lunes, 24 de noviembre de 2008

How strong, aunt!




Ésta es la segunda vez que utilizo ese título, en memoria del gran Rey del Recorte... no recordaba cuál era el post anterior con el mismo nombre hasta que lo he leído...

En ese post, del 20 de Abril, del 90, hola chata, ¿como estás?... (canción de Celtas Cortos) quería decir... ese día de Abril yo escribía contento y emocionado porque Adán me había dicho palabras bonitas por msn, me había hablado cariñosamente y me dedicado una canción (que no me gustaba para nada, pero intenté hacerme creer que me debía gustar). Ajá, me acabo de dar cuenta de que en las últimas palabras del paréntesis anterior está la base de todo lo que ha pasado con él. Yo, al ver que era el único chico disponible (y tanto, era el único que conocía gay!), pensé que algo debía pasar... porque yo quería. Yo no lo quería a él, sino que quería tener una primera experiencia, quería enamorarme... quería tener todo lo que tengo ahora con eGeo, que milagrosamente ha acabado llegando. Como necesitaba algo... le creé una figura, una forma y una personalidad... y se la impuse. Me obligué a que me gustase, porque lo necesitaba. Puaf, después de todo lo mal que ello me trajo... me alegro, porque hoy soy como soy, y estoy orgulloso de ello. 

Ahí se quedarán sus falsas palabras, que eGeo y yo iremos andando de la mano por las calles de su Venecia de principios de siglo XX. Algún día escribiré su nombre en un papel, y eGeo lo quemará con una cerilla. Púdrete, Adán, en las profundidades de la misma mierda que tu te creaste.

Ahora hablando de cosas más bonitas... tatachán! Alex ha salido ya del armario para mi. Fue el miércoles pasado, cuando, directamente, me dijo que a tal chica no le quería decir que el que le gustaba era un tío, porque se airearía. Así, claramente. De piedra me dejó, pero no permití que lo notase. Seguí hablando en género neutro un rato, cambiando a otros temas. No quería preguntarle, quería que me lo dijese él... 

Y bien, estos días pues ya me saluda por clase y tal, se podría decir que empezamos a ser amigos. Me río con él, y yo le hago reir a todo el grupito de 4 que nos hacemos en las clases de Estadística. Se ve que me ha calado, o que me ha cogido confianza pronto... porque hoy por le msn ha vuelto a decírmelo. Le pregunto sobre sobre a quién dedica un "imbécil" en su nick... y me dice que a alguien que le hizo mucho daño. A un alguien masculino. Y otra vez repentinamente, de sopetón, me suelta que lo gracioso es que "está" con otro. Vaya, que tiene novio. Ya sí, no hay duda alguna, es gay gay gay gay. Ah, no que ahora dice que es bisexual, que tiene dudas.. já. Pero bueno, le creo... porque a mi me pasó algo parecido, empecé con dudas, y repudiando odiando el físico femenino. Me cuenta que está con un chico... ¡sí, otro tanto para mí... aunque me lo había puesto a huevo, la verdad! Está con el chico gay con el que se le veía siempre... muyyy delgado, piel morena, guapo, pendiente, ropas apretadas. Otra vez, mi instinto no ha fallado.

Me ha contado muchas más cosas... que poca gente lo sabe, que ha empezado a dudar desde hace unos meses, que se descubrió enamorado de un chico pero que pasa de él, que siente la misma aversión contra Adán, que con el que está ahora está pero no va para largo. La verdad, se le ve buena persona... pero hay puntos que me intrigan sobre cosas que me ha dicho. Sabe que yo sé con quién estuvo Adán el año pasado, pero no se lo ha dicho él. Asegura que mucha más gente lo dice. Y ahora, lo último... dice que dos o tres personas le han dicho que yo soy gay. ¡Oh, sorpresa!. Pero dice que ninguna es de mis amigos... por lo visto Adán se lo contó a su novio de ahora... ¡otra vez ese maldito!. También otras personas más se lo dijeron... y dice que cuando me vió con el grupo con el que estoy ahora, lo pudo confirmar, al verme dándole un beso al saludar a Martin. Por lo visto, está loquito por él... pero ni siquiera lo conoce. Yo, por mi parte, le he contado que soy gay, claro, y que estoy con un chico que vive muy lejos de mi, que no lo voy a dejar por nada del mundo. Ha podido ver lo bueno que soy, y algunas cositas que tengo guardadas que nadie sabe, ve que soy inteligente (incluso dice que me expreso muy bien), y también que he sufrido mucho. No he dado nombres, por supuesto, ni he dicho nada de lo que pasó ni hablé de Adán ni nada... 

Algo de miedo me ha entrado, la verdad. La cosa se pone chunga. O no chunga, sino diferente. Es la primera vez que conozco a otro gay en la otra clase, que encima está de novios con uno de 1º de Bachiller. Le he confesado que soy gay a un recién conocido... pero mirándolo por otro lado, a Lara también le dije que era gay, y me arrepentí al instante... aunque visto está que he de sentirme dichoso por eso, ya que las cosas con ellos van muchísimo mejor. ¿Quién me dice que en Alex no encontraré un buen amigo gay , o al menos, un amigo a secas, pero gay al fin y al cabo, con el que relacionarme y con el que coger confianza? Todo está bien por todos lados, y confío en que todo siga así, que mi velero se mantenga viento en popa... y por supuesto, yo ayudaré a remar lo que haga falta.

Cambiando un poco de tema, ya despidiéndome... ¡¡esta semana no tengo exámenes, wii!!. Aún así, ya he empezado con filosofía, pues tengo mucho que estudiar para la semana que viene, pues será bastante fuerte. ¡Más cositas! La imagen es de un dibujo de un metro o más de largo hecho por el indiesito, pues anoche estuve en su casa visitándolos... dibuja muy muy bien, también quiere ser arquitecto como yo... ¡aunque ahora que lo veo, le ha salido doblado el cuadro!.

En casa todo genial. El otro día aprendí a hacer magdalenas, ya tengo algo más para prepararle a mi amor cuando vivamos juntos. Ya sé hacer tortillas, filetes, hamburguesas, macarrones, y unos spaguettis al horno con salsa bechamel que me quedaron riquísimos. Y seguiré aprendiendo, por supuesto...

Es el momento de aprender a vivir la vida de la mejor forma. Cogiendo trucos, ideas, todo lo necesario para el futuro. Estoy ya montando los cimientos del Gato del mañana. Os encantará.

¡¡Un besazo a todos!!

domingo, 23 de noviembre de 2008

eGeo y Gato - décima parte: La triste despedida.


El manto de la oscuridad por entonces ya empezaba a ocupar el cielo más temprano, como suele ocurrir en los negros inviernos, y la temperatura descendió acompañándola. Era el momento de salir de allí. Apesadumbrados, recogimos las cosas, las limpiamos de la maleza del lugar, y abrazados bajamos poco a poco de la colina. No queríamos... pero debíamos. Una vez más, volvimos a lo de siempre. Aunque nos pareciera mentira, el mundo seguía ahí, patéticamente impasible, sin saber que dos personitas habían sido felices durante un breve espacio de tiempo, y a pesar de no querer, debíamos volver a ese mundo, con sus obligaciones, sus rutinas y las frialdades de sus aburridos personajes. Volvíamos a introducirnos en esa oscura dimensión, aunque en el fondo de nuestros corazones siempre se mantendría la luz que brilló entre nosotros en ese momento. 

