jueves, 18 de diciembre de 2008

¡A aprovechar las vacaciones!



Voy a salir todos los días que pueda estas Navidades. ¡Me lo he ganado!

Voy a hacer fotografías de día y de noche a mis amigos, saldré con ellos a bailar, iré al Vialia en Málaga en alguna que otra ocasión, veré alguna película con Sally y Sarita, hablaré con eGeo, me acostaré tarde, y, por supuesto, escribiré.

La tarde de ayer la pasé casi en su totalidad con Sally y Sarita. Fue una de las mejores tardes que he pasado con ellas, por eso quiero plasmarla aquí. Para que se quede siempre en el recuerdo imborrable, en mi blog.

A las 6 y media había quedado en la puerta trasera del centro comercial con ellas dos, la parejita de la chica inglesa, y otros dos chicos más. Lo primero que hicimos fue ir de tiendas. Las chicas probándose cosas, y nosotros, los "machos", fuera, casi sin hablar, viendo la gente pasar. El centro comercial estaba triste... a pesar de que de fondo se escuchasen villancicos adulterados que intentasen crear ese ambiente navideño feliz, animado y redulzón de las películas americanas... pero no lo conseguían. Al revés, era más deprimente. Un contraste enorme, una diferencia abismal entre esa felicidad... y la realidad. La tarde era fría, mucho, corría viento, y los trajes oscuros iban agarrados a sus los alabados paraguas. Muchas parejas paseaban bajo el techo coloreado de girnaldas, se paraban a ver el inmenso pseudo-abeto, y continuaban hasta la cola de la máquina de palomitas de maíz. Lo único bonito que tiene el centro comercial, el puesto de Belros. Miento, hay algo más, y son los dependientes de Tommy Hilfiger y Zara... ¡pero qué chicos, por Dios, qué chicos!

Verle vestidos y más vestidos, eGeo, prométeme que nunca serás tan pesadito con las compras como las chicas, porque me desesperan. Aunque lo confieso... entré en Pull and Bear y me convertí en otra fémina fanática de la moda más. Estuve un rato, y al final, tras probarme la ropa y pasear ante las chicas cual modelo, me llevé una camisa oscura negra y roja de cuadrados, un jersey de punto, con cuello de pico, negra y algo de gris delante, y una camiseta de líneas horizontales morada. Mono mono mono, me quedaba todo ajustado, perfecto, como a mi me gusta. Y con dos juezas de lujo. Salí con las tres prendas nuevas y 70 euros menos de mi bolsillo, pero salí contento. Me gusta comprar, cuando tengo ganas de comprar.

Entonces empezamos a dialogar entre todos. Queríamos llegar a un consenso, qué es lo que haríamos en nochevieja, a dónde iríamos y tal. Al final, tras casi convertirse en una discusión, la parejita se iría a una discoteca, yo me quedaría dando una vuelta fuera con Lara y el que quisiera apuntarse, y las chicas, Sarita y Sally... pues no saben qué harán. Me dicen de ir a la discoteca... pero es que paso, rotundamente. Me sale por 60 euros pasar una noche con mil tios borrachos, 60 euros que todo el mundo amortiza en alcohol... y que yo no voy a aprovechar. No me sale rentable, para nada, prefiero salir esa noche con poco dinero, y ajustarme a lo de siempre. Las chicas dicen que es una noche especial, que hay que hacer cosas distintas y tal... pues yo no pienso eso. Si me sobrase el dinero, y estuviese bien acompañado, pues si que me iría a la discoteca para luego terminar comiendo churros en cualquier cafetería. Pero yo lo veo una noche normal, como cualquier otra, sólo que estaré más tiempo. Lo importante para mé es estar con los míos, con los que quiero. Lo demás, el lugar y la música, me da igual, no es tan importante. Sí será importante el año que viene, pues le he hecho prometer también a eGeo que vendremos en Navidades a pasar Nochevieja en Fuengirola. Lo necesito, sería una victoria personal sobre todo el mundo. Al fin realizar mi sueño, pasar al nuevo año rodeador de las personas que más quiero, darle las uvas y luego empezar el 2010 prendado de sus labios.

El caso es que llegamos a la conclusión de que no podría haber conclusión alguna. Cada uno haría lo que quisiera. Algunos se mosquearon, otros impusieron su opinión, yo dí la mía y me senté al margen en uno de esos comfortables sillones de masaje que hay... que te dejan como nuevo... siempre que eches el euro conveniente, para unos minutitos de placer, que por supuesto no pagué. Me estaba quedando fritito... estos días estoy muerto de cansancio... como terminaron los exámenes, y con ello el estrés, los nervios que me permitían estar despierto muchas horas desaparecieron, y el sueño acumulado reclama sus derechos. Me tuve que levantar a despedirme de la parejita y los chicos, pues se iban, dejándonos a Sarita, a Sally y a mi solitos. Estuvimos viendo algunas tienditas más, y, ya que eran casi las 9, nos fuimos a cenar al Burguer King.

