miércoles, 25 de febrero de 2009

La ciudad del mazapán, las espadas, el Greco... y las calles empinadas.

El viernes por la noche salí muy poco: tenía que descansar mucho para encomendarme hacia el gran viaje en coche hasta la ciudad de nuestros des
tinos. A las 8 de la mañana estaba en pie, y unas 6 horas después (con una parada para comer), llegaba allí, a Toledo, el lugar en el que debíamos pasar nuestras pequeñas vacaciones.



Nada más llegar, nos congeló el aire. Hacía sol y poco viento, pero la temperatura media de allí dista mucho de la de aquí. En los tres dias soleados, estuve en todo momento con tres camisetas y un jersey, por la noche con chaquetón incluído, y es que yo soy muy friolero, hasta en la zona más calurosa de España. Pero en general, el tiempo fue bueno, mucho, el cielo se mantuvo coloreado de nubes preciosas. Al igual que el hotel, una vieja casona cerca del río Tajo, de pocas habitaciones, pero muy acojedor. Mi hermana y yo compartiríamos una habitación, y mis padres otra.

Tras llegar el sábado, sobre las 4, y dejar las cosas en el hotel, nos dispusimos a hacer turismo puro y duro, con cámara al cuello, como ha de ser. Estuvimos visitando el centro antiguo, la catedral, la zona del Alcázar, los parques, el Entiero del Señor de Orgaz (y no Conde, como muchos dicen, como bien decía un guía a su grupo... pero en japonés), etcétera. He fotos, y fotos, muchas fotos, como la que podéis ver allá arriba. Hasta que la noche cayó sobre nuestras cabezas, y en la plaza central, llamada Zocodover, cenamos. A las 11 de la noche ya estábamos metidos en la camita, reventados, preparados para conciliar el sueño y comenzar un día nuevo, igual de agotador que el anterior.

El domingo por la mañana a las 8 de nuevo sonaba mi móvil, ya que el servicio de despertador (realizado por mi madre) cumplía su cometido. Ese día estuvimos en Aranjuez, viendo el Palacio Real, sus jardines, sus fuentes, aprendiendo su historia, admirando sus cuadros, haciendo fotos y fotos... claro está, fuera del museo. Eso no me gusta nada... que te prohíban hacer fotografías, incluso sin flash. ¡Cómo me gustaría tener un permiso especial, para fotografiar tantas cosas bonitas que no puedo retratar, dentro de los museos! Aunque... bien, seré sincero. Alguna que otra vez mi dedo se deslizó por el botón de disparo, estando casualmente la cámara encendida, y el obturador se abrió y se cerró a una alta velocidad, capturando así el motivo a retratar. Pero pocas fotos buenas hice ese día, tan solo en el parque. Después de pasear y pasear, hablar un poco con mi chico, volver a pasear, nos fuimos a comer. Muchos niños se nos acercaban con folletos de diferentes lugares, muy atrayentes (los restaurantes, no los niños, aunque bueno, había uno que...), pero muy lejanos. Fuimos entonces a parar al lugar más cercano, un Gambrinus. Chicos y chicas aranju... de Aranjuez, nunca vayáis al Gambrinus que está cerca del Palacio Real. Es una caca de vaca. Nos tuvieron hasta las 4, sí, desde la 1 de la tarde hasta las 4, para que nos pusieran la comida. Eso sí, el crèpe con pollo y salsa rosa estaba riquísimo... pero para que llegase, tuvimos que esperar mucho, mucho tiempo, además de la "empanaera" de la camarera. Que si nos pone una cerveza con alcohol en vez de una sin, que si no me trae cubiertos a mí, que si se le caen los platos y tiene que volver a cocinarlo todo... hasta mi madre tuvo que ir a la barra del local, a preguntar por nuestros crèpes... y allí estaban, fríos, que se le habían olvidado a la señorita. Al menos, para sacar algo bueno del almuerzo, se le olvidó cobrarnos las bebidas... algo es algo.



