domingo, 12 de octubre de 2008

eGeo y Gato - Primera parte: El Viaje Definitivo


Al fin. Tras una noche de llantos al teléfono, henchidos ambos de amor, me desperté a las 6 y media. Sobre las 8 cogimos, somnolientos y ridículos con nuestras pesadas y voluminosas mochilas por la ciudad, que nos hacían sentir fuera de lugar, el Cercanías Fuengirola - Málaga, para luego esperar un ratito allá y embarcar (¿No sería entrenar, ya que se trata de un tren, no de un barco?) en el AVE Málaga-Madrid de las 9 y media. El viaje se nos hizo pesado... tuvo varias paradas, en total duró casi 3 horas... nos pusieron una película, "Conversaciones con mi Jardinero"... pero nos la cortaron antes de verla entera, una pena pues estaba muy bien, aunque ahora no me voy a parar a relatar de qué trataba. 

Finalmente, a las 12 menos cinco minutos, llegábamos a la estación de trenes Atocha de Madrid. Allí estaba esperándonos Milú, y tras un largo abrazo a cada uno de los dos, salimos a la estación. No teníamos nada que hacer hasta las 6 y media que salía el siguiente tren, así que nos dejamos guiar por ella a través de la inmensa ciudad. El paseo del Prado, el Retiro (ahí me acordé de Jorge y sus aventurillas por el parque, aunque a decir verdad, casi siempre tenía en mente al Osito... aunque tenía la esperanza de encontrarme al Rey del Recorte por la calle, cosa más que improbable), y por último lo que más me gustó de Madrid: ¡¡el Vips!! Adoro ese local... porque además en la entrada, al menos en el que yo fuí, hay libros de historia, pintura o arquitectura, películas y muchas cositas interesantes para mi. ¡Pero también demasiado caras para mi!

Paseamos mucho al lado de Milú... nos contó diversas cosas, hablamos de nuestra web (tenemos una web en común los tres, sobre poesía, y nos va muy bien... no digo nada más, por seguridad :P), de Les Luhiers, de nosotros, del Camino, y, en los momentos más confidentes, intentábamos sonsacarle algo de su vida personal, de todos sus problemas... pero una vez más, resultó impenetrable. Sabemos que está mal, se quiere separar de su marido, pero no puede... tiene las cosas muy muy difíciles. Así que ahí estábamos, 6 horas en Madrid para complacerla, para que se sintiese bien al menos durante un pequeño espacio de tiempo, un breve resplandor de luz en sus apagados días. La quiero mucho, pero en ocasiones me siento tan impotente, al no poder hacer nada...

Madrid, bonito y gran Madrid, mucha gente peculiar. Pero ese día no iba a ser sólo Madrid... porque aunque me costase creerlo, esa misma noche estaría en Logroño con eGeo, mi chico, él, la razón de mi viaje. La verdad, y me sorprendía a mi en su momento... no estaba nada nervioso. Era como si ya tuviese todo hecho, y solo faltase esperar... pero tampoco quería que el tiempo pasase rápido, o lento... prefería no pensar, pues sabía que llegaría sí o sí. Esa noche vería a eGeo, todo iba a salir bien, tendría mi primer beso y sería feliz... es una sensación tan extraña para mi, tener por primera vez algo seguro... Empezaba a disfrutar el momento, sin tener en mente lo que hacer después o lo que he hecho antes... de tal manera, todo trascurriría con más normalidad.

A las 6 y poco embarcamos (...entrenamos...), despidiéndonos calurosamente (porque calor en la estación hacía, con tanta humedad por las plantitas y tal... aunque eso si, precioso!), y volvimos al traqueteo del tren. Hacía algunas paradas, y no era un AVE... pero eso si, igual volaba, aunque por las paradas llegaríamos a las 11. Pusieron otra película... "27 vestidos", la típica comedia romántica americana... pero que me caló más que la película anterior (que si era mucho más profunda, francesa, buenísimos guiones y complejos personajes), quizás por el tema del que trataba. Una chica organiza las bodas de sus amigas, pero ella no tiene a nadie con quien casarse. Se enamora de su jefe, su hermana se lía con él y entonces la prota tiene que organizar la nueva boda, la que más le duele. Al final, les fastidia la boda, y consigue enamorarse de otro chico, un escritor. Parecido a mi historia, ¿no creéis?. Sólo queda ver si mi trama termina igual que la otra, es decir, casándome con el escritor, eGeo. Quizás sea el momento, que estaba cansado, la sensación de proximidad con eGeo que aumentaba por kilómetro recorrido, no sé... pero varias lágrimas se me escaparon de mis emocionados ojos cuando se dieron el beso tras el "sí quiero". No, que los chicos no lloran. (Juas, eso no se lo cree ni Bosé).