Ahí pasé uno de los momentos más deliciosos de mi vida. A parte de la hamburguesa, que me pareció más rica que nunca, charlar con ellas sobre el futuro, sobre mi, sobre eGeo, sobre Sarita y sus historias, sobre el novio de Sally, sobre la posibilidad de la bisexualidad en ellas ymuchas más cosas, fue precioso, cualquier tontería nos hacía estallar en risas. Hacía tiempo que no tenía conversaciones largas, que no hablaba de mi novio sin tapujos, de nuestros planes y tal. Le enseñé nuestras fotos, incluso una pequeña parte del vídeo. Se alegraron mucho por mí, yo también estaba alegre. Todo era perfecto. Como anecdotita... os contaré que yo empecé a jugar con un paquetito de Ketchup. Lo retorcía y volvía a retorcer... hasta que oigo que el limpiador que estaba al lado de nosotros haciendo su labor dice que es imposible de romperlo. Entonces me fijo... y veo que es un chico joven, de unos 22 años, no precisamente un adonis... pero por su voz y sus pintas, otro gay gay gay. Le dije que conseguiría romperlo, él siguió con la escoba y yo torturando al pobre paquetito rojo. Las chicas me dijeron que no paraba de mirarme, que se le veía interesado en mi... y yo me ponía rojo, me reía, y de vez en cuando giraba la cabeza... en efecto, me miraba. Pasé de todo, hice como si nada... aunque seguí estrangulando el paquetito... hasta que lo maté. Su "sangre" salió disparadas sin remedio hasta mi chaqueta... pero no importó, rápidamente lo limpié. Dejamos las bandejas entonces en su sitio, y a la salida, veo que desde detrás de esas máquinas enormes de las cocinas, asoma la cabeza para mirarme. Me río entonces, y me vuelvo con mis chicas.

Es curioso... pero desde que tengo novio, los chicos se acercan a mí. En varios he visto ya sus intenciones, la mayoría por el msn... pero ellos ya saben. "Se sienteee, tengo novio!" Y paso a relatarles resumidamente nuestra historia, para que vea lo fuerte que es y lo enamorados que estamos. Pero sigue pareciéndome curioso... el primero fue en Burgos, cuando hice el camino de Santiago. El mismo día de llegar desde un pueblito perdido, durmiendo todos los del grupito que habíamos formado en el mismo albergue, atravesar Atapuerca, campos, montañitas y el apestoso aeropuerto de la ciudad, soltar las cosas en el hostal anteriormente reservado y comer en un restaurante de lujo todos los del grupo... estuve visitando la imponente catedral. Bellísima. En el museo que hay debajo, vi a un chico muy mono, contándole a sus amigos cosas muy curiosas de los cuadros. Se le veía una persona muy muy interesante... por lo que me pegué lo máximo que pude, para que se fijase en mí. Por lo visto lo conseguí, pues después dando una vuelta por la plaza delantera volví a encontármelo. Me pidió que le hiciese unas fotos delante de la catedral... y lo hice lo mejor que pude. Entonces, al oírme hablar, me preguntó que si era de Andalucía... ya que una de sus amigas era de Córdoba y teníamos el acento muy parecido, él era de Valencia. Me estrechó la mano, y se despidió de mí "Que te vaya bien, chico", con una mirada tierna, demasiado, que yo no pude dirigir. En ese momento, y en todos desde una semana antes de aquello, mis miradas tiernas iban dirigida a una persona. Ahora, sólo puedo dirigirlas a una pantalla de ordenador fría, pero le prometo a mis ojos que volverán a ver los bellos atomitos de eGeo algún día.

Después de cenar nos despedimos con un fuerte abrazo triple. Yo en mi motito, y ellas en la de Sally, rodamos por las carreteras juntos un rato, hasta que tocó separarse. Llegar a casa, y lo de siempre, ver el Internado (que está super aburrido ahora), acostarme, y conciliar el sueño después de hablar con mi cielo.

Hoy escribo esto demasiado tarde, ya que he pasado parte del día fuera... aunque no he hecho cosas muy interesantes. Salir con Dani por la mañana, comprarme un Pen-Drive de 4 gigas preciosísimo, chatear con él, y por la tarde irme a la tetería con Sarita, Sally y demás, aburrirme y salir a hacer fotos a la calle, encontrarme con Alex y más chicas y pasear con ellos. No estaba hoy muy hablador, no sé por qué, por nada en especial, así que me aburrí y se aburrieron un poco.

¡¡Eso es todo amigos!!

¡¡Un besazo a todos!!

martes, 16 de diciembre de 2008

¡C'est fini!





¡Al fin!

Hoy a las 3 y pocos minutos estaba firmando en la hoja, con letra clara y ancha, ya relajada, sobre un mar de nerviosos numerillos, palabrillas y signos aritméticos tambaleantes y borrosos. Acababa de terminar el último examen del año 2008. El examen de Matemáticas, precisamente, el que más temía, ya que en los dos anteriores había sacado notas nada satisfactorias... un 5,5 y un 5,75. El profesor mismo me decía que estaba confundido, ya que en clase mis aportaciones son continuas y correctas, pero en el examen... la cagaba como nadie. Hoy era el último, mañana son las evaluaciones, el de hoy era decisivo. Llegó la hora de la verdad. Y en esa hora tan determinante.... ¡me puse con hilo y aguja, y bordé el examen como nadie! No sé si sacaré un 10... pero cerquita cerquita si que estará. ¡Qué orgulloso me sentí de mí cuando lo entregaba, daba saltos de alegría al comprobar que un ejercicio sabía hacerlo y el siguiente también! En los otros exámenes me ponía muy nervioso, no era capaz de ver nada... me ahogaba en el folio en blanco, le empecé a coger pánico. Gran cosa que me ayudó a colorearlo bien, como me propuse, fueron las llamadas perdidas de mi novio cuando estaba haciéndolo. Mil gracias, amor.

