocasión le llamé Paco... chico interesante, divertido, muy inteligente, que ve más allá de las cosas, compartimos muchos gustos y nos llevamos bien, lo normal) iba anunciando a todo el mundo que había un concierto de flamenco por la tarde, y cada uno de ellos le decían que pasaba del tema. Yo me interesé, le dije que quizás iba, pero al ver la hora me di cuenta de que sería imposible, ya que estaría en las clases de inglés. Lo curioso fue que esa tarde, la profesora faltó, así que me dirigí a la Casa de la Cultura, donde se representaban los bailes, el cajoneo y el guitarreo. Estuve con él más de una hora de pie viendo a dos mujeres danzar, a una cantaora y a dos guitarristas muy buenos. Me gustó muchísimo, para ser el primer concierto de flamenco puro y duro al que asistía. Él a la salida me agradeció haberle escuchado y no haber pasado de él, y yo le agradecí que me hubiese avisado. Quedamos en que en los próximos eventos culturales del estilo nos avisaríamos e iríamos.

El viernes por la tarde salí a la plaza, como es ya costumbre establecida, con Alicia (ex-Lara!), Martin y Rober. Este último, el rubito gay, estaba más salido de lo normal, y quería tocarnos ciertas partes a todo el mundo... así que Alicia nos protegía a Martin y a mí. En cierto momento, volvió a ocurrir algo que también, desgraciadamente, se convierte en costumbre. Los niños pequeños, la mayoría marroquíes, que rondan por la plaza, comenzaron otra vez a dar balonazos cerca nuestra y a insultarnos descaradamente. Uno de los balones pasó demasiado aproximado, y cuando Martin lo cogió y lo devolvió muy respetuosamente, quedándose ellos sin saber qué decir ante extraña generosidad, se acercaron y le dijeron a una pareja de chicas que les daba asco ver a las lesbianas, y otras cosas por el estilo. Siguieron jodiendo un rato más, hasta que nosotros, muy disciplinarios, nos fuimos a requerir la atención de un policía cercano, que no nos hizo ni puñetero caso. Los niños volvieron a acercarse, esta vez porque querían saber si le habíamos dicho sus nombres a los policías. Martin, de nuevo rompedoramente amable, les dijo que no, y les pidió insistente y pacíficamente que se disculpasen ante la pareja por haberlas insultado. Al final, lo hicieron, y se marcharon sin volver a aparecer. Bravo por Martin, su actuación fue excelente... aunque el próximo día se repetirá todo. Esa noche salí con Sarita, Sally y demás, también se vino Alicia. Fue una noche divertida, aunque no es posible compararla con la de ayer sábado.

Mi hermana tenía un cumpleaños, lo que no sabía era que lo tenía en casa. Mis padres, sintiendo ya el terremoto que se avecinaba, se fueron a mi otra casita en Torre del Mar, escapando del bullicio. Después de estudiar y de comer, a las 4 el piso se llenó de críos. La mayoría están para toma pan y moja (o pa meterlos en una chapata y no dejar ni las migas, como también he oído decir), eso sí he de decirlo. Y ruidosos, también he de decirlo. Estudié un poco matemáticas, pero enseguida me cansé. Toqué el piano, la guitarra, chateé, hice de todo menos escribir, que es en lo que debía haber empleado el tiempo. Tenía un dolor de cabeza increíble, de tanto ruido que había en casa. A las 8 me llamó Lea, la desaparecida en combate, y nos fuimos a la tetería. Hacía muchísimo que no salía con ella y la echaba de menos. Después de la tetería, nos fuimos a jugar al billar, y nos encontramos con el mijeño buenorro, Paco, el chico del principio, y algunos otros que no conocía. De dos partidas, gané una.