Oscuros besos cada dos pasos, abrazos cada diez, y toqueteos a la doble decena, hasta que llegamos a las primeras luces de esa civilización cruel. Sabíamos que eran los últimos abrazos, los últimos besos y caricias, por ello las aprovechábamos. Había que separarse, y no queríamos, seguíamos sin querer. Llantos, muchas lágrimas se derramaron... pero eran vanas. No servían para nada. El destino era inevitable. La vida nos había puesto delante de las narices todo lo que podrían desear nuestros sentidos, y con ansias intentamos llenar nuestros bolsillos con lo que nos presentó tras todo el esfuerzo, pero siempre era insuficiente, queríamos más y más. El infinito no es suficiente tiempo para sentirme realmente satisfecho a su lado, siempre necesitaré más de su compañía.

Las piernas se movían al compás, al igual que nuestros corazones, a la vez saltando de tristeza y muriendo de alegría. Cuando llegamos bajo las farolas de la calle, al lado de una nave de hormigón y ladrillos, fría bienvenida a la sociedad, tuvimos que separarnos. Aun así, no pudimos vencer la tentación, y volvimos a abrazarnos. Mi cabeza sobre su hombro, seguimos avanzando hasta el centro del pueblo, aunque las viejas nos mirasen. Llegamos hasta la plaza en frente de la iglesia, donde estaba su bicicleta, y con ella, los dos caminos que se bifurcaban en nuestra vida, hasta que se unan en uno solo. Allí, le ayudé a quitar la cadena de su bicicleta, con movimientos lentos, deseando que el tiempo dejase de correr, que se congelase el bello instante hasta la eternidad. Miradas tiernas, caricias en la mano, ya no podíamos acercarnos tanto, pues un cura y dos ancianas nos miraban desde la puerta de la iglesia. Estaba preparado para salir, y entonces temí por su viaje. Hacía muchísimo frío, un frío que se calaba aunque nos calentáramos con nuestras manos. Cogía las mías entre las suyas, las acercaba a su boca, y echaba su cálido aliento en ellas... eran momentos únicos, que tristemente acabarían siendo recuerdos lejanos entre suspiros por el futuro.

Nos abrazamos. El último abrazo, el más cálido, más puro, más sincero y más triste que se podría dar nunca. Los habitantes seguían mirándonos. Esperamos a que el santo cura se escondiese en la casa parroquial cercana, y volvimos a nuestras satánicas prácticas. Volví a besar sus labios salados por las lágrimas, suaves, blandos, de un tacto maravilloso y un aroma mejor aún. Una de las mujeres seguía rondando por allí, y mientras besaba sus labios veía cómo nos observaba por encima de su hombro. Dos chicos aparecieron por la cuesta que subía hasta el parquecillo y comentaron que nos estábamos besando. El amor de mi vida soltó un "qué pasa!", y se fueron por la otra calle. Otro beso más, el más doloroso de todos. El último beso. La última muestra de amor física. Con ganas de llorar, sintiendo una pesadez inmensa en los párpados y en el corazón, me alejé de su bicicleta sobre la que ya estaba montado.

¡Qué guapo estaba, con su chandal gris, su mochila oscura al hombro, unas facciones adorables,  el pelo negro y las gafas casi invisibles, su piel oscura cubriendo un ser hermoso, a un alma maravillosa, con su aliento embriagador! La sensación de amor que sentí en ese instante no la había sentido nunca antes por nadie.  Seguí alejándome, hasta las escaleras que bajaban a la calle inferior, donde estaba el albergue. Al principio de ellas, no pude más, y le grité. Un "¡eGeo, TE QUIERO!" salió con todas las fuerzas posibles de mis pulmones. Me respondió igual, las últimas palabras más hermosas que podría guardarme.

Bajé hasta el albergue. Allí estaba mi padre. Entonces me di cuenta... me dije: Soy idiota. Mi padre había escuchado mi grito. Al principio me preocupó... pero no me importó. Mi padre ya no importaba. Sólo importaba yo, eGeo, y lo que había pasado con él. Cené con él un delicioso puchero en el restaurante cercano, hablé con mi madre, y nos acostamos muy pronto.

Esa noche vi como 10 veces nuestro vídeo, sentía todavía sus caricias en mi cara, sus besos en mis labios, sus manos en mi cuerpo, ciertas partes de mi se extremecían rememorándolo. Por suerte, todavía conservo esa sensación maravillosa al oir su voz. Esa noche no lloré, no lo necesitaba. Estaba feliz. En paz. Sabía que había hecho todo lo que tenía que hacer, y que por una vez, había salido bien. La vida empezaba a mirarme a la cara y a darme lo que me había ganado a pulso. Esa noche, el sol salió, iluminó mi cara y mi corazón, y me mostró todo lo que no había podido ver en mí. eGeo, vuelvo a decirlo, me dió la felicidad, y con ello la seguridad en mí mismo. Ahora soy un ser completo, entero, equilibrado, que sólo necesita su compañía, nada más.

Cuando miro atrás y veo el comienzo de éste blog, veo que es como un cuento de hadas todo. Siempre termina en un final feliz. Eso sí, el desenlace alegre aún no ha llegado todavía... estamos en el nudo, aunque la acción ya pasó. Queda esperar a que pueda cocinarle perdices a mi novio. Entonces sí, esta historia triste habrá acabado y empezará una etapa nueva de mi vida.

Creo en el amor, existe, porque lo he visto. Púdrete, Adán.


Un besazo a todos!


viernes, 21 de noviembre de 2008

Xavier A.

Atardeceres


Las sombras escondidas
brotan silenciosas de cada árbol.
Los parques guardan aún las risas
de los niños ,
y nosotros huimos ,
rodeamos bancos y fuentes ,
serpeamos por los jardines
con las manos enredadas
como hiedras.
Juntos esperamos
la lenta palpitación de la luz
en el ocaso ,
cuando las últimas montañas
perecen incendiadas
y el río , los parques ,
las tímidas salamanquesas
se ocultan en su mutismo .
Pero nosotros ya hemos visto
su última luz , su garganta ígnea
gritar en el horizonte
cuando surgen trémulas
las primeras estrellas,
y , como aves nocturnas,
extendemos ahora nuestras alas
y podemos mordernos
y mirarnos a los ojos
y derretir toda sombra
porque somos el fuego,
brotando de tus ojos azules ,
de mi risa .
Y toda la noche es como un estallar de luz .
Huele azul, las lágrimas de la noche.
El albor llega rugiendo
como una campana de muerte.



Pocas veces he mencionado a Xavier, un chico que, de alguna manera, me ha marcado y ha significado mucho para mí.

Lo conocí hace unos dos años, una de las pocas personas que agregé al msn tras haber hablado con ellas en el chat de terra. Ni me acuerdo como fue... pero el caso es que ahí lo tenía, un chico que vivía cerca de mi, bisexual, y muy curioso. Así lo definiría yo. Curioso, original, diferente por su forma de pensar.

