domingo, 26 de octubre de 2008

Armonía, paz, felicidad con mis amigos.


El viernes fue como un día cualquiera en clase, sólo cabe mencionar que casi me duermo en Dibujo. Y yo NUNCA me he dormido en dibujo, ni he sentido cansancio... pero si no eché una cabezadita, fue porque la profesora (madre de un individuo del que tengo que hablar, una tercera persona importante, que nunca nombré pero sí mencioné) no me quitó el ojo de encima. Matemáticas, física, lengua, todas bien... hasta filosofía, que ya estoy cogiéndole gustillo a la asignatura, ya me cae mejor el profesor... aunque el tufillo a leche agria que desprende al tenerlo en primera fila sigue provocando un ligero mareo tras una larga exposición.

Esa tarde vino lo bueno... Empezó normal, escribí un poco, hice algunas cositas en casa, y hablé con los míos. Me duché y a las 7 quedé con Sarita, Sally, la chica tímida, y otra chica más (en cuya casa celebramos el cumpleaños de la primera... donde conocí al rubito... que me calló al principio mal, pero ahora veo que es simpática) en frente de cierta librería que me gusta mucho. Me compré una napolitana riquísima de chocolate blanco y negro, con trocitos de almendra por encima, recién hecho... mmm, riquísimo. Sí, ahora mismo estoy muerto de hambre. Sigamos... Yo llevaba la cámara de fotos, dispuesto a retratar a la gente. No iba en plan bien, de hacer fotos buenas y de calidad... más que nada quería pasármelo bien con ellas, tontear y ser yo también el protagonista ante mi objetivo.

Nos fuimos al parque de siempre, donde estaban los otros chicos, el grupo gay, Lara, Luca y otros, pero no mi doble y su novio. Estuve con ellos, le hice algunas fotos al rubito, y ahora que digo ésto me acuerdo de una cosa. La noche que salí con Luca y los otros a la feria, a la vuelta a mi casa con él y Lara, me contaron lo que pensaban. Creen que es seguro que el rubito vaya detrás mía, que esté interesado en mi, sólo para tener sexo. Me eché a reir... Ja! ¿Así que el rubito quiere sexo conmigo? Y bueno, aparte de la sorpresa, pues es la primera vez que alguien de mi alrededor de esa calaña se interesa por mi para sexo... alguien que es guapo quiero decir, no Adán. Yo no soy ni guapo ni nada... pero no sé, será que está aburrido de su novio (porque TIENE novio...). Aparte de sorprenderme, pues me hizo muchísima gracia, porque sé lo que pasaría si intentase algo. Le dejaría en ridículo, sin duda, pues sé cómo hacerlo. Desde el principio le dije que no le tenía miedo... y es que le tengo calado, sé cómo contraatacar. Siempre que él, claro ataque... que espero que no lo haga. De todas maneras, intente hacerlo o no, sé que tengo la protección jurada de Luca y Lara, que por lo visto prefieren ser mis amigos y ayudarme que seguirle el royo al rubito, con los que lleva años de relación. Me sentí protegido... mucho, porque Luca es bastante fuerte y Lara tiene también su maña. Puedo creerme afortunado, la verdad. Ah, bueno, y no hace falta decir que el rubito ni interesa ni puede interesar... yo estoy para eGeo, y siempre lo estaré. Que se pongan todos los rubitos del mundo en fila delante mía, que yo pasaré de cada uno de ellos...

La cosa es que al rato, tras hacer fotos y el idiota con las chicas, aparecieron Chris y su novio, que también guarda un cierto parecido conmigo (aunque él si que es guapo, le he cogido más cariño que a Chris, es mucho más interesante). Les saludé, y al novio le di dos besos en la cara, justo en frente de Sally. No me dijo nada, solo me miró... quizás no pretendía nada. Me volví a hablar con ellas... cuando noto unos golpecitos en la espalda. Me doy la vuelta... y lo veo. Sonriente, con un pelo espantosamente cortado e igual de bajo que siempre... ¿adivináis? ¡Sí! ¡Adán!

Le digo hola, le ofrezco la mano, y me la estrecha. Me dice que por qué he paso de él, y es que en el instituto ha estado varias veces y ni le he hablado. Le sigo estrechando la mano, cada vez con más fuerza, tranquilo yo, firme, respirando pausadamente, con toda la seriedad del mundo le pongo la mano roja, sin que se note el esfuerzo. Dice que le hago daño, y me alegro. Le digo que no sé por qué lo dice, que no he pasado de él... y me repite que sí, que pasé de él el otro día por el msn, para irme a hablar con mi novio. Y es que así fue, me empezó a hablar, y le dije que estaba hablando con alguien. ¿Con quien?. "Pues con mi novio. Adiós." Y sí, lo de que estaba hablando con mi novio, así me lo dijo, en voz alta, y delante de las chicas. Me giré un momento para ver si seguían allí o si habían escuchado... pero estaban mirando para otro lado. Me volví, le pregunté que si quería algo más... y giré 180 grados sobre mis pies, osea, que le di la espalda desafiante y seguro. Miré tras mi hombro, y lo vi marchar hasta otro grupo de gente. No lo volví a ver, porque ni lo busqué.

