jueves, 5 de marzo de 2009

Vagueando por Youtube

¡Al fin, tengo derecho a vaguear!

Hoy terminé mi último exámen fuerte, historia. Así que me he tomado unas vacaciones particulares. Debería estar haciendo inglés de la academia, física, dibujo técnico, o estudiando inglés para el examen de mañana... pero en cambio, he estado haciendo el tonto. Encontrando estas tonterías que tanto me gustan en internet.

La primera, un concierto muy curioso compuesto por Steve Reich... sin palabras, miradlo vosotros mismos:





¡Totalmente minimalista, me encanta! Al igual que este concierto, también de él, más minimalista aún si cabe: ¡sólo son palmas!



Viajemos ahora al curioso y extraño japón, para ver en funcionamiento esta genial fuente... ¡vedlo entero, no tiene desperdicio!


Y por último, un videoclip que no paro de ver, con una canción bastante aceptable. ¡Adoro el Stop Motion!






__________________

Y bien, después de haber trabajado tan duro esta tarde, he de irme a las clases de inglés. A no entregar los trabajos, para luego volver a casa y no hacer física, ni estudiar inglés, ni nada de nada... tan solo hablar con mi niño. Hoy voy hacer lo que quiero hacer, que me lo merezco...

(...¡pero qué cara tengo, si todos los días hago lo que me da la gana!)

(Pero que así siga, eso sí...)


Un besazo a todos!!

martes, 3 de marzo de 2009

03-03-2009


Felicidades, mi niño.

Hoy se cumplen 5 meses. Cinco meses cortos, muy cortos, de unos 28 o 29 días cada uno, pues más de un día y medio de cada mes lo hemos pasado colgados al teléfono. En total hemos hablado 200 horas exactas, anoche llegamos a las dos centenas, a las veinte decenas, a las ducentésima unidad. 200 horas de caricias, amor, pasión, suavidad, discusiones, cariño, sonrisas, lágrimas, FELICIDAD.

He sido muy muy feliz en estos 5 meses. Hay altibajos, sí, pero cada vez creo más en nuestra relación. Confío más en el futuro, en nuestro futuro. Qué alegría pronunciar (escribir) esa palabra... NOSOTROS. Tú y yo, al fin no estoy solo.

Queda todavía mucho, mucho por andar. Más aún que esperar, pero no tanto, puesto que el tiempo cada vez correrá más rápido. La carrera de los exámenes no parará hasta Junio para mí, no podré ni respirar, menos pensar y amargarme por la espera. Luego vendrá el verano, el verano en el que lo veré, en el que saldré con mis amigos de verdad, el mejor verano de mi vida, el primero y el último, en el que seré totalmente feliz. Entonces sí, podré echarle de menos más que nunca y maldecir su ausencia, pero al menos podré divertirme con cosas que también me hacen bien. Y, cuando menos me lo espere, estaré independizado, viviendo en Granada, esperando a que el chico de mis sueños, entre por la puerta, tire sus dos maletas en el suelo, y se lance a mis brazos.

Sí, ese día llegará.

Lo sé. Lo presiento.


¡Hacia tí me lanzo, mi vida!

¡Un besazo a todos!


PD: Sigo estudiando, y estudiando, y estudiando...

lunes, 2 de marzo de 2009

¡Eres injusto, César Augusto!


Pues eso, que hoy estoy algo cabreadillo. Con mi hermana y con el mundo en general.

Pues nada, que ha vuelto a pasar. Una vez más, como en cada comienzo del mes, ha llegado su factura del mòvil. De nuevo, se ha excedido de 60 euros. ¿sabéis en qué se va la mitad de esos 60 euros, aproximadamente? En mensajes y mensajes, cientos de mensajes, todos para su novio. Ella se excusa diciendo que es para sus amigas, pues siempre ha ella de organizarlo todo, y eso pues le hace gastar... pero es que la otra mitad se le va hablando por teléfono. Hablar por las noches y gastarse 30 euros en su novio, bueno, yo gasto unos 25 con mensajes incluídos, hasta ahí lo puedo comprender, aun así me sorprende que ella no haga el esfuerzo por ahorrar. Pero lo fuerte es que ella ve a su novio todos los días, por las tardes desaparece para perderse con él. Y aun así, tiene que mandarle unos 5 sms al día y llamarlo hasta las tantas. Joder, que lo haga yo, que tengo a mi novio a 900 km de distancia, pues lo entiendo y lo entiende cualquiera... pero vaya, que lo haga ella, que no se puede quejar de nada... no, no, eso si que no lo puedo entender.