Xavier es un chico de 19 años muy delgado, alto, de piel morenita, pelo negro a veces teñido, permanentes gafas de sol en sus ojos, guapo. Le gusta mucho la música, toca el piano, la guitarra y lo intentaba con el violín, también aprendía dirección de orquesta. Escribía, escribía relatos y poesía, era muy bueno en ello, le admiro muchísimo. Os he puesto una de sus poesías que más me gustaron... hace tiempo me dio permiso para ponerlas, así que espero que no le importe. Si encuentra su escrito en éste blog, sabrá que soy yo, y no creo que le moleste, le alegrará.

Una de las cosas que más distinto le hacían era su forma de pensar. Escribía sus mejores cosas en cuando estaba bajo los efectos de alguna droga, normalmente marihuana. Ahora pensaréis que es un porreta, un drogadicto y tal, típicos prejuicios de esta sociedad intolerantes... pero hablando mucho con él, me enseñó por qué lo hacía. Bueh, o lo intentó, ya que yo nunca he sido mi amigo de sus prácticas. Alegaba, con pruebas, que las drogas como el LSD (especialmente ésta) y otras procedentes de plantas especiales, le permitían abrirle la mente y descubrir muchas cosas que una visión cerrada como la del mundo no era capaz de ver. Según la historia que me ha contado muchas veces, su querido Timothy Leary, el ultradefensor de éstas drogas, probó que no eran dañinas para el ser humano si eran consumidas con suficiente moderación, ya que son muy peligrosas en exceso: ya sabéis, las típicas drogas que te acaban enganchando y matando. El consumo de esta droga tuvo su auge durante los años 50, cuando se utilizaban en ámbito médico, para el psicoanálisis, la rehabilitación de alcohólicoso o de depresiones. El LSD no produce adicción, sino que pasados unos días de consumo diario se vuelve ineficaz, y el uso es recomendado con el cuidado suficiente... pero aún así, los medios de comunicación hicieron voz de sus efectos negativos, totalmente falsos, pues la dependencia y los estados más alterados se daban en las variantes del LSD alterado, o en otras drogas opiácidas, como la cocaína o la heroína.

Total, que lo que me quería decir mi buen amigo es que las drogas eran mala, pero que el LSD era solo una cosa buenecita que se consideraba de las peores. Por eso odiaba las instituciones y todos los prejuicios de los demás. Yo nunca estuve de su lado, pero si aprendí a aceptarlo, y a no malinterpretar los hechos.

Xavier y yo nos hicimos muy amigos. Hablábamos mucho, porque él era diferente, y se daba cuenta de que yo también lo era. Teníamos una personalidad distinta, alterada, y aunque totalmente opuesta, congeniábamos muy bien. Él también sufrió mucho por un amor lejano, por lo que yo, al contarle sobre el mío, recibí muchos apoyos y consejos de su experiencia que me han ayudado mucho. Es digno de mencionar que, tras dos años más o menos hablando mucho, no nos habíamos visto hasta hace una semana, en la manifestación, dándome muy buena impresión, a pesar del olor a su afición que le circundaba.

Escribo ésto sobre él porque ayer se despidió de mi. Ha conseguido lo que quería, independizarse de sus padres en un piso de Málaga. Se despide, porque allí no tendrá internet en mucho tiempo, y le daba pena desaparecer de mi vida sin decirme nada. Ésto me parece admirable en él, pues siempre había dado una imagen de chico duro reacio a mostrar sus sentimientos, y más conmigo. Descubrí, más que nunca, que todo el mundo tiene su corazoncito, y que él tiene uno especial, en el que guardaba un rincón para mi. Él no lo dijo de manera tan cursi, por supuesto, pero sé que eso es lo que quería decir. Ha sido una persona a la que le he cogido mucho cariño, y me da pena no volverle a ver por estos pagos... menos mal que tengo su móvil, y algún día iré a visitarlo a Málaga, o quedaremos a caballo entre su ciudad y la mía.

Un besazo para todos, pero uno más especial para él. Ahora, me voy a duchar, y voy a pasar una divertida tarde-noche con Lara, Chris, Martin, y todos los demás.

Bueh, pongo otro... poema, este dedicado a eGeo, aunque también es de él, dedicado a su novio francés..

Efímero


En
el mar gime el lento
susurro
de las rocas.
Mis
manos te buscan
en
este éter de azabache
que
el profundo respirar de las olas
tiñe
de paz y melancolía.
Pero
cuando hallo tus manos ,
los
tímidos dedos
que
caen con dulzura encadenados
a
los míos ,
me
aterra la sospecha :

Si tu voz, si tus ojos son
sólo sombras.
Si quiero alcanzar tus labios
y te desvaneces
como un néctar efímero .
Amor , si no fueras cierto
¿ Qué sentido tendría creer ,
amanecer cada día con tu voz
como un eco en mi pecho
y una sonrisa
bendiciendo mi boca ?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Strange days


Los dos primeros días de la semana han sido muy muy extraños... no he estado especialmente ocupado, pues tenía pocas cosas que hacer... pero en mi cabeza se han amontonado miles de emociones diferentes que intentaré ahora desgranar en mi cada vez más (y estoy decidido a acabar con ello) olvidado (por mí) blog.

El lunes lo empecé algo tocado del ala. Me levanté tarde, muy cansado, por lo que durante toda la mañana en clase la pasé medio dormido. Me desperté del todo, pero volviendo a una realidad de pesadilla, al oir la nota de Matemáticas. Un 5.5... mal, muy mal empieza la cosa. No pude evitarlo, y me vine abajo. Ya que de por sí añoraba más de lo normal al chico de mis sueños (pues había soñado con él), al añadirle la frustración, me vi de nuevo desesperado. Mal, muy mal día había empezado, y peor iba a continuar. Gracias a que me dieron la fatídica noticia en la última hora de clase, mi dolorosa tristeza no se hizo muy patente, y pude llegar hasta casa sin derramar una sola lágrima. Las fuerzas de derramar el torrente de miedo eran incontenibles. Me sentía realmente mal, veía mi futuro negro, separado del amor de mi vida, con esa sensación de estar pero no estar, de tener pero no tener para siempre. Habría aguantado mucho así, sí, porque lo quiero... pero sería una existencia triste, sin causa.

Como dije, conseguí llegar a mi casa. Nada más entrar, soltar las cosas y sentarme en la mesa, mi padre vio que yo estaba mal. Me preguntó que si me pasaba algo... yo le habría sido sincero y le habría contado que echaba de menos a eGeo.... de no ser que mi hermana y mi madre estaban delante. De manera que les informé de mi fracaso en los números, como justificando mi cara alargada y mis ojos apagados. Comí malamente y me fui a mi cuarto. Intenté hacer cosas de la academia de inglés, pues llevo más de un mes y medio con un test de examen que aún no había empezado, cosa larga y ardua que debía hacer bien, con tiempo. A las 5, como costumbre que se está implantando en mi vida, eGeo apareció en mi pantalla. Estuvimos hablando, le dije que estaba mal, e intentó animarme. Al ver su cara bonita sonriéndome, todo se me pasó, volví a tener esperanza y a sentirme feliz de toda la situación. Poco pudimos ponernos la cámara (cosas de la red), y eso medio que me frustró, pero decidí no hacerle caso, pues debía luchar por que el día acabase bien. ¡Qué equivocado estaba!.