¡Qué bien me sentí! Nunca pensé que la venganza, por poca que fuese, supiese tan bien... Me encantó despreciarlo, hacerle ver que no le importaba... porque es la verdad. Ya no es nada para mi... no es interesante que hable conmigo, no me puede proporcionar nada nuevo. Me aburre, y no lo veo necesario. Por eso ni le saludé cuando vino a nuestro instituto en el recreo, aunque estaban todos alrededor suya, y a pesar de su voz llamándome a grito pelado entre la gente, yo seguí andando tan campante. No es que pase de él... es que ni me va ni me viene, no interesa. Que haga lo que quiera... yo estoy muy muy bien como estoy, no necesito nada de él ni de nadie. Tengo a mi novio, porque aunque él lo dijese con un tono que no me gustó nada, sé que lo tengo, y vosotros sabéis qué bien me va. Soy FELIZ, Adán, así que jódete, tu sigue follando con los demás y poniendo esa carita de corderito y una sonrisa tan falsa como tu dignidad. Lo siento, me calienta la sangre este tipo... cambiemos de tema.

El caso es que sí, y más después de eso, yo estaba feliz, exultante, alegre y animado. Me hice más fotos con las chicas, le enseñé la gran cámara al que quisiese verla, incluso charlé con la chica antipática... todo fue perfecto. Estuve muy pegado a Sarita y a Sally... se nota que hay mucho cariño. La segunda ahora está encaprichada con un chico, uno perteneciente a una de las bandas de aquí, y me alegra verla ilusionada. Le abrazaba, y ella me devolvía los abrazos. Nos hicimos una foto en la que ella me daba un beso, y luego me regaló una de sus chapas preferidas. ¡Qué mona es esta chica! ¡Y además, tiene unos ojos tan bonitos! Le deseo muchísima suerte... pues se la merece. ¡Todo el mundo merece ser feliz, y ella está cerca de conseguirlo al fin!

Al rato apareció Luca, pero estuvo poco tiempo con nosotros... se fue con Lara y otras chicas a tomar algo. Me dio un abrazo, pero él si se cortó y no nos besamos. Cuando lo coja por el msn, le tengo que contar que vi a Adán... él dice que quiere "conocerlo", pues le conté mi historia y siente algo de odio por él, porque me hizo daño a mi. Si que me ha cogido cariño, si... pero tengo la certeza de que no intentará nada. Sabe que estoy con eGeo (es el primero que se enteró, pues justo al despedirme de mi amor, me mandó un sms!), y siempre me pregunta por él. Me cae bien... estoy feliz porque los he conocido. Sé que son personas buenas, todas ellas, y que me no me defraudarán. Puedo confiar en ellas, y tendré su apoyo... son AMIGOS de verdad... algo que yo nunca he tenido. ¡Qué pena no haberlos conocido antes! Todo habría cambiado si los hubiese tenido hace años...

Y ya está. A las 9 y cuarto me compré una hamburguesa en el Burguer King, me fui a mi casa, listo para recoger las cosas e irnos a mi otra casa, a pasar el finde. Estos dos días han sido aburridos, siempre lo mismo: televisión, chucherías, dormir, comer, jugar al billar, cantar en el Singstar, ver Todos a 100 y no calentarme con tantos coños, y, lo mejor de todo, hablar con la luz de mis días, eGeo. Poco más que contar... como no tenemos ningún puzle nuevo, me aburro muchísimo. 

Y mañana ya empieza una nueva semana... qué pereza me da! Pero bueno, los días, por alguna extraña razón, se me pasan volando... y así será mi vida, un transcurrir de días vacíos hasta que llegue el gran momento en el que viva con eGeo. Vamos tachando numeritos en la agenda... cada vez queda menos!

¡Un besazo a todos!


viernes, 24 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Séptima parte: Subiendo al cielo.


Después de la tan esperada llamada, y tras reponerme anímicamente, le dije a mi padre (quien estaba sentado debajo del albergue) que iría a dar una vuelta a buscar a eGeo. Atravesé el pueblo hasta la entrada, por donde llegué de hacer el camino, pensando que él estaría por allí. Anduve y anduve impaciente, aunque sabía que llegaría en unos 20 minutos después de su llamada. De la ventana de una de las casas del pueblo, casas antiguas y grandes, colgaba un maceta con flores, y en medio de ellas, un clavel que se alargaba hacia el exterior, poniéndose a mi altura, como incitándome a lo que llegaría a hacer. Miré a derecha e izquierda, no pasaba nadie, así que sesgué con cuidado el largo tallo que la naturaleza me ofrecía, y seguí con mi intranquilo pasear.

Finalmente, me llamó, preguntándome que dónde estaba. Me indicó que me dirigiese hacia la Iglesia... y allá que fui, casi corriendo. Ya la veía desde lejos, sólo tuve que callejear entre aquellas antiguas y frías paredes hasta llegar a su base. Allí, frente un pequeño parquecito, lo esperé durante poco tiempo, pues rápidamente apareció con la bicicleta. Se bajó, y nos abrazamos. Él decía que olía a sudor, me pedía perdón... pero yo le dije que no me importaba, pues olía a él, y todo lo que le perteneciera yo lo quería con igual fuerza. Apoyó su bicicleta en un árbol, puso la cadena... y entonces le regalé el rojo clavel. Mi niño se equivocó cuando lo dijo en su blog... no es una rosa, nene, es un clavel ^^ ¡Ay, pero qué mono, él también se equivoca!