Con el espontáneo grupo ya formado, nos fuimos a cenar kebap y al Burbujas, la champañería. Nos pedimos nuestra ponchera de fresa, y entonces sacaron cámaras y se pusieron en acción. Lea tuvo la "genial" idea de querer pintarle los labios a alguien... y al final acabamos el mijeño, Paco y yo con nuestros labios pintados de rojo fuerte, haciéndonos tantas fotos cuantas quisieron. Como me dijo Paco, debía olvidarme de la vergüenza, y hacer el tonto por una vez en mi vida. Sobre las 12, y ya sin el maquillaje, apareció Alicia, a la que había avisado yo mediante un sms. En un principio, creí que se sentiría incómoda, ya que yo no le había dicho con quién estaba, y pudiera no llevarse bien con los demás... pero rápidamente me dí cuenta de que Alicia es Alicia, una chica en absoluto tímida, y que cae a todos bien por su desparpajo y forma de ser. Rápidamente congenió con Lea, a la que ya le había hablado de mi nueva amiga, y con Paco, el chico interesante. Mucho más con él, acabamos la noche a las 2 y media bailando rock de los 70-80 en un local, los tres, haciendo payasadas, y riéndonos. Algo bebieron, el mijeño como siempre unas cuantas cervezas, yo lo que me tocó de la ponchera (que fueron tres litros entre 8 personas) y un chupito de gelatina muy curioso que ponen en el mismo local donde bailamos. Paco quedó muy impresionado con ella, descubrió parte de su personalidad magnética. También a Alicia le gustó su forma de ser, el look de Lea, y la cara bonita del mijeño buenorro.

Esa noche descubrí otra cosa, esto es no más que una anécdota. Según hablábamos de varios temas con Lea y Paco, yo los iba dirigiendo al ámbito de la sexualidad. Entonces se vio, por algunos comentarios que hizo Paco, que él es, como mínimo, bisexual. Nos declaró que le sería más fácil darle un beso a un chico que a una chica, y que él no le hacía ascos a nada. ¡Al fin en mi clase, alguien sin reparos, afirma su bisexualidad! Bueno, Lola también la acepta... aunque ella lo hace por morbo más que por otra cosa. Incluso Lea se lo ha pensado muchas veces. Ya era hora de que todo el mundo mostrase su sexualidad... y que no se asustasen del sexo, como Ariadna o Kitty, que se escandalizan si alguien dice una palabra relacionada con el tema. ¡Con lo divertido que es el sexo y hablar de él!

En fin, que este fin de semana ha sido muy muy divertido. Mi padre tenía pensado hablar con mi madre del tema en el viaje a Torre del Mar, según me había dicho... hoy le he preguntado, y me ha dicho que sí... pero me ha hecho un gesto con la mano como diciéndome que "regular". Lo que no sé es si le ha dicho solo un poco... o si no se lo ha tomado bien. Hoy han estado un poco bordes conmigo... espero que no pase nada, que mi madre no tenga problemas al aceptarlo. Mi vida con eGeo depende de ellos... y con esto, mi felicidad completa.


¡¡Un besazo a todos!!


PD: No paro de escuchar este disco... ¡¡Lo recomiendo enfervorizadamente!! (Menuda palabreja...)

viernes, 23 de enero de 2009

Me gusta como eres

Para el que no lo sepa, estoy enamorado de eGeo. Para él va esta canción de uno de mis grupos favoritos, Jarabe de Palo. Me gusta su estilo único...




...pero me gusta mucho más eGeo. Ya sabéis que es un chico amable, tierno, inteligente, dulce, cariñoso, atento, que se preocupa por que todo vaya bien. También es un poco cabezón, por qué no decirlo, pesado e irritante, se deja llevar por la furia con demasiada facilidad. Todo ello, claro está, cuando quiere... cuando no, es el chico maravilloso que suele ser en la inmensa mayoría de los casos.

A pesar de tus contras, y porque los pros tienen más peso todavía, te quiero, te adoro. Aunque a veces me saques de quicio, aunque te saque yo a tí, aunque no me parezca a mí lo más romántico del mundo que me cantes Guns and Roses y aunque tu no entiendas mis fotografías, por ejemplo, estoy encantado contigo. ME GUSTAS COMO ERES. 

