sábado, 11 de abril de 2009

Se acabó lo que se daba- Kusadasi, Bodrum y Rodas.



La segunda noche a bordo la pasamos ya navegando por el pequeño Mármara, con ese leve balanceo característico. A las 8 estábamos ya en pie, rápido pero opíparo desayuno, lavado de cara y con mochila a la espalda, listos para conocer Éfeso. No me defraudó, era más de lo que esperaba. Enorme, una multitud de ruinas milenarias entre las que podíamos vaguear y descubrir lugares nuevos, aunque, claro está, haciéndonos paso entre las hordas de japoneses con sus cámaras profesionales. ¿De verdad todas las personas que veo con cámaras réflex le dan un buen uso artístico, explotan todo su potencial creativo? Porque me parece en muchas ocasiones que soy el único entusiasta en esto...

En Éfeso, a unos kilómetros de Kusadasi, que era el puerto en el que parábamos, hacía calor, un calor que se repitió en Bodrum y Rodas. Bodrum, resultó ser una simple escala en el trayecto en un pueblo cualquiera, sin mucho que observar, un pueblo bonito, sin duda, pequeñito justo a la vera del mar, pero poco más, aunque antaño fuera la gran Halicarnaso, con su famoso Mausoleo ya desaparecido. Allí hicimos la mayoría de las compras: camisetas, figuritas, pins, azujelos, libritos, sobre todo cachimbas (o narguiles), de las que no compré, ya que no me gusta fumar (he probado a fumar en una cachimba, y no me disgustó, solo que tampoco le veo ningún interés). Encontré una tienda fabulosa, hecha a mi medida: camisetas de todo tipo sobre héroes de la ficción, o personajes tales como Bob Esponja, The Simpsons, o los de Nightmare before Christmas, al igual que muchas figuritas de los mismos. Allí me agencié dos camisetas, una para Lírika y otra para Sally, a ambas les encantó... y ahora me arrepiento de no haberme comprado yo otras tantas para mí, ya que estaban tiradísimas. Eso es lo bueno de allí, que todo es muy barato, absolutamente todo... lo malo, que en la mayoría de las ocasiones, lo que compras es falso, por ello es barato, a excepción de las compras que yo hice.  

Otro día más en barco, después de la mañana en Bodrum fue la primera y única vez que disfruté de las piscinas del barco. No me llegué a bañar, porque yo para eso tengo que tener mucho calor, aunque sí tomé el sol como Dios manda. En el barco había gente de todo tipo, desde ricos, hasta personas de más baja condición, como éramos nosotros. Había gente guapa y simpática, muchos gays como los de la universidad de Murcia, y también palurdos de otro instituto que nos acompañaba, de los de la Málaga profunda, como los denominaba Paco. De todos ellos, tan solo se salvan dos, uno que era descaradamente gay, que no paraba de echar el ojo por ver si pillaba cacho con alguien, que poco consiguió (yo también le tenía echado el ojo a él, aunque nada más que por curiosidad), y otro al que si que no le pude quitar la vista de encima, y no precisamente por que pareciera gay, sino más por su parecido físico. Era el mismo, clavadito a él. ¡Era el doble de eGeo, de mi novio!. Hasta dos personas más pudieron corroborar que la misma persona que se nos ponía delante era clavadito a la foto que me había pasado mi novio una semana atrás, con el pelo corto de hace dos años. Ni su nombre pude adivinar, se mostraba muy esquivo. Pero tenía algo, algo en su mirar, en su forma de moverse, en su alta y delgada figura, que me recordaba mucho a él. Por ello se me iba la mente volando, mil suspiros escapaban de mi pecho y un corazón se estremecía cada vez que pasaba cerca, pues era la vez que más cerca me había sentido de mi novio en muchos meses, por ver a alguien parecido y por navegar sobre un mar que lleva su nombre. Lo perdí de vista y ni por el tuenti lo encuentro. En fin, quizás solo fue un fantasma que vino a recordarme con más exactitud aquello de lo que pensaba tanto.