Ya estábamos juntos... al fin. Eran alrededor de las 5 y media, si no recuerdo mal,  y hasta las 9 quedaban aún muchas horas de felicidad que podíamos compartir como pareja. Porque eso éramos, eso me sentía... al fin, pareja de alguien. Preocuparme por él, que alguien se preocupase por mi, tener muchísima confianza en cualquier momento, saber que lo que hago es lo correcto, estar compenetrado con el otro... estar sólo para eGeo, y que eGeo estuviese sólo para mi. Eso me encantó... éramos dos. Por fin en mi vida todo adquiría un carácter par.

Bajamos por el parque para ir al albergue, dispuesto a coger los regalitos que tenía para él en la pesada mochila, y quería que me acompañase... pero claro, mi padre estaría por allí y lo vería. Entonces se negó, alegando que le daba vergüenza, que no sabría qué decir, que no quería conocerlo... imagino que tendría algo de miedo, y vergüenza, eso lo comprendí. Pero le convencí... quería que lo conociese, pues ya que eGeo es único para mi, es importante que entre de lleno en mi vida. Sabía, y tenía ganas de que así fuese, que si mi padre ya lo conocía todo se volvería más seguro, más sostenible, ya no habría vuelta atrás y siempre existiría un eGeo en mi vida.

No sabíamos bien dónde era, así que dimos un rodeo un poco tonto, y aparecimos delante del albergue. Luego nos dimos cuenta de que la iglesia estaba justo detrás del albergue... El caso es que desde lejos ya pudo ver a mi padre, que estaba tomando el sol con una cerveza en una mesa, y los brazos abiertos con las manos detrás de la nuca. Nos acercamos a él, yo mucho más tranquilo de lo que podría imaginar... le presenté a mi amor (por supuesto, no dije eso... le llamé por su nombre, aunque intenté que el cariño no se notase mucho), se estrecharon la mano, y mi padre bromeó algo con él, que se rió un poco, cortado, y me siguió hasta la puerta del albergue. Ya le había dicho yo que mi padre era muy bueno, que sabía tratar con la gente y que le caería bien. El contacto duró lo mínimo, pero algo es algo, ya sabe que no es un ogro y que no se lo va a comer.

Subí al albergue y bajé corriendo con los regalitos, pero para dárnoslo ya habría tiempo después. Nos fuimos paseando por el pueblecito, hasta una tienda de comestibles, donde nos compramos una botella grande de Acquarius. Fue maravilloso darse la mano por debajo del mostrador... delante de la mujer, y con unos chicos detrás... hacía algo prohibido con la persona que más quería. Me indicó dónde vivían sus abuelos, y me estuvo hablando de ellos y de la relación con su madre. 
Entonces nos fuimos andando hasta las afueras del municipio, subimos una cuesta, ya ajenos a la sociedad, donde pudimos darnos la mano, abrazarnos y besarnos. A él le pesaba la mochila, pues llevaba más cosas, así que se la llevé yo. Me encantaba ir andando con él, al mismo paso, con mi cabeza apoyada en su hombro, parándonos muchas veces para besar esos labios tan suaves y dulces. Estaba feliz, radiante, relajado, acompañado de cierta persona por la que mi corazón daba saltos de alegría, en paz conmigo y con todo el mundo. Me sentí en mi lugar al fin, algo diferente en mi, ya que siempre me he sentido como un extraño en cualquier lugar. Pero no, a su lado, bajo su brazo, sí estaba bien, estaba protegido y tenía algo asegurado. Además... era tan mono, tan guapo! Tan alto y con un cuerpo tan bonito, con una personalidad increíble, muy dulce, tierno y cariñoso, todo lo que yo siempre habría necesitado. A cada frase asomaba un "mi amor, mi vida", y lo mejor era cuando me susurraba al oído que me quería. Si tuviera que guardar un solo recuerdo de toda mi vida, guardaría ese... las veces que sus labios pronunciaron entre mi pelo un "te quiero" dulce y melodioso.

Llegamos hasta una colina, una especie de pequeña meseta ocupada por un campo de vides. Ni pensamos que fuese propiedad privada, ni que pudiese haber alguien... nos daba exactamente igual. Estábamos ciegos de amor... en esa tarde tan bonita de principios de Octubre, bajo un cielo rasgado de coloristas nubes, y con el chico más estupendo del mundo, nada podía salir mal.

Y allí llegamos... y allí pasó todo lo que tenía que pasar, de lo que nada me arrepiento....

(Continuará)

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Eso es Navarrete... un pueblo que nunca olvidaré.

jueves, 23 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Sexta parte: La momentánea separación


Vuelvo a maldecir nuestra mala suerte, tres semanas después... aunque también hay que tener en cuenta la buenísima suerte que he tenido en general. Simplemente fue un pequeño incidente en una historia bonita de amor... nada importante.

Pero ahí estaban, por poco que importase, las gafas rotas. Y la madre de eGeo llamándola al móvil... se acabó lo que se daba. Tuvimos entonces que recoger todo el chiringuito, ponernos las ropas bien y prepararnos para bajar y buscar la dichosa óptica donde le pondrían los dichosos cristalitos. Era algo tarde, y un sábado, por lo que él temía no llegar a tiempo.