He de confesar públicamente, ahora que todo ha pasado, que entre eGeo y yo ha habido algunos roces, todo en realidad menores... pero que ahora, analizándolos todos en frío y tranquilamente, me doy cuenta de que están producidos por una cosa. Por la distancia. Si estuviésemos juntos, no habría problemas en cuando a qué hora hablamos o cuánto. Por eso sé, con más fuerza ahora que nunca, que nuestra relación será muy intensa cuando estemos juntos, que no habrá problemas en la convivencia. Ése era un temor con fundamento, ya que es más bien difícil que dos personas que no han estado juntos más de 10 horas, se lleven a la perfección cuando empiecen a vivir juntas, nos pincharemos con nuestros picos. Por ello, durante estos meses hemos de redondear nuestras esquinas, cambiar cada uno un poco de sí, y conseguir adaptarnos perfectamente el uno al otro. Y veo que lo estamos consiguiendo.

Hoy quería dar un paso importante que me acercase más a mi meta. Quería decirle a mi madre que soy gay, que tengo novio, y que quiero irme a vivir con él. Llevo días pensándolo, hoy sería el más apropiado, ya que estaría mi hermana de excursión en Sierra Nevada y comeríamos solos... aunque no sabía, no tenía ni idea de cómo decírselo. Cuando llegó mi padre a la hora del almuerzo (quería decirlo delante de él), le dije por lo bajo lo que pensaba hacer... y me ha recomendado hacerlo otro día, más adelante. Me quitó un peso de encima, y más cuando añadió que él sacaría el tema, que no me preocupase yo, que él se encargaría. Ya me relajé del todo, ya que me iba a evitar el hecho de decirlo así de repente. Mi padre me está ayudando muchísimo... y se lo agradezco de veras. Ya lo hablé con eGeo: en un futuro lo más cercano posible, cuando tengamos suficiente dinero, le vamos a regalar un viaje a Toscana, porque sé que le encantará. Como agradecimiento por todo lo que ha hecho por nosotros, siempre nos mantendremos en deuda con él.

Así que la confesión se ha aplazado, hasta tiempo indeterminado. Quiero hacerla cuanto antes, para ir buscando ya el piso en Granada y formalizar la cosa. También quiero decírselo a mi hermana... pero será una cosa también difícil, no encuentro la manera. Y es que yo lo veo ya como algo tan normal, que no sé qué podría decirle, ni cuál sería su contestación. Otra razón de por qué quiero decírselo antes es por si existiría la posibilidad de ir a visitar a mi niño. Muchos ya me lo habéis dicho en comentarios, no creáis que no he pensado y repensado en ello, y sí, era posible, podría haber ido. El único impedimento era la ignorancia de mi madre respecto al tema, cosa que espero arreglar dentro de poco. 

En fin, poco más que contar, que me he enrollado más de lo que esperaba. Este fin de semana me quedaré aquí porque mi hermana tiene un cumpleaños. Estudiaré matemáticas, haré resumen de historia y saldré, cómo no. A las 6 he quedado en la plaza con Alicia, Martin y los demás, a las 7 y media me iré a casa de una amiga con Marcos, Kitty y muchos más a cantar en el SingStar, y por la noche supongo que saldré con Sarita y Sally, a quienes ya echo de menos. Aunque verdaderamente echo de menos a eGeo, eso ya no hace falta ni que lo diga... Sueño cada día en cómo será levantarme a su lado... y poco a poco lo veo más real, más claro. Algún día se hará mi sueño tangible... y aquí estaré yo para contároslo.

¡¡Un besazo a todos!!

jueves, 22 de enero de 2009

Días aburridos.


Me sumo de nuevo a la monotonía de mi vida. Un día acaba siendo igual que el otro... lo único que le salva es la horita de conversación con mi niño (que estará haciendo ahora el examen... ¡¡le deseo muchíiisima suerte!!). Esto es malo, porque significa que no hago nada productivo... pero bueno, porque así se pasará más rápido el tiempo.