Se despidió del messenger, y volví a mis tareas. Ahora sí, debía ponerme a fondo con inglés, pues el tiempo volaba, y tenía más cosas que hacer. Pero, para mi sorpresa, eGeo me llamó a las 6... y no tuve más remedio, sintiéndolo mucho, que decirle que no era el mejor momento para hablar, pues debía aprovechar el tiempo, que ya hablaríamos por la noche. Y se molestó, me dijo que ya hablaríamos, y colgó. Entiendo que se molestase, porque él también estaba un poco mal anímicamente ese día y quería hablar conmigo. Pero yo, por una vez, tuve que dejar a un lado el placer, lo que me gusta, y centrarme en lo que debía, los estudios. Sinceramente, me sentó como una patada que me colgase tan rápidamente... pero enseguida me tranquilicé pensado que lo había hecho sin querer y que se arrepentiría.

En efecto, al poco rato volvió a vibrar mi teléfono móvil. Le di unos segundos de suspense a la situación, y lo cogí. Como pensaba, era para pedirme perdón... y se lo dí. Se sentía arrepentido, y eso era lo que a mi me valía. Había pensado sobre ello y llegado a la correcta conclusión de que había hecho mal. Pero, oh, desdichado azar, justo cuanto terminaba la conversación, apareció mi madre en escena. No pude despedirme bien de él, y le corté de malas maneras. Me sentí mal... pero esperaba que él hubiese entendido que era fortuito, sin premeditación, no tuve más remedio, pero mi sentimiento sí que estaba. Pasados unos segundos, recibí un mensaje suyo... preguntándome que qué me pasaba. Le respondí que había sido sin querer, y al rato me envió uno de los bellos mensajes que me gustan a mi. "Te quiero". Le respondí en alemán. Yo ya estaba bien.

Pero como es ya regla general, si un día ha de ir mal, mal irá. Por la noche, mientras cenaba, me dejé el messenger encendido, y entonces él empezó a hablarme. Al ver que no contestaba, se enfadó, pensó que no quería responderle, y se despidió diciendo que hablaríamos mañana. Le respondí, pero ya era tarde... así que me puse a leer, teniendo en mis planes más urgentes llamarlo cuando diesen las doce. Llegó el momento, y le llamé. Siete pitidos. Pues nada, estará ocupado. Dos minutos después, otros siete pitidos más. Un total de 161 molestos "piiii" perforaron mis impacientes oídos. Estaba desesperado. Le mandé dos mensajes. ¿Por qué diablos no contestaba? ¿Es que de veras no quería hablar conmigo? ¿Estaría tan enfadado? ¿Cómo era capaz de hacerme ésto, lo que más me puede doler, no cogerme el teléfono y abandonarme, sabiendo lo mal que llevo la distancia, y más si no oigo su voz? ¿O quizás era que se había dormido? A partir del último mensaje y de las últimas cansadas llamadas, ya me aseguré que se había quedado dormido. Para entonces, sobre las 2 de la mañana, ya estaba demasiado mal como para pensar con claridad, y todo el mundo se me vino encima. Los monstruos de la oscuridad volvieron a caer sobre mi, me acorralaron y me reptirieron todas esas cosas que no quería oir. Pero que, por alguna sadomasoquista razón, quería escuchar. Odio esos momentos, porque sé que me inflijo dolor (psicológico) a propósito, lo busco y lo encuentro, sabiendo que está mal y que no debo hacerlo. Volví a mis pesadillas de antaño, volví a sentirme solo, a verme como un ser deforme en una sociedad perfecta, que no se merece ensuciar la bella imagen del mundo, volví a creer que mi futuro sería igual que todo el doloroso pasado y que todas las esperanzas y ganas de vivir que había sentido habían sido vanas. Eso era lo peor, la sola idea de pensar que los felices momentos con él habían sido como un oasis en un desierto de arena, un resquicio de paz en una tormenta de furia, que me hubiese situado en el ojo del huracán... pero que el centro haya pasado de largo y me encuentre de nuevo en toda la conmoción nefasta de mi anterior vida, eso era lo que me daba pena. La noche del lunes al martes lloré como hacía mucho tiempo que no lloraba. Lloré de pena, de rabia, de sufrimiento, de frustración. Lloré porque no escuché su maravillosa voz una noche más. Lloré porque me veía encerrado en el mismo bucle, mordiéndome la cola, regresando al punto de partida. Una atracción de feria subterránea que, por un brevísimo espacio de tiempo subió a la superficie a respirar aire fresco para luego, cuando ya piensas que es hora de bajarte y empiezas a disfrutar de las vistas, volver de nuevo a las tenebrosas profundidades. Gracias al cielo, la noche pasó, y yo caí rendido ante el poder de Morfeo.

El nuevo día, como viene ocurriendo desde siempre, amaneció por la mañana. Me desperté y no me acordé de la noche anterior... hasta que vi el montón de pañuelos de papel arrugados encima de la mesa, sentí un dolor de cabeza tremendo y mi garganta seca ardía en extraño dolor. Volví a deprimirme... pero sobre todo, me sentí un poco furioso con él. Preferí dejarlo pasar, e intentar olvidarlo. Apenas logré conseguirlo durante la clase de literatura, hablando con la profesora del libro que nos teníamos que leer ("El árbol de la ciencia"), de sus personajes y de lo que quería expresar el autor. Hasta que volvió a sacudirse mi bolsillo, con dos mensajes suyos, y muchas sucesivas llamadas. No le contesté ninguna... ya habría momento de hablar, ahora tenía que evadirme un poco de la situación para luego, en el recreo, retomarla con mucha más claridad y fuerza.

En el recreo estuvimos hablando... y dijimos todo lo que tuvimos que decir. ¿Y qué cosas dijimos?Pues empezaron cosas feas, malas, tontas, pero terminamos como siempre, expresando nuestro amor. Él estaba muy arrepentido, no se había dado cuenta de lo que había sentido yo la noche anterior, me pidió perdón mil y una veces ya que no quería haberme hecho daño... y, por supuesto, yo le perdoné. No fue culpa de ninguno de los dos... sólo que Morfeo se detuvo primero en Logroño antes de llegar a Málaga. Cosas que pueden pasar, pero que, si te pilla en un mal momento y en las circunstancias más adversas, pueden hacer que te vengas abajo. Él también había sufrido, se había rayado lo suyo, y había pensado cosas malas, muy malas. Cuando terminó el recreo y volví a clase, Kitty pudo ver de nuevo mi rostro resplandecer con la alegría de los otros días.

Salí del instituto y me encontré por el camino con Lea. Lleva dos semanas faltando (ja, esto me recuerda al último trimestre de 1º...) pues tiene mal la uña del pie (ralladas, que si se la cortó mal, que si le salió una úlcera...), osea, que tiene que operarse dentro de poco. El caso es que la saludé y estuve un ratillo charlando con ella. Tenía que volver pronto a casa, pues mi padres no están acostumbrados a que tarde mucho... pero cuando estaba en el portal, mi móvil volvió a vibrar. Era el amor de mi vida, echo una magdalena, llorando, muy muy afectado por ciertas cosas que habían pasado, bueno, por su riña con la madre. Tenía poco tiempo, así que me empleé a fondo y en unos 10 o 15 minutos lo animé lo que pude. En mi portal, reflejada en los largos espejos sobre las paredes, mi cara demostraba una serenidad increíble, nerviosidad, temor, desesperación. Y es que, aunque no lo quiera, cuando eGeo está mal, yo estoy también mal. No soporto ver a la persona que más quiero así, derramando lágrimas que no llegarán a mis labios, él, precisamente el que más se merece la felicidad. Pero estamos separados, y toda la felicidad que le puedo dar es vía oral... de manera que debemos imaginar y coger ya un poquito de toda esa felicidad que tendremos en el futuro. 