Empezamos a descender por la montaña de tierra, y entonces se hizo patente la ayuda de sus gafas. ¡El pobre no veía casi nada!. De manera que fui agarrándole del brazo, del hombro o de la cintura, con cuidado al bajar los terraplenes, observando sus graciosos y pequeños ojos con un mirar perdido, irradiando un cariño y un amor imposibles de describir. Pocos besos nos pudimos dar a la bajada, por las prisas, pero sí aprovechamos los últimos momentos de bucólica intimidad, ya que volveríamos a la incivilizada civilización. Fuimos hasta una parada de autobús que estaba muy cerca de su casa, por lo que él temió entonces que su madre nos viese. Por lo visto ella había ido a la peluquería, podía volver en un momento u otro y vernos. A cada coche que pasaba me preguntaba si era un Honda Civic oscuro... pero no, por suerte, ninguno hubo. Nos sentamos en la parada de autobús, a esperar durante un ratillo. Había dos niñas y una señora allí, que se alejó un poco, pero las chicas no paraban de mirarnos. Nunca olvidaré esta conversación...

Yo-Mira, este es mi DNI, el de los nuevos... pero salgo fatal, vaya.
Él- Que va, estás muy bien.
Yo- ¿Qué? ¿Me estás diciendo que soy guapo?..... ¿Tu no serás maricón, no??? (En voz alta)
Él- No, no, que va!!... (risas contenidas)
Yo- Ah, bueno, qué asco, vaya... (y nos separamos bruscamente, estábamos sentados y me fui al otro asiento)
Él- Si, que asco tio, yo eso no.

Y volvieron las risas que apenas podíamos contener. Volví a su lado, y con la mirada y los labios le susurré un "te quiero" sincero y puro, al que respondió. Necesitaba besarlo... pero aquellas niñas nos impedían actuar con libertad. Maldita sea... Bonito momento fue ese, sin duda, como muchos otros pequeños momentos de felicidad intensa que me regaló.

Llegó finalmente el autobús. Lo voy a confesar casi con vergüenza, pero en mi vida me he subido unas 5 veces a un autobús de línea. Y sin duda, esa fue una de las más especiales, que siempre recordaré. Nos sentamos juntos, casi al final, muy apretados, y entre su pierna y la mía nuestras manos se acariciaban disimuladamente. Habría saltado y me lo habría comido entero ahí, en ese asiento tan incómodo... pero tenía que mantener la compostura. Ya te asaltaré cuando estemos solos en Madrid, eso me lo tengo prometido... :P.

Llegamos a nuestra parada, y nos fuimos casi corriendo a su óptica. Rápidamente nos atendieron, y nos dijeron que en unos diez o quince minutos estaría lista. Menos mal, porque eran las 12:50 más o menos, y yo debía estar en el hotel a las 13:00, donde me estaría esperando mi padre. Volvimos paseando a donde tenía la bicicleta, detrás del hotel, y allí nos despedimos con un simple abrazo, que podría parecer eso a los demás, pero para nosotros fue muy intenso, como siempre. Desde el exterior no se percibió que los dos corazones saltaban de júbilo, pero también de tristeza, porque habríamos de separarnos una vez más. Cogió su bicicleta... y se fue. Fue el "Hasta luego" más razonable que le he dicho. Me dirigí a la entrada del hotel, y allí estaba mi padre con las mochilas, listo para andar.

Desde la 1 de la tarde hasta las 3 y media, más o menos, recorrimos unos 12 kilómetros. Al principio, por Logroño, entre la gente que ya nos empezaba a decir el consabido "Buen camino!"(entre esa gente encontré a una chica que me recordó a Alexa... pero se me olvidó preguntarle a eGeo ese mismo día si era ella, así que nada, ya nunca se sabrá). El asfalto era duro, y ese es uno de mis mayores problemas: que al andar por ciudad o cemento, me canso muy rápido, el pie se adapta siempre al mismo movimiento y acaba doliéndome. Salimos del área de edificios, pero no de la ciudad, puesto que fuimos por un enooorme parque, La Grajera (que ya quisiera yo uno de esos parques en mi ciudad... caramba!), en el que había familias comiendo, paseando en bicicleta o andando, pero ningún peregrino más, ya que habíamos salido demasiado tarde como para encontrarnos con ellos.

El parque de la Grajera se alargó durante unos kilómetros, casi la mitad del recorrido. Era bonito el parque... árboles altos, abetos, pinos, un lago que parecía artificial (donde unos chicos que pescaban se pusieron a gritar que habían conseguido una pieza muy grande, con la intención de sorprendernos, creyendo que éramos guiris... a lo que solté a mi padre un "já, se creen que no somos españoles!", y se callaron). Pero todo cansaba un poco, pues el terreno seguía demasiado duro. De repente, una dura cuesta, y empezamos a ver los primeros viñedos. Quién iba a decir que me pasarían tantas cosas en un campo como aquellos... Estaba feliz, y se me notaba, mi padre lo hubo de percibir. En cierta parte, bastante cerca de la carretera para mi gusto, en una reja metálica había cruces y corazones perfilados con trozos de madera o plásticos (Ejemplo en la foto). A punto estuve de poner otro corazoncito, por eGeo y por mi... pero no debía retrasarme, bastante había hecho mi padre ya por mí como para que esperase más. Y es verdad que no podía dejar de pensar en él, y en lo que había pasado... pero lo pensaba de otra manera. No lo recordaba con ansias... lo recordaba con seguridad, me sentía firme, atado ya a algo, tranquilo de que lo que tenía no me lo iba a arrebatar nadie.