Al día siguiente desembarcamos en la también calurosa Rodas, capital de la isla del mismo nombre, tan conocida por el Coloso, sexta de las Siete Maravillas que presidió el puerto en la antigüedad. Habíamos dejado ya Turquía, y con ello Asia, y habíamos pasado a mi Europa querida, a la Grecia desconcoda, en un cambio que al principio pasó desapercibido, pero que enseguida se hizo patente... más que nada, por el lenguaje. El centro era encantador, todo un pueblo medieval, de casas de piedras que atestiguaban toda la historia que por sus calles había rodado. También de compras, visita a algún museo, y vuelta al barco. Había que llegar a Heraklion, que se encontraba bastante lejos y por ello necesitaba un largo trayecto. 

Por ahora, el viaje iba perfecto, aunque poco a poco se iba acercando, lamentablemente, su fin. Una pena, una verdadera pena. 

¡¡Un besazo a todos!!


PD: Tenía pensado volver el domingo por la tarde, pero ya que ha muerto el tío Juan, alguien cantaor a quien apenas conocí, he tenido que volverme el viernes a Fuengirola, aunque hoy Sábado ya esté en casa de Martin pasándolo bien en mis verdaderas vacaciones. ¡El lunes, más y mejor!

PD2: Foto de Bodrum... poseía un Mausoleo, también una de las Siete Maravillas del Mundo, pero al ser destruída utilizaron sus restos para crear este castillito tan mono que había.

miércoles, 8 de abril de 2009

Se acabó lo que se daba - El viaje y Estambul.



Pues eso chicos, ya acabó mi dicha. Ahora, de nuevo, la rutina, los estudios, los padres, las comidas repetitivas, la pesadez, el aburrimiento. Adiós al barco, al viento salado en la proa, a la convivencia perpetua con mis amigos, a los descubrimientos de nuevos sitios, a la música por la noche, al pianista y al contrabajista con sus instrumentos, a nuestra querida asistenta de habitación, a los divertidos camareros, adiós a la paz conmigo mismo con y con el mundo. Adiós al entrañable balanceo del barco. Es una de las cosas que más echaré de menos. Me encantó.

Sin duda, todo ha sido una experiencia inolvidable, que me ha marcado. No lo imaginaba así, sin duda. Desde que salí desde el Parque Acuático de Fuengirola a las 12 de la noche del domingo día número 29 de marzo, hasta la llegada este martes a las 6 de la mañana, no he parado de maravillarme. El viaje de ida fue, como todos, pesado, muy pesado. 7 horas de autobús, varias horas esperando en el aeropuerto de Madrid, después otras 4 horas de leve vuelo hasta Estambul, más horas allí aguantando la espera... y finalmente, divisar el crucero, hacernos una foto de bienvenida con nuestras espléndidas caras demacradas por el cansancio, y subir a bordo.

El barco... lo mejor. Impresionante. Sin palabras me deja. Será porque yo nunca he visto nada igual, sumido en mi ignorancia, pero me pareció mejor que el Titanic y cualquier barco que se pusiera delante. 10 plantas, con un teatro, varios restaurantes, un buffet, bares, tiendas, un pedazo de casino, biblioteca, sala de videojuegos, sala de juegos de mesa, gimnasio, exposición de cuadros, estudio fotográfico, y mil y un cosas más. Todo de lujo, muy luminoso, buena decoración, y la tripulación de lo mejor: la mayoría surafricanos, pero encantadores, divertidos y muy amables, con un colegueo que daba gusto.  Las habitaciones no eran muy grandes, de ínfima clase, pero suficientes: se componían de dos camas separadas y sobre cada una de ellas una litera plegable, una pequeño baño con diminuta ducha, unos espejos, cajones y unos armarios. Las camas, no las utilizamos para nada, tan solo la parejita que nos acompañaba, y no precisamente para dormir. En el camarote hubo un buen rollo increíble, nos organizábamos bien, a pesar del estrecho espacio del que disponíamos, al contrario que los demás. Por ejemplo, el contiguo (todos los de mi instituto estábamos distribuidos en habitaciones muy cercanas), en el que convivían Marcos, Lea, Azul y otra chica más, era un caos constante. Peleas, desorganización, suciedad, ropa por todos sitios, quejas por quién tarda más o menos en arreglarse... un desastre. Menos en el nuestro, que todo fue como la seda.

