martes, 23 de diciembre de 2008

De tot un poc

Hoy voy a escribir. No sé de qué, pero si sé que voy a dejar mis dedos correr sobre el teclado. De fondo escucharé alguna que otra cancioncilla, pero no le prestaré atención. Lo importante es lo primero que se me ocurra.

Me estoy comiendo una de las natillas que compró mi madre. Al final, no cumplieron su propósito, ya que no me puse malo con amigdalitis ni nada, simplemente una falsa alarma. De ésta manera, me está sabiendo un poco rara, ya que no estoy acostumbrado a tomarla en épocas sanas. Anoche ya estaba casi recuperado, esta mañana solo tenía dolor de garganta, que al estar todo el día abrazada por la bufanda, se ha mejorado completamente. Abrazado... tengo ganas de abrazar a eGeo. Puede parecer exagerado, pero lo echo de menos más que nunca, pues no he hablado con él por msn. Aunque nuestras conversaciones vía messenger o gmail no sean siempre precisamente muy brillantes, ya que lo nuestro es el teléfono, el no tenerlas también se me hace raro. Me falta algo en este día de hoy. Y bastante más me va a faltar durante esta semana hasta que vuelva... gracias a Jesús Vázquez, osea, el Dios gay, mañana me voy a Antequera, y el día siguiente a casa de mis abuelitos paternos a Córdoba para pasar el día de Navidad y Nochebuena, por lo que no sentiré esa ansiedad al ponerme en el msn y no verlo conectado... ya que no tendré ni siquiera ordenador. A veces me da por leer su primer blog, el de Terra, sus palabras inocentes, inexpertas, el eGeo antiguo y niño del que me acabaría enamorando y el cual acabaría encontrando lo que tanto busca en alguien del sur, ese área geográfica tan desconocida para él. El caso es que echo de menos a eGeo.

"Sabías a lo que venías", el malogrado programa que desastrosamente sacó la Sexta, me lo recuerda a cada anuncio en que se patrocina. También mucha gente me lo dice. Yo sabía que todo esto iba a pasar. Que sentiría lo que siento ahora, incomprensión, desesperación, amargamiento, frustración, soledad, temor por volver a lo mismo de siempre. En parte, el haber estado ya avisado desde antes, alivia un tanto las cosas... pero no es suficiente. Algo queda, siempre, por mucho que te quieras conformar, no puedes, el sufrimieno está. Le echo de menos. Ya no recuerdo cómo es besar a una persona, menos aún cómo sería besar a la persona amada. Antes me bastaba con imaginar un poco y sentía su lengua contra la mía... ya no puedo, por mucho que lo intente. Es triste. Es muy triste mi situación. Pero no quiero repetírmelo hasta la saciedad, no quiero aburrirme de mis palabras, no está bien que insista siempre en lo mismo, me cansará. Cambiemos de tercio.

El sábado pasado, oséase, hace dos días, tenía pensado ir a Málaga con Laurita y con Alex. De paso, tenía pensado encontrarme con mi clon malagueño (el que me encontré en la manifestación de Bolonia en el Vialia, tal y tal...) en el centro comercial... perfecto para conocerlo, pasar un buen rato con nuevos amigos... y que Alex le conociera a él. Por lo visto, Alex, que ya ha dejado a su novio, busca a otro... y se obsesiona por cualquiera. Y yo, que soy un Celestino del nuevo milenio, pues estoy haciendo todo lo posible por que se conozcan y se unan en amor místico, puro, y del duro. Aunque hay un problemita... que mi Yo malagueño ya tiene novio... precisamente, llamado igual que eGeo. Aun así, yo voy a hacer lo posible... aunque me joda ver a otra parejita feliz ante mis narices... ¡pero es que me aburro!. La cosa del sábado mañana al final no cuajó, ya que mi clon había tenido problemas con los padres y habría que aplazar el encuentro... pero de todas formas, tramé un ingenioso plan para que se conocieran, al menos por msn. Bah, lo que hice fue agregarlos a la misma conversación, y con mis artes oratorias, conseguir que uno se interesase en el otro... aunque no sé si viceversa. Por ahora, parece que mi clon está más interesado en mí o en cualquier otro que en el pobre de Alex. De todas formas... no soy yo quién para ir rompiendo parejas... sólo quería ver lo que puede pasar. Alex está ilusionado, aunque yo intento que se fije en otros, pero ya ha vuelto a tener confianza en sí mismo y en su futuro. Juas, juas, juas... me está gustando esto de manipular a la gente... dentro de un año me será pan comido conseguir que eGeo trabaje, limpie, cocine y planche para mi... sí, sí, mientras yo haré cómo que estudio... ¡lo lograré! (Nah, es bromita, y dije que iba a escribir lo primero que se me ocurriese, bromas estúpidas valen.)

Hoy por la tarde he estado con Lara, el rubito gay y otros chicos, dando vueltas por Fuengirola. Lo he pasado muy bien, me he reído mucho, con el rubito voy cogiendo más confianza, con Lara ya llegamos a límites de la amistad que no esperaba llegar, me encanta. Ella siempre tiene la piel caliente, y yo fría... así que me reconforta cogiéndome de la mano, y así andamos por la calle. Parecerá una estupidez contada por un pequeño niño ilusionado con nuevos zapatos, pero es que me encantan esos detalles. Siempre he querido una amistad así con alguien... ¡y por fin, la tengo! Estoy muyyy contento con todo esto que está pasando. Y pensar ahora que a ella la conocí de sopetón, asustándome al aparecer una noche en la playa antes de irme de camping, y tras jurarme que era clavadito a alguien (a Chris), preguntarme si era gay con una sonrisa franca dibujada en la cara. ¡Quién lo diría, que ahora estaría así con ella!