A las 15:30 aproximadamente, y más frescos que una rosa, llegamos al pueblecito en cuestión, Navarrete. Rápidamente, nos fuimos hacia el albergue municipal, donde un francés muy mayor me hizo la credencial. El albergue no estaba mal... cuatro literas en una habitación, cada una en una pared, aunque la ducha sí dejaba mucho que desear. Me comí un bocadillo de jamón (ni comparación tiene el jamón de allí con el de aquí, por dios, el de Jabugo de Huelva es el mejor!) y me duché rápidamente con agua fría y me eché lo poco que quedaba de perfume, quería estar limpio para eGeo, aunque seguía con la misma ropa (Me cambié antes de empezar a andar, y luego me puse la camisa que había usado por la mañana, que no estaba ni sudada ni nada).

Sobre las 4 y media empecé a llamar a eGeo, y me empecé a poner nervioso porque no me lo cogía. Inquieto, iba andando de un lado a otro, llamándole, hasta 9 veces sonó su móvil y no lo cogió. Me empecé a preocupar. ¿Le habría pasado algo, se habría caído en esa precaria bicicleta? ¿Su madre no le habría dejado escaparse? ¿Por qué no cogía el móvil, maldita sea? Mucho me preocupé, me puse en lo peor. ¿Y si no puede venir? ¿Y si no le veo? ¿Y si no le vuelvo a ver? ¿Qué pensará de todo lo que había pasado esa mañana, lo recordará con alegría y orgullo, como yo, o por otro lado se arrepentía? ¿Es que había cambiado de opinión? ¿Dejaba de quererme? Durante una media hora me rallé muchísimo, dando vueltas cerca del albergue, intentando que mi padre no notase nada... pues mis ojos y mi alma estaban a punto de echarse a llorar. Por fin, con alegría noté que mi móvil estaba vibrando... me estaba llamando, al fin, seguía vivo! Cuando su cálida voz intenté evitarlo, pero terminé llorando, aunque pretendí que no lo percibiera mucho. Si, seguía queriéndome, iba directo hacia mi... pude respirar tranquilo, al fin. ¡eGeo, no imaginas la angustia que sentí, se me iba a acabar el mundo si te llamaba una vez más y no lo cogías!

Salí andando por el pueblo, en dirección a la entrada, dispuesto a encontrarme por última vez ese dia con el amor de mi vida.

(Continuará)

¡¡Un besazo a todos!!

miércoles, 22 de octubre de 2008

Nuestro nuevo blog.


nuestra-vida-juntos 


¡¡Ya tenemos algo en común eGeo y yo, ya queda menos para compartir ropa, casa, cama, y vida!!

Cuatro días después de la inauguración del blog, lo anuncio yo... si es que soy un desastre!!

Pues eso, que ya tenéis a vuestra disposición, para todo el curioso que quiera fisgonear en la vida de eGeo y Gato, nuestro blog particular, un proyecto propio que no sabemos si llegará a buen puerto o naufragará. ¡Se intentará remar con fuerza, para sacarlo adelante! Aquí tenéis la dirección: http://una-vida-juntos.blogspot.com/ , también puedes pinchar en la imagen y llegaréis allí.

No será un blog diario, ni mucho menos... pero varias actualizaciones por semana si intentaremos que haya, aunque no nos sentimos en la necesidad. No es como nuestros blogs particulares... es un blog aparte, en el que escribiremos cuando nos venga en gana, que procuraremos será asiduamente.

Lo propuso eGeo, aunque yo hace tiempo ya había pensado lo mismo, pero para más adelante... aunque viendo que nuestra relación ya es real, que solo falta vivir juntos, no es necesario esperar más. Ahí colgaremos todo sobre nuestro PLAN, hablaré de eGeo y eGeo hablará de mi, de nuestras historias... es simplemente una muestra más de amor, como las que tenemos todos los días.

Dentro de poco habremos de cambiar el diseño, tengo en mente algunas ideillas que le pueden gustar. ¡¡Ya os iremos avisando de las novedades!! ^^



Un besazo a todos!!

martes, 21 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Quinta Parte: En lo alto del mundo


Hacia allí nos dirigíamos. A lo alto de aquella roca marrón que se divisaba, entre los campos, por un camino de tierra como muchos que vería a partir de entonces durante mi peregrinaje.

Cuando nos alejamos de la civilización, y sólo los coches y camiones pasaban a nuestro lado a toda velocidad, al fin pude tocarlo. Nuestra piel no dejó en ningún momento de mantener el contacto, sea por nuestras manos o por nuestros labios, pero siempre estaba pegado a él. Tenía frío, pues corría algo de viento, pero me daba igual. Él me calentaba con su cuerpo, lo sentía tan cerca y me hacía sentir tan seguro de todo, que no me preocupaba de un mal aire. 

