martes, 2 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 2: Sensaciones, y el planning.


Al fin, allí estábamos.

Sentados en la orilla de la piscina, tomando el sol, escuchando música de fondo y el jaleo propio de las conglomeraciones de gente. Vocablos del inglés, francés, alemán, portugués y español se fundían en un tranquilo y sedante ruido, acompañado del burbujeo de la cascada, el sonido de los pájaros en las palmeras y los chiquillos tostados salpicándose en las piscinas. La paz... al fin, mi paz en medio del caos. La paz mental, tranquilidad absoluta, armonía conmigo mismo y con el mundo, dejar que todo fluya a mi alrededor, sin que me importe nada. Dejo de ser yo, doy paso a un Gato mecánico. No hay pasado, ni presente, ni futuro, todo me da igual durante unos días. Los recuerdos se borraron, las expectativas desaparecieron, no tengo miedo a la opinión de los demás, allí cada uno es un ente autómatico, que decide según el momento, no piensa, actúa.

Ya, he vuelto en mi, perdonad por las tonterías de antes. Es cierto que no llego a ese nivel espiritual, místico o mental muy a menudo, pero en ocasiones allí lo siento. Cuando me subo a la terraza a leer, o cuando estoy sentado en la arena que véis arriba, con el ancho mar en frente, me siento libre. No me acuerdo de nadie, ni de quién soy, porque soy todo. Soy la gaviota que vuela e intenta cazar un pececillo en el mar. Soy ese pececillo indefenso, pero rápido y ágil, que escapa de las garras del ave, y vuelve con su banco de semejantes. Hablando de bancos, soy también ese banco, el de la entrada del camping, donde todos se sientan, mayores y niños, jóvenes y jóvenas, y se suceden conversaciones históricas diariamente. Soy el sol que quema los cuerpos de los chicos que juegan al fútbol, que hace que las chicharras griten al mundo su agonía ardiente intentando sofocar el calor. Soy la brisa que los alivia del sufrimiento, pero que levanta la punzante arena que se mete en los ojos desprotejidos. Soy todo... y no soy nada.

¿¿Pero qué diablos me pasa hoy, que sólo digo tonterías?? Venga, va, Gatito, que te vas a quedar sin lectores...

Todos los días hacía lo mismo: por la mañana me levantaba sobre las 10 y media o 11, y como siempre soy el último en todo, me tocaba limpiar los platos del desayuno. Pero eso si, como un clavo, a las 12 ya estaba en la piscina tomando el sol con Roberto, quien venía en ocasiones a buscarme desesperado. Allí pasábamos la mañana tumbados, leyendo en las hamacas... siempre las mismas, lo más lejano de la piscina, rodeado de palmeras... al lado de unos motores, pero un buen sitio donde siempre hacía sombra. O en los escalones tomando el sol, o en los puentes que cruzaban sobre las piscinas viendo el paisaje... o jugando en las piscinas mismas. Pero llegaba la hora de comer, sobre las 2 nos separábamos de él y nos dirigíamos a nuestra parcela, la doscientos y pico, bastante lejos de las piscinas (y es que el camping es muy muy muy grande...). Mi padre acaba de llegar de dar su paseo matinal por la playa, mi madre está poniendo agua a hervir, y comienza el bullicio en nuestro pequeño apartamento. Secando platos, cocinando, poniendo la mesa, cambiándonos, limpiando el lugar, poniendo música, haciendo el tonto... disfrutando de la vida familiar en vacaciones. Estaba bien, muy bien... me gustaban esos días. Sólo faltaba una cosa. ¿Acaso hace falta decirlo una vez más?? Pues si, faltaba un chico al que querer. Lo necesito urgentemente... interesados, aquí al ladito tienen mi msn... pero ojo, que sean de Málaga, ehh?? Que para buscarme a otro más lejano que eGeo estoy yo, vaya...

Pero el día no se acaba en el almuerzo, no. Después del alimento, mi padre se dormía en su sillón de tela, mi hermana y Miriam en sus colchonetas de la playa dispuestas en el suelo, mi madre leía... y yo me metía dentro de la caravana, a jugar al Castlevania en la PSP, escuchar música, leer, o simplemente pensar. Sobre las 5 salía desperezándome, en muchas ocasones porque Roberto venía a buscarnos, y nos largábamos a la piscina, hasta que el cuerpo aguantase. Otras, venía a recogerme para irnos a la terraza situada en segunda planta del restaurante, con vistas a la piscina y a lo lejos el infinito mar, leíamos, hablábamos o nos picábamos con partidas al Tekken acompañados de bebidas alcohólicas sin alcohol. Al anochecer, nos duchábamos, cenábamos, veíamos un poco la tele, y comenzaba la fiesta.