Muy a mi pesar, tuve que acelerar el proceso para animarlo, pues ya llegaba bastante tarde. Sobre las 4 menos veinte subí en el ascensor, habiendo cesado ya el torrente de lágrimas de mi novio (me encanta esa palabra), y justo al salir al rellano de mi piso, vi como mi madre cerraba la puerta. Me acerqué, abrí, y entonces me preguntó que dónde estaba. Le dije que había estado hablando con Lea, pues era la verdad... y me dijo que no, que yo había estado hablando por teléfono pues me había escuchado al bajar por el ascensor hacia el sótano. Lo acepté, pero también volví a asegurarle que había estado con Lea... no le mentía en nada. Me dejó comiendo solo en el salón unos filetes fríos, se fue a la habitación de mi hermana a hablar con ella. Cuando recogí la mesa y la cocina, le pedí perdón, diciéndole que era urgente, que no lo hice queriendo. Me habría visto la cara de situación que tenía, pálida, con el labio inferior temblando, por lo que también me pidió perdón, y todo se arregló.

Enseguida, a las 4, volví a llamar al amor de mi vida, cuando me relató ya todo lo ocurrido. Acabó la conversación tranquilo, más alegre y paciente, justo cuando llegó a la ciber. Entonces lo vi, pude ver sus ojos todo el sufrimiento que tenía él pero tambien todo el amor que me tenía guardado y que me había prometido. Desde entonces, el día empezó a marchar bien. Tenía que escribir una historia para las clases de inglés, y él fue el que me inspiró. Escribí nuestra historia, algo adaptada, en versión heterosexual. La escribí larga, bonita, con detalle, y muy muy sentida. A las 8 salí para las clases y le entregué la historia a la profesora... la leyó en voz alta (suele hacerlo con las mías, dicen que son muy buenas), le encantó, y me felicitó. Dice que puedo sacar perfectamente un B, o incluso un A, en el First Certificate, el examen de Cambridge al que nos presentaremos en Junio del año que viene. Así, con título y todo, me iré a vivir con mi niño.

Esa misma noche volvimos a una hora más... ya completamente normales. El día de ayer, miércoles, transcurrió con normalidad, me fui a estudiar física con Kitty a su casa, me leí las últimas 100 páginas de "El árbol de la ciencia" y mantuve una de las más bellas conversaciones con eGeo que he tenido. Hoy hice el examen del libro de Pío Baroja, creo que me ha salido bastante bien... mañana tengo el de física... que también espero que me salga bien.

Este fin de semana me quedaré aquí... así que postearé cuando pueda. Mil millones de disculpas... pero bueno, al menos, el post me ha salido larguillo :P

Pd: Una foto extraña, para unos días extraños.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Alex, manifestación, ramen, etc...


Llevo ya siglos sin escribir (bueh, dos días, pero seis sin hablar de mi vida diaria, cosa ya importante) sobre lo que ha pasado en esta última semana, así que  aquí viene un pequeño resumen. 

Empezó bien, como todas, estudiando. Tocó matemáticas y lengua. El primero me salió horrorosamente mal, como pudo ver eGeo, ya que ese día fue terrible para mi. El segundo, que lo hice este jueves, lo bordé con hilo de oro, la parte de literatura me quedó para enmarcarla. Las clases han transcurrido normales, a excepción de dos cositas curiosas. La primera es que el miércoles durante la clase de Estadística, Alex, quien no había venido, le había mandado un mensaje a una amiga suya, solo para saludarme a mi y a mi compañera de asiento. También, el día anterior, cuando yo estaba en el pasillo, se acercó por detrás y me hizo como cosquillas en el hombro, pareciendo ser algo parecido a un masaje, a lo que yo me aparté, tras lo cual estuvo un rato hablando conmigo. Acontecimientos muy interesantes... que me hicieron pensar. ¿Podría por casualidad darse quizás la posibilidad de que él se interese por mi? Lo he pensado... y ahora veo que sí, puede ocurrir. Porque la felicidad que eGeo despertó a mi se me nota a la legua, y eso afecta a mi físico...¡hasta me lo ha dicho mi abuelo! Mi abuelo paterno siempre adulaba a mi hermana, diciéndole que estaba muy guapa, y a mi no me decía nada... hasta ayer mismo. Me dijo que me estaba convirtiendo en un chico muy apuesto, que tendría a las chicas locas ("¡Jajaja, sí, bueno, no precisamente!"). Le dije que sí, que al fin había dejado de ser un patito feo, para convertirme en un cisne... pero en un cisne feo. ¿Qué más puedo pedir?. El caso es que esta belleza que siento en mi cuerpo no se me va a subir a la cabeza (más que nada porque, aunque no quiera aceptarlo, mi cara sigue igual...), así que sé lo que haré si sigue Alex dando muestras de interés. Al principio nada, solo pasar de él, alejarme un poco... no le diré que soy gay, ni que tengo novio. Si se da el caso de que vaya más y queden sus intenciones bien claras, también le dejaré claro desde el primer instante que tengo novio. Y punto,  no interesa para nada, como mucho, por la especie de apuesta realizada con Sophía Lauren.

Tengo los dedos fríos, me duelen, al igual que la garganta, protegida por el pañuelo de mi niño. Te quiero eGeo, te quiero y te adoro y te amo... y te necesito. Te echo de menos, no puedo evitarlo. Cuento los días que faltan hasta que nos veamos, aunque no sepa bien cuál es la fecha límite de la espera.

A pesar de todo lo que ocurrió, ocurre, y ocurrirá, yo voy a seguir escribiendo tranquila pero rápidamente, deseando que lo que pongo aquí sea de su agrado. La otra cosita interesante ya supongo que os será conocida, o eso espero: el jueves hubo, una vez más, manifestación contra el Plan Bolonia. Ahora no tengo tiempo para explicaros en qué consiste y por qué me opongo a él, pido mil disculpas que espero que sepan aceptar. Sí os contaré que ese día, tras hacer el examen de lengua y sentirme orgulloso de él (luego vendrán las sorpresas...), aprovechando la huelga estudiantil y que no seguíamos dando clase, ocho amigos y yo nos dispusimos a coger el tren y largar hasta Málaga, a quejarnos un rato. El pequeño grupo estaba formado por Ariadna, el mijeño guapo, Julián y su Lola, un chico compañero mío durante muchos cursos, Paco (ya hablé de él... tampoco dije mucho interesante, sólo que me gustan sus ideas, piensa muy bien), dos chicas más con las que no tengo mucha relación, de esas personas cuyas vidas piensan que son aburridas, y por supuesto, yo. A las 11 ya estábamos en Málaga... e imaginad a quién me encontré al salir del vagón del tren de Cercanías... ¡a Lara! Me alegró mucho verla, estuve un rato con ella, pero hube de volver con mi grupito. Hasta las 12 estuvimos en el nuevo Fnac que han abierto, precioso, donde encontré varios discos que me compraré cuando vuelva con dinero. A las 12 ya estábamos frente al "edificio negro", el lugar donde se suelen quejar todos los jóvenes. Al poco tiempo empezamos a movilizarnos.