Volvimos derrotadísimos, más que el día anterior. Tanto que apenas salimos a dar una vueltecita al anochecer, casi nada. Las chicas no quisieron cenar, se fueron a sus habitaciones, pero nosotros, los hambrientos, nos fuimos a comer por ahí. El local tampoco era nada bueno, nos pusieron unos calamares que daban pena, pero también se aprovechó el momento. Hablé mucho con mi padre de todo el tema. Él lo sacó, se le veía con ganas de entablar ese tipo de conversación. Hablando de eGeo, de su madre, de mí y de la mía, de nuestra relación, de qué bonito era el amor, de su vida pasada. Me contó que él había hecho exactamente esto que yo planeo hacer. Él se fue de casa a los 18 años de imprevisto, a estudiar ingeniería a Sevilla con su novia de entonces. Allá, pasó de todo, de la novia, de los estudios, de sí mismo, perdió el tiempo. No tenía apenas dinero, por lo que pasado un tiempo tuvo que volver a casa, cual hijo pródigo. Me dice por todas sus experiencias que si es lo que de verdad quiero, que lo haga. Que, aunque salga mal, nunca me arrepentiré, como él no se arrepiente de haberse equivocado. Él me va a apoyar, me va a animar, pero nunca me va a decir lo que debo hacer. Por dos cosas, sospecho, que se enfrentan: que él no quiere que se repita la historia y que lo pase mal, como buen padre que advierte, y que él quiere que yo sea feliz, haciendo lo que quiero, tomando mis decisiones. Por ello, no quiere meterse en el tema mucho. Y a mí, me parece bien. Creo hacer lo correcto. En fin, el tiempo dirá. (De este tema se habló mucho más, sobre lo que me explayaré más adelante).

Los dos primeros días en Toledo... maravillosos. ¡No me podía quejar!

Quiero decir, que no me podía quejar, ya que nada me faltaba... a parte de lo que me falta siempre.

Tú.

¡¡Un besazo a todos!!


(Tranquilos, continuará)


sábado, 21 de febrero de 2009

Mi primer año de vida


Así es, señores y señoras, el Gato acaba de cumplir un año en su vida cibernética. Hace exactamente 366 días (y es que el 2008 fue bisiesto), por la noche, me decidía finalmente a abrir este blog. Llevaba laSemana Santa ya tanteando el terreno, observando a ciertos blogs, como el de Tiz, el de Joac o el de eGeo, admirándolos, y soñando con hacerme un huequito entre ellos.

¡Qué grandes me parecían! ¡Lejísimos estaba yo de parecerme a ellos, imposible sería conocerlos! ¡Qué encomiable su labor, qué maravillosos escritos, qué vidas tan interesantes! ¡Qué manera de plasmarlo todo, qué forma de hacernos sentir de manera tan perfecta aquello que ellos sentían! ¡Qué envidia tenía, pues poseían el don de la palabra, y una cierta reputación en la red, decenas de personas les leían y les comentaban, expresaban sus opiniones, les ayudaban en los problemas!

¡Y qué maravillado estoy yo ahora, al ver que, después de un año, he conseguido estar igual que ellos! He podido conocerles, chatear con ellos, compartir ideas, sentirme uno igual. No les he bajado de su pedestal, simplemente yo he subido un poquito más. Porque eso, sin duda es lo que me ha dado este blog. Este blog y vosotros. La capacidad de crecer.

He aprendido muchísimo a lo largo de este año, soy mejor, un poquito más perfecto, cada vez más cerca de mis grandes elogiados. Antes del verano, lo único que pensaba cada día era venirme al ordenador y contar al mundo cómo me sentía desde esa mañana. Sabía que alguien habría que leyese mis palabras, que sintiese mis sentimientos, y que podría aconsejarme. Y mucho, así es, me han ayudado. Han pasado cosas interesantes en este año, dos de ellas fundamentales, que han marcado mi vida. La primera, que en realidad ya se venía arrastrando desde años atrás, pero que llegó a su colofón, y es la especie de relación odio-amistad con Adán, el chico al que tanto "quise". Como decía en aquel momento, no sabía qué era querer en realidad, pues nunca sabemos cuán de fuertes son nuestros sentimientos, ya que sus límites son insospechados. Siempre podremos amar un poquito más, odiar un poquito más. Y yo ahora puedo confirmar que quiero con más fuerza que nunca a la personita que apareció a mediados de año.

eGeo. Una persona que marcó mi vida. A él yo no lo veía en un pedestal, pues las nubes lo tapaban de tan alto que estaba de mi alcance.  Era él, sin duda, eGeo, el chico más especial que pudiera pasar por la red. Que revolucionaba el sector con cada entrada, que creaba oleadas de posts parecidos a los suyos, que mantenía en vilo a todo el mundo. Y por mi blog, por supuesto, no se iba a pasar... Pues qué equivocado estaba. eGeo entró en mi vida, y casi 10 meses después, no ha vuelto a salir, ni lo hará nunca.

Ahora estoy orgulloso. Aquellas personas inmortales y superiores ahora sé que son como yo. No les he quitado a ellos esa magnificencia, ni esa especialidad que los caracteriza, no, al revés. Yo he aprendido que también soy especial, que puedo ser tan especial como ellos, pero no más. He aprendido que todo el mundo tiene en sí mismo un tesoro de valor incalculable que hay que abrir. Yo, el cofre, he sufrido muchos daños, y algo de mi oro se ha ido perdiendo por el camino. Pero he conseguido aguantar con los pocos clavos oxidados que me quedaban, hasta que ha llegado la opinión que puede apreciar todo mi potencial. Ese mismo crítico soy yo, he visto cómo soy, me he descubierto, y ahora reparto mis doblones de oro y mis joyas al que merezca recibirlas, siendo eGeo el mayor de los beneficiados. Quizás sea él, quizás sea el blog, quizás tenía que ser así, ese cambio en mí se ha dado. Soy distinto, soy mejor, soy el Gato en estado puro, el que siempre quise haber sido, el que nunca imaginé que sería. Aunque aún queda que me lime mucho las uñas, que me peine el pelaje y que me atuse los bigotes con insistencia, para ser verdaderamente yo, en toda mi individualidad, y con todo mi pensamiento personal.