Hoy, como ayer, y el otro, y el otro, ha sido un día aburrido en clase. No he hablado con casi nadie, he estado todo el rato recluído en mí. Faltó mi querida profesora de Literatura, así que pasé toda la hora escuchando música y ojeando el libro de Física, ya véis, no tenía otra cosa mejor que hacer. Todos los demás estaban apiñados, hablando de las diferencias entre chicos y chicas en cuestión de pareja... cosa que nada me interesa. Cada vez soy más introvertido respecto a mi clase... veo a la gente aburrida, simple, no son nada interesantes para mí. Prefiero estar solo pensando en mis cosas que callado oyendo sus tonterías.

Kitty en una ocasión se acercó a mí a preguntarme si me pasaba algo... y le dije que absolutamente nada, que estaba bien, solo que no tenía ganas de estar con gente. Con ella si hablé un poco... pero me cansé enseguida, ya que todos los temas acababan derivando en ella y en su novio, su querido novio. Le hablo un poquito de eGeo, y vuelve a saltarme con él. Ya veo lo que le interesa lo que yo diga... siempre escucho yo, nunca mis palabras son escuchadas. Por eso paso de gastar saliva. Bastantes años he pasado haciendo el palipé. Están organizando una fiesta de disfraces para Semana Blanca... y creo que paso de ir. No me refiero a la Semana Blanca de El Corte Inglés,  la Semana Blanca de aquí son unos 7 de vacaciones que tenemos aquí en Febrero... también hay en otras regiones, pero no sé exactamente en cuáles, ya que no es algo nacional.

Cada vez veo a la gente más simple, son todos unos clones unos de otros. Será por el contraste, me encontraré confuso, desorientado, defraudado con todos, al pasar un fin de semana con esas personitas tan especiales... pero el caso es que me aburren todos. Dentro de poco ya dejaré de aburrirme, más que nada, porque no tendré tiempo para pensar en más cosas que no sean los exámenes. La semana que viene tenemos ya el primero fuerte de matemáticas y uno leve de dibujo técnico, a la siguiente ya viene historia, física, lengua, y algo más que caerá. En filosofía (Descartes) y en historia (Restauración) me estoy enterando de todo, la verdad es que lo paso bien en las clases. Estoy el primero, presto atención, tomo datos, aprendo, y se me pasa el tiempo rápido. Nunca creí que diría que esas clases me llegarían a gustar. Pero es que me ayudan a evadirme... a evadirme de la nada.

Pocas cosas ya que contar quedan. Que como siempre, no hago nada por las tardes, y eso ha de cambiar. Hoy he hecho matemáticas y una redacción de inglés, pero es poco. Estoy acostumbrado a pasar la tarde vagueando y entreteniéndome con chorradas, para luego al final del día ponerme a hacer todo corriendo, y escribir a la velocidad de la luz, y encima, mal. Por ello reduciré la calidad de los posts, pero seguiré actualizando el blog día a día, mientras pueda, con la consecuencia añadida de que serán más cortos.

¡¡Un besazo a todos!!

miércoles, 21 de enero de 2009

Orlas

Hoy en clase no hemos hecho nada, tan sólo una triste clase de historia a última hora. En las dos primeras, una profesora faltó y otra... bueno, la otra es la de inglés, que como pasamos mutuamente el uno del otro, es como clase perdida. A las 10 y pico llegó el fotógrafo, se armó el revuelo, y nos fueron llevando uno a uno.

Yo, por el apellido, fui el primero en irme hacia mi fatídico destino, hacia el salón de actos. Allí el fotógrafo, chico de mediana edad muy simpático, había preparado unos focos y flashes, un asiento, y un panel blanco detrás. Me puso la toga falsa esa que suelen poner, como un traje pero sólo por la parte de los hombros y el cuello. Unas pruebas con el fotómetro, y pim, pam, pum, tres fotos hechas. De las tres, que me dejó verlas después, salía demasiado sonriente en dos, en una medio aceptable, la que escogí. Tenía esas muecas tan raras porque delante los compañeros no dejaban de decirme cosas, era el primero, estaba nervioso, y yo qué sé qué sé yo. El caso es que, como siempre, y a pesar de haberme levantado antes y haberme peinado durante una media hora, en la foto salí mal. Pero da igual. Esa foto sólo se colgará en el salón y la verán mis abuelitos... y como ellos nunca vienen a casa, siempre se quedará ahí.