Ya acabó el primer trimestre... en un suspiro. Los primeros 3 meses del curso, en los que empiezas asustado y te das cuenta si eres capaz o no de superar las expectativas que tienen y tienes de ti... Yo en mi caso, me he superado. No he dicho que sea pan comido... sino que, simplemente, es nuevo. Antes nunca había sentido la necesidad de empezar un examen dos o tres días atrás, cosa que ya me veo forzado a hacer, y no me cuesta en demasía. Estoy contento. Contento conmigo mismo, con mi alrededor, con eGeo, y con lo que nos ha dado el mundo. Estoy contento con todo.

¡¡Ya terminaron los exámenes!! ¡¡Aleluya!! ¡¡Qué libertad, qué bonito no ver nada apuntado en la agenda para las tardes, va a ser delicioso no levantarse temprano, maravilloso será hablar por las tardes con mi niño, increíble se me hará acostarme tarde porque a la mañana siguiente no tendré que estudiar!! Por lo pronto, mañana ya tengo planes. Por la tarde, claro... por la mañana, muy a mi pesar, habré de ir a clase. A que nos den la ansiada nota de Matemáticas, a ver una conferencia sobre el plan Bolonia y a exponer un trabajo de Francés que acabo de terminar con otras dos chicas de la clase en la biblioteca. Oséase, chorradas para que no faltemos a clase... aunque claro está, el jueves y el viernes el instituto quedará desierto. Las notas, el último día de la semana... ¡qué ganas, qué ganas! (Je, sin haberlo buscado, me ha salido un pareado :P). Por ahora me han dicho las notas de Filosofía (ante mi sorpresa... ¡¡9!!), Lengua (por el trabajo... ¡¡¡otro 9!!!), Estadística (por caerle bien a la profe... ¡¡¡de un 8 me sube a 9!!!) y... bueh, Historia, un mísero 6 que tenía posibilidades de llegar al 7 pero cuyas fuerzas de salto se está guardando para otro momento. En general, bastante contento estoy... ¡Estoy contento con todo!

Ya llegan las Navidades... y con ellos la familia, las cestas de Navidad y el turrón. Pues este año va a ser distinto. Serán las Navidades más frías, y no solo térmicamente, de todas. Serán mis últimas Navidades en Fuengirola (en secreto me encantaría pasar las del año que viene aquí con eGeo... pero todavía queda mucho por llover, y no sabemos el estado de las carreteras). También será una Navidad sin familia: desde hace pocos años, la familia ya no se reúne, porque simplemente, no se sabe organizar (o más bien, no quiere. Temas aparte que ya hablaré en su debido momento). Serán unas Navidades sin cestas, a diferencia de otros años en los que nos juntábamos con tres o cuatro cestas distintas con sus jamones de diferentes compañías, ahora tan solo una, y más bien austera: la crisis, no hace falta ni dar explicaciones.  Y el turrón... por alguna extraña razón, no hay turrón (de chocolate y arroz inflado) en casa por estas fechas, con lo que me gusta a mi... ¡que lo compro hasta en verano!. Quizás sea por el exceso de cajas de bombones... y es que nos hemos quedado unas 4 cajas... ¡y antes ya nos habíamos comido 3!. Recuerdo que esas cajas de bombones son las que nos ha dado el instituto para venderlas y recaudar dinero para el crucero por las islas griegas, que se efectuará a finales de Marzo con embarque en Estambul, y al no haber vendido todas, nos hemos tenido que quedar algunas.

El día se me hace corto hoy. He pasado unas dos horas en la biblioteca haciendo el dichoso trabajito. Apenas he podido hablar con eGeo. Me he encontrado con Adán en la puerta, y he pasado de él, ni siquiera le he mirado. Hay cositas nuevas que tengo que contar sobre Adán, Alex, y el novio de éste... o mejor dicho, ex-novio.

¡¡¡Un besazo a todos!!!

domingo, 14 de diciembre de 2008

Final feliz.


Ya lo habéis visto en el post de eGeo.

El viernes fue uno de los peores días de nuestras vidas. Tanta desesperación, frustación, impotencia, angustia, dió el mejor de los resultados. Maravillosamente, del miedo irrefrenable hemos pasado a lo más parecido a la felicidad completa posible. Esto apoya mi forma de pensar, todo lo malo es bueno, pues tiene sus consecuencias también positivas, aunque vengan a la larga y parezca que nunca llegan.

eGeo ahora es una alegría de chico. Se le ve exultante, feliz, hiperactivo, no para de decirme que me quiere, es divertido, esporádico, sorprendente. Me encanta verle así. Hacía tiempo que no lo veía tan feliz, o quizás es que esta semana horrible para los dos se me ha hecho demasiado larga. Ahora comienza un nuevo período, en el cual seremos un poquito más felices y podremos soportar mejor la distancia que nos separa. Ha merecido la pena, sin duda el sufrimiento, muchísimo.