Había gente de todo tipo. Pijos, hippies, yonkies, skaters, alternativos, snobs, rockeros, etc... ¡y gays! Delante nuestra marchó durante un largo rato dos parejas de chicos cogidos de la mano, de aspectos muy diferentes. Uno bajo, el otro alto, uno con pelo largo y vestido de negro, el otro repeinado y con jersey se cuadros. Pero guapos novios, que se besaban delante de todos, y se decían cosas bonitas. No tenían miedo a lo que pudieran decir alrededor, pues todo el mundo iba a su bola. Eran universitarios. Deseé con más fuerza que nunca tener ya los 18 años y medio y estar en Madrid con mi novio eGeo paseando por la calle, o gritando en las manifestaciones a las que asistiremos. Vivir nuestra vida, sin que las opiniones de los demás nos pudieran hacer daño, ni siquiera preocuparnos. Me sentí feliz, porque me puse en la piel de la parejita y sentí su felicidad, poca comparada con la que sentiré al lado del chico de mi vida dentro de un año.

En mitad del acontecimiento me acordé de algo. Hay un chico que conozco desde hace años, de Torre del Mar, con el que he trabado mucha amistad por msn, pero nunca nos habíamos atrevido a quedar en persona. Pues bien, el día anterior me dijo que iba a ir a la congregación, así que me mantuve atento por si lo veía. Tenía pocas esperanzas, en ese mar de miles de personas... pero el caso es que lo vi. Temiéndome que no fuera él, dejé atrás a mi pequeño grupo, avancé entre las aguas, y nervioso puse mi mano en su hombro. No sé cómo, pero le dije con toda la tranquilidad del mundo "¡hey, te pille!". Se dió la vuelta... y si, era él. Oscuras gafas de sol tipo policía Ray Ban y una gorra negra. Era guapo, sí... lo que no me gusta es su afición, por la que hemos discutido mucho. Olía a marihuana. Fuma maría, y otras cosas, le gusta, dice que le abre la mente. Respeto su opinión, pues nunca ha intentado convencerme de ella, aunque sí me ha explicado muchas veces por qué lo hace. A mi, sinceramente, no me importa, somos buenos, amigos, me ha contado muchas cosas y yo se las he contado a él, y punto. Algún día hablaré más extensamente sobre él, lo que representa, y lo que ha vivido.

____________________

Parón de 15 minutos para comprar unas hamburguesas en el Burguer King más cercano. He terminado de los nervios, pues la tipeja estaba "apamplá", es decir, en las nubes, y con una cara de colocada increíble, a la que había que repetirle mil veces lo que querías, para que luego te dijese que sólo hay hamburguesas determinadas hamburguesas... ¡menudo día ha elegido mi madre para "alimentarnos" de comida basura!. Prosigo...

______________________________________


Tras el estrechón de manos y algunas palabras cortadas (hasta él parecía más tímido que yo), volví con los míos, aunque sobre la 1 y media me grupo se aburrió, y nos dividimos. Yo estuve por el centro con Ariadna, los dos chicos y el mijeño, en la calle Larios y derredores. Paramos a un Pans and Company, me tomé un bocadillo delicioso y me volví a encontrar de nuevo con Lara. Charlé con ella, y nos despedimos ya hasta el próximo fin de semana. Con mis ya cansados compañeros pasé un bonito rato en un parque cercano, tomando el sol y viendo a los guapos skaters hacer de las suyas sobre las cuatro pequeñas ruedas. Sobre las 5 el día malagueño acabó, aunque hicimos una parada en el inmenso complejo comercial Plaza Mayor, aunque yo quisiera estar en el msn charlando con mi chico, el cual me esperó el pobre sin resultado. Esa es una parada obligatoria para cuando venga eGeo. Lo tengo todo planeado. Cuando vaya a recogerlo a la estación María Zambrano de Málaga, bajaremos del tren (cuando pare) en ese centro comercial, pasearemos por sus jardines, veremos sus tiendas y le besaré sus labios con sabor a buñuelos de chocolate, los que le compraré en el puesto al lado de la fuente. Con estos pensamientos, y muchos más, sentado en un vagón aparte pues no había espacio para mi con los demás, llegué a Fuengirola. El día siguió con normalidad.

El viernes por la tarde estuve con Sarita, Sally y la chica tímida en la casa de la pradera, perdón, de la primera. Sally se llevó a su nuevo novio. Ésta vez no me sentí nada mal, y respecto a ello es digno de mencionar que Sarita estuvo constantemente pendiente de mi, preguntándome si estaba bien. Sí, estaba muy bien, y se me notaba. El por qué... no lo sé, pues razones no tenía. Estaba bien porque sí, y porque ellos no estaban tan acaramelados como el otro día, quizás por el hecho de estar en casa ajena. Comimos ramen (el cual consiste en una sopa de fideos de trigo sazonada con salsa de soja y aderezada con carne, pescado o verduras. Sí, he tirado de la Wiki, porque tengo ganas de terminar de escribir y hablar con mi amor. Ejemplo en la foto de la comida asiática.), comprado en un supermercado chino, y después vimos "El viaje de Chihiro", película que me encantó. Ahora tengo en mente "El castillo ambulante", "La princesa Mononoke" u otros títulos del tipo, pues he descubierto que me gusta mucho el anime. Otro día más que se consumió el sol, y el sábado dió lugar a dos días de descanso y paz en la casa de mis abuelos en Córdoba. Al menos, hice muchas fotos...

Esta semana solo tengo un examen, así que escribiré mucho más. ¡Y acabaré finalmente con la historia!

¡¡¡Un besazo a todos!!!

viernes, 14 de noviembre de 2008

eGeo y Gato - Novena parte: Haciendo el amor.


Estaba en el cielo, en el paraíso, con la persona a la que amaba.
Era un sueño, maravilloso, reluciente, increíble... pero real. Por una vez, no era feliz en fase REM, sino que mis ojos veían la luz, y mi piel tocaba realmente su piel. Esa piel tan suave y cálida, que me transmitía tanto... esa piel dulce y perfumada de la persona amada. Era el momento ideal, y la persona ideal... ¡no me perdonaría jamás perder la única ocasión que he tenido en mi vida!

Las dudas se disiparon con su cariño. Estaba dispuesto a todo por él, un poco mi consciencia se perdió como se perdió el galopar de los caballos alejándose, y me dejé llevar por lo que me pedía el corazón, y el cuerpo. Sacó de su mochila un preservativo, y lo abrió. Le ayudé a ponérselo. En ese preciso momento volví un año y medio atrás, cuando en una clase de tutoría nos pusieron unos penes de gelatina plástica para que todo el mundo probase a poner condones correctamente, ya sabéis, las ridículos métodos para promover los anticonceptivos, la protección y demás. Pues fui el único que no pude ponerlo. No pude, porque fui incapaz de abrir siquiera el sobrecito: en clase estaban todos mirándome, Adán el primero, se reían de mi... yo me veía totalmente ridículo, fuera de lugar, viendo que eso no era lo mío, que nunca lo sería... y a eso añádele la vergüenza propia, porque me había puesto a cien viendo unos trozos de plástico. Si, me sentí ridículo... y me prometí que ayudaría a mi futuro novio a ponérselo. Pues bien, le ayudé, pero no hizo falta.

