martes, 9 de septiembre de 2008

Bienvenidos al Camping Internacional La Marina - Parte 4: Días Oscuros y la Luz de Elche


En medio de mi paraíso particular, de repente, un día normal, un terrible huracán de tristeza y rabia irrumpió causando estragos en mi estado de ánimo. Sin saber exactamente por qué, las lágrimas comenzaban a aflorar de mis ojos a cada instante, en la piscina, comiendo, en el coche, cuando me duchaba... 

Me sentía solo. Mi infeliz odisea duró dos días... en el primero, por la tarde, estuve visitado un pueblo cercano con mis padres... pero no hubo manera de distraerme, pues apartado de ellos, mientras fingía hacer fotografías, lloraba silenciosamente, muy tranquilo. Todo me parecía que estaba mal... pero de nuevo, volví a pensar que la culpa de todo era mía, yo era el fallo. Volví a odiarme, temía que todo se repitiese una y otra vez, que no pudiese volver a salir adelante y vivir siempre en la misma mierda. Durante unos días, dejé de creer en ciertas personas, sentí que otras me defraudaban, y que mi vida volvería a ser lo mismo, me desesperanzé y volví a cansarme de vivir.

No alcanzo a entender muy bien por qué me ocurrió ésto... quizás fue ver que en el camping no hacía nada nuevo, que éste año era igual al anterior y lo seguiría siendo en el siguiente... quizás que siempre he escuchado palabras y palabras en mi vida, pero nunca he visto ningún acto, nadie ha movido un dedo demostrando lo que prometía... quizás fue porque durante varios dias no pude hablar con eGeo... pero si creo que fue porque en aquel momento yo debería estar con Neo, disfrutando de la felicidad juntos. Eso fue lo peor... saber que podría ser, pero no fue. Ilusionarse, pensar en el futuro, querer vivirlo... pero luego quedarse con las manos vacías, sabiendo que todo ha sido un error. Puede que eso fuese el detonante...

El segundo día fui autista... no hablé nada con nadie, no me bañé en la piscina, pasé la tarde leyendo en la terraza... pasé de Roberto, el pobre se extrañó, pero yo simplemente le dije que no era mi mejor día y que necesitaba estar solo. Al atardecer fuimos en familia (con Miriam, claro, que ya es de la familia) a Elche, a ver la última película de La Momia en el CC L'Aljub, en la que me intenté concentrar para olvidarme de lo demás. Casi lo conseguí, pero a la salida, de sopetón me encuentro con una pareja gay... y volví a caer en mi soledad. A la vuelta en coche, con la cabeza apoyada sobre el cristal de la ventana, veía pasar las farolas que se encendían al caer la noche, los árboles y los postes de electricidad a gran velocidad, pensando en mi, en mi pasado, y recordando a mi viejo fantasma, productor de tantas veladas desveladas... ¿de verdad sirvió de algo empapar tanto la almohada? ¿Aquellas lágrimas que derramé... llegarán a ser gotitas de felicidad? ¿Llegaré en un futuro a mirar atrás, y alegrarme de todo lo que he pasado, porque me ha conducido, me ha enseñado, y me ha ayudado a tener lo mejor posible? Decís que se nota, que he aprendido mucho, que he crecido como persona... pero creedme bien, en ese momento yo no pensaba lo mismo.

En esas 48 horas, casi sin descanso, estuve realmente mal. Lloré muchísimo, callado, sin exaltarme, si alguno de mi familia hubiese estado atento, vería correr bajo las gafas de sol regueros de agua salada. No se lo dije a nadie... tampoco quería manchar con mi tristeza la felicidad límpida de los demás, no era plan. Mis padres no se dieron cuenta, nadie notó nada raro, intenté comportarme como si tal cosa... y los dos días infernales pasaron. Al día siguiente amanecí perfecto, recordando las estupideces que había pensado la noche anterior. Ese día madrugé con mi padre y fuimos a visitar Elche... adoro esa ciudad. Estuvimos viendo los palmerales, la Huerta del Cura, la Basílica de Santa María, paseando por sus calles, visitando sus jardines... haciendo fotos, por supuesto... y me sentí como en mi casa. Algo tiene esa localidad de 222.422 habitantes (gracias Wikipedia!) que me atrapó... será su situación rodeada de ancianas palmeras, sus tradicionales habaneras (género musical) de la zona, su historia, su arquitectura maravillosa, su "Misteri d'Elx" (representación religiosa centenaria, que el año que viene pienso ver)... sus chicos guapos... porque anda que no hay ilicitanos guapos, madre!!!

Pasamos allí la mañana, comimos, y por la tarde fuimos a Alicante. Mi padre, fiel a su costumbre, se perdió, y durante una hora condujo de aquí para allá en esa inmensa ciudad tan extraña para nosotros. Al final, logramos aparcar en el centro, donde estuvimos visitando la Concatedral (no me gustó nada... demasiado austera, no, prefiero la verdadera Catedral de Alicante, en Orihuela, sí que es preciosa) e intentamos subir hasta un castillo en lo alto de la ciudad... pero eran las 6 de la tarde, el calor apretaba, y lo último en que pensábamos era ver más museos y arquitecturas. Así que hicimos lo que más queríamos... coger el coche de vuelta, ir al camping, cambiarnos y directamente darnos el chapuzón en la piscina.

Eso fue durante los últimos días, en los que normalmente la afluencia de campistas disminuye considerablemente... pero este año ese efecto de fin de vacaciones poco se notó. Tampoco nos llovió, gracia a Dios, como nos pasó el año pasado... el año anterior fue fatídico, no disfrutamos nada las vacaciones. Se quiso reservar la parcela cuando era demasiado tarde, así que las perdimos... y solo encontrarmos en otro camping cercano, donde estuvimos una semana... pero no nos gustó. Allí, nos enteramos de que al final si había en nuestro camping de siempre, La Marina, así que en mitad de las vacaciones recogimos las cosas, pusimos todo en su sitio en el coche, nos transladamos al nuevo camping, desmontamos los bártulos, pusimos de nuevo las tiendas de campaña, las pérgolas y la cocina... y todo listo, en un día nos habíamos mudado de sitio. Pero ni aún así las vacaciones fueron mejores... ya que en nuestro lugar de siempre donde debíamos de estar mejor, llovió incesantemente durante varios días y noches, fastidiando todos los planes. No fueron unas buenas vacaciones... pero menos mal que éstas fueron las mejores, y compensaron las frustración del año anterior.


Y ya está. Quizás me esté dilatando mucho con esta historieta... prometo que ya mismo termino, solo queda una más. Incluso a mí mismo me parece lamentable que no escriba nada más, que solo me limite puntualmente a escribir sobre el camping... pero es que estos días ando muy falto de inspiración... espero que vuelva, no sé qué me pasa. Tengo varias cosas de las que escribir... pero prefiero hacerlo cuando esté del todo bien, y mi muso quiera hacer las paces conmigo.


Un besazo a todos!!! ^^

PD: Foto de la primera salida con mis padres... me gusta, no sé por qué... y más ahora que la he retocado así con ese marquito chapucero.

1 comentario:

* NeMO * dijo...

Algo extraña tu foto felino, pero me gusta como todas las que has mostrado.

Tu relatando historias de camping y yo relatando mis dias de faku.

Gran diferencia...

Besos