El post de ayer recibía como título "¿Cuál es el cauce de la cosas?", pero poco me explayé sobre esa idea original en la que pensaba. El anónimo del post del viernes, con su conciso aforismo, me quiso decir que todas las cosas volvían a la normalidad. Entended, entonces, que yo esa noche nefasta, al ver esa frase, solo la entendí de la peor forma posible. La normalidad, ese cauce estable, para mí sería la constante desesperación, tristeza y lamento en el que me he sumido la mayor parte de mi vida. El haber salido del llanto y haber contemplado una sonrisa enamorada habría sido sólo una variación inoportuna, algo distinto que se saliese de la rutina. Era lógico que pensase que esa rutina triste era la impuesta en mi día a día irremediablemente, pues aún me parecía increíble que la felicidad estuviese hecha para mí, al haberla disfrutado un diminuto espacio de tiempo. Hoy veo que me equivocaba. Había divagado hacia el camino equivocado, ahora he vuelto a la bifurcación para dirigirme hacia lo correcto y verdadero. Todo empezó mal en mi vida, pero eso no significa que deba seguir así, al contrario.

Ya no sé lo que pienso, y menos lo que digo. Estoy cansado, me duele la cabeza y no me encuentro nada inspirado. Hoy he estudiado matemáticas y me he leído parte de Don Juan Tenorio, he de hacer el trabajo de una vez por todas. No he salido de casa, nada más que para comprar el pan. He chateado a todas horas que he querido con eGeo, la primera vez desde que lo conozco que hago ésto. Ya llevo medio año enganchado él, y éste nuevo chute me hace sentir mejor que nunca. Aseguro que mi adicción nunca frenará, siempre irá a más. Mi dependencia de él será total, porque él hace que por una vez en mi vida yo también depenga de mí y tenga en cuenta mis circustancias. Me ha enseñado a pensar en mí, a verme como nunca antes me había visto.

Estoy bien, muy bien. Una vez más, la vida me sonríe, aunque sea una sonrisa dolorosa por las marcas sufridas, pero es una sonrisa pura, sincera. Una sonrisa feliz.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: En la foto... Es amarillo, es feo, no pega con nada... pero te puede salvar la vida, nos dice Karl Lagerfeld, modista perteneciente a la casa Chanel, en esta graciosa campaña publicitaria. Bah, tonterías varias, pero agradables, tal como el día de hoy.

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Cuál es el cauce de las cosas?


Desdichados fueron los dos comentarios que inocentes me hicieron ayer un tal anónimo y el siempre fiel Charilieindio.

El día de ayer empezó perfecto, como véis. Lo que no pudisteis ver fue lo que pasó después de salir de casa. El cielo se oscureció y mi vida se tornó en una pesadilla.

Me dirigí hacia la plaza, a visitar a Lara y a los demás. Solo me encontré con ella, otra chica, y el rubito gay. Estuve poco tiempo con ellos, peleándome de mentira con el rubito para entrar en calor, ya que hacía un frío demasiado intenso. En la llamada que recibí de Sarita a las 19:19 horas, me fuí con Lara a la puerta del cine cercano. Allí, aparte de Sally, su novio, Sarita y la otra chica, me encontré con Luca. Conseguí convencerlos... y él y Lara accedieron a ver de nuevo Crepúsculo conmigo. Entramos, felices, con ganas de ver la película. Pero las ganas desaparecieron al rato. Marchaba bien la cosa... cuando mi móvil empezó a vibrar. Era eGeo. Ni una de tres, diez veces me llamó, le envié un mensaje y me contestó. Necesitaba hablar. Salí apesadumbrado y con algo de miedo de la sala, al exterior, a la calle. Estaba llorando. Había vuelto a tener problemas con su madre.

Sentado en el suelo, en un maloliente y oscuro rincón de una calle posterior donde están las salidas del cine, intenté tranquilizarle como pude. Desde un corazón agonizante, la desesperada voz del amor me decía que quería venir a Fuengirola, no soportaba un minuto más viviendo con la mujer que le ha tocado en desgracia como madre. Mi niño, -le decía yo- no puedes hacer nada, tienes que aguantar. No hay más remedio que la espera, es demasiado arriesgado abandonar todo sin saber a dónde ir. Espera a que todo se suavice, y entonces suspende todos tus actos, acostúmbrate a una rutina satisfactoria para ambas partes, no cambies nada hasta que consigas tu preciada mayoría de edad. Por lo visto su madre había visto el paquete con la antena. Lo había pillado. Reventó su ira contra él, mi pobre niño, quien no pudo hacer nada para evitarlo Entre sollozos, intenté tranquilizarlo como pude, empleándome a fondo, aunque él sin remedio estallaba en lágrimas y ahogos una vez más. Entonces mi corazón estuvo también a punto de quebrarse.

Me moría de frío allí. Sólo tenía una camiseta de manga larga, ya que la chaqueta de cuero se había quedado dentro del cine, luego me contaría de qué iba la peli. Aunque el tiriteo era lo de menos, lo importante era lo que sucedía al otro lado del teléfono. La madre entró de nuevo en la habitación, pidiéndole el teléfono, diciéndole cosas. Fui débil, y no pude escuchar los gritos que se daban, no, no pude, mi corazón estalló del todo y llorando permanecí espalda contra la pared. Fue horrible. No tenéis ni idea, nadie la tiene, y espero que nunca la tengáis. Escuchar a tu novio, la persona que más quieres, siendo insultado, gritado, humillado por su propia madre, mientras solloza y llora amargamente. Es muy duro. Demasiado, demasiado.