Estaba todo preparado... hablábamos con voz suave, melodiosa, yo algo nervioso, indeciso... pero no sé qué pasó, que se me olvidó todo el miedo. Bueno, sí, sí sé qué pasó... estaba enamorado, y en esos momentos, cuando estas con la persona por la cual tu corazón parpita, todo es perfecto, aunque estés muriéndote de frío en un viñedo oscuro a 900 km de tu casa. Se puso detrás mía, mi espalda contra su pecho, y lenta, suavemente me penetró. Se abrazaba a mi vientre, besaba mi cuello, me susurraba al oído esas dos preciosas palabras que tanto había necesitado en innumerables veces... "te quiero".

Sentir su cuerpo, su materia, su ser... dentro del mío... esa comunión tan especial, ese contacto, esa unión única entre dos personas... era la primera vez que demostraba de la manera más pura el amor, ya que era la primera vez que lo sentía. Estuvimos unos minutos así... y me preguntaba que qué sentía, y decía que lo sentía a él, que era algo maravilloso. Entonces me dijo que quería que lo sintiese más aún... y se quitó el preservativo. Este es un momento importante... porque yo no imaginaba que lo haría de tal manera, sin protección... pero pensándolo bien, no había ningún peligro del que protegerse. Sabíamos lo que hacíamos, y eso era lo que queríamos. Volví a sentirlo en mi, esta vez realmente, sin ningún material de por medio, piel contra piel. Una piel que se adaptaba con precisión a la otra, dos cuerpos unidos en uno, dos corazones que intercambiaron su sangre durante unos sagrados momentos, dos almas que pudieron estrecharse en un abrazo, en ese abrazo único que pocas personas tienen la suerte de sentir. 

Porque yo con él no tuve sexo. Yo hice el amor. El hecho de haber dejado de ser virgen casi no tiene importancia, lo que siempre tengo en mente al pensar en ello es lo que sentimos como personas, como seres, como entes abstractos. Lo físico no importó... solo fue una manera más de expresar lo que no podíamos decir ya con palabras. Aunque eso si, hay que decirlo... disfrutar, disfrutamos muchísimo. Me volvía a acordar del Gato de hace unos años, cuando era un felino sin uñas que apenas podía mantenerse en pie, que no se atrevía a morder a los niños malos que le ataban una lata a la cola... y me sentía feliz. Todos ellos niños malos han tenido sexo ya, si... pero nunca han hecho el amor de esa manera, con tanta felicidad, tanto sentimiento (y sobre todo, con tanta originalidad...  nunca lo han hecho en un viñedo!).

Allí, agarrado yo a una barra de metal horizontal, para aguantar las hileras de cable sobre los que colgaban aquellas inocentes uvas que no entendían lo que ocurría, allí, él me apretaba contra su cuerpo con sus brazos, que solían bajar a mi cintura, semidesnudos, sudando y suspirando frases de amor. Yo veía los rácimos desconocidos y familiares alrededor nuestra, un largo campo verde, y sobre él un cielo anaranjado sobre el que se sucedía el atardecer diario, pero especial y maravilloso ese día. Finalmente, terminamos.

Besos, muchos besos, más besos y caricias. Abrazos, hueso contra hueso, la piel nos molestaba, queríamos más... Nos grabamos en vídeo, para inmortalizar físicamente el momento, aunque siempre permanecerá eterno en nuestra mente. Lloramos, lloramos muchísimo. No quería irme... él quería seguirme en bicicleta hasta el siguiente pueblo, Nájera, el día siguiente... pero serían entonces 30 km, cosa posible para él, pero impermisible para mi, no podía aceptarlo. Ya había hecho suficiente por mi... las horas en tren y los miles y miles de pasos que andaría a continuación no serían más que un pequeño esfuerzo en comparación con todo lo que me había dado. eGeo me ha enseñado el amor, no físico, pues no interesaba, sino el real, el espiritual, el puro. 

Pero ya el tiempo se acababa... el paraíso cerraba sus puertas, imponentes guardias de seguridad nos pedían por las buenas salir de la felicidad, o las consecuencias de nuestra negación serían demasiado fuertes. Tenemos que ser buenos, comportarnos como esperan que lo hagamos, para poder luego tener la libertad por la que hemos luchado. Y está comprobado, he aguantado muchísimas cosas, no he dejado de seguir mi sueño... y lo he conseguido. Ahora queda asegurar la prórroga indefinida.


Te quiero, eGeo.

Me hiciste pasar el mejor momento de mi vida. Gracias, mil veces gracias. Te prometo mil y una noches iguales que ésta. Sólo que más cómodos, en una cálida cama de matrimonio.



----------------------------------------------

Este finde me voy... y ahora a casa de Sarita, a ver una peli... esta noche si puedo me conectaré, y seguiré escribiendo, tengo muchas cosas que contar! ^^

Un besazo a todos!!!!!!!

PD: La primera foto sexualmente explícita en mi blog... ya veré si sigo poniendo a veces... todo depende del acogimiento que tenga por parte del público :P

lunes, 10 de noviembre de 2008

Respuesta a Holden: Ego ego ego eg(e)o


Este post va como respuesta al comentario de Holden Caulfield... pero también va para todos, para eGeo, y, sobre todo, para mi. He de dejar bien marcadas las bases de ésta relación, pero al menos la parte que me toca.

El recién conocido Holden Caulfield, llamado como el protagonista de El guardián entre el centeno, hecho curioso del que me percaté al rato (y tras asegurarme vía Google, jeje), me cuenta su historia, la historia de un amor a distancia ilusionado y largo, con los mismos puntos a favor y en contra que la mía, pero que llegó al fin con la división por aparecer un tercer chico que no estaba pensado para esa trama. Al final cada uno consiguió vivir feliz con una persona querida cercana en su entorno, eso sí, pero lo importante es lo que pasó mientras tanto. Todas las historias sin iguales, terminan bien. Todos los ríos llegan al mar, solo que sus cauces son diferentes, pasan por cascadas, rápidos y cenagosos pantanos, o por el contrario transcurren por verdes praderas dibujando insinuantes meandros y manteniendo siempre límpida su superficie. 

Supongo que lo que me quiere demostrar aquí el señorito Caulfield es que en la lejanía se pueden decir muchas cosas, pero que todo puede cambiar cuando algo nuevo suceda en el entorno de uno de ellos. La relación a distancia es atemporal, siempre se mantendrá igual hasta que alguno de los planes tenga éxito, mientras que el mundo cercano a cada parte interesada puede variar. Nadie se podrá meter en nuestra línea telefónica y sabotearnos nuestro contacto íntimo vía ondas, pero sí podrá alguien aparecer en nuestra vida particular, física, personal, capaz de tocarnos y de, como dice, proporcionarnos todo aquello que nos daba el primer amor lejano. Eso lo entiendo, y muy bien, lo tengo presente porque sé que puede pasar.