Comenzó el ascenso. Pero el mejor ascenso de todos los que he hecho... andar al lado de mi amor, o detrás de él, cogiéndole siempre de la mano, ayudándole al subir una empinada cuesta pedregosa, avisándole de los arbustos espinosos. Jadeando juntos del cansancio, pues el montecito, aunque no tuviese kilómetros de altura ni nos faltase el oxígeno, era grandecita, y no sabíamos bien por dónde ir. De repente, parábamos, y volvía el amor a requerir nuestros labios en forma de besos, nos abrazábamos y suspirábamos. Pero debíamos seguir si queríamos llegar arriba y tener suficiente tiempo. Subíamos, subíamos... y demasiado subimos, que no llegamos exactamente a donde quería eGeo, sino que llegamos hasta la verdadera cima, una extensión media y plana de tierra dura, con señales de haber sido barro poco tiempo atrás. Y desde arriba, allí lo vimos, justo debajo de nosotros, por la otra cara donde habíamos subido, la piedra a donde eGeo se había empecinado llegar. De manera que hubo que bajar de nuevo... pero por el lugar y de la forma más cochambrosa, por una ladera de mucha pendiente, con piedras sueltas y a considerable altura. Poco a poco, fuimos bajando, con los pies por delante cabeza al cielo, mirando con cuidado dónde los poníamos, y con las manos palpando el terreno tras la espalda. Yo, torpe de mi, hice que algunas de esas piedras se desprendiesen, y cayesen cerca de eGeo... pero rápidamente se solucionó. Finalmente llegamos abajo, yo bien, algo sudoroso, al igual que eGeo, pero no tan bien su maletita que le regaló Borja, que se llenó de polvo y tierra.

Allí estábamos. Colocó la toalla que previsor trajo sobre la cuadrada y lisa piedra, y sobre la maletita (como le llama él), o la mariconera/bolso (como le llamo yo) dejamos nuestras pertenencias: relojes, gafas, mi camisa, su chaqueta, las carteras... todo. Nos despejamos de nuestra identificaciones, y entonces solo así, y abrazados, pudimos identificarnos a nosotros mismos. Miraba al frente, y veía a la hermosa vista de Logroño, con sus edificios, su río, y sus gentecillas, viviendo ajenas al enorme acontecimiento que se estaba dando lugar tan cerca de ellas. Le hice algunas fotos, con el precioso paisaje detrás. A ese mismo lugar me prometió eGeo que iríamos, hace mucho tiempo, cuando en cierta tarde (que recuerdo perfectamente), me llamó llorando, desesperado, cansado de su vida. Ahora no tengo más que decirle, y decirme a mí mismo (por todos los momentos que pensé lo mismo que él), que ha merecido la pena todo. Me alegro de que en ese momento estuviese mal, porque si no, no habría tenido lugar todo ésto que pasó.

Nos tumbamos en la roca, sobre la amarilla toalla (curiosamente, de un club náutico... no sabía yo que había clubs náuticos en Logroño, cosa curiosa careciendo de mar, no?), y nuestros cuerpos automáticamente se entrelazaron en perfecta armonía. Me encantaba tumbarme en el suelo, y que él se tumbase encima mía, pecho aplastando a pecho, sus piernas sobre las mías, mis manos en sus cintura y las suyas tan hábiles acariciando mi cabello. Y apretarlo muy muy fuertemente contra mi cuerpo, haciéndome perder la respiración y provocándome algo de entumecimiento en los pectorales... pero no me importaba, me gustaba. Me gustaba porque al fin, algo era real. No tenía que utilizar la mente, no tenía que imaginar... ahí estaba, lo tocaba, y me respondía con otra caricia. 

En ese momento, lloré, lloré mucho, por varias razones... lloré de alegría, de dicha, de felicidad... pero también de tristeza, de dolor, por cosas que solo él y yo sabremos. Amargas lágrimas corrieron por mis mejillas, pero que él supo sanar con sus labios protectores, haciéndome recuperar la confianza en mí mismo.

Durante unas dos horas, que yo deseé fuesen vidas, dos enamorados estuvieron abrazados en mil posiciones diferentes, besando sus bocas y uniendo sus almas. Esos labios, ese aliento embriagador, el perfume de los dioses, el sabor delicioso de su lengua, la saliva que me dió vida, que me propulsó a la felicidad. Besos largos, pero que desgraciadamente no fueron eternos, y a los que ahora, con más ganas que nunca, echo de menos, siento que no le besé lo suficiente. Nunca imaginé que sería tan bonito sentir tu corazón palpitando al compás del otro. Es maravilloso, único.. Ese corazón que fue aumentando su pulso cuando nuestra temperatura subió. Hacía frío porque seguía el viento sacudiéndonos, pero fue inevitable lo que pasó. Más besos en la boca, en el cuello... le subí la camiseta, le lamí el pecho... y por último, recorrí toda su anatomía (bueno, toda la que ya imagináis) con ansiosos labios. Ese momento sí que fue especial... esos dos chicos del mismo género, estaban practicando sexo oral en lo alto de una montaña, a la vista de los trabajadores del campo que podrían verles debajo, y a cualquier voyeur con prismáticos de los edificios del extrarradio de la ciudad! Poco más voy a decir, no voy a dar detalles... sólo diré que me encantó, que intenté hacerlo lo mejor que pude, y espero que lo haya conseguido.

La cosa seguía poniéndose mucho más interesante, nos disponíamos a tumbarnos cómodamente para seguir disfrutando... pero... ¡oh, maldito seas, eGeo bendito, cómo odio ese momento!. Al moverse, pisó o le dió una patada a algo... yo me asusté desde el principio... y si, era lo que yo me temía. Sus gafas, rotas. El cristal fuera de su montura... y encima llama su madre... Agghhhh!! Con lo bien que estábamos... y de repente todo se pone en contra. Teníamos que dejar lo nuestro, e irnos rápidamente a una óptica... pero tampoco era para agobiarse ni desesperarse, pues esa tarde también tendríamos nuestro momento...