Estos días en clase son bastante aburridos... carentes de sentido, de emoción. No hablo nunca con nadie, a cada rato estoy con una persona diferente, pero con ninguna estoy a gusto. Me voy con Alex, me escapo con Kitty, charlo con Julián, hago el tonto con el mijeño o intercambio canciones con Azul... pero ya está. Lea lleva desaparecida días, ya ni viene a clase, como su novio. No sé qué estarán haciendo, lo que temo es que le está afectando demasiado en el aspecto académico. No es bueno.

Hoy ando ocupado, y no sé qué poner. Así que os integro un poema de García Lorca, la Canción novísima de los gatos, que ha de estar aquí, como buen Diario de un gato que es. También os dejo un vídeo de un compositor nuevo que acabo de conocer gracias a un lector amable. Ludovico Einaudi. ¡Espero que os guste tanto como a mi!







Canción novísima de los gatos - Federico García Lorca

Mefistófeles casero 
está tumbado al sol. 
Es un gato elegante con gesto de león, 
bien educado y bueno, 
si bien algo burlón. 
Es muy músico; entiende 
a Debussy, más no 
le gusta Beethoven. 
Mi gato paseó 
de noche en el teclado, 
¡Oh, que satisfacción 
de su alma! Debussy 
fue un gato filarmónico en su vida anterior. 
Este genial francés comprendió la belleza 
del acorde gatuno sobre el teclado. Son 
acordes modernos de agua turbia de sombra 
(yo gato lo entiendo). 
Irritan al burgués: ¡Admirable misión! 
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato 
feo y semicatólico, huraño y juguetón, 
que maullaba celeste a una luna invisible, 
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol. 
Francia quiere a los gatos como España al torero. 
Como Rusia a la noche, como China al dragón. 
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene 
el enorme prestigio de haber sido ya Dios. 
¿Habéis notado cuando nos mira soñoliento? 
Parece que nos dice: la vida es sucesión 
de ritmos sexuales. Sexo tiene la luz, 
sexo tiene la estrella, sexo tiene la flor.  
Y mira derramando su alma verde en la sombra.  
Nosotros vemos todos detrás al gran cabrón. 
Su espíritu es andrógino de sexos ya marchitos. 
languidez femenina y vibrar de varón,  
un espíritu raro de inocencia y lujuria,  
vejez y juventud casadas con amor. 
Son Felipes segundos dogmáticos y altivos, 
odian por fiel al perro, por servil al ratón, 
admiten las caricias con gesto distinguido. 
y nos miran con aire sereno y superior. 
Me parecen maestros de alta melancolía,  
podrían curar tristezas de civilización. 
La energía moderna, el tanque y el biplano 
avivan en las almas el antiguo dolor. 
La vida a cada paso refina las tristezas,  
las almas cristalizan y la verdad voló, 
un grano de amargura se entierra y da su espiga. 
Saben esto los gatos más bien que el sembrador. 
Tienen algo de búhos y de toscas serpientes, 
debieron tener alas cuando su creación. 
Y hablaran de seguro con aquellos engendros 
satánicos que Antonio desde su cueva vio. 
Un gato enfurecido es casi Schopenhauer. 
Cascarrabias horrible con cara de bribón,  
pero siempre los gatos están bien educados 
y se dedican graves a tumbarse en el sol. 
El hombre es despreciable (dicen ellos), la muerte 
llega tarde o temprano ¡Gocemos del calor! 
Este gran gato mío arzobispal y bello
se duerme con la nana sepulcral del reloj . 
¡Que le importan los senos (?) del negro Eclesiastés, 
ni los sabios consejos del viejo Salomón? 
Duerme tú, gato mío, como un dios perezoso, 
mientras que yo suspiro por algo que voló. 
El bello Pecopian (?) se sonríe en mi espejo, 
de calavera tiene su sonrisa expresión. 
Duerme tú santamente mientras toco el piano. 
este monstruo con dientes de nieve y de carbón. 
Y tú gato de rico, cumbre de la pereza,
entérate de que hay gatos vagabundos que son 
mártires de los niños que a pedradas los matan 
y mueren como Sócrates
dándoles su perdón. 

martes, 20 de enero de 2009

So happy together... hasta que s'acabó!