Al fin, estábamos en el barco. Lo visitamos un poco tras ducharnos y cenar en el exquisito restaurante, y sobre las 12 ya estábamos en la discoteca. Hasta las 3 aguantamos, no podíamos más. Dormimos unas tres horitas o cuatro horitas, y ya de estábamos de pie preprarados para visitar Estambul, con su Mezquita Azul, su Gran Bazar y su maravillosa Hagia Sofía. Me encantó Estambul, fue una de las ciudades que más me gustó, si no la que más. A la tarde de nuevo en el barco, a disfrutar. Verlo zarpar fue lo mejor, ese leve vaivén de las olas que nos hacía balancear el cuerpo, al principio me mareó, pero luego me hizo sentir bien.

No me lo creía. Estaba de crucero, surcando el mar del Mármara entre dos continentes, con amigos, no los mejores, pero amigos, al fin y al cabo, y con mi cámara, mis ganas de conocer cosas nuevas, y mis fuerzas que se reponían cada vez más para alcanzar aquello que tanto deseaba: realizar ese mismo viaje con mi niño.


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Y ahora, desagradable escisión durante unos días. Me voy a Torre del Mar dentro de una hora, y no volveré hasta terminar la semana. Puede que, si hay suerte, el viernes me vaya a casa de Martin de nuevo, a aquella casita donde pasamos aquellos días tan estupendos. Hay problemillas en casa, mis padres no están conformes, porque hoy mi hermana se va con su novio a Cádiz y yo me voy el viernes, apenas estaremos en familia pintando la casa, que es lo que tenían planeado hacer. Yo lo siento mucho, pero esto es así. Cada vez será más difícil reunir a la familia, cada uno con sus historias, sus ocupaciones y sus intereses. Es triste, pero así es la vida.


¡Ya estoy de vuelta, señoras y señores!

¡¡Un besazo a todos!!

viernes, 3 de abril de 2009

Medio año.


Pues sí. Hoy, hace justamente 182 días, 26 semanas, seis meses, medio año, una décima de lustro, 0'0005 milenios, hace 4368 horas estaba allí, en la pasarela al lado del río Ebro, sintiendo por primera vez unos labios en frente de los míos. Era feliz, estaba contento, porque por una vez no estaba solo. Alguien había delante de mí que solo tenía en cuenta mi presencia.

Ahora estoy a miles de kilómetros, en algún lugar perdido del mar, paradógicamente, del mar Egeo. Más lejos que nunca, pero tan cerca.  Recuerdo tus labios, tu altura, tu pelo, tus dedos largos, tan parecidos a los míos. Esta noche estaré en cubierta, olvidando dónde estoy, qué es lo que hago y lo que soy, y tan solo pensaré en tí. Buscaré tu silueta entre las estrellas. Millones de estrellas que llevan ahí desde el principio de los tiempos, y que ahora adoptarán una posición determinada para tí y para mí, para nosotros. Porque estoy deseándolo ya, todo el mundo está expectante, estos dos chicos han de encontrarse, de vivir juntos. Se lo merecen, se lo han ganado, ha de ser nuestra recompensa por todo lo que hemos pasado. Al menos yo, siento que es una deuda que la vida tiene conmigo. Ha de darme eso que necesito, si no, sería demasiado perra, intolerablemente mala con alguien que no le ha hecho nada.

Pero sí, lo vamos a conseguir. Tenemos apoyo, mucho apoyo, tanto vuestro, como de mi padre. Sobre mi madre aún no se sabe nada, no quiere hablar del tema. De su madre, bueh, tampoco podemos esperar nada. Pero lo que si nos tenemos es el uno al otro. Esas ganas de estar juntos pueden vencer a todo lo demás. Sabemos que esto es un suicidio, que lo estamos pasando mal, será que somos masoquistas. Algunos problemas surgen entre nosotros, pero todos causados por lo mismo: la distancia. Y el puto móvil, que creo que machacaré cuando esté con él. Sabemos, como he dicho, que esto nos está haciendo mal... pero es la esperanza por estar bien de verdad, felices, abrazados, lo que nos empuja a seguir. Por mi parte,  además se le suma el afán por ganarme lo que me merezco, y supongo que por la suya también. Estoy deseando por fin regodearme de todos los que no creyeron en mí, de los que me quisieron hacer daño, y de los que lo consiguieron. Quiero también demostrar que todo es posible, todo, si se tiene amor, paciencia, y buena voluntad. Quiero ser un ejemplo a seguir, alguien en quien inspirarse, alguien que motive a los demás. Quiero ser aquello que yo siempre admiré.