Poco más de lo que hablar hoy. Ahora escribiré un poco, para los días en los que estaré ausente. Tengo varias cosillas en mente, pero no os diré nada, ya que si al final no las hago (como es normal en mí),  recaerá sobre mi conciencia la falta de no haberlo cumplido.

¡¡Un besazo a todos!!

domingo, 21 de diciembre de 2008

¿Amigdalitis? ¡Noooo, por favooooor!



Mi madre ha comprado natillas de chocolate. Eso sólo puede significar dos cosas:

1) Que alguna compradora cruel se lo ha endolsado en su carrito de la compra. Mi madre nunca compra natillas de chocolate.

2) Que me considere oficialmente enfermo.

Así es nenes y nenas, mayoría nenes y pocas nenas, mi madre ha comprado natillas de chocolates, cosa que sólo y exclusivamente hace cuando alguien está mal, como yo, que estoy malo malito, enfermo terminal. (Bueh, no tanto :P)

Al final, el viernes por la noche salí a cenar con los de la clase. Estaba yo tranquilito en mi casita, en el ordenador, cuando me llamaron... ya habían intentado convencerme en el msn, pero me había negado en todas las ocasiones... aunque en ésta cambié radicalmente de parecer y acepté. Me cambié, me puse mi camisa nueva y mi chaqueta de cuero, algo de perfume y salí de casa. Cuando llegué, me aplaudieron nada más llegar... pero no me importó. Esa noche ya estaba frío yo, y no sólo físicamente, sino anímicamente. Fui, pero no sé bien por qué. Aguanté toda la cena sentado en la cabecera de una laaaaarga mesa donde todos mis compañeros de clase estaban comiendo ya, al lado de una parejita. El chico que la componía había sido muy buen amigo en su tiempo, compartíamos las mismas aficiones, y era la única persona con la que hablar durante mis muchos años de soledad en el patio del recreo, aunque nunca supo de mi homosexualidad. Volvimos a retomar temas pasados, a bromear por lo de siempre, la verdad es que pasé un agradable momento con él. Cuando ya se dio la vuelta y empezó a besar a su novia, todo cambió. Me centré en mis filetes y el puñado de patatas pochas, me hundí en ellas, me embadurné de la salsa de pimientos y deseé desaparecer. Al terminar rondé entre las otras personas, muchas me preguntaban que por qué no pensaba ir... y no sabía qué decir. Paco, el chico tan curioso del que ya apenas os acordaréis, pero que mencioné aquí y aquí, se interesó por saber por qué lo hacía... pensaba que era una actitud de rebeldía, de "Gato versus El Mundo", y ciertamente eso podría parecer. Ni yo tengo claro por qué no quería ir. Supongo que sería porque no quería ver a las parejitas, porque presentía que no me sentiría bien... o porque simplemente mi cuerpo me estaba avisando. Estaba cansado de hacer lo que todo el mundo quería... estaba harto de poner la cara bonita para parecer esa persona amigable y simpática... no quería llevar más la máscara, pensaba dejar de aparentar, y por una vez actuar según me apeteciera a mí. 

Al dirigirnos a la Plaza Amarilla (típico lugar de botellona) hablando con Paco, y empezé anotar los primeros síntomas. Dolor de garganta, cansancio, la cabeza a punto de estallar, molestia general en todo el cuerpo. Pocos minutos duré allí. Ya empezaban todos a beber, y me aburría. Daba vueltas, hablaba un poco con los abstemios, hacía el tonto con los que ya empezaban a caer bajo los efectos del alcohol, la mayoría. La enorme plaza estaba desierta, sólo nuestro pequeño grupo manchaba la estampa nocturna del Paseo Marítimo. Gracias a Dios, mi móvil empezó a sonar, pero por esta vez era Lara. Me decía que estaban en un local cercano que me pasase. Más contento que unas pascuas, me despedí del grupo diciendo que debía irme a casa ya, atravesé pocas calles, y me encontré con mi gente de verdad. Sentada con ella y otra chica estuve un rato, hablando de mil cosas, haciendo el tonto... pero yo ya me encontraba mal. A las 1 me fui, acompañado por ellas, y por Luca, con el cual nos encontramos por el camino.

A la mañana siguiente ya desperté mal, mal, mal. Me seguía doliendo horrores la cabeza, las amígdalas se habían hinchado. Entonces mi madre me dijo que iba a contraer de nuevo amigdalitis... cosa mala para mí, ya que cuando me da, una vez al año, es muy fuerte, caigo con 40 grados de fiebre hasta una semana. La ocasión anterior, tuvieron que ponerme penicilina, me dolió. Poco puedo decir sobre estos dos días del fin de semana. He hablado por el msn con mucha gente y por teléfono con eGeo, han surgido novedades respecto al tema de Alex y al clon que me encontré en el Vialia de Málaga, pero poco más. El dolor el primer día fue intenso, tenía un cansancio en todo el cuerpo que no podía soportar. Hoy ya ha remitido un poco, aunque sigo con el dolor de cabeza y la pesadez en los párpados, tan sólo he llegado a los 37 de temperatura. Me he tomado lizipaína y más cosas cuyo nombre no recuerdo (mi madre es farmacéutica, estoy rodeado de medicamentos, y aun así no me sé los nombres), incluso aspirinas, aunque me ha dicho cierto pajarito médico que son más malas que pegarle a un padre, que deberían prohibirlas pues podrían desangrarme. Gracias a Dios, sólo fue falsa alarma, aunque me lo pensaré dos veces antes de tomarme otra.

Eso es todo, amigos. Mañana espero recuperarme. Saldré un poco, ya que el fin de semana lo he pasado recluído, me despejaré y volveré a verlo todo de la manera positiva. Estos días de convalecencia han sido agotadores tanto física como anímicamente. Espero que esas amigdalitis que anunciaba mi madre sean sólo presentimientos suyos, y que no se hagan realidad.