Gracias. Sólo puedo decir eso. Gracias a todos por estar ahí. Gracias por comentarme día a día, gracias por las visitas. Me animáis a hacerme mejor. Lo necesitaba. Encontré la fórmula mágica. La llave plateada que abría el cofre. Cada uno ha de buscarla, nunca se sabe donde está. Yo la encontré aquí, en la expresión de mis pensamientos. Es la mejor elección que he tomado en mi vida, nunca me arrepentiré, tan sólo me ha traído cosas buenas. El amor, lo más esencial, una de ellas.  Y pensar que a punto estuve de no crearme la cuenta en el blog... y pensar que todo de esto no habría pasado...

¿Dónde me encontraría ahora mismo si hace un año no hubiese escrito ese primer post?

Prefiero no imaginarlo....


¡¡¡UN BESAZO A TODOS!!!

viernes, 20 de febrero de 2009

¡Libre!



¡Al fin, señoras y señores, el felino está libre!
Ya acabé los exámenes... desde hace casi un mes llevo teniendo cada dos por tres... y aun así, la semana después de Semana Blanca seguiré teniendo, igual de fuertes. Así, poco a poco, se pasará el curso, entre libros y redacciones y resúmenes y notas altas, o no tanto, hasta que llegue a su fin. Sin duda, se pasará rápido, y es que ahora los días no se distribuyen como siempre, no es Lunes, Martes o Miércoles, es "día de Matemáticas", "día de Literatura" o "día de Filosofía", en el calendario solo aparecen las fechas de los exámenes. El resto de días desaparecen, ya que transcurrirán sumidos en el estudio. Y de repente... pum! En pleno verando, con días ya normales, tachándolos (he de comprarme antes un calendario para ello) hasta que llegue el momento de la llegada de eGeo a mi vida, el cambio radical y decisivo que me guiará hacia el camino que deseo seguir.

Menos mal que entre tanto examen y examen, aparecen días de asueto, como esta vez. Semana Blanca es una, normalmente a finales de Febrero, en el que en la provincia de Málaga no hay clases, aunque el mundo laboral continúa. Ciertamente no sé bien por qué se realiza, sospecho que debe ser por nuestra feria. La Feria de Málaga es en verano, osea, que no es durante el año lectivo, y no perdemos clase. Y como nos gusta vaguear más que otra cosa, pues transladamos esos días que deberíamos tener, que todas las otras ciudades tienen (al tener las fiestas en mitad del año), y nos las plantamos ahora, cerca del Día de Andalucía, el 28 de Febrero. La verdad es que los pueblos que no son la capital nos aprovechamos, ya que la Feria de Fuengirola sí cae en mitad del curso... por lo que perdemos medio mes de clase por la cara. De manera que la siguiente semana la tendré de vacaciones... por ello, aprovechando la ocasión, vamos a hacer un pequeño viaje en familia.

Mañana por la mañana saldremos en coche temprano y nos dirigiremos a Toledo, donde pasaremos varios días, hasta el martes, que volveremos. Podríamos ir a visitar a Milú, que vive en Madrid relativamente cerca... pero no va a ser posible. Muy a nuestro pesar, ya que ella insiste en que lo hagamos... y sé que le gustará... pero va a ser que no, esta vez. Quiere que vaya otro fin de semana cualquiera, a ver algún museo y tal... por mí encantado, pero lo veo difícil. Hasta el verano estaré hasta los topes de exámenes, así que no podré hacer ninguna escapadita... además, la primera espacada que haga será para ir a Logroño a ver a mi niño, eso segurísimo. Una cosa curiosa que decir... el otro día hablando con Milú le insinué que, al menos, no tienen por qué ser las chicas las que me interesen. Algo es algo, y es importante... ya que ella me respondió rápidamente que no pasaba nada, que yo era libre de elegir lo que quisiera. Y cesó ese tema. Poco a poco le iré contando más cositas... hasta que se entere de todo. Su opinión es importante, me ha ayudado mucho desde que la conozco. Hace ya 3 años...