Y, sobre todo, quiero estar con mi niño. Quiero pasear con él por las calles de Granada, por el Albaicín, invitarle a unos churros por la mañana, a unas tapas y una cervecita (si bebemos) antes de comer, robarle besitos en el cuello abrigado, acurrucarme entre él y un café cuando haga frío, pisar las hojas secas en otoño, pasear por el campo de mi abuelo en primavera y traérmelo a Fuengirola en verano. Aquí subiremos al castillo por las noches, visitaremos el gran zoológico, le haré fotos haciendo el payaso y él me las hará a mí, nos pondremos serios e iremos al teatro, también tomaremos el sol en la playa, y nuestros cucuruchos de la Heladería 900 chorrearán sabores nuevos que probaré en sus labios. Le mostraré la noche fuengiroleña, los locales por los que salgo, le enseñaré a tomarse un chupito de gelatina, y le presentaré a toda mi gente. Y viajaremos, viajaremos a todos lados. Me enseñará italiano en Roma, yo le mostraré Oberammergau y Freising, los pueblos alemanes donde estuve, mejoraremos nuestro inglés en Londres y nos besaremos en lo alto de la Torre Eiffel. Haré con él el mismo crucero, podré mirar con él por la borda como ahora. Estoy deseando hacerlo. Quiero que sea parte de mi vida. Así ella cobrará sentido.

Y si quieres, puedes.

Pero hay que seguir esperando. Eso sólo son elucubraciones, planteamientos, pero no sueños. Son posibilidades. Pueden ser, o no. Y por lo pronto, estoy feliz porque estamos más cerca de conseguirlo que de no conseguirlo, hay más probabilidad de acierto que de error. Ha pasado medio año muy duro, pero haré todo lo posible para vernos en menos de 4 meses, entonces todo ese sufrimiento habrá merecido la pena. Estoy impaciente. Sé que debería aprovechar el tiempo aquí, pero es que la única motivación que me sostiene es nuestro encuentro. Que se hará, prometo que se hará. Os lo merecéis, la Historia se lo merece. Nos lo merecemos.


¡Un besazo a todos, otro más grande aún para el niño de mis ojos!




Te quiero ^^

domingo, 29 de marzo de 2009

¡Hasta luego, Lucas!


Nenes, nenas, más que nenes, alguna que otra nena especial, todos sois importantes. Y de vosotros me despido ahora, momentámente, por supuesto. ¡No podréis libraros de mí, no!

Planificación del viaje:
A las 11 y media cojo el autobús, y directo a Madrid. Vuelo a Estambul, donde llegaremos el lunes por la tarde. Pequeña visita, quizás, y pernocta en el barco. Mañana en Estambul, visita de Santa Sofía y el Gran Mercado, salida por la tarde. Viajando de noche, llegamos a Kusadasi, mañana y comida allí, al atardecer embarcar y partir hacia el nuevo destino. Así con Bodrum, Rodas y Heraklion, terminando en Atenas. Dos días allí, y al segundo, volvemos a mis tierras nacionales. Vuelta en autobús desde Madrid y llegada muerto de cansancio a mi hogar, dulce hogar. Y dormir, dormir, dormir... recordar... y soñar.

Lo voy a pasar bien, lo prometo. Lo intentaré, de veras. Es una oportunidad única. He de por una vez olvidarme de todo, y pensar solo en mí mismo, en mi disfrute, y no en la ausencia que me acongoja. Haré fotos, bailaré, me lo pasaré bien, me olvidaré de todo. Hay problemas, pero como si no los haya. Ya aprendió hace tiempo que simulando que estás bien, actuando como si lo fueras, acabas creyéndotelo y eres feliz de verdad, aunque a la larga sea malo. Pero esta ocasión ya es excepcional, y habré de recurrir a ello.

¡Qué bien, qué bien, hoy comemos con... digo, que me voy de crucero! Sin duda, os echaré de menos. No tengo preparado ningún post (bueh, uno sí), así que hasta la vuelta el 8 no sabréis nada de mí. Tranquilos, si pasa algo, ya os enteraréis en las noticias :P (nahh, no voy a ser cafre, me callo...)

¡Os quiero!

((¡Te quiero!))

¡¡Tomaré el sol y me hincharé a comer en el bufete a vuestra salud!!