¡¡Un besazo a todos!! ^^

viernes, 19 de diciembre de 2008

El Día de las Notas.


Hoy es un día muy temido para muchos. ¡¡¡Ooohhh, nos dan las noootas!!!

Hoy se demuestra si en realidad hemos trabajado, si estábamos estudiando como decíamos o si nos entreteníamos sacándonos los mocos. Muchas personas ven entonces que su esfuerzo ha merecido la pena, y otras se lamentan de lo que no hicieron. La mayoría, como siempre, se arrepienten de mucho, pero poco hacen por remediarlo. Piensan que no sirven para nada y que todo está perdido... tienen la suerte de ser el primer trimestre. Tenemos tres posibilidades, la primera de toda ya está gastada, para muchos satisfactoriamente, para otros no tanto.

Gracias a Dios, soy de los primeros. Desde siempre, el día de las notas, normalmente un viernes, me levantaba con dolor de barriga. Eran nervios, me atacaban a mis entrañas, aunque ya supiese casi todas las notas. A las 12 me dirigí a la clase con mi camisa de rayas verticales. Recuerdo que ya me había puesto esta camisa y esta camiseta en otra ocasión, hace un trimestre, al recoger las notas finales. Ese día ya empezaba a pasar oficialmente de Adán, aunque seguía haciéndome daño. un año atrás, me hizo más daño que nunca, al mentirme una vez más. Pero eso es otra historia que ya os contaré, mi gran historia.

Llegué a las puertas del instituto y me encontré con Kitty. Estuve con ella poco, pues iba pegado como una lapa a su somnoliento novio, que se ha alisado el pelo a lo Guti, solo que le queda como el culo. Me fui en busca de mi tutora, la profesora de inglés, que hace dos años nos cogió manía. Le demostramos que sabíamos más que ella, y para vengarse, nos mandaba a la biblioteca como pretexto de que nos comportábamos mal. Allí pasamos unos dos o tres meses, sin dar ninguna clase de inglés, solo asistiendo a los exámenes. Ahora seguimos en clase, pero pasa algo parecido. Ya ni nos manda callar, sino que directamente pasamos el uno del otro. Ni he quitado el plástico de los libros, esos se quedarán para mi hermana o para el que los quiera comprar.

El caso es que la encontré en clase. Había pocos alumnos, muchos ya habían ido a las 10. No tuve que esperar mucho, me dio el boletín, me felicitó, y listo. No me impresionó, repito que ya sabía todos los resultados. En total, he sacado cinco sobresalientes con 9, tres notables bajos y un mísero seis en historia, de media me da un 8. Vale, mucha gente dice... ohhh, que bieeen, Gatoooo, que buenas noootaaas.... pues yo no estoy contento. Si, estoy conforme, porque me he esforzado y me lo he ganado... pero quiero sacar mejores notas. Algún pequeño 10, por el amor de Dios, si no es mucho pedir. Lo mejor es que sé que lo conseguiré, y tendré mi 9 de media como me propuse. 2º de Bachillerato no es tan difícil, simplemente hay que ponerse y dejar de distraerse. En mi caso, trabajar y estudiar de verdad por primera vez en mi vida.

También estoy conforme porque ha sido una batalla ganada contra mis padres. A principios de curso yo pasaba mucho tiempo en el ordenador, escribiendo o chateando con mi novio. Me acostaba tarde porque hablaba, y pocas veces se me veía estudiar de verdad. Entonces mis padres me advirtieron. Me dijeron que me dejarían hacer lo que yo quisiera, a mi aire, para luego darme cuenta por mi propia experiencia que no debería seguir así. Pues bien. He hecho lo que he querido, estudiando cuando creía que debía hacerlo... y me ha salido todo muy muy bien. No se podrán quejar... no claro que no. Les he demostrado, y me he demostrado a mí mismo con una minisimulación del futuro, que puedo planificarme yo solo, con total libertad, y salir mejor parado. Este año no me he estresado, me lo he tomado con calma, sabiendo que a cada paso hacía lo correcto. Ahora sé que en un futuro podré estudiar tranquilamente, aunque esté con eGeo en una ciudad y una casa nuevas y totalmente desconocidas.

Después de que me diesen las notas, salí a ver las otras clases. Otro que no fuese yo, habría fardado de ellas, ya que tengo una de las mejores de mi clase, y por ende, de las mejores de 2º de Bachillerato (sólo decir que la segunda clase que va detrás nuestra en nivel, la única persona que ha salido mejor parado es Alex... ¡Al que le han quedado dos asignaturas!), pero no, yo no presumo de ellas, no las enseñé mucho. Las guardé y ahora están aquí en mi habitación, bajo un paquete de galletas, y bajo un examen de la selectividad de Inglés. Al salir estuve con Alex y más chicas de su clase... como no tenía plan alguno, y los de mi clase habían desaparecido, me escapé con ellos.

Estuvimos andando a lo largo del paseo marítimo. Está precioso, cualquiera diría que es mediados de Diciembre. El sol calentaba, ni una nube manchaba el cielo, el mar en calma recibía a algunos bañistas, otros jugaban en la arena o descansaban bajo los rayos. Estos pequeños veranitos en manga larga son deliciosos. Dan ganas de tomarse un helado en un chiringuito y ver a los chicos pasear en patines o en bicicleta. En ese momento, mientras nos dirigíamos hacia el castillo, mi móvil vibró. Lo acallé, pero volvió a vibrar varias veces más. Era eGeo. Entonces me lo pensé bien, lo cogí... y le pedí unos momentos. Me acerqué de nuevo a los demás... y le dije con cara de pena y resentimiento que mi pesadita mamá me había llamado y tenía que irme ya. Con lástima me despedí... y al darme la vuelta, no pude evitar reírme.