Encima dice que ella intenta ahorrar, sí, pero que no puede. Que se tiene que comprar ella su ropa, más lo del movil, y más otras cosas, que se queda sin nada de la paga, que no son ni más ni menos que 150 euros. Bastante buena es la paga, vaya, para desperdiciarla así. Yo, en cambio, llevo las finanzas genial, de esa mensualidad rarísima vez me gasto ni la tercera parte, tengo más de 700 euros ahorrados, para fundirlos en una cuenta del banco con lo que ya tenía y con lo que tendrá eGeo. Ella no tiene nada. Tiene la cara, además, de decirle a mi padre que al menos se contiene y no se compra cosas caras... ¡pues vaya alivio!.

Otra cosa más: plantea de nuevo cambiarse de compañía. Al principio estaba en Orange, pero como gastaba mucho, se pasó a Movistar, alegando que la oferta era mejor. El primer mes, se gastó más de 100 euros, y de 60 no ha bajado. Ahora dice que se quiere cambiar a Vodafone, diciendo que le saldrá más barato. Claro que le saldrá barato, a mí me sale, pero siempre que lo haga bien, porque la veo llamando a horas indebidas (I mean, antes de las 6 de la tarde), o inchándose a mandar mensajes, que son algo más caros. En fin, que de nuevo se quiere gastar un pastón en un móvil nuevo, móvil que mis padres le regalarán, ya que ella no tendrá dinero ahorrado con que pagarlo, dinero que mis padres antes le habían dado... Osea, esta es la situación. Todo el dinero proviene de mis padres, directa o indirectamente. Tan sólo que mi hermana lo funde inmediatamente, y yo lo conservo para un futuro. Lo que más me jode de todo es que mi hermana podrá pedirle en un futuro todo el dinero que quiera a mi padre, que se lo dará, mientras que yo haré acrobacias para llegar a final de mes junto a mi novio, por no pedírselo, porque parece ser que soy el único que ve cuánto ha dado mi padre por nosotros.

En fin, que me repatea mucho todo esto. Me parece injusto, mucho, mucho. Que mi hermana tenga a su novio todos los días esperándola, que se enfade, cabree y patalee porque una tarde no puede verlo, y que encima proteste cuando mis padres le aconsejan que no debe gastar tanto dinero. Porque mis padres no es que regañen, eso en muy pocas ocasiones pasa, sino que ellos aconsejan, advierten, intentan plantear el problema e insinuar que se debe arreglar. Yo, en ese caso, siempre colaboro, o lo intento, me callo, luego medito las cosas, saco mis conclusiones, y actúo de acuerdo con lo que ellos quieren y yo he pensado. Pero ella no, qué va, ella salta, protesta, y se niega a escuchar. En ese momento, sentados en la mesa, tenía ganas de tirarle el plato de garbanzos en la cara. No le deja siquiera a mi padre hablar, escucharle. Aunque ella luego pase de todo y le importe un pepino lo que oiga, debería dejar a mi padre decir su opinión, al igual que ellos escuchan la de ella con total devoción. Porque es la función de mi padre, advertirnos, aconsejarnos, decirnos lo que nos tiene que decir, necesita decirlo para sentirse tranquilo, y yo lo comprendo.

Total, que sigo un poco agrio con el tema. A ver si esta noche vuelven a hablar, en este caso sí diré yo todo lo que pienso. Aunque apartados, sí me gustaría decirle a mi padre que no me parece justo que ella pueda hacer todo ello sin reprimenda alguna (porque ellos al final no se atreven a cortarle el grifo del dinero), y yo tenga que esconderme por la noche para hablar con mi niño contando los segundos que quedan. No. NO ES JUSTO.


Pero bueno... el futuro dirá, dirá mucho, y pondrá a cada uno en su sitio.



.... o eso espero, por la parte que me toca.


¡Un besazo a todos!

sábado, 28 de febrero de 2009

Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...

Me encanta.

Vedlo. Es obligatorio.