¡¡¡Un besazo a todos!!!

sábado, 28 de marzo de 2009

¡¡TERMINÉ!!


¡Sí, sí, sí,
vacaciones para mí!

Hoy ha sido un dia largo, muyyy muy largo. Pero resumamos antes la semana, aunque poco hay que decir. Estudiar, estudiar, estudiar, estudiar. Ah, y el miércoles me fui a la universidad con el instituto, para enterarnos de todo. Quería haber quedado con el medicuchillo, que andaría por allí, pero no pudo ser, desgraciadamente, por culpa de la mala organización de mi instituto y de la poca libertad que nos dejaron. Por la tarde, estudiar literatura a full, para luego hacer una caca de examen, ya que no encontraba la inspiración por ningún lado.

Ayer, tras hacer el desastroso examen, me fui de clase en el recreo, para ponerme como loco con Filosofía. Hasta las 10 de la noche estuve, entonces descansé, cené, hablé con mi niño y me dormí. Hoy me he levantado a las 8 y a las 9 ya estaba en la biblioteca, hasta las 1 y media. En esas casi 5 horas me agobiaba, desesperaba, repasando y repasando siempre lo mismo, términos sin sentido sobre el contratista de Rousseau, el juicioso Hume, el responsable Kant y el déspota maligno de Hobbes.  Estaba atacaíto de los nervios, era la primera vez que me estudiaba un examen horas antes de hacerlo, y encima un examen de semejantes magnitudes. ¡A quién se le ocurre! Pero es que no había tenido elección... el resumen lo tenía preparado desde hace una semana, solo que no me había podido poner en serio a estudiar. Más me vale aprender a organizar el tiempo...

Con cierta sensación que me trituraba el estómago, llegó el momento crucial de demostrar lo que había aprendido. Estaba deseando ya hacerlo y terminarlo, quitármelo de enmedio y poder respirar libre. Lo hice, al fin. Gasté el bolígrafo, ese bolígrafo de la imagen, el mismo que me había acompañado en la mayoría de los exámenes de este trimestre. Tenía pensado quemarlo, romperlo o pisotearlo, pero ahora me da pena. Sigue aquí, sobre ese folio blanco, mirándome con cara de pena (con toda la cara de pena que pueda poner un trozo de plástico, claro), haciéndome recordar tantas horas juntos, garabateando palabras que difícilmente el profesor desencriptaría, devolviéndome en forma de puntuación decimal toda su tinta que había sacrificado. Me da pena. Creo que me lo guardaré.

Como decía, al fin salí del examen. No me salió bien, la verdad, me faltaron muchas cosas, se notaban lagunas inmensas, pero qué más da, lo importante es que ya lo había hecho. Lo importante es que no había más que estudiar. Lo importante es que se había acabado la pesadilla de los exámenes. Lo importante es que ya estaba libre para perder el tiempo a mi manera. ¡Lo importante es que en dos días me voy de crucero!

Por una parte, sí, quiero, porque voy a visitar sitios nuevos, conocer lugares y costumbres... pero por otra, no me agrada la idea de ir con los de mi clase, no. Por mucho que intente mirarles el lado bueno, no, son solo compañeros de clase. No son amigos de verdad, no me siento bien con ellos, como me siento con Lírika, Martin, Luca o cualquier otro. No estoy cómodo, no soy yo. Y si no soy yo, empiezo a actuar, y acabo pasándolo mal. Guardándomelo todo, acumulándolo, y sin soltar prenda. Encima, más separado de mi novio que nunca, sin poder verlo, ni oírlo, ni saber cómo está. Espero que él también lo pase lo mejor que pueda.