Disfruté mucho hablar con mi novio dándome la brisa del mar. Rodeé mi primer colegio. Allí pasé pocos años, no recuerdo cuáles, preescolar y 1º y 2º de primaria, creo. El caso es que mis primeros recuerdos provienen de allí. Yo por entonces era muy distinto... era un chico travieso, malvado, me metía con todos... hasta que en cierto momento cambié. Dicen que alguien me pegó... algún otro chico se cansó de mí, no sé. El caso es que recuerdo esas dos realidades. El chico que le quitaba el zumo al otro, y el que después le regalaba el suyo. En ese colegio conocí a Sarita (la única persona que recuerdo de ésos años), nos hicimos amigos inseparables, casi hermanos. No tan inseparables, porque hemos estado años sin hablar... pero bien se ha demostrado podemos volver a ser lo mismo que antes. Recuerdo que con ella bailaba en todas las actuaciones... vestidos de época, de animales, de cualquier cosa, o de pastorcillos. Al patio, cuando yo hablaba con el chico de mi vida y observaba aferrado a las rejas, empezaron a salir chicos pequeños, de unos 6 años, muchos vestidos como yo solía hacer en esas fechas. Me encantaba ponerme mi camisa de cuadros rojos, mi gorro de lana, mi zurrón, mi diminuto pantalón vaquero, mis zapatos náuticos y unos calentadores de lana también los tobillos. En el zurrón guardaba los caramelos que me iban dando, y en la mano llevaba eternamente agarrado el pequeño bastón de madera, que aún conservo. Adoro esos momentos. No era feliz, porque tampoco sabía qué significaba felicidad. Simplemente vivía. Ahora vivo feliz.

Después de hablar con mi vida, darnos buenas noticias y alegrarnos por la vida, volví a casa. Ya todo lo de siempre.

Ahora, en pocos minutos, vendrán Sarita y Sally a cantar conmigo un poco en el singstar. Tengo ganas de pasar con ellas buenos momentos. Aún ni siquiera sé si iré a la cena... tres horas antes de que se haga. Ya veré lo que pasa, aunque creo que faltaré.

Mañana contaré mis razones. Estos días son un poco extraños con mi círculo de amistades, que cada vez tiene bordes más difuminados y quebradizos. También mañana haré algo especial...  ya os contaré.


¡¡¡Un besazo a todos!!!

jueves, 18 de diciembre de 2008

¡A aprovechar las vacaciones!



Voy a salir todos los días que pueda estas Navidades. ¡Me lo he ganado!

Voy a hacer fotografías de día y de noche a mis amigos, saldré con ellos a bailar, iré al Vialia en Málaga en alguna que otra ocasión, veré alguna película con Sally y Sarita, hablaré con eGeo, me acostaré tarde, y, por supuesto, escribiré.

La tarde de ayer la pasé casi en su totalidad con Sally y Sarita. Fue una de las mejores tardes que he pasado con ellas, por eso quiero plasmarla aquí. Para que se quede siempre en el recuerdo imborrable, en mi blog.

A las 6 y media había quedado en la puerta trasera del centro comercial con ellas dos, la parejita de la chica inglesa, y otros dos chicos más. Lo primero que hicimos fue ir de tiendas. Las chicas probándose cosas, y nosotros, los "machos", fuera, casi sin hablar, viendo la gente pasar. El centro comercial estaba triste... a pesar de que de fondo se escuchasen villancicos adulterados que intentasen crear ese ambiente navideño feliz, animado y redulzón de las películas americanas... pero no lo conseguían. Al revés, era más deprimente. Un contraste enorme, una diferencia abismal entre esa felicidad... y la realidad. La tarde era fría, mucho, corría viento, y los trajes oscuros iban agarrados a sus los alabados paraguas. Muchas parejas paseaban bajo el techo coloreado de girnaldas, se paraban a ver el inmenso pseudo-abeto, y continuaban hasta la cola de la máquina de palomitas de maíz. Lo único bonito que tiene el centro comercial, el puesto de Belros. Miento, hay algo más, y son los dependientes de Tommy Hilfiger y Zara... ¡pero qué chicos, por Dios, qué chicos!

Verle vestidos y más vestidos, eGeo, prométeme que nunca serás tan pesadito con las compras como las chicas, porque me desesperan. Aunque lo confieso... entré en Pull and Bear y me convertí en otra fémina fanática de la moda más. Estuve un rato, y al final, tras probarme la ropa y pasear ante las chicas cual modelo, me llevé una camisa oscura negra y roja de cuadrados, un jersey de punto, con cuello de pico, negra y algo de gris delante, y una camiseta de líneas horizontales morada. Mono mono mono, me quedaba todo ajustado, perfecto, como a mi me gusta. Y con dos juezas de lujo. Salí con las tres prendas nuevas y 70 euros menos de mi bolsillo, pero salí contento. Me gusta comprar, cuando tengo ganas de comprar.