Continuará.... (ahora estoy hablando con él, por eso no sigo :P)


Un besazo a todos!!


PD: la foto es muestra de un pequeño acto de vandalismo (y de amor) que cometí en cierto pueblo de nuestro recorrido, Santo Domingo de la Calzada. Se ve que lo mío no es el graffiti.

Últimos acontecimientos


Lo siento. Mil disculpas. He estado muy muy ocupado estos días... estudiando filosofía y matemáticas, pasando el fin de semana fuera, haciendo deberes y redacciones de inglés. Y hablando con eGeo, lo único bueno de todo. Empezaré por el principio, para poneros en antecedentes.

El famosillo examencito de Filosofía... suficientemente bien. Yo creo que alrededor de un 8, teniendo en cuenta el grado de perrería (o perritud) del profesor. Era fácil, pero como siempre, nos pilla desprevenidos en algo, en esta ocasión, las preguntas. Eran super extrañas, te daba mil rodeos para preguntar lo más sencillo, lo que nos despistaba. Nos lo sabíamos todo, pero no sabíamos qué teníamos que responder exactamente. Este señorito tiene tela... pero bueno, espero que salga muy bien, para empezar con fuerzas el curso y no defraudarme. Porque estudiar, estudié... poco, la verdad... pero me cogió un dolor de cabeza increíble los últimos días que me hacían ir más lento.

Hoy martes ya nos dieron la nota del examen, y para mi sorpresa, he sacado un 9'5. Creo que no está nada mal, contando que estudié relativamente poco, que es el primer examen, y que tenía ese dolor de cabeza... También hemos tenido el examen de matemáticas... pero sobre ese prefiero no hablar. No sacaré buena nota, así que prefiero pasar a otra cosa.

Estuve tan cansado esos días por lo que pasó le viernes anterior, que poco dormí. Estuve con Sally, Sarita y la otra chica en un concierto. ¡Mi primer concierto!. Llevaban mucho tiempo insistiéndome, para que fuese, pero yo no tenía ganas... pues era de grupos de aquí, de Fuengirola y alrededores, grupos pequeños, que hacen una música que no me gusta mucho... o, mejor dicho, que pensaba que no me gustaba. Heavy metal, rock, hip hop... y algo que sí me atrae, el rock alternativo. Fui un poco asustado... pero finalmente accedí, tenía ganas de ver a mis chicas. Allí estuve, a las 9 y media como un clavo, esperándolas, cuando aparecieron tres chicos... ellos también vendrían con nosotros, según me habían avisado ellas. No eran nada fuera de lo normal... al revés, era un grupo típico, de película. El alto y grande, algo tímido, el bajito gordito de pelo largo y ondulado y cara grande, más hablador, y el tercero muy deltado y de estatura media. Pero ninguno destacaba por su belleza, precisamente. Al rato, aparecieron ellas... y ya nos fuimos a la sala donde se hizo el concierto. Estuvimos laaaargo rato esperando, unas 2 horas, en las que también estuve con Lara, con mi doble, su novio, otra pareja lesbiana, y los otros, que estaban por allí aunque no pensaban entrar. Al final, sobre las 11 y media, entramos. La puerta, por un callejón maloliente, aroma de porros y meado, gente rara y mayor... pero no nos importaba, porque cada uno iba a su bola, no te miraban mal ni nada. Yo, con el pañuelo que me dio eGeo, por supuesto. Dentro, vimos a dos de los tres grupos que actuaban: Blindfall, granadinos de rock alternativo, una inglesita cantando con buena voz, y Tripas Clown, uno de los grupos endémicos de Fuengirola, que hacen metal fusionado con hip-hop. El primero me gustó mucho más que el segundo, aunque hay que decir que el guitarrista sin camiseta y sudoroso de Tripas Clown no estaba nada mal. Respecto a eso, Sally me estuvo insinuando mucho... que si le hacía fotos para que me las mandase, que si estaba bueno o no, que si era lo que más me gustaba del grupo... yo intenté desviar los temas, que no pareciese muy evidente que se me caía la baba. En cierto momento, mientras actuaba el segundo grupo, entró mi doble, Chris, para avisarme que el treinteañero estaba fuera. Le llamaré Luca. De manera que salí para saludar a Luca, y allí estaba con más del grupo. Un fuerte abrazo, con dos marcados besos en las mejillas, y muchas preguntas sobre mi, y sobre mi novio, pues le conté de pasada que tenía un amigo íntimo de Logroño. Estuve un rato con ellos, volví a entrar, estuve hablando con Chris. Me hice unas fotos con él, para comparar el parecido... que algo tenemos, si, pero no tanto como dicen. Volvimos a salir a la noche cálida, demasiado cálida, pero ya sólo estuve con mis chicas, con Sally y con Sarita.