Nos cambiábamos rápidamente. Perdón. Rectifico. Yo me cambiaba rápidamente... las chicas tardaban su media hora en arreglarse de forma mínimamente aceptable. Sobre las 11 subíamos (porque estaba en lo alto) a la zona de entrada y recepción. A la derecha de las barras levadizas, una gran terraza-bar-cafetería bajo techado se abría ante un escenario, donde los animadores del camping actuaban según lo que tocaba ese día. Juegos con globos, musicales, más juegos de todo tipo, temáticos (del oeste, noche de Drag Queens, karaoke)... todo, claro está, contando con la participación del público. Ellos eran los protagonistas... los animadores los cogían de entre el público, o subían voluntarios, y ellos eran los partícipes de todos los juegos. Bastante buenos, muy divertidos, porque en esas noches de humor se juntaba de lo bueno, lo mejor. Y, a las 12 menos cuarto, cuando terminaban los juegos... acontecía lo que todo el mundo esperaba con ansia. Los bailes del camping. Coreografías divertidas montadas por los animadores sobre canciones graciosas y fácilmente bailables. Se dividían dos grupos... uno en el escenario, que se llenaba de decenas y decenas de personas voluntarias que quería verlo todo desde otra perspectiva sin miedo al ridículo (si, vale, yo también subí en muchas ocasiones...), y otro detrás de las mesas, a unos 50 metros, en la carretera de entrada, incluso más numeroso que el anterior. Todos bailaban las canciones, dos o tres, siempre las mismas, con precisión milimétrica y con una sincronización militar, de ésta manera se malgastaban las últimas fuerzas del largo día.

Eso, para los mayores. Para nosotros, la juventud, la noche no habia hecho más que empezar. Después de los bailes, sudorosos, nos tomábamos unas Coca-colas, jugábamos a las cartas o hablábamos intentando disuadir el calor. Luego, empezaba la marcha. Encima del restaurante, al lado de la terraza, han construido este año una discoteca, una discoteca pura y dura, de verdad. Sólo faltan las barras verticales, para hacer streaptease. Muchas luces en el techo, bolas de espejos, focos, haces de luz que recorrían la estancia, iluminado fugazmente a cómodos sillones, sofás y pufs que se distribuían en una esquina. Suelo negro, paredes negras y junto a ellas algunas sillas altas con sus mesas, y en la otra pared, la de la derecha, un pequeño bar... pequeño, pero caro. Una Coca-Cola de 200 mililitros, 2'50 euros. Ahora sé lo que es ir de fiesta a las discotecas. Pero algo falta... todo, hasta el guardia de seguridad, se movía al son. A un único son, el de la música. Música de todo tipo... todos remix y modificaciones, poco original. Lo mismo te mezclaban un "Sarandonga, noh vamoh a comé, sarandonga, un arró con bacaláo" que un "Yo lo que quiero es que todas me coman la... pi pi pí pipi pí pipi...", con un "Son de amoreee" de Andy y Lucas horterizado hasta el infinito (y mira que ellos son horteras, madre...), y otro poco de "aserejé, já, dejé, dejebe tu de jebe..." Esa ya os la sabéis, no lo neguéis... que en ciertas navidades la habéis bailado con toda la familia... Y dicen que tienen un mensaje maligno del más allá... del infierno... bueno, en ese caso, del más acá, porque realmente piensas que nada puede ser peor cuando escuchas reggaettón puro y duro pidiéndote, papi chulo, gasolina al volumen máximo. Esos momentos, Roberto y yo, como personas decentes que somos, los aprovechábamos para tomar el aire en la terraza. Hasta que el guardia nos echaba, o veíamos que la calidad musical había variado a mejor, que no siempre ocurría. Volvíamos adentro, a bailar y mover el esqueleto. Si, bailé. Como un pato, patético, pero bailé. Sobre ello, ya hablaré mañana.

La discoteca la cerraban a las 3... pero ciertamente, pocas, sólo unas 4 veces, nos quedamos hasta esta hora. Normalmente, bajábamos sobre las 2, o antes o después, porque mi hermana se sentía demasiado cansada. Miriam no... a Miriam no había quién la parase. Qué bien se mueve, la tía!! Se le notan las clases de baile, y provenir de un país con la mayor fábrica de filmes musicales del mundo, que es Bollywood (y me encantan esas películas, oye, qué pena que no sean muy accesibles!). Yo, mal, como siempre... pero tuve un consuelo. El de los tontos. Que Roberto baila peor aún que yo. Pero una cosa me fastidiaba... a mi me daba vergüenza, y a él no! Hasta que aprendía refrenarla... total, estaba pasando unos días en un sitio apartado de mi ciudad, donde nadie me conocía, y nadie se preocuparía de ir cuchicheando lo mal que se mueve este chico. Ah, una cosa que tengo que decir antes de irme. Que mi hermana y Miriam, las grandes bailarinas, dicen que yo me muevo muy bien. No sé si es verdad o no... como tampoco sé si es humildad y modestia que yo me empeñe en decir que lo hago mal... o si es la verdad pura y dura, que a mi no me la dan con queso. (Con salchichas quizás).


Un besazo a todos...

Continuará!

PD: Laurita... no querías leer desayunando?? Pues seguro que has tenido que repetir... porque escribir, he escrito tela!! Lo siento, jiji! Un beso guapa!

lunes, 1 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 1: La Partida Nocturna


Después de la extraña noche anterior, amanecimos en un día que sería muy ajetreado. Terminar de preparar las cosas (ya que las maletas estaban listas desde la tarde anterior), limpiar un poco las habitaciones y organizarlas, dejarle comida al gato, recoger a Miriam a su casa y darle las llaves de la nuestra a su madre. Ella, o su hijo Iñaki, se encargaría de ir a casa cada dos días, a ver cómo está todo, darle de comer al gato y jugar un rato con él.