Entonces empezamos a dialogar entre todos. Queríamos llegar a un consenso, qué es lo que haríamos en nochevieja, a dónde iríamos y tal. Al final, tras casi convertirse en una discusión, la parejita se iría a una discoteca, yo me quedaría dando una vuelta fuera con Lara y el que quisiera apuntarse, y las chicas, Sarita y Sally... pues no saben qué harán. Me dicen de ir a la discoteca... pero es que paso, rotundamente. Me sale por 60 euros pasar una noche con mil tios borrachos, 60 euros que todo el mundo amortiza en alcohol... y que yo no voy a aprovechar. No me sale rentable, para nada, prefiero salir esa noche con poco dinero, y ajustarme a lo de siempre. Las chicas dicen que es una noche especial, que hay que hacer cosas distintas y tal... pues yo no pienso eso. Si me sobrase el dinero, y estuviese bien acompañado, pues si que me iría a la discoteca para luego terminar comiendo churros en cualquier cafetería. Pero yo lo veo una noche normal, como cualquier otra, sólo que estaré más tiempo. Lo importante para mé es estar con los míos, con los que quiero. Lo demás, el lugar y la música, me da igual, no es tan importante. Sí será importante el año que viene, pues le he hecho prometer también a eGeo que vendremos en Navidades a pasar Nochevieja en Fuengirola. Lo necesito, sería una victoria personal sobre todo el mundo. Al fin realizar mi sueño, pasar al nuevo año rodeador de las personas que más quiero, darle las uvas y luego empezar el 2010 prendado de sus labios.

El caso es que llegamos a la conclusión de que no podría haber conclusión alguna. Cada uno haría lo que quisiera. Algunos se mosquearon, otros impusieron su opinión, yo dí la mía y me senté al margen en uno de esos comfortables sillones de masaje que hay... que te dejan como nuevo... siempre que eches el euro conveniente, para unos minutitos de placer, que por supuesto no pagué. Me estaba quedando fritito... estos días estoy muerto de cansancio... como terminaron los exámenes, y con ello el estrés, los nervios que me permitían estar despierto muchas horas desaparecieron, y el sueño acumulado reclama sus derechos. Me tuve que levantar a despedirme de la parejita y los chicos, pues se iban, dejándonos a Sarita, a Sally y a mi solitos. Estuvimos viendo algunas tienditas más, y, ya que eran casi las 9, nos fuimos a cenar al Burguer King.

Ahí pasé uno de los momentos más deliciosos de mi vida. A parte de la hamburguesa, que me pareció más rica que nunca, charlar con ellas sobre el futuro, sobre mi, sobre eGeo, sobre Sarita y sus historias, sobre el novio de Sally, sobre la posibilidad de la bisexualidad en ellas ymuchas más cosas, fue precioso, cualquier tontería nos hacía estallar en risas. Hacía tiempo que no tenía conversaciones largas, que no hablaba de mi novio sin tapujos, de nuestros planes y tal. Le enseñé nuestras fotos, incluso una pequeña parte del vídeo. Se alegraron mucho por mí, yo también estaba alegre. Todo era perfecto. Como anecdotita... os contaré que yo empecé a jugar con un paquetito de Ketchup. Lo retorcía y volvía a retorcer... hasta que oigo que el limpiador que estaba al lado de nosotros haciendo su labor dice que es imposible de romperlo. Entonces me fijo... y veo que es un chico joven, de unos 22 años, no precisamente un adonis... pero por su voz y sus pintas, otro gay gay gay. Le dije que conseguiría romperlo, él siguió con la escoba y yo torturando al pobre paquetito rojo. Las chicas me dijeron que no paraba de mirarme, que se le veía interesado en mi... y yo me ponía rojo, me reía, y de vez en cuando giraba la cabeza... en efecto, me miraba. Pasé de todo, hice como si nada... aunque seguí estrangulando el paquetito... hasta que lo maté. Su "sangre" salió disparadas sin remedio hasta mi chaqueta... pero no importó, rápidamente lo limpié. Dejamos las bandejas entonces en su sitio, y a la salida, veo que desde detrás de esas máquinas enormes de las cocinas, asoma la cabeza para mirarme. Me río entonces, y me vuelvo con mis chicas.

Es curioso... pero desde que tengo novio, los chicos se acercan a mí. En varios he visto ya sus intenciones, la mayoría por el msn... pero ellos ya saben. "Se sienteee, tengo novio!" Y paso a relatarles resumidamente nuestra historia, para que vea lo fuerte que es y lo enamorados que estamos. Pero sigue pareciéndome curioso... el primero fue en Burgos, cuando hice el camino de Santiago. El mismo día de llegar desde un pueblito perdido, durmiendo todos los del grupito que habíamos formado en el mismo albergue, atravesar Atapuerca, campos, montañitas y el apestoso aeropuerto de la ciudad, soltar las cosas en el hostal anteriormente reservado y comer en un restaurante de lujo todos los del grupo... estuve visitando la imponente catedral. Bellísima. En el museo que hay debajo, vi a un chico muy mono, contándole a sus amigos cosas muy curiosas de los cuadros. Se le veía una persona muy muy interesante... por lo que me pegué lo máximo que pude, para que se fijase en mí. Por lo visto lo conseguí, pues después dando una vuelta por la plaza delantera volví a encontármelo. Me pidió que le hiciese unas fotos delante de la catedral... y lo hice lo mejor que pude. Entonces, al oírme hablar, me preguntó que si era de Andalucía... ya que una de sus amigas era de Córdoba y teníamos el acento muy parecido, él era de Valencia. Me estrechó la mano, y se despidió de mí "Que te vaya bien, chico", con una mirada tierna, demasiado, que yo no pude dirigir. En ese momento, y en todos desde una semana antes de aquello, mis miradas tiernas iban dirigida a una persona. Ahora, sólo puedo dirigirlas a una pantalla de ordenador fría, pero le prometo a mis ojos que volverán a ver los bellos atomitos de eGeo algún día.

Después de cenar nos despedimos con un fuerte abrazo triple. Yo en mi motito, y ellas en la de Sally, rodamos por las carreteras juntos un rato, hasta que tocó separarse. Llegar a casa, y lo de siempre, ver el Internado (que está super aburrido ahora), acostarme, y conciliar el sueño después de hablar con mi cielo.