Mis ojos se abrieron y percibieron lo mismo que cuando los cerré por última vez. Las seis vigas en el techo. A mi lado estaba Alicia despierta pero sin hablar, como Chris, Martin, y J, desvelados aunque yacentes todavía, sin ganas de levantarnos. Eran las 10 de la mañana y el sol entraba con fuerza por el salón, atravesaba la puerta entreabierta y nos deslumbraba. M y Rober ya estarían en cualquier sitio, quizás desayunando, luego descubrimos que se habían ido a dormir al salón, no sabemos bien por qué.

Estuvimos alrededor de una hora y media somnolientos revolcándonos entre las sábanas. Alicia me decía que yo por la noche había hablado, había dicho cosas incoherentes, como "Notre Dame dos tres dos tres"... me quedé muy sorprendido, ya que no sabía que yo por la noche hablaba... aunque ella me aseguró que más sorprendida se había quedado, y más que nada, asustada, jeje. Espero que a eGeo no le importe que yo hable... y si es así, pues que me tape la boca, que me bese, o que me pegue un almohadazo, que yo no quiero molestar. Como Martin y Chris seguían con sus besuqueos matutinos, me fui a duchar. Una ducha espléndida en un cuarto de baño espléndido, salí como nuevo, listo para encarar un día más y ganar a todos en el Guitar Hero. La parejita se encerró misteriosamente en el cuarto mientras los otros desayunábamos tostadas con mantequilla Lorenzana, una mantequilla pura (¡y muy cara!) que me fascina.

La mañana pasó rápida, muy triste. El día era cálido, precioso, por lo que, tras jugar mucho con la batería y la guitarra, estuvimos largo rato paseando e inspeccionado el terreno. Estuve dando una vuelta solo por la parte posterior, por un caminillo que se internaba entre las colinas de bosque, pero no llegué muy lejos. Volví a la casa, y me senté con los demás en el puente sobre el  bonito riachuelo que delimitaba la finca. Hice más fotos, hablé con ellos, tomé el sol... y se empezó ya a echar de menos aquello, aún sin haberlo abandonado sentía nostalgia. Nos fuimos a comer tarde, sobre las tres y algo, puesto que habíamos desayunado muy tarde. Hicimos lasaña precocinada en el horno, deliciosa, aunque sobró demasiada, y es que Martin se empeñó en hacer una tercera bandeja. La cosa ya era distinta, estábamos todos muy callados. Teníamos una sola hora de libertad ya, pues a las 5 habríamos de ponernos manos a la obra, arreglar los cuartos, organizar el salón y limpiar todo lo que pareciera sucio. Los padres de Martin tenían que dar el visto bueno, para que en próximas ocasiones nos dejasen irnos más tiempo. Eso era todo lo que deseábamos, estar más tiempo, se nos había pasado demasiado corto. 

Esa hora de libertad, como decía... fue pésima para mí. Os pongo en situación. Estaba yo en el salón sentado en el sofá, con todo el mundo yendo de un lado para otro, algunos recogiendo, otros tomando algo de postre. Martin y Chris estaban en el suelo ante mí, acariciándose, besándose, primero tímidamente, luego, cuando me pude de manera que no me vieran la cara ni yo les viese, sin tapujos. Me puse a mirar mi móvil como quien no quiere la cosa... y vi los mensajes de eGeo. Entonces mi alma se empezó a marchitar más que nunca, mi cara se agravó, y en el corazón aparecieron sentimientos que creía lejanos, ya olvidados. Me sentí, sobre todo, desdichado, mucho. Mucho más me sentí cuando Alicia se sentó a mi lado, me miró a los ojos, y me preguntó si me pasaba algo. Entonces rompí a llorar. Como siempre, el Gato, en el momento más inoportuno se pone a llorar como una niña. Pero lloré y lloré, silenciosamente, sin que los demás se dieran cuenta, lloré sobre le hombro de Alicia durante un rato. No había manera de animarme, la compasión no me servía, simplemente me veía desdichado, con mala suerte, en un mundo que no estaba hecho para mí. Creía uqe todo me iba a salir mal siempre, y que para que algo debiera salir bien, tenía que esforzarme demasiado. El precio que tenía que pagar era mayor que la recompensa misma, o eso era lo que veía en ese momento.