Te sientes impotente, pues no puedes hacer nada. Sabes lo que ocurre, casi puedes visualizarlo... y ni tu voz puede ser escuchada. En ese momento fui como la conciencia de eGeo, le dije lo que debía hacer, lo que no, lo que tenía que pensar y las verdaderas verdades que había. Intenté despejar del todo su mente, cosa que costó, ya que él se pone muy muy nervioso en momentos así. Un chico solitario en una tarde fría le gritaba al cielo que le diese el teléfono a su madre, como ella pedía, chocando con sus negaciones. Cuando ésta desapareció, le convencí de ello, le pedí que se lo diese si volvía a aparecer, aunque en el fondo deseaba seguir hablando con él. Pero en cierto momento, cuando todo parecía que iba mejor... colgó. Y con ello, se colgó mi corazón.

Estuve alrededor de una hora allí. En ese rincón, dando vueltas, apoyándome en la pared, sentándome en el suelo y tirándome de los pelos. Tenía la boca seca, pero la cara empapada, fría, con los labios tiritantes y los ojos rojos. Pocas veces en mi vida he llorado tanto. Veía el mundo injusto, demasiado grande para nosotros, demasiado cruel y despiadado. Sentía odio, odio por todas las personas, odio por el ser humano en general, y todo lo que ello conlleva. Pero también por la vida, por el alma, por todo lo que está más allá de lo sensible. El maldito azar ha puesto en mi existencia triste cuantos obstáculos ha podido, forzándome a trastrabillar cuando mejor me encontraba, cuando empezaba a ver un ápice de luz en esta oscura estancia donde nací.

La vida es sólo una prueba. Una prueba que nunca acabará, y cuyo fin desconocemos. Hay que ir sorteando peligros, cada vez mayores, hasta saber dónde reside la verdadera paz. Aunque parezca paradójico, es una suerte que ciertas personas sean desgraciadas. Los van preparando, los configuran, aprenden con mayor rapidez cuál es el camino que a ellos les puede llevar a la felicidad. Soy fuerte, muy fuerte, porque desde un principio prometí no desistir. Sufriré mucho, estos muchos meses que quedan serán agotadores, hasta que vuelva a alcanzar ese poquito de felicidad, ya más prolongada. Y ni aún pasando todo ésto, la felicidad será eterna, volverán más problemas y obstáculos, pero tendré más fuerza que los demás para superarlos. Mucha gente me dice que lo que estoy pasando es loable, pocas personas soportarían. Lo cierto es que ya encuentro a todo ésto un cierto recuerdo, como si hubiera pasado por lo mismo antes. Por ello, fui fuerte, lo soy, y lo seré. Tengo la suerte de haber sufrido, porque así me enseñará a ser verdaderamente feliz, a apreciar los buenos momentos. Este río llegará algún día a su mar, pero antes pasará por infinitas cascadas, torrentes y peligrosos rápidos.

Conseguí volver a hablar con él tras la hora fuera, esperando a que los demás saliesen. A los 20 minutos, la batería de mi móvil sucumbió. Se apagó, cortando mi lazo con él. Me fui entonces corriendo a mi casa, y puse en carga el móvil. Durante un cuarto de hora no hice nada, me senté en una silla cualquiera mirando la pared, con la cabeza apoyada en las manos, ya sin llorar. Entonces me llamó Sarita. Le dije que subiese a mi casa, que por favor lo hiciese.

Cuando llegó, estuve largos minutos abrazado a ella, llorando desconsoladamente. Mis fuertes gemidos y sollozos le habían emocionado también, se había deprimido conmigo. Intentó animarme, aunque poco consiguió. Sólo mi mente clareó cuando sonaron los arpegios de guitarra iniciales de Sweet Child o'Mine en mi móvil. Era él. Lo cogí, y al poco tiempo le dejé sobre mi cuarto para despedirme de Sarita. Le di las gracias mil veces, y se fue.

Hablé con él, ya eran las 10 y media de la noche. La tarde había sido agotadora. Él estaba más tranquilo con su madre, pues se había ido a cenar a nosédónde. Tumbados los dos en la cama, le tranquilicé con mi voz, ya los dos con los corazones recompuestos. Le colgué a las 11, tras decirle un truquito para relajarse y conciliar el sueño, profesarle mi amor y desearle buenas noches. Se durmió al poco tiempo, como un angelito, herido, magullado y triste, pero como el angelito al que quiero.

Yo hasta la 1 no pude dormi. Hablé con varias personas por messenger y vi el primer acto de Don Juan Tenorio. No tenía fuerzas para llorar, aunque mi corazón estaba triste. Me dolían los ojos demasiado, aún hoy siento esa pesadez. Me deshidraté de tanto llorar, creo yo. Espero al menos haber perdido algo de peso con el tembleque.

Eso si, mi sentido del humor nunca lo perderé, vida mía. Quiero que seas feliz, y por mis homosexuales cojones que lo lograré.

Te quiero. Siempre estaré aquí.

¡¡Un besazo a todos!!

PD: Foto sin sentido, una cualquiera.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Je vais prendre ta douleur

Empezemos un bonito día con un poco de Camille (gracias al Rey del Recorte, que me la presentó hace mucho!).


Adoro a esta chica. ¡Pero qué habilidad! Toda la música la hace con su boca y otras partes del cuerpo... ¡y tiene una voz que me encanta! Es una bella beatboxer.

Hoy estoy feliz. El día nació nublado, frío, diez grados nos dictaba el termómetro. Me levanté a las 6 como una rosa, aunque la verdad es que no lo necesitaba. Simplemente me había propuesto que hoy sería un buen día, y quería aprovecharlo desde el principio. Repasé un poco física y me leí inglés. A las 7 y media me dormí y a las 7 y 43 me volví a despertar, no sé cómo, pero me dio tiempo a soñar y todo, cosas que ya ni recuerdo.