Hoy escribo esto demasiado tarde, ya que he pasado parte del día fuera... aunque no he hecho cosas muy interesantes. Salir con Dani por la mañana, comprarme un Pen-Drive de 4 gigas preciosísimo, chatear con él, y por la tarde irme a la tetería con Sarita, Sally y demás, aburrirme y salir a hacer fotos a la calle, encontrarme con Alex y más chicas y pasear con ellos. No estaba hoy muy hablador, no sé por qué, por nada en especial, así que me aburrí y se aburrieron un poco.

¡¡Eso es todo amigos!!

¡¡Un besazo a todos!!

martes, 16 de diciembre de 2008

¡C'est fini!





¡Al fin!

Hoy a las 3 y pocos minutos estaba firmando en la hoja, con letra clara y ancha, ya relajada, sobre un mar de nerviosos numerillos, palabrillas y signos aritméticos tambaleantes y borrosos. Acababa de terminar el último examen del año 2008. El examen de Matemáticas, precisamente, el que más temía, ya que en los dos anteriores había sacado notas nada satisfactorias... un 5,5 y un 5,75. El profesor mismo me decía que estaba confundido, ya que en clase mis aportaciones son continuas y correctas, pero en el examen... la cagaba como nadie. Hoy era el último, mañana son las evaluaciones, el de hoy era decisivo. Llegó la hora de la verdad. Y en esa hora tan determinante.... ¡me puse con hilo y aguja, y bordé el examen como nadie! No sé si sacaré un 10... pero cerquita cerquita si que estará. ¡Qué orgulloso me sentí de mí cuando lo entregaba, daba saltos de alegría al comprobar que un ejercicio sabía hacerlo y el siguiente también! En los otros exámenes me ponía muy nervioso, no era capaz de ver nada... me ahogaba en el folio en blanco, le empecé a coger pánico. Gran cosa que me ayudó a colorearlo bien, como me propuse, fueron las llamadas perdidas de mi novio cuando estaba haciéndolo. Mil gracias, amor.

Ya acabó el primer trimestre... en un suspiro. Los primeros 3 meses del curso, en los que empiezas asustado y te das cuenta si eres capaz o no de superar las expectativas que tienen y tienes de ti... Yo en mi caso, me he superado. No he dicho que sea pan comido... sino que, simplemente, es nuevo. Antes nunca había sentido la necesidad de empezar un examen dos o tres días atrás, cosa que ya me veo forzado a hacer, y no me cuesta en demasía. Estoy contento. Contento conmigo mismo, con mi alrededor, con eGeo, y con lo que nos ha dado el mundo. Estoy contento con todo.

¡¡Ya terminaron los exámenes!! ¡¡Aleluya!! ¡¡Qué libertad, qué bonito no ver nada apuntado en la agenda para las tardes, va a ser delicioso no levantarse temprano, maravilloso será hablar por las tardes con mi niño, increíble se me hará acostarme tarde porque a la mañana siguiente no tendré que estudiar!! Por lo pronto, mañana ya tengo planes. Por la tarde, claro... por la mañana, muy a mi pesar, habré de ir a clase. A que nos den la ansiada nota de Matemáticas, a ver una conferencia sobre el plan Bolonia y a exponer un trabajo de Francés que acabo de terminar con otras dos chicas de la clase en la biblioteca. Oséase, chorradas para que no faltemos a clase... aunque claro está, el jueves y el viernes el instituto quedará desierto. Las notas, el último día de la semana... ¡qué ganas, qué ganas! (Je, sin haberlo buscado, me ha salido un pareado :P). Por ahora me han dicho las notas de Filosofía (ante mi sorpresa... ¡¡9!!), Lengua (por el trabajo... ¡¡¡otro 9!!!), Estadística (por caerle bien a la profe... ¡¡¡de un 8 me sube a 9!!!) y... bueh, Historia, un mísero 6 que tenía posibilidades de llegar al 7 pero cuyas fuerzas de salto se está guardando para otro momento. En general, bastante contento estoy... ¡Estoy contento con todo!

Ya llegan las Navidades... y con ellos la familia, las cestas de Navidad y el turrón. Pues este año va a ser distinto. Serán las Navidades más frías, y no solo térmicamente, de todas. Serán mis últimas Navidades en Fuengirola (en secreto me encantaría pasar las del año que viene aquí con eGeo... pero todavía queda mucho por llover, y no sabemos el estado de las carreteras). También será una Navidad sin familia: desde hace pocos años, la familia ya no se reúne, porque simplemente, no se sabe organizar (o más bien, no quiere. Temas aparte que ya hablaré en su debido momento). Serán unas Navidades sin cestas, a diferencia de otros años en los que nos juntábamos con tres o cuatro cestas distintas con sus jamones de diferentes compañías, ahora tan solo una, y más bien austera: la crisis, no hace falta ni dar explicaciones.  Y el turrón... por alguna extraña razón, no hay turrón (de chocolate y arroz inflado) en casa por estas fechas, con lo que me gusta a mi... ¡que lo compro hasta en verano!. Quizás sea por el exceso de cajas de bombones... y es que nos hemos quedado unas 4 cajas... ¡y antes ya nos habíamos comido 3!. Recuerdo que esas cajas de bombones son las que nos ha dado el instituto para venderlas y recaudar dinero para el crucero por las islas griegas, que se efectuará a finales de Marzo con embarque en Estambul, y al no haber vendido todas, nos hemos tenido que quedar algunas.

El día se me hace corto hoy. He pasado unas dos horas en la biblioteca haciendo el dichoso trabajito. Apenas he podido hablar con eGeo. Me he encontrado con Adán en la puerta, y he pasado de él, ni siquiera le he mirado. Hay cositas nuevas que tengo que contar sobre Adán, Alex, y el novio de éste... o mejor dicho, ex-novio.

¡¡¡Un besazo a todos!!!

domingo, 14 de diciembre de 2008

Final feliz.