Con el todoterreno cargado a tope, nos dirigimos a Antequera, a casa de mi abuelo. Antes de comer ya estábamos allí, y al poco tiempo llegaron mis primos con el hermano de mi madre. Viven a 30 km de nosotros, en Málaga capital... pero apenas los veo. Mi prima mediana, de un año menos que yo... con ella y mi hermana he pasado muy buenos momentos, hemos jugado a Embrujadas (yo era Leo, y el malo!), hemos hecho procesiones por el camino (le hacíamos un vestido a una barbie, la sentábamos en un trono que le hicimos de corcho, dos barras atravesadas... ellas las llevaba y yo iba delante marcando el paso con una vieja lata de pintura percutida por dos enormes destornilladores), también hemos jugado en la piscina, y hemos hecho nuestro periódico local, "Crónicas de Algaidas", el pueblo de mi abuela. Pero ese tiempo acabó... Ya sólo la veo cada vez que a su padre, mi tío, le da por traerla al campo justo cuando estamos nosotros. La última vez que estuve en su piso fue hace tres o cuatro años, cuando murió mi abuela, me parece... Y a mi tía, su mujer, si que hace años que no la veo. Ya ni en Navidades, con nuestra larga tradición familiar, estamos todos juntos... pero bueno, vuelvo al tema, que hay mucho que decir.

Comimos con ellos en la gran mesa del salón, y luego tocó la típica siesta de los mayores, y los menores viendo la tele sentado en los sillones del salón, jugando a las cartas, yo a la PSP, y mi primo pequeño con su DS. Así pasó parte de la tarde, hasta que mis primos se fueron, y empezamos a arreglar la caravana. El sol se ocultó en un hermoso atardecer y tras dejar lugar a la luna, que sufrió el bonito eclipse (arriba, para el que no lo vio, en su punto álgido), amaneció el nuevo día. Uno más ajetreado que el anterior, ultimando los últimos detalles en la caravana, preparando todo, enganchándola en el coche, y esperar impacientes a la venida de la noche, y con ella, la partida.

Sobre la 1 de la noche salimos. Nos metimos en el coche, con todo preparado: algunas chuches, bocadillos, mp4, consolas portátiles, móviles recargados... etc. El motor rugió, y dejamos atrás el campo de mi abuelo, Antequera, Málaga, Granada, Andalucía, Murcia, penetramos en Valencia, Alicante, Elche, La Marina, y el camping. Mis ojos miraban a través del cristal todas las sombras fugaces e indefinibles que pasaban a la velocidad del rayo, inundados de plata por Selene, la Luna, y mi mente se recreaba en cada uno de las nubes extrañas que aparecían por el firmamento oscuro. Montañas, valles, puentes, explanadas, edificios, bosques, naves industriales, ventas perdidas de la mano de Dios, todo corría ante mi despierta mirada. Una sucesión interminable de señales de tráfico y de direcciones, de pueblos desconocidos para mi, y cuyos extraños nombres acabarían perdidos en el olvido. Quién sabe si en El Forque está mi futura pareja, o si me enamoraré de algún durmiente de Huétor, o si en Jun reside mi alma gemela (todos pueblos de Granada por los que pasamos, de los que me acuerdo). Algún día recorreré toda la Axarquía y la zona de Granada, que dicen que es preciosa. Y si es acompañado por quien quiero, mucho mejor.

Pensaba ésto durante el viaje, y muchas cosas más. Pensé en el blog, en vosotros, en vuestras vidas y en la mía, y en nuestra forma de dar salida a los pensamientos que nos atormentan. Me inventé una historia de amor gay, que algún día escribiré, cuando tenga la experiencia suficiente para saber sobre lo que hablo. Imaginé cómo sería mi vida en un futuro... y deseé que fuese en compañía de otra persona, aunque también la imaginé solo, pero desde una perspectiva más positiva. Y pensé en eGeo, para qué me voy a mentir... pensé en Octubre, en Logroño, y en lo que allí podría pasar. Pensé en los dos, y me atreví temeroso a pensar en el futuro. Pero una nube tapó la luna, y fui incapaz de vislumbrar más.

A las 7 de la mañana arrivamos al camping. Bueno, ya he dicho cómo se llama en el título... La Marina, al igual que el pequeño pueblo que está a su lado. Estuvimos fuera, en el aparcamiento, esperando un rato, descansando nuestros huesos entumecidos, y observando el precioso amanecer que nos daba la bienvenida (en la foto). Durante 6 horas casi exactas estuvo mi padre al volante, haciendo sólo un parón en una gasolinera para repostar. 6 horas en los que no pegué ojo ni una sola vez, incapaz de dormir, aunque tampoco tenía ganas de hacerlo. Quería aprovechar la noche y la libertad de mis pensamientos, escuchando mi música.

Había un problema. A las 12 tenía que salir la caravana que ocupaba nuestra parcela... pero mientras tanto, nosotros no podríamos entrar... como mucho, a la piscina con permiso, pero habría que ir al aparcamiento, cambiarse y hacerlo todo desde allí. Por suerte, mientras desayunábamos, sobre las 9, en una de las cafeterías cuyas vistas dominaban la entrada, vimos salir a la caravana usurpadora. Qué dicha, salió mucho antes de lo previsto!!