Y ahora, me voy. A casa de Chris, a ver La vie en rose, sobre la biografía de Edith Piaf, con Alicia y toda la trupe. Lo pasaré bien, sin duda.

¡Un besazo a todos!


PD: Esta canción no va para nadie, ni para mi novio ni nada. No ocurre nada. Simplemente es, cómo no, amor al arte.

viernes, 27 de febrero de 2009

La ciudad del mazapán, las espadas, el Greco... y las calles empinadas. (2º Parte)

Toledo me encantó. El tercer día, el lunes, pude saborearlo casi completamente, hasta llegar al éxtasis. Vi que era una ciudad grande, mucho, en sus exteriores, pero que en la pequeña península que se creaba en el lado más cerrado del río, al traspasar la imponente Puerta de Bisagra, todo cambiaba. Se convertía en un pequeño gran pueblo, bullicioso pero tranquilo, de calles empedradas y casas antiguas, locales centenarios y esculturas magníficas por doquier, una ciudad antigua que había contemplado el paso del tiempo sin apenas reforma. La modernización estaba allá fuera, al ver los fríos y altos edificios rojizos de los barrios aledaños, entre avenidas enormes abarrotadas de coches.
Ese día descubrí Toledo más a fondo. Me interné con mi cámara, siguiendo mi propio camino, alejándome de mis padres, observando, obs
ervándolo todo. Adoro observar. Sentarme en cualquier banco y ver a las personas que pasan. Descubrir que cada uno tiene su vida particular, que forman un entramado interno realmente complejo, pues cada una de las acciones de los demás han permitido que yo pudiera estar ahí contemplando paciente. La visita matutina cesó en el almuerzo: mi hermana y mi madre estaban cansadas. Pero mi padre y yo no, así que, aprovechando el lindo día que se nos ofrecía, nos propusimos ir hasta la ermita al otro lado del río, frente la ciudad, en la montaña por la que pasaba la carretera. Tardamos unas dos horas en llegar, bordeando primero el lado interno y después el externo del Tajo. Descendí en un punto hasta la orilla, a contemplar una vieja casa en parte derruida, en la que se veía el agua correr a través de un desprendimiento en el suelo. Me encantan esos lugares antiguos, abandonados, olvidados, me gusta imaginar cuál fue su pasado, qué personas vivieron en ella, qué situaciones se dieron, cómo era y qué pensaron de la preciosa y nueva casa cuando era recién construida.



El paseo fue delicioso, hablando con mi padre de cualquier cosa, el tema de mi futuro no se tocó. A la vuelta seguimos caminando, esta vez por los parques en la rivera del río, floridos, con el delicado olor a verde naturaleza, patos y ocas en el agua buscando el pan que niños y jóvenes le repartían... Era el último día, y el que mejor me sentaba. Pero todo cambió al desaparecer la luz, el río, la hierba, los árboles, las ocas y las risas de los niños. Todos se fueron a comer a sus habitaciones unos bocadillos, yo me negué, me pareció patético sentarme en la cama de un hotel y zamparme el pan viendo cualquier programa en la tele. De manera que me fui solo a hablar con mi novio a la calle, mientras saboreaba mi bocata de tortilla española, que me sentó como nunca, al igual que hablar con él, mejoró mi cada vez más decayente estado de ánimo. 

Pero al día siguiente volvía a caer. Me costó más que nunca levantarme y responder la llamada de mi madre, hube de quedarme 15 minutos más acostado, no podía recostarme. No quería. Quería quedarme allí. Con mis personas desconocidas, con mis pensamientos, con mis fotografías. El viaje fue triste, la verdad. Miraba con lástima cómo se alejaba la ciudad, cómo el Alcázar se escondía de nuevo, desaparecía con más rapidez que con la que apareció. 


Fueron unos días buenos, la verdad, rodeado de la familia, pero distante con ella. No sé por qué, no sabría decirlo. Quería estar con ellos, claro, pero también estaba cansado de su compañía, de eterno "estoy cansada, me aburro" de mi hermana, o el "¿pero de verdad quieres entrar ahí?" de mi madre. Mi padre es el que mejor se portó, por supuesto, y más después de la larga charla sobre eGeo, yo, y todo lo que nos rodea. Las vacaciones familiares ya no lo son tanto. Y pido perdón, en parte es por mi culpa. Pero es que no me sale, no, no me sale, yo también necesito estar bien con alguien, con una sola persona. Cuando pueda cenar con mi novio y con mi familia en Navidades, entonces sí, estaré en familia.