Llevo varios días así, hasta que exploté allí. Necesitaba hacerlo... pero no quería derramar mis lágrimas contenidas en una casa ajena, durante un fin de semana que se suponía debía dedicar nada más que para mi disfrute, para despejarme, para olvidarme de todo y reponer fuerzas. Poco conseguí. Al menos redescubrí satisfactoriamente a mis nuevos amigos. Alicia se preocupó mucho por mí, en el viaje de vuelta, al abandonar ya ese paradisíaco lugar de evasión, me dijo que le dolía verme llorar. Se le veía apesadumbrada... entonces me arrepentí mucho más de haber sido tan débil. Pero es que no pude, no pude evitarlo, era ya incontenible. No quería que ella se sintiese mal... que lo hacía, porque no veía solución alguna a mi problema. Problema que ni yo sé clarificar...

Muy a nuestro pesar, el fin de semana se había acabado. A las 6 y algo ya estábamos de vuelta hacia el hogar. Volver a la rutina de siempre... solos, sin apoyo, repitiendo lo mismo cada día, sin motivación alguna.

Al menos puedo presumir de que estuve muy feliz durante estos dos días. Aunque no completamente feliz, por mucho que quisiera. Me pregunto si algún día lo estaré.


¡¡Un besazo a todos!!

lunes, 19 de enero de 2009

So happy (and sleeping) together...


Después de la abundante y deliciosa comida, de arreglar la cocina y poner el lavavajillas, nos fuimos al salón. Nos entró la morriña, ya sabéis, el adormecimiento tras la comida, cuando estás con el estómago lleno, se te cierran los ojos y solo piensas en la cama, en ocasiones terminando en la típica siesta española. Parece ser que ese fenómeno sólo se da en este país... cosa extraña.

Algunos cantaron, otros tocaron la guitarra y la batería, pero yo, más cansado que los demás, me senté en el sofá con Alicia, medio dormidos, cerca del crepitar de la chimenea. Comenzó entonces a dolerme la cabeza horrorosamente, a quemarme los ojos y a sentir que desfallecía. Estaba totalmente sumido en un sopor irritante, apenas me sostenía a ponerme en pie, me sentía con fiebre... y como es típico en mí, yo no dije ni mú. Alicia lo notaba, e intentaba sacarme de mi aletargamiento. Hasta que no pude más, y dije a todo el mundo que me encontraba muy mal. Martin me dijo que allá no tenían ningún medicamento... pero entonces yo recordé que al abrir casualmente un pequeño cajón de un mueble, había visto, milagrosamente, un paquetito de Espidifén. Desaparecí de escena y aparecí con el sobre en la mano, ante el asombro de los demás, dispuesto a tomármelo. Me sentó de maravilla, me curé en un plisplas, y ya pude unirme a la fiesta. Canté, bailé, salté, toqué la guitarra, me reí, todo fue genial.

Pasamos la tarde entera encerrados en ese saloncito. En ocasiones echaba un vistazo al móvil, que seguía sin cobertura todo el día. No podía darle ni un toque ni mandarle un mensaje a eGeo, como tampoco podía recibirlos. En un momento dado, me llegó uno que escribió 4 horas antes, entonces salí a la calle en la noche a buscar un poco de señal. Él sin duda estaría enfadado, mal, defraudado, porque vería que yo lo tenía apagado... y tenía que explicárselo cuanto antes. Conseguí al fin enviárselo, esperando que él se hubiera calmado. A pesar de no saber nada de él y de estar tan lejos, sé perfectamente cómo se siente en muchísimas ocasiones. Lo conozco como la palma de mi mano. Y sé también que le habría encantado estar allí conmigo, en esa bonita casa, con esa gente tan simpática, tan abierta a todo, tan libre de prejuicios. Cada vez que Martin y Chris, o Rober y J se daban un beso, algo en mi corazón hacía "crick", me sentía romper por dentro, más vacío que nunca. Yo, que he tenido una vida penosa llena de adversidades, ahora tengo que soportar una dolorosa relación a distancia, con muchísimos de sus contras y sus débiles pros, aunque eso sí, al final si todo sale bien la recompensa será enorme. Pero quiera o no... en ocasiones me canso y me harto... pero de ello aún no he de hablar.