Así que rápidamente, fuimos al coche, llevamos la caravana a la entrada, llevó mi madre la reserva a recepción... y las barras de metal se abrieron, permitiéndonos el paso al paraíso! Nos dieron nuestras pulseritas para poder entrar en las piscinas, y tras unas horitas rápidas montando las tiendas de campaña, la caravana con su avance, la cocina y los detallitos, salimos en dirección a la recompensa de un duro año de esfuerzo: la enorme piscina rodeada de palmeras tropicales.

Continuará...

domingo, 31 de agosto de 2008

Antes del camping: sorpresas y más sorpresas.


El día 15, la última vez que escribí antes de partir, estaba alarmado, ya que pensaba que me quedaría sin ordenador durante un tiempo, a parte de no llevármelo al camping. Pero, gracias a Dios (el de los gays, que tendré que averiguar quién es... Jesus Vázquez, mismo, o eGeo, cualquiera me vale para rezarle...), se le olvidó todo cuando volví, y a pesar de la nueva amenaza, ya está todo solucionado, como he escrito en el último post.


Esa noche quería salir con Sally, Sarita, las chica tímida y la parejita de siempre, osea, mi nuevo grupo. Sabía que al día siguiente había que madrugar, pero aun así, quise salir aunque con la condición de volver pronto. Habíamos decidido ir al Burbujas, un local de aquí que me encanta, una champagnería donde suena una música agradable a mis oídos. Y ya que me encanta el champán... y el novio de la inglesa quería beber... pues nos pedimos una ponchera, tres botellas de champán con licor sin alcohol de mora, creo recordar. Los seis, sentados en una alta mesa al lado de la pared, bebiendo de nuestras copas que continuamente se preocupaba de rellenar el chico. Y fuimos poniéndonos contentillos... nos hicimos fotos, y ocurrió un pequeño accidente. Yo estaba sentado al lado de Sally, y alguien propuso hacernos una foto dándonos un beso en la mejilla... y allí iba yo, a dárselo a ella, cuando vi que ella pensaba dármelo a mi. Osea, imaginad la situación... habríamos avanzado un poco más, y nuestros labios se habrían tocado. Nos separamos, y entonces los demás empezaron a reirse. El chico dijo que hacíamos buena pareja, que se notaba que había química, que nos besásemos ya... y nosotros nos pusimos rojos y lo negamos todo.

Salimos a tomar el aire... y entonces me di cuenta de que todos, incluso yo, andábamos algo tocados del ala. No estábamos borrachos... pero sí contentillos. Es la primera vez que estoy así... y la verdad es que no me di ni cuenta, yo seguí actuando normal, aunque me veía más libre. Claro, como los demás estaban también así, pues no me importaba mucho lo que dijesen, osea, que volvía a desprenderme de mi habitual vergüenza. En la salida, nos encontramos con mi hermana y su novio, y se engancharon con nosotros. Nos fuimos a la Plaza Amarilla, el lugar de botellona oficial, y de allí pasamos a la playa. Hacía una noche maravillosa... sentados todos en la arena, contemplando el mar. Jugamos durante un rato, nos tiramos arena, nos empujamos y saltamos encima de los otros... hice fotos, me hicieron fotos, nos hicimos fotos todos juntos... y en un momento, el chico cogió a Sally en brazos, y se la llevó al agua, amenazándola con tirarla. Y su novia, al ver que yo estaba cerca, me dijo que les empujase... y así fue, me acerqué corriendo, y plash!!! Los dos al agua. Empapados se quedaron, mientras que yo solo me mojé los bajos del pantalón. Fue divertido... parecían picados, pero estaban muy bien. Me dijeron que se las pagaría, y Sally corrió a salpicarme agua. De repente, mientras inculpaba yo a la novia del chico por mi manipulación, y ella inculpaba a Sarita, Sally salió corriendo hacia un chico que se acercaba, acompañado de otras chicas. El chico, no era ni más ni menos que el rubito.

Ahora no lo recuerdo bien, pero Sally le dijo que me pegase, pues le había mojado. Él, si no me lo estoy inventando, dijo que no, que yo parecía buena gente. Y antes de irse a hablar con Sally apartados, vi que le decía a una amiga "pregúntaselo", o algo así. Y me dejaron solos con las tres chicas. Dos de ellas, muy juntas, me dijeron que me parecía en exceso a un tal Guille, que yo era igual de guapo (para mi que estaban un poco más bebidas que yo, porque si no no me lo explico, verme guapo... en fin) y con el mismo pelo. De repente, y sintiéndome atropellado, me preguntaron de sopetón que si era gay, con una sonrisa dibujada en la cara. Les dije que eso no se lo iba a contestar ahí, pero con la cabeza levemente asentía. Entonces me pidieron perdón, pues habían sido demasiado directas, y temían que me hubiese molestado. Me alejé de ellas, justo después de conocer a la tercera chica: sorprendentemente, era una de la que me había estado hablando Marta durante su "confesión" (he hablado con ella, y dice que sigue confusa...") y que parece ser que le atraía. Al alejarme, me di cuenta asustado de que tenía detrás a Sarita, a Sally y al rubito, mirándome los tres fijamente. Me fui casi corriendo a donde estaba mi hermana con los otros, y empecé a hablar con el chico intentando parecer despreocupado.