Ya lo habéis visto en el post de eGeo.

El viernes fue uno de los peores días de nuestras vidas. Tanta desesperación, frustación, impotencia, angustia, dió el mejor de los resultados. Maravillosamente, del miedo irrefrenable hemos pasado a lo más parecido a la felicidad completa posible. Esto apoya mi forma de pensar, todo lo malo es bueno, pues tiene sus consecuencias también positivas, aunque vengan a la larga y parezca que nunca llegan.

eGeo ahora es una alegría de chico. Se le ve exultante, feliz, hiperactivo, no para de decirme que me quiere, es divertido, esporádico, sorprendente. Me encanta verle así. Hacía tiempo que no lo veía tan feliz, o quizás es que esta semana horrible para los dos se me ha hecho demasiado larga. Ahora comienza un nuevo período, en el cual seremos un poquito más felices y podremos soportar mejor la distancia que nos separa. Ha merecido la pena, sin duda el sufrimiento, muchísimo.

El post de ayer recibía como título "¿Cuál es el cauce de la cosas?", pero poco me explayé sobre esa idea original en la que pensaba. El anónimo del post del viernes, con su conciso aforismo, me quiso decir que todas las cosas volvían a la normalidad. Entended, entonces, que yo esa noche nefasta, al ver esa frase, solo la entendí de la peor forma posible. La normalidad, ese cauce estable, para mí sería la constante desesperación, tristeza y lamento en el que me he sumido la mayor parte de mi vida. El haber salido del llanto y haber contemplado una sonrisa enamorada habría sido sólo una variación inoportuna, algo distinto que se saliese de la rutina. Era lógico que pensase que esa rutina triste era la impuesta en mi día a día irremediablemente, pues aún me parecía increíble que la felicidad estuviese hecha para mí, al haberla disfrutado un diminuto espacio de tiempo. Hoy veo que me equivocaba. Había divagado hacia el camino equivocado, ahora he vuelto a la bifurcación para dirigirme hacia lo correcto y verdadero. Todo empezó mal en mi vida, pero eso no significa que deba seguir así, al contrario.

Ya no sé lo que pienso, y menos lo que digo. Estoy cansado, me duele la cabeza y no me encuentro nada inspirado. Hoy he estudiado matemáticas y me he leído parte de Don Juan Tenorio, he de hacer el trabajo de una vez por todas. No he salido de casa, nada más que para comprar el pan. He chateado a todas horas que he querido con eGeo, la primera vez desde que lo conozco que hago ésto. Ya llevo medio año enganchado él, y éste nuevo chute me hace sentir mejor que nunca. Aseguro que mi adicción nunca frenará, siempre irá a más. Mi dependencia de él será total, porque él hace que por una vez en mi vida yo también depenga de mí y tenga en cuenta mis circustancias. Me ha enseñado a pensar en mí, a verme como nunca antes me había visto.

Estoy bien, muy bien. Una vez más, la vida me sonríe, aunque sea una sonrisa dolorosa por las marcas sufridas, pero es una sonrisa pura, sincera. Una sonrisa feliz.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: En la foto... Es amarillo, es feo, no pega con nada... pero te puede salvar la vida, nos dice Karl Lagerfeld, modista perteneciente a la casa Chanel, en esta graciosa campaña publicitaria. Bah, tonterías varias, pero agradables, tal como el día de hoy.

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Cuál es el cauce de las cosas?


Desdichados fueron los dos comentarios que inocentes me hicieron ayer un tal anónimo y el siempre fiel Charilieindio.

El día de ayer empezó perfecto, como véis. Lo que no pudisteis ver fue lo que pasó después de salir de casa. El cielo se oscureció y mi vida se tornó en una pesadilla.

Me dirigí hacia la plaza, a visitar a Lara y a los demás. Solo me encontré con ella, otra chica, y el rubito gay. Estuve poco tiempo con ellos, peleándome de mentira con el rubito para entrar en calor, ya que hacía un frío demasiado intenso. En la llamada que recibí de Sarita a las 19:19 horas, me fuí con Lara a la puerta del cine cercano. Allí, aparte de Sally, su novio, Sarita y la otra chica, me encontré con Luca. Conseguí convencerlos... y él y Lara accedieron a ver de nuevo Crepúsculo conmigo. Entramos, felices, con ganas de ver la película. Pero las ganas desaparecieron al rato. Marchaba bien la cosa... cuando mi móvil empezó a vibrar. Era eGeo. Ni una de tres, diez veces me llamó, le envié un mensaje y me contestó. Necesitaba hablar. Salí apesadumbrado y con algo de miedo de la sala, al exterior, a la calle. Estaba llorando. Había vuelto a tener problemas con su madre.

Sentado en el suelo, en un maloliente y oscuro rincón de una calle posterior donde están las salidas del cine, intenté tranquilizarle como pude. Desde un corazón agonizante, la desesperada voz del amor me decía que quería venir a Fuengirola, no soportaba un minuto más viviendo con la mujer que le ha tocado en desgracia como madre. Mi niño, -le decía yo- no puedes hacer nada, tienes que aguantar. No hay más remedio que la espera, es demasiado arriesgado abandonar todo sin saber a dónde ir. Espera a que todo se suavice, y entonces suspende todos tus actos, acostúmbrate a una rutina satisfactoria para ambas partes, no cambies nada hasta que consigas tu preciada mayoría de edad. Por lo visto su madre había visto el paquete con la antena. Lo había pillado. Reventó su ira contra él, mi pobre niño, quien no pudo hacer nada para evitarlo Entre sollozos, intenté tranquilizarlo como pude, empleándome a fondo, aunque él sin remedio estallaba en lágrimas y ahogos una vez más. Entonces mi corazón estuvo también a punto de quebrarse.