Esta tarde, como he dicho, ya he sido libre. A las 5 salí para comprarle un regalo a nuestra antigua profesora de física, con la que nos encontramos (yo un algunos de mi clase) a las 6 para tomar un café. Nos llevamos muy bien con ella, y como se había fracturado los tobillos en una caída, no la hemos tenido este año, así que contactamos con ella y concertamos la cita. La velada fue perfecta, muy amena, hasta las 8. Entonces volví a casa a cambiarme, pasé a ver a Lírika y el grupo, y me dirigí a un local a jugar al billar con Paco y otro chico de mi clase. Después, al anochecer, el chico se fue y me fui con Paco al grupo, a presentárselo oficialmente, a todos y cada uno de ellos. Congenió bien, la verdad, se le veía cómodo. Nos dividimos, nosotros para comer y él a su casa, y entonces hizo algo que me sorprendió. ¡Intentó darme dos besos!. Cosa que nunca había hecho antes, así de repente, sin decir nada. Yo también hice entonces el amago, no llegamos ni a rozarnos... porque no sabía si lo hacía de verdad, o era el palipé, como imitando a los dos besos que le había dado a Lírika. Sí es verdad que con él ya pasaba de cortarme, y cuando venía Rober le daba un abrazo delante sin problemas. Antes de llegar, le dije que no se asustasen, que eran muy... pícaros, y dijo que eso no le molestaba, que le gustaban esas ambiguedades, pues él era así.

Da mucho que pensar... aunque supongo que sé cómo acabará esto. Sabrá que soy gay, que tengo un novio lejos y todo el follón, y quizas yo sepa más cosas de él que antes no habría imaginado.


Y ahora... toca dormir, que es bien tarde, y quiero hablar con mi niño.


¡¡Un besazo a todos!!

martes, 24 de marzo de 2009

"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo"


Vale, sí... lo confesaré. Me hace algo de ilu irme de viaje. Porque me gusta viajar, porque jamás me he montado en barco, porque echo de menos ir en avión, me encanta estar horas y horas en el autobús, no me importa lo más mínimo. Así tengo tiempo para pensar, para sentirme más independiente y prepararme psicológicamente. Ya que sé que ese va a ser lo más difícil: una semana entera sin poder hablar con mi novio, ni verlo siquiera, no sé cómo lo llevaré. Además, rodeado de parejas, y más solo que la una. A ver si conozco a algún chico guapo.... nah, nah, que a mi los idiomas me gustan, pero de griego ni idea, ni falta que hace. Yo soy casto y puro, o si no me compraré un cinturón de castidad de esos tan rígidos, aunque no me harán falta. La verdad es que yo no soy fiel a mi novio... soy fiel a mí mismo, que he visto que no tengo necesidad de engañarlo con nadie. ¡Total, como si se me presentasen ocasiones, vaya, que ni una!
Hoy he hecho el examen de Lengua y de Matemáticas. El primero, que era sobre Pascual Duarte, me ha salido medianamente bien, ya que no estaba demasiado inspirado como para explayarme a gusto. Recomiendo fervorosamente el libro, a mí me ha encantado, tengo pensado leer (algún día de éstos, quizás cuando me jubile, ya que ahora no tengo tiempo para coger un libro, prefiero hablar por teléfono) alguno más de Cela, pues he descubierto a un gran escritor. Os dejo un fragmento que me encantó:


"La idea de la muerte llega siempre con paso de lobo, con andares de culebra, como todas las peores imaginaciones. Nunca de repente llegan las ideas que nos trastornan lo repentino ahoga unos momentos, pero nos deja, al marchar, largos años de vida por delante. Los pensamientos que nos enloquecen con la peor de las locuras, la de la tristeza, siempre llegan poco a poco y como sin sentir, como sin sentir invade la niebla los campos, o la tisis los pechos. Avanza, fatal, incansable, pero lenta, despaciosa, regular como el pulso. Hoy no la notamos; a lo mejor mañana tampoco, ni pasado mañana, ni en un mes entero. Pero pasa ese mes y empezamos a sentir amarga la comida, como doloroso el recordar; ya estamos picados. Al correr de los días y las noches nos vamos volviendo huraños, solitarios; en nuestra cabeza se cuecen las ideas, las ideas que han de ocasionar el que nos corten la cabeza donde se cocieron, quién sabe si para que no siga trabajando tan atrozmente. Pasamos a lo mejor hasta semanas enteras sin variar; los que nos rodean se acostumbraron ya a nuestra adustez y ya ni extrañan siquiera nuestro extraño ser. Pero un día el mal crece, como los árboles, y engorda, y ya no saludamos a la gente; y vuelven a sentirnos como raros y como enamorados. Vamos enflaqueciendo, enflaqueciendo, y nuestra barba hirsuta es cada vez más lacia. Empezamos a sentir el odio que nos mata; ya no aguantamos el mirar; nos duele la conciencia, pero, ¡no importa!, ¡más vale que duela!Nos escuecen los ojos, que se llenan de un agua venenosa cuando mirarnos fuerte. El enemigo nota nuestro anhelo, pero está confiado; el instinto no miente. La desgracia es alegre, acogedora, y el más tierno sentir gozamos en hacerlo arrastrar sobre la plaza inmensa de vidrios que va siendo ya nuestra alma. Cuando huimos como las corzas, cuando el oído sobresalta nuestros sueños, estamos ya minados por el mal; ya no hay solución, ya no hay arreglo posible. Empezamos a caer, vertiginosamente ya, para no volvernos a levantar en vida. Quizás para levantarnos un poco a última hora, antes de caer de cabeza hasta el infierno... Mala cosa."