Me pillaría el momento cariñoso, o les pillaría a ellas, que no paré de abrazarles. Estaba a gusto, contento, y me sentía en total confianza con ellas, sobretodo por lo que pasó en cierto momento. Sarita me preguntó que de quién era el pañuelo, y le dije que de un amigo. ¿El de Logroño?. Pues sí, ese con el que hablo tanto. Y Sally insinuó..."así que amigo, ehh??". Y poco después de eso, se levantó y me abrazó. Ya tienen que saber que estoy con un chico logroñés... y se lo han tomado muy bien. Me encantó estrechar su delgado cuerpo entre mis brazos... cuántas veces había necesitado yo un abrazo así!. El concierto acabó sobre la 1, pero yo hasta las 2 y media no llegué a casa, pues estuve hablando con eGeo. Al acostarme, volví a llamarlo otra horita, y sobre las 4 mis ojos se rindieron al sueño. Tenía una grato recuerdo del concierto, lo había pasado muy bien... y la próxima, repetiré sin dudarlo un instante. A las 9 estaba ya de pie, preparando las cosas, para irme a casa de mis abuelos... un fin de semana aburrido, sin nada interesante que contar, y también durmiendo poco. 

Sigo algo cansado... pero bueh, mañana me dormiré hasta tarde, ya que, por lo del plan Bolonia y todo eso que ya sabéis, van a hacer huelga en mi instituto... Lo he estado pensando seriamente, si estoy de acuerdo o no con todo ello... pero tengo tanto sueñecito que prefiero dejar el honor y la seriedad a un lado por una vez, y tomarme una licencia para dormir.

Y ya está, poco más ha pasado. Que me veo cada vez con menos tiempo para escribir, eso si... pero eso es en parte culpa mía, y en parte por las circunstancias, que tengo muchas cosas que hacer. Si yo supiera organizarme bien, tendría tiempo... y eso es lo que pienso hacer. Desde mañana, mejor planificación en mi vida, y post diario sin falta. Que yo os contaré lo que pasó con eGeo, sí o sí, aunque ya ni lo lea la gente. Me hace ilu.


¡¡Un besazo a todos!!

sábado, 18 de octubre de 2008

El Gato Volador


Ahora soy como Doraemon, son un Gato cósmico, el Gato Volador, pues al fin he encontrado a ese alguien que me donase sus alas, como decía en mi perfil, y al fin lo he encontrado.

Si, una vez más, voy a hablar de eGeo. Os estaré aburriendo... pero aquí cuento sobre mi vida, y mi vida es él. eGeo, demostrándome todo lo que me demostró en Logroño y lo que me ha prometido por teléfono, y que ha empezado a hacer, me ha enseñado a volar, me ha ayudado a impulsarme con el gorrocóptero que me dejó, consiguiendo poder cruzar los cielos y dejar atrás todo, el infierno personal en el que estaba. Ahora atravieso las nubes, juego con las palomas, converso con los ángeles y me tuesto al sol, aunque con cuidado de esquivar bien a los aviones, malditos aparatos que me recuerdan que siguen existiendo la Tierra y sus muchas y malas personitas allá abajo. Pero esas personitas son diminutas, a penas las veo, y no me intereso por verlas más, ya no me importan. Sólo me importa poder ver todas las noches a la Luna, y contarle mis novedades, rememorarle mi antigua vida en tierra firme, o no hablar de ningún tema en particular. La voz de mi Luna es preciosa, magnífica... y a vosotros, débiles terrestres que os sostenéis sobre los pies, os puedo asegurar que desde allá lo alto, la Luna nunca decrece, siempre se mantiene llena y completa, tan luminosa y clara como siempre. ¡Qué buena es la Luna, qué pena que sólo pueda apreciar su belleza durante pocos momentos, son tan cortas las noches, que siempre siento que no ha sido suficiente! Ansío el momento en el que pueda mejorar mi gorrocóptero, y pueda volar aaalto y alto, mucho más allá de las nubes, saludar a los astronautas y avanzar entre las estrellas envidiosas, para llegar a suficiente altura donde siempre pueda ver a mi Astro, y tener la oportunidad de tocarlo cuando quiera, acariciar su suave superficie e inspeccionar sus cráteres.

Ese momento llegará... me lo ha prometido Selene, que en algún momento pasearé por sus valles y recorreré cada parte de su geografía, todos los días que quiera. Dormiré en sus cuevas, y aunque a veces me sacuda con sus terremotos, me alimentaré  por siempre de su fuego interno, logrando renovar cada energía que malgasta en mi. Le devolveré todo lo que me ha dado, porque esa Luna me ha proporcionado muchas más cosas de las que cree, me ha lanzado el cable y ha puesto en funcionamiento mi gorrocóptero, asegurándome que nunca dejará de girar y girar para mantenerme en el cielo. Lucharé por él, haré extinguir todos esos diabólicos seres conocidos como aviones, provocaré la desaparición de los helicópteros y nadie más podrá alcanzar el espacio con ningun cohete ni propulsor espacial. Haré del Himalaya un lugar prohibido, acordonaré la zona para que nadie se acerque ni un poquito a nosotros, y nos haga ver que ellos siguen existiendo. Nos olvidaremos de todo lo demás, ocultaremos bajo las nubes su recuerdo, y sólo estaremos tú y yo: porque tú lo quieres, y porque yo también lo deseo con fuerzas.

Llegará ese momento, se lo juro a la Luna, al Sol, y a los pájaros, delfines del océano del mar, que por el día me acompañan en mi volar errante. 


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Perdonen éste rollo incomprensible. Quise escribir sobre una cosa, y me salió el tiro por la culata. Espero que al menos les haya gustado, aunque sea un poquitito. Y más espero que le haya gustado a su inspirador, mi Muso....

¡¡Que paséis un buen finde!!

¡Un besazo a todos!