Me cagué, la verdad. ¿Y si Sally escuchó algo? ¿Y Sarita? ¿Y el rubito quería saber de veras si yo era gay? ¿Para que? ¿Fueron quizás imaginaciones mías? ¿Me estoy volviendo loco? No, no, yo estoy seguro de lo que oí. Se interesó por saber si yo era gay. El por qué, no lo sé, ni me atrevo a imaginarlo, pues como siempre, no es lo que espero. No quiero adelantar acontecimientos, ni rayarme... lo que pase, pasará. Espero verlo pronto, sinceramente, porque le he cogido el gustillo, me interesa ese chico. No para que pase nada más... pero me gustaría conocerle. Según me dijeron Sally y Sarita en el concierto de OT, no es muy deseable, pues vive muy inestablemente y va saltando de flor en flor. Pero por conocerlo, no pierdo nada... no quiero basarme en prejuicios, todo ha de ser comprobado de primera mano.

Sobre la 1 y media me volví con Sally y con Sarita, hasta la moto de la primera, y luego tiré para mi casa. En el camino, Sarita quiso saber qué me había preguntado la chica... y yo intenté evadir la pregunta diciendo que ellas me llamaron la atención por parecerme a un tal Guille. Pero Sarita escuchó la pregunta, y más aún la respuesta. Dijo, así como quien no quiere la cosa, que si a ella le preguntasen si era lesbiana, no lo diría tan directamente. Quise que la tierra se me tragase.

Llegué a mi casa, y maldije todo lo que se puede maldecir. Mierda, mierda, mierda!!! "¿¿Qué coño has hecho, Gatito?? ¿¿Le has dicho a dos desconocidas por la cara que eres gay?? ¿¿Y encima puede que se hayan enterado Sally y Sarita, quienes menos querías que lo supiesen?? ¿¿Dónde quedó tu inteligencia, tu precaución, tu sensatez?? ¿¿Es que acaso se evaporaron junto a las burbujas del champagne??"" Fui un idiota. Quizás no es para tanto, pero en ese momento me sentí fatal. Pensé que había metido la pata hasta el fondo... y lo sigo pensando. Lo más seguro es que no pase nada... que lo ocurrido acabe abandonado entre las nieblas del olvido, hasta que ya apenas sea un recuerdo difuso, que podría confundir con un mal sueño.

Pero ya daba por hecho que Sally y Sarita sospecharían algo. En el viaje al Vialia en tren, me mostré como soy, y quizás estaba demasiado cómodo... se me notó en ocasiones que era gay, no exageradamente, pero con un poco de perspicacia se ve. Y no me importaba, porque estaba bien, no tenía ningún problema... en parte lo hice conscientemente. Así que, sincerándome y no siento ningun temor a que se lo tomen mal, ya que son muy muy gay-friendly. Ala, otras más en el saco, espero que no reviente de tantos que son ya...


Pues bien, eso fue lo que pasó. El rubito gay se interesó por saber si yo también lo era. Y se lo confesé a tres extrañas. Aún lo flipo... y me gustaría saber vuestra opinión al respecto. ¿Hice mal?¿Hice bien?¿Qué debí hacer? ¿¿Y qué creéis que querrá el rubito??

Ya, me despido... prometo mañana empezar a relatar todo lo ocurrido en los días siguientes en el camping...

Un besazo a todos!!!

PD: Foto que encontré de la costa de Fuengirola... esa es la zona de Los Boliches, por ahí pasa el pequeño carril de bicis... voy poco por allí, solo cuando salgo con la moto, o en bicicleta... pero es bonito, a que sí??

Pendiendo de un hilo

Las cosas están un poco crudas en casa últimamente, al menos respecto a mi. Me estoy jugando el pellejo, lo sé, y a partir de ahora voy a intentar arreglarlo.

Anoche mi padre me dijo que me acostase pronto... le dije que lo haría, pero al final, con unas cosas y otras, a la 1 y 20 apareció en mi cuarto mandándome acostar. Me dijo que mañana hablaríamos. Así que me acosté... pero me costó dormirme Dios y ayuda, ya que no me encontraba muy bien. Ni física, pues me dolía el ojo y la cabeza, ni anímicamente, porque por alguna extraña razón, anoche me derrumbé. Volví a llorar como antes... lo que acrecentó mucho más el dolor de ojo... hasta que me dormí rendido de cansancio.

El día de hoy amaneció, y sorprendentemente me desperté temprano. A las 10 ya estaba en el salón con la familia, desayunando. Es de las pocas veces que he desayunado con todos, qué mal me siento por no hacerlo más a menudo. En una de las veces en que me dirigía a la cocina, vi la factura del móvil aún sin abrir. Temeroso, rasgué el sobre, y vi asustado con los ojos como platos (bueno, solo el izquierdo, el derecho sigue algo demacrado) a cuánto ascendía la suma de los gastos. Adivinad cuánto.... aunque mejor os lo digo, más fácil. Unos 56 euros... más el IVA, 16%... más de 60 me iba a cobrar mi padre. Es mucho... más de lo que yo esperaba... pero claro. He mantenido largas conversaciones, y no tan largas, con eGeo, llamándolo desde mi móvil. Y hay que tener en cuenta que yo soy Orange, y él es Vodafone...