¡Un besazo a todos!

jueves, 26 de febrero de 2009

Agradecimientos, bienvenida, y alguna que otra cosa más.



Antes de nada, lo que debía haber hecho ya hace unos días, pero me ha sido totalmente imposible, ya que no he estado aquí. Sí, bien, llegué el martes por la tarde, pero no tenía ganas de escribir. No me ha sentado bien volver de Toledo y regresar a la rutina.

Gracias.

Gracias a todos, de veras, por todo. Gracias por el premio concedido por eGeo, gracias a todos. No me lo esperaba, sinceramente, no me veía capaz de ganarlo... pero así es. No quiero que penséis que ha habido tongo al ser el novio del que organizó el concurso... no, porque vosotros sois los que votásteis por mí. Me disteis un punto, o dos, o incluso tres, por que me veíais mereceder de este premio. Y ello me halaga hasta el máximo, me hace sentir muy muy bien. Gracias. Gracias también por todos los comentarios del aniversario del blog, gracias. Aunque os la debería dar a vosotros, porque si no hubiese gente leyendo y juzgándome diariamente, no habría llegado hasta aquí, mi blog no habría cumplido un año, ni habría ganado ningún premio, ni estaría animado para seguir escribiendo mucho tiempo más. Gracias, por siempre.

También quiero aprovechar y dar la bienvenida a alguien muy especial. Tan sólo una persona de mi círculo de amigos había leído mi blog, Sofía/Laura/Sophia Loren, que también abrió uno que duró muy poco, y no me dió ningún problema que ella supiese de su existencia. Ahora, a una persona más le he demostrado mi pequeño gran mundo cibernético. El otro día le di la dirección a Alicia, una persona excepcional, que sé que no me defraudará. Desde hace algo de tiempo ya sabía que escribía un blog, pero no me había preguntado por él, segurísimo que estaba deseando hacerlo. Espero, Alicia querida, que te guste el nombre que te he asignado, y que leas a gusto mi blog, mi vida y mis pensamientos. Ya viste desde aquel 15 de Agost de qué manera entraste en la historia de este Gato :P. ¡Pues eso, bienvenida seas, Alicia!

¿Qué más?

Ah, sí. Algunas cositas más. Como que Paco me ha propuesto crear un blog. ¿Un blooog? ¿Yooo? ¿Pero cómo me voy a hacer yo un blog? ¡Si yo no sé nada de esas cosas, además, escribiré como el culo! Por lo visto me ha quedado muy convincente, porque ahora él me está enseñando a hacer uno con él. Hablaremos de cualquier cosa, lo importante es postear diariamente alguno de los dos, y si eso ya se lo daremos a más gente. Será un espacio de reflexiones, rayaduras y tal. Lamento decir que no podré pasároslo, aún no, sería muy cantoso. No tenemos más de 10 visitas, y todas ellas son o suyas o mías. Le espero un gran futuro. Mientras tanto, seguiré haciendo como el que no sabe de nada y prueba algo nuevo, teniendo ya un año y poco más de escritura casi diaria :P

Por último, decir que hoy tenía planeado ir al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga con el medicuchillo, para conocernos, además de con Alicia, que se había apuntado. Pero el proyecto se ha visto truncado al levantarme esta mañana con dolor de garganta y cabeza. Anoche ya estaba un poco pachucho, y hoy ya se ha hecho más patente, tengo un inicio de amigdalitis. ¡Otra vez! Espero que de nuevo sea falsa alarma, ya que no lo soporto. Noto el cuello hinchado, algo de pus en las anginas. ¡Y no quiero, no, no y no!. Pero bueno, mientras antes mejor, ya sé que cada año toca una semana en cama (mínimo) por culpa de estas amiguitas que tengo aquí. La quedada con el medicuchillo será postergada para otro momento, prometido.