No digo que nosotros seamos diferentes, que yo sea más fuerte que tu, o que mi suerte vaya a mejor, o a peor. Sólo vuelvo a repetir que todas las vidas son diferentes. En ésta, como supongo que en la tuya, hay una enorme cantidad de voluntad, de esperanza, de ilusión, de ánimo, de deseo. Eso es lo que nunca debe acabar. Somos únicos, y sabemos que nos comprenetramos. Yo pienso que es así, estoy totalmente convencido de ello, y ésto es lo que me aparta de esa posibilidad de encontrar a otra persona. Vale, no he tenido experiencia anterior alguna con ningún chico... pero puedo asegurar que lo que siento por él no lo he sentido antes, ni lo sentiré nunca. Es algo místico, maravilloso, ÚNICO. Por eso no se volverá a repetir en nadie, porque mi corazón ya ha fijado un objetivo. Y no olvidéis que nací a principios de Mayo, leéis a un Tauro, y nunca cesará mi obcecación. Decías que "faltaba química, una química inexistente"... pues bien, en nuestra relación, esa química existe. Nosotros nos hemos visto, yo lo he afirmado (a pesar de no haber estado nunca con un chico), y hasta él también: hay química, pues nunca ha estado con un chico como conmigo. Yo le creo, pues como mucho podría pecar de inocente, y digo que es especial estar con él. Somos compatibles, nos queremos, y hemos tenido la gloriosa oportunidad de demostrárnoslo físicamente. Así que el miedo de que esa química luego no exista en el momento de la verdad, es apenas inapreciable. Es más, nuestra idea de irnos a vivir juntos surgió después de conocernos en persona... tras una semana, nos dimos cuenta de que podíamos convivir completamente en paz con la otra persona. Ésta es una de las muchas pruebas que demuestran que lo nuestro no es sólo un enamoramiento vía chat como los otros. Podemos decir orgullosos que tenemos suerte, porque es así, para poder dar el paso que todos buscan... pero ahora para avanzar hasta lo definitivo hace falta más. 

También veo lógico que al principio se hicieran muchos planes, pero que luego ninguno resultase... es normal, a mi también me ha pasado, no sé si tú, Holden, recuerdas a mi historia con Neo. Todo iba perfecto... hasta que nos dimos, o yo me dí cuenta, de que me estaba autoengañando. Llevo más de un mes de relación seria (todo lo seria que puede ser a distancia) con eGeo, y suficientes meses atrás hablando diariamente para saber qué es lo que quiero, cuál es la verdad, y cuándo se funden la realidad con la fantasía de mis deseos. Ahora sólo queda una cosa, y es espera, esperar y esperar. Tener paciencia, buena fe, y no cansarse nunca de la situación. Tener en mente que algún día cambiará, y en nuestra mano está que cambie para bien. Por ello tenemos que hacer algo ahora, tener seguro algo del futuro, para que toda la espera y el sufrimiento (porque no imagináis lo que se sufre, no lo deseo a nadie) no sea vano y termine recompensado. 

Tus últimas palabras, que en cierta manera encabezan el título del post, tienen mucho significado para mi. Creo que pretendes decirme que he de ser egoísta, en el sentido de buscar mi satisfacción, pensando por una vez en mí, en mi provecho y en mi futuro. Quizás crees que comprometiéndome con alguien que no tengo aquí cierro las puertas a nuevas relaciones que puedan aparecer a la vista... pero es que esas personas dudo mucho que aparezcan, pues yo no las llamaré. Y si alguna vez se me ocurre dejarme llevar, no os preocupéis, que allí estará eGeo para regañarme por teléfono. No es que de ésta manera él me esté atando a la soledad (momentánea, espero), sino que yo me ato a la palabra que nos hemos prometido. Antes que a eGeo, soy fiel a mí mismo, a mi honor, a mi juramento, por eso nunca lo romperé, porque yo lo he decidido. Y no lo he decidido aleatoriamente... lo he decidido tras una larga deliberación interna y, sobre todo, lo he decidido porque ES LO QUE QUIERO. Es a eGeo a quien quiero, y por mípuede venir Tom Welling, Jean Baptiste Maunier, Jared Paledecki, Yann Tiersen, o quien coño quiera aparecer, que mi interés será nulo.

Otro punto importante, ya para terminar, es una de las cosas que mencionas respecto al ego. Dices que soy joven, que he de vivir, aprender, amar y luego tomar esas decisiones consecuentes. Pues bien, no sé si te habrás dado cuenta, pues ya me dí yo hace tiempo, de que yo soy distinto en parte a los demás. No me considero mejor, ni más importante, ni superior ni nada... simplemente siento que he madurado en muchas cosas con mayor rapidez, aunque a veces haga el payaso sin cesar (esto va por eGeo, que ha aguantado mis chorradas vía cámara... sí, el Gato también tiene sentido del humor, aunque no produzca precisamente la risa :P). He perdido ya muchas cosas de la infancia, como jugar con los amigos en el parque, salir con la bicicleta, contar chistes o anécdotas en el recreo, quedarme a dormir en casa de alguien tras ver una película de miedo, que me pillen copiando en un examen (cuando lo he hecho, no me han pillado... y eso le quita gracia!), tontear con las chicas sólo por el hecho de hacerse el guay y de demostrar que vales más... muchos detalles, tonterías, pero que son fundamentales en la vida de un niño, a mi ver, aunque parezcan insignificantes. He perdido muchas oportunidades, y ya sé que no las voy a recuperar. Estoy bien concienciado con mi estado y con mi futuro... y ahora pienso con seguridad que no me hará mal sacrificar 8, 9, 10 o todos los meses que sean de mi vida, aunque fueren los más importantes, para conseguir algo que por una vez deseo de verdad. También puede que me equivoque, que me haga mal, y que en ese momento piense en todo lo que sacrificado antes... pero ahora mismo veo también todo lo que no he hecho por diversas razones, y pienso que ninguna ha merecido la pena. La diferencia es que ese resentimiento se verá compensado por el logro de lo ansiado, habré alcanzado mi meta, y en ese momento las bajas anteriores habrán tenido razón de ser.

Ahora mismo, y más que nunca, confío en mi futuro, por primera vez. Sé que todo es posible, pues él me lo ha demostrado. Me ha enseñado el camino a la felicidad. ¡Oh, alabado sea el Señor! ¡Santificado sea su nombre! Ya sabéis, tres rosarios y un eGeonuestro al nuevo santo de mi devoción, San eGeo, para conseguir la salvación :P

Pese a todo, Holden Caulfield y temiendo que parezca lo contrario, acepto tu opinión. Me agrada muchísimo saber que te has molestado en escribirme todo eso y en darme consejo... te doy las gracias sinceramente, de corazón. Supongo que lo haces de buena fe, y si no, tampoco pasa nada. Me has dado la oportunidad de pensar bien las cosas una vez más, y de reafirmar mis bases conmigo mismo. Te pido encarecidamente que vuelvas a pasarte por aquí y a comentarme, me gustaría saber si todas éstas palabras que estoy escribiendo van a llegar a su destinatario. Quiero seguir sabiendo tu punto de vista, si me he equivocado yo en el mío.


¡Caramba, nunca había hecho una respuesta de comentario tan larga!


¡¡Un besazo a todos!! ^^

PD: La foto pertenece a mi pie, avanzando hasta el destino hacia el cual mis pasos se dirigen sin retorno.