Hoy en clase no hemos hecho nada. Se nos notaba ya cansados, liberados desde la última prueba, la de Literatura, de ayer (que por cierto, no me salió mal... pero tampoco muy bien... para un 8, quizás), tan distraídos que no teníamos ganas de dar clase. Además, hoy celebrábamos el día de Andalucía (es el 28 en realidad, pero al tener fiestas, lo celebramos hoy... ya véis, por tener vacaciones, se hace lo que sea aquí), y según la tradición en todas las escuelas, a la hora del recreo se reparte pan con aceite, y azúcar o sal, a gusto del consumidor. El año pasado fue un caos, ya que la Junta mandó muy poco pan, esta vez se esmeró más y ha salido todo perfecto. Después del recreo hemos visto un conciertillo de flamenco hecho por chicos y chicas de por aquí. Aquellos individuos que son odiados por su "mala follá", como decimos aquí, pero que en el escenario son aplaudidos por todos... menos por mí, o al menos, no tan efusivamente.

A última hora se dio un espectáculo nunca antes visto, y que no se repetirá por nunca jamás de los jamases. El profesor de Filosofía, aquel hombre tan misterioso, serio, con voz cansina y pestilente, nos contó un chiste. Vale, lo he puesto "bonito", aunque en realidad le quiero mucho, es un muy buen profesor. El chiste nos ha hecho gracia, la verdad, no como los 4000 chistes que contó otro chico de la clase. También Julián se animó y contó alguno que otro, bastante bueno. Por ejemplo...

Va un vasco a una tienda a buscar una sierra eléctrica y encuentra una en cuya caja pone "¡Capaz de talar 100 árboles en una hora!", así que el tipo piensa "Ostia, pues tiene que ser buena". La compra, y se propone probarla en un campo cercano a su casa. Se tira horas y horas allí, el bosque casi desaparece, y no consigue llegar a los 100 árboles por hora. Cabreado, se va a la tienda de nuevo, y le dice al dependiente... "Hey, que esto no funciona" "¿Cómo que no funciona, a ver?" Le contesta el otro. Entonces la arranca (prrrrrmmrrrrr...) y exclama el vasco..."¡¡¡Viva la ostia, y ese ruido qué es???¡¡" xD xD


A mi me encantó xD. Ya sé que no sé contar chistes, pero bueh, lo he intentado. Creedme, es difícil escribir el acento de un vasco, Julián lo hacía de perlas.

Y poco más que contar. Que estos días desapareceré de la faz de la tierra blogger, salvo a mañana, que tengo preparado un largo (¡como cada día, vaya!) post, en conmemoración por algo muy muy especial... al menos, para mí. ¡¡Deseadme una buena estancia en Toledo!!

Un besazo a todos.

martes, 17 de febrero de 2009

Carry on waiting...

Estudios, estudios, estudios, solo ellos consumen mis horas. 
He sacado un 7 en historia, no está nada mal. Ayer dibujo, perfecto, hoy matemáticas, no tan perfecto, pero espero que bien. Estoy satisfecho. Ahora queda Literatura, para el jueves. ¡Pero qué pocas ganas tengo de ponerme otra vez con los libros! Necesito unas vacaciones (juas xD).

Os dejo una musiquilla que me ha encantado. ¡El vídeo es buenísimo!





¡¡Un besazo a todos!!

domingo, 15 de febrero de 2009

Largo fin de semana.


No he parado. Físicamente no habré hecho muchas cosas... pero por mi mente han pasado multitudes de ideas, de pensamientos... y he de decirlo, para que veáis por qué caminos os guiará este post... todos ellos malos. He sido muy pesimista. Y hoy he explotado.

El sábado, 14 de febrero, Día de los enamorados para parte del mundo, un día cualquiera para los que no podemos disfrutarlo. eGeo y yo no hemos hecho nada especial, tampoco me habría hecho especial ilusión. Para nosotros, es un día cualquiera. El medicuchillo bien me dijo que había que quitarle toda la importancia al evento para no sufrir por él... y es verdad, leches. No es el día de los enamorados, es el día de los hipócritas, al menos para muchos. No me parece bien que todos se acuerden de sus parejas un día al año, que los maridos compren dos docenas de rosas y las mujeres preparen fastuosos banquetes, para recordarse que se quieren. No me parece nada bien. Hay que hacerlo todos los días. Repartir todo lo que se da en el día de San Valentín a lo largo del año. Si eso, pues coger ese día o fin de semana para irse a un hotelito o a un viajecito, más que nada para aprovechar las ofertas que suelen hacer las empresas. Pero ya está. Como ya es conocido, San Valentín lo inventó el Corte Inglés.