Me moría de frío allí. Sólo tenía una camiseta de manga larga, ya que la chaqueta de cuero se había quedado dentro del cine, luego me contaría de qué iba la peli. Aunque el tiriteo era lo de menos, lo importante era lo que sucedía al otro lado del teléfono. La madre entró de nuevo en la habitación, pidiéndole el teléfono, diciéndole cosas. Fui débil, y no pude escuchar los gritos que se daban, no, no pude, mi corazón estalló del todo y llorando permanecí espalda contra la pared. Fue horrible. No tenéis ni idea, nadie la tiene, y espero que nunca la tengáis. Escuchar a tu novio, la persona que más quieres, siendo insultado, gritado, humillado por su propia madre, mientras solloza y llora amargamente. Es muy duro. Demasiado, demasiado.

Te sientes impotente, pues no puedes hacer nada. Sabes lo que ocurre, casi puedes visualizarlo... y ni tu voz puede ser escuchada. En ese momento fui como la conciencia de eGeo, le dije lo que debía hacer, lo que no, lo que tenía que pensar y las verdaderas verdades que había. Intenté despejar del todo su mente, cosa que costó, ya que él se pone muy muy nervioso en momentos así. Un chico solitario en una tarde fría le gritaba al cielo que le diese el teléfono a su madre, como ella pedía, chocando con sus negaciones. Cuando ésta desapareció, le convencí de ello, le pedí que se lo diese si volvía a aparecer, aunque en el fondo deseaba seguir hablando con él. Pero en cierto momento, cuando todo parecía que iba mejor... colgó. Y con ello, se colgó mi corazón.

Estuve alrededor de una hora allí. En ese rincón, dando vueltas, apoyándome en la pared, sentándome en el suelo y tirándome de los pelos. Tenía la boca seca, pero la cara empapada, fría, con los labios tiritantes y los ojos rojos. Pocas veces en mi vida he llorado tanto. Veía el mundo injusto, demasiado grande para nosotros, demasiado cruel y despiadado. Sentía odio, odio por todas las personas, odio por el ser humano en general, y todo lo que ello conlleva. Pero también por la vida, por el alma, por todo lo que está más allá de lo sensible. El maldito azar ha puesto en mi existencia triste cuantos obstáculos ha podido, forzándome a trastrabillar cuando mejor me encontraba, cuando empezaba a ver un ápice de luz en esta oscura estancia donde nací.

La vida es sólo una prueba. Una prueba que nunca acabará, y cuyo fin desconocemos. Hay que ir sorteando peligros, cada vez mayores, hasta saber dónde reside la verdadera paz. Aunque parezca paradójico, es una suerte que ciertas personas sean desgraciadas. Los van preparando, los configuran, aprenden con mayor rapidez cuál es el camino que a ellos les puede llevar a la felicidad. Soy fuerte, muy fuerte, porque desde un principio prometí no desistir. Sufriré mucho, estos muchos meses que quedan serán agotadores, hasta que vuelva a alcanzar ese poquito de felicidad, ya más prolongada. Y ni aún pasando todo ésto, la felicidad será eterna, volverán más problemas y obstáculos, pero tendré más fuerza que los demás para superarlos. Mucha gente me dice que lo que estoy pasando es loable, pocas personas soportarían. Lo cierto es que ya encuentro a todo ésto un cierto recuerdo, como si hubiera pasado por lo mismo antes. Por ello, fui fuerte, lo soy, y lo seré. Tengo la suerte de haber sufrido, porque así me enseñará a ser verdaderamente feliz, a apreciar los buenos momentos. Este río llegará algún día a su mar, pero antes pasará por infinitas cascadas, torrentes y peligrosos rápidos.

Conseguí volver a hablar con él tras la hora fuera, esperando a que los demás saliesen. A los 20 minutos, la batería de mi móvil sucumbió. Se apagó, cortando mi lazo con él. Me fui entonces corriendo a mi casa, y puse en carga el móvil. Durante un cuarto de hora no hice nada, me senté en una silla cualquiera mirando la pared, con la cabeza apoyada en las manos, ya sin llorar. Entonces me llamó Sarita. Le dije que subiese a mi casa, que por favor lo hiciese.

Cuando llegó, estuve largos minutos abrazado a ella, llorando desconsoladamente. Mis fuertes gemidos y sollozos le habían emocionado también, se había deprimido conmigo. Intentó animarme, aunque poco consiguió. Sólo mi mente clareó cuando sonaron los arpegios de guitarra iniciales de Sweet Child o'Mine en mi móvil. Era él. Lo cogí, y al poco tiempo le dejé sobre mi cuarto para despedirme de Sarita. Le di las gracias mil veces, y se fue.

Hablé con él, ya eran las 10 y media de la noche. La tarde había sido agotadora. Él estaba más tranquilo con su madre, pues se había ido a cenar a nosédónde. Tumbados los dos en la cama, le tranquilicé con mi voz, ya los dos con los corazones recompuestos. Le colgué a las 11, tras decirle un truquito para relajarse y conciliar el sueño, profesarle mi amor y desearle buenas noches. Se durmió al poco tiempo, como un angelito, herido, magullado y triste, pero como el angelito al que quiero.

Yo hasta la 1 no pude dormi. Hablé con varias personas por messenger y vi el primer acto de Don Juan Tenorio. No tenía fuerzas para llorar, aunque mi corazón estaba triste. Me dolían los ojos demasiado, aún hoy siento esa pesadez. Me deshidraté de tanto llorar, creo yo. Espero al menos haber perdido algo de peso con el tembleque.

Eso si, mi sentido del humor nunca lo perderé, vida mía. Quiero que seas feliz, y por mis homosexuales cojones que lo lograré.

Te quiero. Siempre estaré aquí.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Foto sin sentido, una cualquiera.