Ya, ya, al fin, me acercaba a eGeo... lo sentía, cada vez más... empezaba a impacientarme... miraba el reloj cada dos minutos... a las 10 menos cuarto ya estaba exasperado, tenía hambre, así que tras terminar de ver la película (y esconder esas lagrimitas), nos dirigimos al vagón restaurante, que de restaurante poco tiene, ya que sólo ofrecen sandwiches empaquetados al vacío.  Pero imaginad cuál fue nuestrar sorpresa cuando nos dijeron que ya estaba cerrado... ¿Cómo iba a estar cerrado, si todavía quedaba una hora de tren? No lo entendimos... hasta que nos dijeron que era lógico, pues llegaríamos a la estación en 7 minutos... ¡¡¡Osea, que el tren arrivaba a las 10, y no a las 11 de la noche!!! En ese momento, en el reflejo del oscuro cristal que a medias mostraba la noche exterior, vi mi careto mostrando una ridícula sonrisa de felicidad... tuve que girarme, no me gustaba lo que veía. Pero qué despistados somos, que ni miramos el horario de llegada, ¡yo que tenía todo planeado con eGeo para vernos a las 11 y media!

Ya casi taquicárdico, volví a mi asiento tras recorrer temblorosos vagones... ¡¡cada vez más cerca!! Las luces que se veían a lo lejos iban aproximándose, cada vez más lentamente, hasta que el tren detuvo por completo su movimiento. Al bajar del tren y pisar el suelo, pensé dos cosas. La primera... ¡Ostia, pero qué frio, joder!. Y es que yo estaba con la mínima ropa por el caldeado ambiente de nuestro coche (vagón), la baja temperatura me impactó fuertemente. Lo segundo... ¡Ostia, que ahí pone Logroño, que estoy aquí, y este frío me hace sentir, es totalmente real, me duele!. Y empezó un leve tembleque de piernas, una vibración constante de mis extremidades, como me suele pasar cuando estoy muy nervioso... aunque ahora que lo pienso, pudo bien ser causado por el penetrante frío. 

Salir de la estación y no encontrar ningún taxi, sentir más frío, todo eso me daba igual. Alcancé a teclear en mi móvil el número de eGeo, lo llamé... y le di la buena y feliz noticia. Feliz... ya empezaba yo a estar feliz. Curioso momento ése... no sabía lo que hacer, me sentía extraño, fuera de mi lugar, pero en mi sitio... andaba por terrenos peligrosos y desconocidos, pero sabía que debía estar ahí, que iba por buen camino. Mi padre pidió un taxi, y mientras volvía, conocimos a otro paciente viajero que esperaba su vehículo, descubriendo que era también de Málaga, que le gustaba andar, y que habíamos escalado las mismas montañas. ¡Qué cosas, irse a Logroño, para conocer a un paisano tuyo!

Llegó el taxi... bonita ciudad pude ver por los cristales salpicados de agua... empezaba a llover finamente... pero me dio igual. De nuevo esa extraña sensación... una ciudad desconocida, pero que sentía mía... ¿será por todo lo que nos ha hablado eGeo de ella, o porque él mismo ya representa esa ciudad, y esa ciudad representa a eGeo? Amaba la ciudad, como amaba a eGeo... Y allí estaba yo. El señor taxista nos dejó en frente del hotel. Un hotel precioso, por cierto, tal y como mi amor me lo había descrito. Algún día pasaré una noche allá con él... cenaremos entre los arcos, subiremos besándonos en el ascendor de cristal, y disfrutaremos de una divertida noche en la gran cama... 

Ahora tocaba ducharme, cenar algo y...

encontrarme con el Amor.

3 comentarios:

tbc dijo...

diferente pero igual las dos caras de una moneda, que no tienen la dos diferentes porque cae de canto, impaciente, esa situacion que te hace tener habre pero que no puedes comer, ese nervisismo que sobre todo cuando viajas en tren ves, porque en coche es difernte, es mi medio faborito aparte del barco y el avion, es como atravesar un lugar sin enterarte, y como tu solo teniendo un proposito, conocer a la persona que por primera vez te ha hecho vivir los sueños, y que no se rompan al despertar, egeo un hombre que hace los sueños realidad, una gran persona al igual que tu cat.
nose si te paso pero seguro que si, en esos dias previos escuchaste mas veces logroño que de lo habitual lo vistes en mas cosas, en mas sitios que todo te hacia recordar, al chico al que hivas a conocer,...

simplem,plemente precioso

JORGE dijo...

Hola Gato,

Cuando te iba a dejar el comentario me he quedado en blanco, lo siento.

En realidad todo lo que te pueda comentar, ya lo he hecho en el blog de tu novio. Mis comentarios, aunque comenzaban con mi típico Hola Egeo, iban dirigido a los dos. Ahora no recuerdo si lo hice en comentarios o en algún mail a tu novio, pero le decía " bueno, tio, como esta noche fijo que te llama Gato, dale un beso de mi parte ".

Sé lo mucho que deseabas ver a Egeo y al final lo has conseguido. Me alegro un montón, de verás.

Siento dejar un comentario tan cutre en un blog tan bueno como el tuyo y en este post en particular.

Solo eso, que me alegro.

Un beso.

P.D. Dile a tu novio que el precio que os he dicho es sin IVA.

diminutamente inMENso dijo...

dios jorge 116€ por una habitacion en madrid???

pero si hay hoteles que valen menos!!!


tu historia con eGeo, simplemente genial. por cierto, k en logroño nunca hay taxis en la parada cuando se necesitan!!