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También a última hora hemos tenido el temido examen de Matemáticas que, quizás por la visita de Lírika en el recreo, me ha salido muy bien, estaba totalmente inspirado. Aunque, claro está, habrá que esperar a que nos dé el resultado. Después de salir del examen, sobre las 3 y media, me fui a casa de la antes citada, para despedirme del novio de Luca, ya que se vuelve a su Barcelona. Hemos pasado unos buenos momentos juntos, jugando y peleándonos en la cama de Lírika, ha sido muy divertido. Me he sentido muy bien entre ellos, lo necesitaba. Por eso le digo a eGeo que si quiere quede con Paul (por supuesto, con tres cinturones de castidad cada uno), que lo haga, pues le vendrá bien. Es nuestra falta, el cariño. Por ello a veces estamos irritantes, porque no soportamos más, nos sentimos solos. Ya sé que Paul no le acariciará ni le abrazará como yo, como tampoco nadie aquí puede hacer lo que hacía él, pero sin duda es de agradecer, pues no te ves solo y consigues recordar con más detalle cómo te hacía sentir el otro.

En fin, espero que os haya gustado el texto, es del final del libro, aunque lo he cortado para no desvelarle el final al que lo quiera leer :P . Ahora toca atacar a la literatura una vez más (vanguardismos, novecentistas, Juan Ramón Jiménez, generación del 27, etc, más las subordinadas y unas cuantas cosas más que son muy muy feas), y por último filosofía. Entonces sí, estaré libre, y escribiré a mis anchas... hasta que me vaya de crucero. ¡Si es que no paro!

¡¡Un beso enorme a todos!!


PD: el título, como no, es del libro, las primeras palabras de la biografía de Pascual Duarte.

sábado, 21 de marzo de 2009

Encontrando mi lugar.



(Es la segunda vez que escribo este post... ¡con lo bien que me había quedado el primero, y por cosas de la vida se me borra!)

Anoche fue uno de las mejores que he tenido. No hicimos nada especial, simplemente salir a la calle un rato con mis amigos. El hecho de que fuese tan especial es ese, que estaba con personas a las que podía considerar amigas. Anoche me acordé que no estoy solo, al fin. He encontrado mi lugar, que es junto a ellos.

¡Quién lo iba a decir! Todo empezó la noche del 15 de Agosto, en la playa, cuando me encontré con el rubito gay cuyo nombre desconocía, que conocí a través de Sally y Sarita. Con él, y entre el rugido de las olas del mar, otra chica se acercó para afirmarme que era muy parecido a un amigo suyo, y para asestarme una fulminante pregunta que cambiaría el transcurso de mi historia, un "¿Eres gay?" de inocente mirada. En ese momento, todo empezó. Llegué a conocer con mucha más profundidad a esa chica, que no es ni más ni menos que Lara, Alicia... LÍRIKA (es su nombre verdadero, ella misma se ha querido delatar al comentar con su nombre), una persona maravillosa. Más tarde pude poner nombre al rubito, que pasó a ser Rober; también conocí a mi doble en Fuengirola, Chris, y a su novio, Martin, ambos encantadores. Conocí también a Luca, el chico treinteañero, al novio de Rober, y a algunas que otras personas más a las que no he puesto nombre pero que en mi mente se han hecho un lugar.