Pero no es sólo eso... yo pensaba que mi padre me diría algo, y en efecto, me llamó al balcón, donde estaba abriendo todas las cartas acumuladas durante las dos semanas. Allí me dijo que el total a pagar eran 78 euros... a lo que le pregunté que mis cálculos habían sido distintos. Ya me explicó que le había sumado la factura del teléfono fijo... y es que en dos ocasiones llamé a eGeo durante más de dos horas. Juntando eso con la factura del móvil, salían los 78 euros, claro.

Yo no puse ninguna pena, le dije que lo entendía, y que era lógico. Sabía que tocaba charla, pero ésta vez estaba dispuesto a hablar yo también, así que me puse en posición amable, accesible y amigable, preparado para el diálogo. Me respondió diciendo que no pasaba nada, que era comprensible que todo el mundo tuviese fallos así, pero que tuviese cuidado para la próxima, pues es una pena que la mitad del salario se me vaya en las llamadas telefónicas. Entonces salió el tema que yo esperaba. El ordenador, yo, mi tiempo, y la familia. Dice que paso demasiado tiempo aquí encerrado entre estas cuatro paredes, y que estoy muy poco con ellos. Que mi vida familiar se reduce a la comida, pues en la cena también desaparezco. Éso no es del todo cierto, aunque sí hay excepciones en las que ceno en mi cuarto, normalmente cuando toca tomar bocadillos, como sucedió anoche.

Pero lleva razón, y se la di. Paso mucho tiempo aquí... no demasiado, porque en una cosa exageró. Dijo que me tiraba las noches enteras conectado, y eso es totalmente falso. Me acuesto relativamente pronto, si comparamos con la media de los demás. Más de las 2 nunca he estado, y no muchas veces después de la 1 y media. Pero es que es lo que yo digo.... qué más les da? Estoy de vacaciones, puedo aprovechar el tiempo como quiera... que ya tendré tiempo más adelante de joderme porque no pueda disfrutar todo lo que quiera. Además, tampoco estoy tanto tiempo! Mis amigos, todos, y vosotros, también os tiraréis hasta las tantas conectados, sin problemas... pero yo no, según mis apdres, me tiro una barbaridad de tiempo por las noches conectado. Deeelfin...

Volviendo al tema, lleva también su parte de razón. No paso mucho tiempo con ellos... pero es que prefiero aprovecharlo aquí, pues le saco también partido a las horas sentado en mi silla. Y qué coño, tampoco es tanto! Si tuviese obesidad mórbida (no sé el morbo que puede dar eso, pero bueh, así se llama), sí sería para preocuparse... pero de cuerpo estoy bien, y no se nota que pase tiempo aquí... así que nada. Que pierda cosas en familia, pues es muy importante... quizás, pero no tanto. Yo les quiero mucho... aunque me cuesta demostrarlo, y eso me ha pasado desde que tengo uso de razón. Me dicen que de pequeño, siempre siempre estaba solo, apartado de ellos. Jugaba con mis juguetes, y no les necesitaba para nada. Soy así, y no lo puedo cambiar... no es que no les tenga aprecio, todo lo contrario... pero yo les quiero a mi manera.

Y la cosa se solucionó. Tras unos diez o veinte minutos de apaciguado diálogo, me dejó seguir utilizando el ordenador con la condición de intentarlo cambiar. Y lo pienso hacer, porque en ésta ocasión si llevan razón.

Finalmente, todos en paz. Al menos por hoy, rezo por que continúe, aunque el ambiente sigue algo caldeado.

Ahora, me pondré a escribir sobre las semanas anteriores.

Un besazo a todos, y perdonad por el rollo de post... pero lo empecé, y ya que estoy lo acabo y lo pongo!

sábado, 30 de agosto de 2008

Home, ¿¿Sweet?? Home...


Ya estoy de vuelta chicos!!!

Ni yo me lo creo. Miro alrededor... cables encima de la cama, un cinturón, medio bocadillo, dos botellas de agua, la cámara de fotos y demás en el escritorio a mi lado... el ventilador soplándome detrás, y el vecino de siempre comiendo en su cocina al otro lado de la ventana. Escucho la misma música, rodeado de la misma oscuridad, y una vez más, escribiendo en mi querido blog. Vuelta a la rutina... a la odiosa rutina, aunque también tiene sus puntos buenos. Pero ésta placentera rutina se acabará pronto... y volverán las horas de estudio intensivas (juas, no me lo creo ni yo, en mi vida he hecho eso).


Se acabaron mis verdaderas vacaciones, señores bloggeros y señora Sophía. Se acabó el camping. Mi querido camping. Con mi querido Rodrigo. Rodrigo es el chico que conocimos hace dos años, un madrileño muy saleroso, guapo y divertido. Ya hablaré de él en los progresivos días... pero antes de nada, he de decir que con él no hubo nada. Es hetero, o eso me quería hacer ver. Pero al final, parecía que comprendió que yo era gay. Más, en los próximos capítulos.

Se acabó ir a la piscina todas las mañanas, despues de limpiar los platos del desayuno de todos. Se acabó tomar el sol sentado en las escaleras de piedra, frente a la ancha piscina con forma de playa (tenía una leve pendiente hasta lo hondo en esa parte), viendo al monitor bombón haciendo aerobic seguido por decenas de campistas disfrazados de gambas. Se acabó tomarse el Free Passion, un zumo de muchas frutas con leche, en la terraza de una de las cafeterías, viendo las piscinas y todas las parcelas, el bosque de pinos, y a lo lejos el ancho mar, mientras leía durante horas, o jugaba a la Tekken en la PSP con Roberto. Se acabó el salir por las noches a ver las animaciones, y luego ir a la discoteca a mover la cadera, la pierna, el pie, la tibia y el peroné (flashback a mis momentos de Alaska, perdón) hasta que el cuerpo aguantase.