Ese no era el problema. En realidad, ese día no hubo alguno. Lo pasé solo, estudiando algo por la tarde de matemáticas, hablando por teléfono con mi niño mañana y tarde, aguantando al pesado de Dani (un amigo también con serios problemas en casa) en mi cuarto porque necesitaba usar internet... haciendo mil cosas menos lo que tenía que hacer: terminar de postear la entrada anterior, el relato de lo ocurrido el viernes. Pero más vale tarde que nunca. A veces me amargaba un poquito, pero rápidamente me ponía a hacer algo y me mantenía en el buen ánimo. Sobre las 7 me fui a la calle, con Alicia, Martin, Chris y los demás, y hasta las 10 estuve, tiempo en el que me comí un taco con nachos riquísimo (ah, y unos donuts, dato clave en la Historia de la Humanidad xD). A esa hora me fui a casa de Sarita en la moto. Allí, con Sally y otro chico, estuvimos viendo Big Fish, película que me encantó... aunque ya empezaba a sentirme un poco mal. No podía seguir negándome que no tenía a nadie a quien abrazar. Y cuando digo a nadie, me refiero a eGeo, a mi novio... porque sé que a mis amigas sí las puedo abrazar... pero nunca será lo mismo. Lo que mi novio pueda sentir por mí al abrazarme no lo sentirán mis amigas. Ni yo lo sentiré por ellas. A la 1 y media volvía a casa, hasta las 4 no concilié el sueño, tras hablar dos horas con mi niño.

Ahora viene lo duro. Todo cambió de un momento a otro. Me había puesto el despertado a las 10 y media, pero lo apagué debido al cansancio y estuve hasta las 12, cuando me desperté. En esa hora y media, soñé, y mucho.

Soñé que estaba en una casa antigua, con muebles pasados de moda y cuadros de personas mayores. Era un colegio enorme, muy grande, sobre una colina, compuesto de varios edificios. Allí, vivíamos y aprendíamos muchos niños y niñas, todos juntos. También estaba eGeo, y yo estaba con él. Éramos novios... pero a escondidas. Nadie debía saberlo, ya que estaba terminantemente prohibido. Además, y una de las cosas que más me dolió, fue que eGeo estaba ciego. No podía abrir los ojos, siempre había de tenerlos cerrados. Intentaba abrirlos, y la luz le quemaba, el dolor era insoportable, y aun así, lo hacía para poder ver mi cara, y yo sus ojos desconocidos. En cierto momento, todo el mundo acabó descubriendo lo nuestro. La gente nos insultaba por los pasillos, nos tiraban cosas en el comedor, se reían de nosotros y nos menospreciaban, los profesores decían que era lo que nos merecíamos por ser así. Teníamos que escondernos, él estaba en otro recinto más alejado, y yo tenía que ir a verlo a escondidas. De repente, me encontré con un hombre negro y calvo, en una de mis escapadas, que decía que el colegio estaba en bancarrota. Lo cerraron, y comenzaron a llevarse a los niños, cada uno con sus padres. eGeo, mi niño, tuvo que irse con su madre, que le maltrataba. Entre gritos me separaron de él... pero nadie vino a recogerme a mí. Me quedé solo en el colegio, que comenzaba a caerse a pedazos. Había de vivir allí, ya que no tenía a nadie más, solo, recordando cuán desgraciado era al tener que esconder mi amor por eGeo, pero qué feliz era al estar con él, aunque fuese de noche y con temor a que nos vieran. En el sueño lloraba mucho, estaba muy muy triste.

Me desperté con esa sensación de soledad todavía en el corazón. Estaba preocupado por eGeo, quería que me viese, me era doloroso pensar que no podría hacerlo más. Lo primero que pensé al abrir los ojos fue que todo había sido un sueño, que podía darme la vuelta en la cama y ver los ojos de mi novio sanos mirándome cariñosamente. Me dí la vuelta... y solo ví la pared blanca. Entonces me derrumbé. Era tan intensos los sentimientos... los sentía de verdad. En el sueño, besaba sus labios, y tocaba sus ojos cerrados. Al despertarme, todavía sumido entre las nieblas de Morfeo, me había tranquilizado sabiendo que estaba ahí. Y después... caí en la realidad. Esos sentimientos se quedarían sólo en los sueños. No podía sentirlos de verdad.