A primera hora el examen de física. En el inmenso laboratorio, fue muy fácil sacar el libro y anotarse las leyes de Kepler, aunque me dió cierto cargo de conciencia. Allí sí que hace frío, a unos 8 grados estaríamos, es demasiado. Tras hora y media de examen, corrimos hasta la clase de inglés, para hacer durante los 30 minutos restantes el fácil examen. A los 10 minutos se lo entregué a la profesora, y me lo corrigió enseguida: un 9'25. No está mal, pero tampoco tan bien como querría. Pero da igual, ese día no me iba a preocupar.

Las horas transcurren con parsimonia, pero son disfrutadas al máximo. Jugando con mi compi de mesa, volviendo a hablar con Kitty o con Lea, regresé a mis orígenes. De nuevo fui ese chico alegre que he sido estos dos meses, que hacía bromas y tonteaba con todos. Con Alex he estado en el recreo, hablando con él y su novio, de cualquier tontería. Lo paso bien con ellos, me parece que me pegaré más a ellos de ahora en adelante durante los aburridos recreos.

Con Kitty y cualquier otra persona con pareja amorosa, todo bien, de 10. Ya he comprendido una cosa que se me había olvidado completamente. Yo voy a estar como ellos. Sí o sí. Y no cuando sea muy viejo o no lo pueda disfrutar... tan sólo dentro de menos de un año. Ya soy casi universitario. Casi imposible me parece que yo esté ahí dentro de tan poco. Pues si, lo voy a estar, pues éste año pasará volando, y el verano que viene viviré feliz junto a mi novio, vendrá a Fuengirola a verme y podré hacer todo lo que siempre había querido. La adolescencia no es el único período de la vida donde se puede disfrutar una pareja, no, además, ésta todavía no acabará, se fundirá poco a poco con la madurez, hasta ser sin darme cuenta un adulto. De todas formas, siempre guardaré ese niño inocente y mimoso dentro de mi.

Ahora me voy. He quedado en el cine, voy a ver la famosa película de Crepúsculo con Sarita, Sally y el novio de ésta. Me he prometido pasármelo bien. Luego saldré y daré una vuelta, comeré con Lara y los demás, nos reiremos y pronto estaremos en casa. Afortunadamente, he conseguido convencer a mis padrs, y este fin de semana me quedaré aquí con mi hermana mientras ellos largan a la casa de mis abuelitos. Un finde de libertad, como simulacro para mi próxima total independencia. Sólo que mi hermana poco tiene que ver con eGeo.

Un besazo a todos!! 

jueves, 11 de diciembre de 2008

Des-"Kitty"-ado


Lo confieso.

Sí, hoy estoy mejor, tranquilos :P Muchas gracias por vuestros comentarios, en cuanto pueda os responderé. Es una alegría ver que la gente responde a tus súplicas, aunque ayuden lo justito. Gracias una vez más. Ahora contaré lo que ha pasado estos últimos días.


Como "digo" en el título, Kitty me desquicia.

No he podido contar lo último sobre el tema de Kitty. Éste lunes, ese día tan malo en el que intenté plasmar lo que pasaba por mi mente, otro factor más me hundió en la miseria. Kitty. Esa mañana llegué y nada más entrar la vi muy contenta hablando con la gente. Transcurrían las horas, y me daba cuenta de que estaba muy cerca de su ex novio. Demasiado, rozando lo "ilegal". Hasta que ya, con su carita inocente, Lola me contó que habían vuelto. Lo primero que sentí fue rabia. Rabia, entre otras cosas. Rabia porque había vuelto con el novio, no había sido fuerte, él con sólo pronunciar unas palabras había conseguido que se postrase a sus pies de nuevo. Me sentía también decepcionado, mucho, porque ella no me había dicho nada. Me había evitado ese día, y yo había acabado enterándome por terceras personas. Me dolió eso, pues yo siempre había estado para hablar con ella, la semana pasada desaproveché horas en intentar animarla, para que luego sucumbiese de nuevo a la tentación y ni me dijese lo que había pasado. El viernes, antes de entrar en el teatro, me volvió a llamar llorando de pena, que tan mal estaba que empezaba a detestar a Andrés. Y yo pasando un fin de semana algo preocupado por ella, me entero el último de que han vuelto. Me sentí muy decepcionado, me dolió. Demostró una vez más que yo sólo estoy para cuando a la gente le interesa.

Dice que no me lo dijo porque no quería que yo le regañase... en fin, yo no le habría regañado, tan sólo le habría dicho lo que pienso. Andrés la vuelve a utilizar. A una palabra suya, rompieron, y si a él le sale de los cojones, pues vuelven a estar juntos. Me cabrea mucho. Juega con ella, y no se lo merece. En el fondo le quiero mucho.

Y como le quiero tanto, me alegro que esté bien, pues se le nota. Pero no puedo evitar otras cosas. Vuelve la envidia. Más fuerte que nunca.