La noche era ya total, comenzaba a hacer demasiado frío, y en nuestros estómagos rugía el hambre. Rober se metió de nuevo en la cocina, Martin puso música, Alicia bailó con ella, Chris preparó la mesa, J y M jugaron a la nintendo DS y yo hice un poco de cada. Las salchichas y las hamburguesas ya estaban en la mesa. En esta ocasión, no me gustó mucho la velada, ya que tenía el estómago algo revuelto, seguía sintiéndome mal... y a demás, descubrí tarde que las hamburguesas estaban poco hechas, con sangre aún. Y a mí la sangre en la carne me sienta muy muy mal... a parte de que me resulta repugnante, no puedo con ella, necesito las comidas muy bien hechas. Con malestar terminé de comer y me volví al salón. Nos pusimos los pijamas, yo exageré un poco, quizás, ya que iba todo doble. Me puse dos pantalones, uno de chándal y otro de pijama, dos camisetas, y dos calcetines. Llevaba unos solos boxers, los de eGeo, pero no eran necesarios más, porque ya me calentaban por sí solos (Toma lo que he dichoooo). Pusimos mantas en el suelo, nos tumbamos y estuvimos hablando sobre qué hacer. Al final se decidieron por un plan imprevisto para mí: ver un espectáculo de Les Luthiers. Yo le había llevado a Alicia unos DVDs que yo tenía, sabiendo que le gustaban... ¡pero lo que no sabía es que los verían allí con todos!.

A algunos les aburrió, como a J, a M y a Rober, pero a los otros tres les encantó. Entonces fue cuando, tumbados en el suelo, Martin y Chris empezaron con el tonteo, a besarse, a tocarse. A un lado estábamos Alicia y yo, pendientes de la pantalla, intentando hacer oídos sordos al muack muack, aunque era inevitable. Yo... no me sentía muy bien, lógicamente... pero bueno, ya sabía que eso ocurriría, y venía preparado. En el viaje de ida esa misma mañana me había concienciado de todo, de que debía pasármelo bien, olvidar los problemas, la lejanía, la soledad, todo, simplemente divertirme con mis amigos. Pero... era inevitable. Alicia, ella fue mi punto de escape. Hablando con ella de chorradas, riéndonos con Les Luthiers, o explicándole chistes, conseguía evadirme de todo. Ya eran casi las 3, no teníamos sueño, pero aun así nos fuimos a la cama.

Habíamos preparado con anterioridad una habitación para dormir, con sus estufas puestas todo el día con el fin de caldearla. En el centro había una cama de matrimonio, y a los lados, dos colchones en el suelo. Nos dispusimos de la única manera posible... y la más triste para mí. A un lado, Chris y Martin se besaban bajo las sábanas, a otro J y Rober se acariciaban, y en el medio, el Gato miraba las vigas del techo con los ojos como platos, entre las dos chicas. Hablábamos, nos reíamos, Rober no paraba de decir tonterías y de hacer el payaso, no teníamos sueño, no nos queríamos dormir. Como me dijo Alicia, para ella dormir era morir, ya que nos quitaba tiempo de nuestras vidas. Yo le dije que cuando dormíamos, podíamos soñar, sueños que después podríamos hacer realidad. A pesar de mi aparente positivismo, yo me hundía cada vez un poquito más entre las sábanas, atravesando el colchón, el somier y las baldosas del suelo, llegando hasta el lugar en el que muchos años me había recluído.

Menos mal que sobre las 4 conseguí conciliar el sueño, entre los sonidos en estéreo de las parejas felices.