Todos son geniales. Cada uno de ellos es una joya de incalculable valor. Me di cuenta de cuánta suerte tengo al haberlos conocido. Son un grupo perfecto, muy compenetrado, "todos para uno, y uno para todos". Son una piña, una sola entidad, siempre piensan en los demás, pero no por ello han de atosigarse mutuamente: cada uno tiene su vida particular, solo que la une con los demás durante los fines de semana. Y, sorprendentemente, yo soy soy parte de ellos. Soy del grupo, uno más. Y como tal, me tratan bien. De eso es de lo que más me maravillo. De cómo se comportan conmigo. Por primera vez en mi vida, sé que hay un abrazo guardado para darme calor si lo necesito. Sé que me prestan atención, me siento protegido entre ellos. Saben dar un poco de cariño a los demás, a pesar de tener a sus novios, cosa que en muchos casos, como con mis compañeros de clase, no hacen: por ejemplo, Kitty se olvida de mi existencia cuando está con su novio, al igual que Lea o Lola, comportamiento que me parece bien, pero que es mejor si las pareja no les eclipsan del todo.

Ayer estuvimos los anteriormente citados, menos Luca, en el parque. Más tarde llegó él, acompañado de otra persona: era su novio, un chico guapo y divertido de Barcelona. Causó mucha sorpresa porque en raras ocasiones había venido aquí, casualmente, la anterior fue el primer día en el que me reuní con ellos en el parque, alrededor de Septiembre, y aun así se acordaba de mí. Luca, cómo no, estaba radiante, al tener a su novio cerca después de meses y meses separados, a pesar de que estaría solo varios días. Esa circunstancia, en otro momento, me habría hecho sentirme mal, al estar rodeado de parejas, pero no, no ocurrió. No ocurrió porque de verdad me alegro por ellos, me encantó ver a Luca feliz al poder demostrar su cariño con su novio. Y, es más, esa felicidad era contagiosa, compartía el cariño con todo el mundo. Por ejemplo, conmigo, mientras cenábamos tacos sentados en un banco, me acariciaba el cuello con los dedos mientras yo me apretujaba contra Lírika, pues yo tenía frío y ella siempre está muy calentita. Ese simple hecho, el de una caricia, significó mucho para mí. Ya véis, una tontería, pero que me ayudó mucho. Me hizo ver que no estoy solo, pues también habría caricias para mí, caricias que eGeo me dió y me dará. Tan solo he de esperar, para estar igual de feliz que Luca. Ser paciente, y aprovechar el tiempo. 

Lírika, para mí como para muchos, es especial. Tan sólo basta tenderle una mirada para que perciba cómo me siento. Entonces me abraza y me llama "estúpido", cosa que, paradójicamente, me reconforta. Porque sí, porque soy un estúpido que se amarga por estupideces. No sirve de nada lamentarse por no tener al novio aquí. En cambio, sí que sirve de mucho disfrutar todo el tiempo que pueda con mis verdaderos amigos, tiempo que de otra forma perdería amargándome. Se me olvidó que hay más cosas aparte de eGeo en el mundo, y anoche lo recordé. Por supuesto, no renunciaré a él, simplemente he de mantener mi mente en otras cosas, aprovechar lo que me da la vida ahora. Tengo amigos, así que le voy a sacar el máximo partido a ello. Durante muchos meses, serán muy importantes para mí, luego, en Septiembre, cuando esté con eGeo, pasarán, lógicamente, a un segundo plano; pero algo es seguro: nunca, nunca los olvidaré. 

Son especiales. Son únicos. Son diferentes. ¡Son como yo! Y por ello mismo, cuando estoy entre ellos estoy cómodo, puedo permitirme ser como verdaderamente soy, sin adivitos. Algo callado, vale, eso siempre, pero ya sin ese miedo a hacer el ridículo, ese "qué dirán o pensarán", esa actuación para aparentar mejor o distinto. Soy yo. Por eso son tan valiosos para mí. Porque, más que haberlos buscado, ellos me han encontrado a mí, se han interesado por este pobre chico que no pinta en ningún sitio, le han dado importancia, me han dado una oportunidad de ser yo. Algo así nunca lo había sentido antes. Qué afortunado soy, qué afortunado.

Esa caricia me demostró que todo llega. Los amigos que de pequeño había añorado, que necesitaba, aquí están, han aparecido sin comerlo ni beberlo. Ya llegará mi amor también. O, lo más seguro, iré directamente a buscarlo: ya vendrá el momento de actuar.

¡Un besazo a todos!


PD: En la foto, los protagonistas de Friends, una de las mejores series de la historia.