Cuando me fui a su casa, lo primero que hizo fue decirme que tenía un regalo preparado para su novio. Para mi que lo hizo a posta, pero bueh. El regalo en cuestión consistía en un día y una noche en un hotel de 4 estrellas con SPA, cerca de por aquí. La ostia el regalo... buenísimo. Lo pasarán de puta madre, no digo que no. Pero ella no piensa. No piensa en mi. Hace una semana ella me decía que me entendía, que se había puesto en mi lugar y que podía ver lo que había sufrido yo al ver a las otras parejas... y una mierda como un castillo. Si de verdad me comprendía... ¿por qué diablos me enseña las piscinas de masajes donde va a ir feliz y contenta con su novio?. Claro, es lógico, está alegre porque vuelve a estar todo bien... ¿pero es que nadie en este puto mundo es capaz de pensar en los demás?. Nunca le haría eso a ella, ni a nadie, nunca daría esa envidia, porque le haría daño, y yo no lo quiero. Veo que les da igual a los demás. Qué sabrá ella lo que es el sufrimiento, la espera, la impaciencia, la frustración.

Me jodió mucho, no puedo evitarlo. Me entristeció mucho más, pasé unos días horribles. Pensando y pensando, por qué diablos yo no tenía esa suerte. Que ni es suerte ya, es lo normal en todo el mundo. Estar con su pareja, y si todo va bien y se dan las circunstancias, escaparse a un hotelito, como hacen Lola y Julián. Pero yo no. Me está denegado. Aguantar meses y meses para buscar un futuro incierto. Me da un poco de miedo, es verdad, como si me asomase al vacío desde un balcón demasiado dañado ya como para sostener mucho peso. Menos mal que eGeo ya me ha dado esas alas, y podré salir volando del derrumbe de mi vida, que Dios quiera que nunca ocurra.

Poco más que decir. He tenido unos días muy muy malos. Sin hablar con nadie, hasta mi padre se ha dado cuenta. Hoy he llegado mudo a mi casa, con cara sombría y ojos apagados. Me preguntó que si había algún problema. Le dije que el que hay no tiene solución, a lo que respondió que no hay nada que no arregle la paciencia. ¡10 puntos se anota el caballero! Acertó de pleno. Me gustó, esa complicidad, pues sabe lo que me pasa, y yo sé que él me entiende. La otra noche, hablando del futuro, me dijo que pensaba que nosotros nos llevaríamos muy bien. Que mantendríamos el contacto a pesar de la distancia. Le aseguré que sí, pues así veo yo el futuro, o quiero verlo. Aún es muy incierto, nadie sabe cómo se pintará. Por ahora, vamos planeando los colores más claros y luminosos. Espero que a eGeo se le dé bien el rulo de pintar, pues yo necesito inundar mi vida de colores rápidamente. La tarde de hoy ha sido perfecta, gracias a él. Hemos hecho nuestra primera videollamada, hablando por teléfono y viéndonos a pantalla completa por cámara. Maravilloso, es lo más cerca que estaré de él en mucho tiempo. Sólo hay que esperar, conformarse con lo que uno tiene. Suspender las emociones por un tiempo, hasta que estallen de nuevo como hicieron las mías en el lejano y añorado Logroño.


Un besazo a todos!

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Cuál gritan esos malditos! / Pero, ¡mal rayo me parta / si en concluyendo la carta / no pagan caros sus gritos!



Lo confieso.

Estoy mal. Mal, muy mal. He pasado varios días terribles, salvo los breves momentos de felicidad hablando con eGeo. Gracias a él he sobrevivido al finde. Le debo tantas cosas...

Sí, estoy mal. Mi estado anímico comenzó su degradamiento el viernes por la noche. Os recuerdo que salí pitando para asistir al teatro, a la representación de "El Burlador de Sevilla". He de decirlo ya, porque exploto: Maravilloso. Me encantó. Estuvimos viendo la primera versión, la original y pura, la de Tirso de Molina, interpretando como su personaje principal, Don Juan, el famoso Fran Perea, sí, el sosillo ese que estaba alelado siempre con su guitarrita en Los Serrano. ¡Pero vaya como ha cambiado! Barba, pelo en el pecho, unos abdominales de lujo... porque sí, a cada rato estaba desnudándose, y es que el primer Don Juan era más... efusivo, digamos. Y desnudos integrales, ¿¿eh??. Que se le veía revolcándose con otra muchacha muy contento en varias ocasiones...

Pasando del tema sexual, y de las obvias miraditas que no pude evitar desde mi asiento en el patio de butacas, la obra estuvo muy bien. Cantaron mucho y bien, buenas voces tenían. También bailaron por el escenario, compuesto en todo momento por cuatro sillas y dos largas mesas de madera. Me gusta el teatro minimalista, obliga al espectador pensar si realmente quiere disfrutar, te permite recrear la escena en tu mente. Cerraba los ojos, los oía... y sentía que sí, que estaba allí, en un blanco patio andaluz de Dos Hermanas, escuchando a Aminta cantar y zapatear sobre las losas de barro, rodeada de geranios colgantes tapando los azulejos coloridos, el olor a la tierra mojada calentada por el sol y esa sensación que se queda después de comer, cuando el alma se apacigua y la mente obliga al cuerpo a buscar su reposo. En ese momento, sí estaba en paz... las dos horas y media se pasaron en un suspiro.

Al salir al frío ambiente malagueño, todo cambió. No hacía realmente frío, pero sí era frío todo loque me rodeaba. Los coches, las oscuras luces festivas, más que nunca me pareció triste el inmenso (y falso) árbol iluminado de Navidad que nos observaba ante el teatro Cervantes. Pero algo me mató del todo. A la salida, aparecieron parejas y parejas y parejas... todas felices, sonriendo, cogidas de la mano, respirando su aire limpio, admirando con alegría y esperanza el dichoso arbolito brillante. Claro, como no, eran esas parejas que iban al teatro juntas, a ver Don Juan Tenorio, uno de los mayores representantes del romanticismo... en un recinto enorme, con mil parejas más, una forma más de expresar su amor. Se me cayó al alma al suelo. Ahora estará ahogándose en el Mediterráneo, tras haber pasado por todo el alcantarillado y ser arrastrado con la suciedad e inmundicia hasta el mar contaminado. Me sentí solo.