Se acabó lo que se daba. Y lo echaré de menos. Nunca me ha costado tanto despedirme de todos, decirle adiós al camping y a los conocidos que hice allí. Si bien no me he relacionado ni he hecho tanto tanto como querría, acabas cogiendo cariño hasta al banco en el que me sentaba siempre con los otros. Lo he pasado muy bien, ha sido el mejor año. Me he divertido mucho con mi hermana y con nuestra amiga que viene con nosotros siempre, la hermana del indiesito, a la que ya llamé Miriam en la Cena interracial, y más con Roberto. Volvimos a reencontrarnos con Aarón, un chico de un pueblo cercano que se venía todas las noches al camping, muy muy peculiar, del que hablaré mucho. Vimos de nuevo a los monitores de los años anteriores, uno de ellos, el más mayor, también malagueño, muy simpático y también peculiar. Fijo que es gay, segurísimo. También hablaré de ellos.

Los viajes en coche fueron largos. Estoy cansadísimo ahora, es medianoche pasada, y los ojos se me cierran. He acabado demasiado malherido. Me duelen los dos tobillos, el pie derecho lo tengo hinchado, al igual que el ojo. Es extraño, lo tengo enorme, me duele mucho, y el párpado es tan grande que me oculta parte de la pupila, por lo que parece que estoy guiñando perpetuamente. Además, tampoco puedo hablar, como bien escuchó esta tarde eGeo, ya que estoy de nuevo fatal de la garganta. Y ya, del cansancio, me duele la cabeza, y las manos no me funcionan bien. Me suele pasar cuando no puedo más con mi cuerpo, no acierto bien a escribir, me lío con las teclas más de lo de costumbre, ya que suelo hacerlo con los ojos cerrados. Y me expreso como el culo, esa es otra importante que ya habréis notado.

Así que me despido.

Estoy de vuelta a casa, tras 12 días fuera, volveré a dormir en mi camita. Se me hará más pequeña que mi colchón de matrimonio de la tienda de campaña, pero conseguiré descansar.


Un besazo a todos, se os echaba de menos!!!!!!!!

jueves, 28 de agosto de 2008

Nenes!!
Estoy aquí.
Me quedan 5 minutos para escribiros.
Estoy en la ciber del camping, pedazo de camping señores!!!!

Lo estoy pasando de puta madre, esto es genial. Ojalá no se acabe nunca!! Por la mañana piscina, por la tarde piscina, y por la noche, discoteca hasta las 3! En mi vida he bailado tanto!!!

Estoy muy bien, y espero que al igual que vosotros. Se os echa muchísimo de menos... pero menos mal que el bueno de eGeo me llama todos los días y me cuenta las novedades (te quiero eGeo!!!). No quiero volver, pero qué ganas tengo de estar en casita y ponerme a leeros!! Aunque me queda una tremenda por leer....

Mañana por la noche saldremos en coche a Antequera, a casa de mi abuelo. Allí pasaremos el fin de semana, quizás volveremos el sábado o el domingo, todo se decidirá. Pero en cuanto llegue, os avisaré.

En fin, dos minutos. Me voy ya.

Un besazo a todos, toca disfrutar, que es mi última noche y tendré que estar descansado para aprovecharla al máximo!!!

A bailarrrrr!!!


Un besazo a todos, se os quiere con locura!!

jueves, 21 de agosto de 2008

Kultura para todos: El síndrome del Sabio, o Savants

Hoy os hablaré sobre un tema increíble, fascinante para mi... los savants, o personas que poseen el síndrome del Sabio.

Se sabe poco, poquísimo, sobre las causas de éste síndrome, pero aún así es fácilmente identificable. Sus pacientes suelen ser personas con alguna discapacidad física o mental, que han nacido así, o que han sufrido algún accidente, pero que tienen increíbles aptitudes para las matemáticas, la memoria, las artes, o unos sentidos super desarrollados, propias de personas muy muy dotadas (intelectualmente, ojo!), y de verdaderos genios.

Aunque se investigue mucho sobre ella, aún apenas se sabe nada de éste síndrome que afecta a tan pocas personas, y no se tiene ninguna teoría científica suficientemente consistente. Hay savants que si tienen dañada cierta parte del hemisferio cerebral izquierdo, en los que se puede ver que hay lesiones y se puede comprender por qué... pero en muchos otros, no hay nada "anormal" en sus cerebros, todo está correcto... y ahí es donde fallan las teorías. Entonces se empieza a pensar que los enfermos del síndrome del Sabio tienen algo que ver con los verdaderos genios de la historia. Que ellos, por la razón que sea, han alcanzado procesos mentales, en cierta zona del cerebro muy desarrollada, que no tiene la mayoría. Y es que por ello dicen que tenemos una potente mente, pero solo una pequeña parte aprovechada y en uso. Según he leído, quizás ellos han desarrollado más cierta parte del cerebro, córtex posterior, que las demás personas, con el caro precio de "perder" las funciones del lóbulo temporal izquierdo, haciéndole sufrir esas deficiencias físicas y mentales.