He pasado una mañana horrible. No he parado de llorar. Cuando mis padres llegaron sobre la 1, intenté arreglarme un poco y que pasase desapercibido... pero ni eso conseguí. Mi labio empezó a temblar en su presencia, mientras me reprendían por haber llegado tan tarde la noche anterior, y hube de irme a mi cuarto. Estuve encerrado hasta las 3 y media, muerto de hambre. No dejé de llorar, cada vez con más fuerza. Mi cielo me llamó en una ocasión, y me animó... pero al colgar, volví a sentirme como siempre. El medicuchillo, Alicia y Martin fueron partícipes de mi estado, no podía negarlo, estaba mal, muy mal. En especial con estos últimos estuve hablando mucho, largo y tendido, sobre la situación. No ya en el plano personal, ni por el sueño, ni por San Valentín, ni por la distancia, ni por el novio, ni por la soledad, no por nada de eso. Estaba mal por mi historia, el curso que había seguido mi vida. Estaba mal porque mi pasado había sido terrible, el presente es sólo un poco mejor, y el futuro... esta mañana, el futuro acababa demasiado, demasiado pronto. Estaba furioso por todo lo que me había tenido que suceder. Estaba furioso con mi suerte, con mi destino, con el erial que era mi vida. Y esa furia incontrolada... una vez más, como tantas otras, se transformó en odio. El único culpable de estar solo, deprimido, sin besos, sin caricias, con marchas candentes de heridas todavía sin curar, de tener tan mala suerte, era yo. Yo, yo y sólo yo. Yo me lo había ganado. Yo tenía la culpa. Y por ello me odiaba. Por eso me detestaba todo lo que se podía detestar. Detestaba mi cuerpo, mi olor, mi cabello, mis manos, mi habitación, mi maldito teléfono móvil, mi ordenador y todo lo que hay tras él, detestaba mi pasado, mis viajes, lo que había deseado, meditado y soñado, odiaba ser tan estúpido, tan iluso, como para creerme con derecho a ser feliz.

Pero ahí estuvieron Martin y Alicia, de opinión férrea, con sus palabras sabias, tranquilizadoras, siempre apropiadas. Siempre les estaré agradecidos... nada más que por el hecho de haberme aguantado. Lo único bueno del problema es que conozco que es un problema, que sé que estoy mal, y por qué lo estoy. Dentro de mi subjetividad, consigo ser objetivo, y darme cuenta de la realidad. Que estoy deprimido por diversos factores, pero que esa depresión podría desaparecer en cualquier momento si yo me lo propusiese. Esta mañana, podría haberlo mandado todo a la mierda y ponerme bien... pero no quería hacerlo, porque con eso solo conseguiría postergar el dolor. Que se acumulasen más y más lágrimas, y que la próxima recaída sea demasiado dura. Necesitaba llorar, lo necesito mucho. Aunque siga con ese aletargamiento todo el día, en el que a cada momento me puede surgir una gotita suicida, sé que pasará. Esta noche me acostaré y estaré mejor a la mañana siguiente. Todo ha sido una mala anécdota, un mal sueño. Todo es un mal sueño. Un mal sueño...

¡¡Un besazo a todos!!

¡¡Indiana Jones, Batwoman, la Chica Gato, Dracula y... Duffman!!


Antes de empezar a relatar el día de ayer, he de pediros disculpas. No he escrito apenas nada en esta semana, desde ese breve post del miércoles, no he tenido apenas tiempo. Bueno... miento. Sí que me he conectado varias veces, podría haber sacado tiempo para escribir... pero no estaba inspirado. Sabéis que forzado, no funciono. Otra de las causas es que no había nada interesante que contar... los días han sido sumamente aburridos. Tan sólo he tenido dos exámenes en toda la semana, pero ellos han consumido todas las horas que en otro momento habría aprovechado para escribir. Física el lunes, no me salió muy bien, aunque por lo visto saqué un 8'25... no está mal. El viernes, osea, ayer, tuve filosofía, Descartes y Hume, con ellos estuve sumido todo el tiempo. El examen no fue el mejor de todos, pero bueh, debería haber escrito mucho más... tan sólo ocupé 3 páginas, frente a las 5 o incluso 9 de los demás. Espero que el profesor sea benevolente. Con nosotros ya lo es de por sí, pues nos puso un exámen bastante fácil respecto a las otras clases, y además dice que somos le mejor grupo que ha tenido nunca. ¡Y es razón, en nuestro instituto sobresalimos por todo! Pero dejaré de vanagloriarme, y comenzaré a contaros el divertido día de ayer.

Desde hace algunas semanas me habían dicho que la inglesita, amiga de Sarita, Sally y ese grupo que conocí en La Viñuela, iba a celebrar una fiesta de disfraces, con el tema de los superhéroes. Días antes no tenía ganas de ir, sinceramente, no me encontraba con ánimos... pero acabé pensándomelo mejor, recordé que irían ellas dos y Alicia, así que me decidí por ir. Ahora no me arrepiento. Estos días anteriores han sido algo malos, no tenía ganas de nada, pero ya estoy perfectamente. ¡Necesitaba airearme!. El disfraz que me puse, elegido por las chicas, era el de Indiana Jones... y la verdad es que no lo tuve nada difícil. Le cogí a mi padre sus botas, sus pantalones antiguos, su cinturón de tela, su camisa de algodón y su sombrero negro de ala, y ya estaba listo. ¡Jaja, parece que mi padre va siempre vestido de Indiana Jones! Pero es que es verdad... le gusta mucho ese estilo, y le queda muy bien. Sólo faltaba el látigo, que compré en el Centro Comercial por 4 euros. Ya sí, estaba listo. ¡Incluso tenía grabada la banda sonora de las películas en mi móvil!