Pero aguanté. El viaje en coche hasta Torre del Mar fue lento, fatigoso, mientras mi móvil agonizaba en llamadas del pobre eGeo, que esperaban mi contestación. Nada más llegar a nuestro pequeño remanso de paz, le mandé un mensaje... pero no obtuve respuesta alguna en toda la noche. Lo pasé mal. Pero no por no haber podido hablar con él... lo pasé mal porque me sentía solo, muy solo.

El sábado y el domingo transcurrieron como todos los sábados y domingos que paso en la casita de allá. Tocando la guitarra, haciendo puzzles, aprendí a interpretar un fácil vals en el acordeón. Hice fotos feas, dormí mucho, hablé tres horas el sábado con eGeo como compensación, me leí Don Juan Tenorio (ésta vez el de Zorrilla). Y el domingo... se me volvió a caer el cielo encima. El novio de mi hermana se apareció de repente por la tarde ante la puerta (se entiende que vino en coche... no fue por generación espontánea), para darle una sorpresa. Entonces claro, se alegró mucho, ya estaba feliz, contenta, la familia revolucionada, porque el novio le había visitado. Y de nuevo no pude evitarlo... la cara se me alargó, aparecieron ojeras bajos mis párpados, el pelo se ensució y los huesos se enfriaron. En toda la tarde hasta bien entrada la noche apenas hablé la boca. Mientras todos jugaban al billar, yo me escondía en mi cuarto, viendo la tele tumbado en la cama, tragándome documental tras documental. ¿Sabíais que Dalí mantuvo relaciones sexuales con García Lorca? Aunque el primero aseguraba su heterosexualidad... la verdad es que me habría gustado conocerlos. Pero ya era imposible. Todo ya era imposible.

Quería que mi novio viniese también a visitarme a mi casa, pero era imposible. Quería comer con él castañas en el fuego, o patatas asadas rodeados de mi familia, pero era imposible. Quería enseñarle a jugar al billar y  con él ganarle a mi padre en el ping pong, pero era imposible. Quería abrazarme a él y casi tirarlo al suelo, como mi hermana había hecho cuando él apareción, pero era imposible. Quería tumbarme con él en la cama y ver cualquier chorrada en la tele como hacía mi hermana, pero seguía siendo imposible. Y, sobre todo, quería tocarlo. Sentir su piel, su ser, su materia. Volver a recordar que no es un sueño, que es real, que existe y es tangible y comprobable por los sentidos. Pero esto sí que era y es imposible. Algo tan simple, tan normal en las parejas normales con sus vidas normales, piel contra piel, ni un beso siquiera pido. Pues eso tan fácil que tiene tanta gente que consigue tener su media naranja... me es prohibido para mi. Por eso en mi colchón me rodeé de pañuelitos mojados. Porque es imposible.

Cené como pude y volví a la cama. Hablé con él, y gasté más pañuelitos. Y muchos más necesité cuando me colgó al límite del tiempo que tenemos para hablar. Pasé un fin de semana horrible, y mi padre lo notó. Me preguntó por cómo estaba yo, y no le pude decir que estaba bien. Tampoco me explayé sobre lo que me ocurría. Solo que andaba tirando con fuerza, más que nunca. No quise seguir hablando del tema... aunque en el fondo lo necesitaba. No lo hice por una sola causa: que no serviría de nada. De nada sirven estas palabras que escribo, tan solo su misión es rellenar espacio en mi blog y que aparezca primero en los blogrols de los demas. De nada sirve que le diga a Kitty que estoy mal, o a Sarita, a Lara o a Sally... de nada sirve, de nada sirve. Precisamente porque yo sí sé cómo ayudar a los demás, sé que nadie me puede ayudar a mi. No hay palabras de consuelo, ya las he oído todas, pues antes ya las he pronunciado yo. Necesito actos. Una caricia. Un abrazo. Un segundo beso de amor. Lo malo de todo es que sólo me lo puede dar una persona... y para llegar a ella he de esperar mucho.

Tengo miedo, la verdad, de muchas cosas. Una de ellas es la distancia. Tengo miedo de que este sentimiento oscuro que invade mi agitado corazón continúe hasta que algo cambie, para bien o para mal, y que ese período de extienda demasiado. No quiero volver a ser una persona triste, no quiero, no, no y no. Quiero ser feliz. Pero sólo puedo ser feliz contigo, mi amor. ¿Qué puedo hacer entonces, qué puedo hacer? Nada. Esperar. Si tengo que sufrir, sufriré, estoy acostumbrado. Al menos, aunque no sirva de mucho, sé que lo que espero vendrá, mis esperanzas están puestas en una empresa segura que, con suficiente tesón y voluntad, llegará a tener éxito.

Los días siguen. Las personas me atormentan, una de ellas es Kitty. Mañana os contaré qué ha pasado. Ahora me dirigiré a su casa. Tengo prometido no llorar... pero lo necesito. Me pesan los ojos.

¡¡¡Un besazo a todos!!!


PD: Os regalo mis preferidos versitos del Don Juan de Zorrilla....