De ésta manera, es una enfermedad mental quien causa éstas alteraciones, aunque ya quisiera yo tener esas capacidades en algunas ocasiones! Se les puede considerar superhombres, una raza superior, porque tienen poderes especiales, pero no los de las películas. No pueden volar, ni tienen fuerza sobrehumana, ni le ven las tetas a las tías debajo de la ropa... ellos pueden hacer cosas mucho mejores!!! Pueden hacer multiplicaciones enormes en segundos, calcular medidas exactas solo echando un vistazo, aprenderse libros de memoria y saberse todos los días de todos los años de su vida. Pero no, rectifico, no los aprendieron. Los leyeron, sin más, y esos datos o esos recuerdos de lo que pasaron, se quedaron grabados en su mente. Es una capacidad innata, que no han adquirido con la práctica, ni con el paso del tiempo.

Os pasaré a dar ejemplos, mejor. El más notable y famoso, Kim Peek, en el que se inspiraron para hacer la película Rain Man, un norteamericano nacido en el año 1957 con una macrocefalia y carencia de cuerpo calloso, que le impide ser independiente y tiene que estar constantemente cuidado. Pero aún así, se sabe de memoria todos los mapas de todas las autopistas y calles de Estados Unidos, sus guías telefónicas, 2000 años en fechas y unos 12000 libros. Todos éstos libros los recuerda palabra por palabra meses y años después, pero no los memoriza. Te puede . No los aprende, no estudia... simplemente ahí están, se le quedan grabados después de leerlos. Es capaz de leer dos páginas en ocho segundos, una velocidad increíblemente rápida, pensando que yo llego a tardar más de un minuto y medio por página (en las páginas de Un mundo sin fin... y contando que son 1178 páginas... pues unas 30 horas seguidas tardaría en leerlo... él solo tardaría 1'3 horas!!). El no tener cuerpo calloso, que es lo que une los dos hemisferios, le permite que cada uno funcione independientemente, es decir, que es capaz de leer esas dos hojas al mismo tiempo con cada ojo en una página. También puede decirte las fechas exactas instantáneamente de hechos importantes (y no tanto) de la historia, o qué día de la semana fue o será en cualquier día de cualquier año. También es capaz de tocar cualquier obra de piano sin haber estudiado oyéndola antes, al igual que Leslie Lemke, quien, con solo 14 años, se sentó al piano por primera vez, y tocó el concierto de piano de Tchaikovsky No. 1 sin fallos habiéndolo escuchado varias horas antes en la radio. Ahora es un famoso intérprete, toca miles de obras de oído y ha compuesto algunas. Lo más increíble: que es completamente ciego, y que tiene parálisis cerebral!!!

Stephen Wiltshire es un chico de 34 años autista, pero con una sorprendente habilidad: sólo contemplando una ciudad en un vuelo de helicóptero o en autobús en media hora, es capaz de dibujar con total detalle su panorámica durante cinco días. Sólo con sus bolis y una gran superficie, se pasa las horas y horas dibujando. Cada ventanita de cada edificio, todas las dibuja con total precisión, sin inventarse nada, todo está ahí, grabado en su cerebro en imágenes, y sólo se dedica a expresarlo en el papel. Una fotografía en uno de sus dibujos...






Otro más: Daniel Paul Tammet. Éste joven londinense y autista tiene sinestesia (capacidad de ver los números o la música como colores), el síndrome de Aspergen (incapacidad de percibir las emociones de los demás, y fijación excesiva por algo muy extraño), epilepsia, y el síndrome del Sabio. Puede hablar con total fluidez 11 idiomas, y aprendió perfectamente el finlandés en solo una semana. Tiene el récord mundial en recitado del número Pi, ya que dijo de corrido 22.514 dígitos de memoria en unas 5 horas. También es una de las pocas personas con sinestesia y autista que son capaces de describir su estado y lo que ven, es más, ha dibujado en acuarelas lo que él ve como el número Pi. También, como los otros, es capaz de hacer operaciones de números muy elevados en cuestión de segundos. Y, para añadirle la guinda al pastel, es gay y vive con su novio!

Y para finalizar, uno de los savants que más me han impresionado. Es Matt Savage, todo un niño prodigio de 15 años, que con 6 años aprendió a tocar el piano él solo. Empezó enseguida a componer sus propias canciones, viendo que una modificación que él había hecho de una obra de Schubert quedaba mejor a su manera. Y ahora, es todo un genio del Jazz, uno de los géneros musicales más difíciles, hasta el punto de que tiene su propio grupo, el Matt Savage Trio. Aquí sobran las palabras... mejor unos sonidos, que en ésta ocasión, una nota dice más que mil vocablos:

Y bien, se destetó todo teté. Quiero decir, que me lié con las palabras... ésto es todo! Espero sinceramente que les haya gustado... quizás no sea bueno, quizás sea demasiado corto, o demasiado largo... no lo sé, solo sé que lo he hecho lo mejor que he podido. No tiene tanto mérito como lo que hacen esas personas... pero al menos se intenta!

Ahora si, os sentiréis igual de patéticos que yo viendo a éstos genios tan normales, ¿¿¿verdad??? :P


Un besazo a todos, y disfrutad de las vacaciones!!!