A las 7 Alicia vino a mi casa, ya caracterizada perfectamente de Drácula, muy convincente. Le presenté a mi madre y viceversa, y la llevé a mi cuarto. Al rato llegaron Sally y Sarita, y cuando nos hubimos vestido (Batwoman y una gatita muy graciosa, respectivamente) y preparado, salimos en dirección a la casa donde se hacía la fiesta. Era en una azotea muy muy grande, con un cuartillo, donde pasamos toda la noche. Había música buena, muchas cosas de comer, globos, confeti, y gente disfrazada, lo más importante. La cumpleañera iba de cierta superheroína americana, el novio iba de Luffy, el protagonista de One Piece, otro iba del Cuervo, había una Superwoman, otro de el hombre invisible, y otro más de Buckethead, un guitarrista muy curioso. Había algunos sin disfrazar, o con disfraces difusos. A mitad de la fiesta apareció el hermano de la cumpleañera con sus amigas, las tres supernenas. Él fue el más impactante. Tenía un disfraz curradísimo de Duffman, el personaje de Los Simpsons... la capa, los zapatos, las mallas azules y la camiseta azul pegadita, la gorra con el logotipo de Duff, unos graciosos slips rojos y un cinturón con sus correspondientes latas. Pero lo mejor era su cara. Sus ojos. Era un inglés muy guapo, ciertamente, todos nos quedábamos impactados ante su presencia.

La fiesta fue muy bien. Había, cómo no, mucho alcohol, ponchera, sangría con frutas, cerveza, y gran variedad de licores, aunque yo no probé nada de ello. Tan solo en una ocasión, cuando me ví forzado a ello en una prueba. El novio de la recién dieciochera había preparado un jueguito, en el que cada uno debía hacer una cosa según lo que le salía en el papelito escogido entre muchos. A mí me tocó en dos ocasiones. En la primera, tenía que hacer cinco flexiones con alguien encima. Menos mal que por suerte tuve que hacerlas bajo Sally, que era la persona más delgada, así que, ante mi temor de hacer el ridículo y espachurrarme contra el suelo, conseguí hacerlas sin mucho esfuerzo. La segunda me dio más miedo. Tenía que beberme dos chupitos sin las manos, tan sólo con la boca. Como no sabía cómo hacerlo, convencí a Alicia, y cada uno nos tomamos uno. Primero ella, que a duras penas lo consiguió. Después yo, arrodillado en el suelo, rodeado por todos, lo intenté... y a la primera lo conseguí. Algo se derramó... pero lo conseguí, y me sentí orgulloso de ello, aunque fuese una tontería. Bien es verdad que luego me quemó un poco la garganta, ya que ese chupito llevaba demasiadas cosas, pero no me afectó para nada.

En ese recito hacía mucho calor. La música, la casi veintena de persona, el movimiento, el sudor que empañaba los cristales, era un poco (bastante) agobiante a veces. Así que Alicia y yo nos salíamos a pasear por la enorme terraza, a ver las estrellas en el cielo poco nublado y a charlar. Estuvimos hablando mucho, de mí, pero sobre todo de ella. Tiene muchos problemas en casa, los peores que se pueden tener. Pero por su naturaleza intimista, ella se guarda todo lo que siente, se disfraza mejor que nadie con su perfecta careta, y resulta impenetrable para los demás. Aunque cuando se libera... te das cuenta de cuánto se guarda, de todo lo que sufre. Desgraciadamente, son temas que yo no puedo solucionar, son internos de la familia... aunque el apoyo sí, siempre lo tendrá por mi parte. Es una persona a la que es imposible no querer... ¡tan buena, y se preocupa tanto por los demás! Además, te lo pasas de perlas con su compañía.

Volvimos a entrar, ya estuvimos un poco bailando, haciendo el tonto. De vez en cuando me abrazaba a Sally, adoro abrazarla. A pesar de que esté demasiado delgada, me siento muy a gusto cuando estoy con ella, es muy reconfortante (parezco un vicioso, pero no, no lo soy). Estuvieron los demás jugando con mi látigo, tanto que casi se lo cargaron, aunque todavía le podría dar yo un uso. Lo malo es que otro uso aparte del erótico no se me ocurre, y para eso necesito la participación de otra persona... nah, lo tiraré, supongo. Como tirado estaba yo esa noche, muerto de sueño. Alrededor de las 2 de la mañana, ya con la música apagada y hablando flojito, para no despertar a los vecinos, nos fuimos yendo. La gente se quitó sus disfraces, menos Alicia y yo, que seguíamos dando el cante por la calle. Estaba realmente muerto de sueño, por lo que me fui a mi casa: prefería aprovechar mis últimos PS (wow, es que me estoy viciando a Pokemon ultimamente...) hablando con mi niño que dando una vuelta con ellos por el centro de la ciudad, que es lo que pretendían. Me dormí sobre las 3, charlando con mi niño, tan feliz como unas pascuas. Mi tesoro, te quiero, te adoro, y te llevo a los toros (como no para de decir una amiga mía, aunque no nos gusten los toros). El día había terminado muy bien, contento con mis amigos, y sobre todo, conmigo mismo. ¡Si hasta me veía bien vestido de mi padre, digo, de Indiana Jones!

Esa noche nunca la olvidaré.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Una de las Cerveza Duff que Duffman tan gentil (y bellamente) me regaló.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Imagina una calita, yo te sirvo una clara.

Poco que contar de hoy. Ya sabéis lo que pasó anoche. Ha ocurrido otras... y en esta ya me cansé. Cuando eGeo se pone de malas, se pone de veras... él cree que yo no necesito hablar por teléfono... pues no se imagina lo importante que es para mí. Me paso el día estudiando duro, con clases eternas, y mil cosas más. Pienso en él a cada instante. Me duele mucho tener que colgarle a los 15 minutos o la media hora, pero es por mi estado físico. Últimamente estoy muy muy cansado... y tengo comprobado que con el cansancio no rindo bien en el instituto. Necesito dormir... y sé que él necesita hablar... pero yo también, y he de joderme, negándome a mí mismo lo que quiero por mi bien. Es difícil... pero por frío que parezca, en este momento los estudios tienen más prioridad. En fin, no quiero hablar del tema. Simplemente anoche me cansé de intentar otra vez animarlo, y quería me dijese lo que necesito oír. Pero como cada vez que se pone así, no consigo nada, se muestra duro, impenetrable, como un telón de acero que me separa del amor que busco en cada llamada, sobre la cual impactan todas mis caricias. Yo también me siento solo, mis oídos tienen la necesidad de palabras bonitas, tanto como él. Él siempre las tiene cuando las pide, y sin pedirlas, están a la orden del día, en cada llamada. En fin, no quiero hablar de ello. Es un tema que, para qué negarlo, me da mucho que pensar. Y es algo personal, de pareja... así que me temo que en pocas ocasiones lo reflejaré aquí, en el blog.

Pese a todo... TE QUIERO.

Y ahora, un videíto. Espero que os guste, por favor, escuchadlo, o leed la letra. A mí me encanta. Simplemente, maravilloso.

Facto Delafé y Las Flores Azules - Enero en la playa




Y tu piel es blanca como esta mañana de
enero demasiado hermosa como para ir a trabajar.
Sin pestañear hablamos con el jefe un
cuento chino y, como niños, nos volvemos a
acostar. Se supone que debía ser
fácil ¿Tienes frío? Pero a
veces lo hago un poco difícil.
Perdón. Suerte que tú ríes y
no te enfadas porque eres más listo y menos
egoísta que yo ¿Todavía
tienes frío? Bueno, cierra los ojos un
minuto que te llevo a un lugar.

Imagina una calita, yo te sirvo una clara. Es
verano y luce el sol, es la costa catalana.
Estamos tranquilos, como anestesiados.
Después del gazpacho nos quedamos dormidos
mirando el Tour de Francia en la típica
etapa donde Lance gana imponiéndose al
sprint con un segundo de ventaja en el
último suspiro colgándose a sus
hombros el maillot amarillo. De nuevo al
chiringuito, un bañito, un helado de
pistacho y un partido al futbolín. Lanzamos
unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos
cenando sardinas y ensalada. Bebemos, dorados.
Hablamos, callados. La luna, la sal, tus labios
mojados. Me entra la sed y pido una copa y
España se queda en cuartos en la Eurocopa.

Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial.
Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto
que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire
no corre. Mosquitos volando y grillos cantando y
tú a mi lado muriendo de sueño.
Cansado, contento, me pides un cuento y yo te lo
cuento, más bien me lo invento. Te explico
que un niño cruzó el universo
montado en un burro con alas de plata buscando una
estrella llamada Renata que bailaba salsa con un
asteroide llamado Julián Rodríguez
de Malta. Malvado, engreído, traidor y
forajido. Conocido bandido en la vía
láctea por vender estrellas independientes
a multinacionales semiespaciales. Y te duermes…

Vivan las noches. El sol, la sal en tus labios...

Al principio, como siempre, dormimos abrazados y
cuando ya suspiras me retiro a mi espacio.
 Me gusta dormir solo a tu lado
 de la cama, de esta cama
 ahora repleta de mantas
 en esta mañana
fría, fría,
 fría, 
congelada....
...congelada.



Increíble. Esta canción puede conmigo. Algún día me abandonaré yo a tus brazos, mi vida... lo prometo.

¡¡Un besazo a todos!!