Y ya está. Que sigo algo malo. Espero recuperarme. Quizás sea el cansancio. Quizás sea la falta de cierta persona. Quizás necesite aspirar tu aroma otra vez. Quizás me ha quedado un sabor de boca demasiado amargo tras unas vacaciones en Toledo notorias por tu ausencia. Esa ausencia que siempre está, pero que se hizo más manifiesta que nunca.

¡Un besazo a todos!

PD: Me hizo gracia la camisetilla xD

miércoles, 25 de febrero de 2009

La ciudad del mazapán, las espadas, el Greco... y las calles empinadas.

El viernes por la noche salí muy poco: tenía que descansar mucho para encomendarme hacia el gran viaje en coche hasta la ciudad de nuestros des
tinos. A las 8 de la mañana estaba en pie, y unas 6 horas después (con una parada para comer), llegaba allí, a Toledo, el lugar en el que debíamos pasar nuestras pequeñas vacaciones.



Nada más llegar, nos congeló el aire. Hacía sol y poco viento, pero la temperatura media de allí dista mucho de la de aquí. En los tres dias soleados, estuve en todo momento con tres camisetas y un jersey, por la noche con chaquetón incluído, y es que yo soy muy friolero, hasta en la zona más calurosa de España. Pero en general, el tiempo fue bueno, mucho, el cielo se mantuvo coloreado de nubes preciosas. Al igual que el hotel, una vieja casona cerca del río Tajo, de pocas habitaciones, pero muy acojedor. Mi hermana y yo compartiríamos una habitación, y mis padres otra.

Tras llegar el sábado, sobre las 4, y dejar las cosas en el hotel, nos dispusimos a hacer turismo puro y duro, con cámara al cuello, como ha de ser. Estuvimos visitando el centro antiguo, la catedral, la zona del Alcázar, los parques, el Entiero del Señor de Orgaz (y no Conde, como muchos dicen, como bien decía un guía a su grupo... pero en japonés), etcétera. He fotos, y fotos, muchas fotos, como la que podéis ver allá arriba. Hasta que la noche cayó sobre nuestras cabezas, y en la plaza central, llamada Zocodover, cenamos. A las 11 de la noche ya estábamos metidos en la camita, reventados, preparados para conciliar el sueño y comenzar un día nuevo, igual de agotador que el anterior.

El domingo por la mañana a las 8 de nuevo sonaba mi móvil, ya que el servicio de despertador (realizado por mi madre) cumplía su cometido. Ese día estuvimos en Aranjuez, viendo el Palacio Real, sus jardines, sus fuentes, aprendiendo su historia, admirando sus cuadros, haciendo fotos y fotos... claro está, fuera del museo. Eso no me gusta nada... que te prohíban hacer fotografías, incluso sin flash. ¡Cómo me gustaría tener un permiso especial, para fotografiar tantas cosas bonitas que no puedo retratar, dentro de los museos! Aunque... bien, seré sincero. Alguna que otra vez mi dedo se deslizó por el botón de disparo, estando casualmente la cámara encendida, y el obturador se abrió y se cerró a una alta velocidad, capturando así el motivo a retratar. Pero pocas fotos buenas hice ese día, tan solo en el parque. Después de pasear y pasear, hablar un poco con mi chico, volver a pasear, nos fuimos a comer. Muchos niños se nos acercaban con folletos de diferentes lugares, muy atrayentes (los restaurantes, no los niños, aunque bueno, había uno que...), pero muy lejanos. Fuimos entonces a parar al lugar más cercano, un Gambrinus. Chicos y chicas aranju... de Aranjuez, nunca vayáis al Gambrinus que está cerca del Palacio Real. Es una caca de vaca. Nos tuvieron hasta las 4, sí, desde la 1 de la tarde hasta las 4, para que nos pusieran la comida. Eso sí, el crèpe con pollo y salsa rosa estaba riquísimo... pero para que llegase, tuvimos que esperar mucho, mucho tiempo, además de la "empanaera" de la camarera. Que si nos pone una cerveza con alcohol en vez de una sin, que si no me trae cubiertos a mí, que si se le caen los platos y tiene que volver a cocinarlo todo... hasta mi madre tuvo que ir a la barra del local, a preguntar por nuestros crèpes... y allí estaban, fríos, que se le habían olvidado a la señorita. Al menos, para sacar algo bueno del almuerzo, se le olvidó cobrarnos las bebidas... algo es algo.



Volvimos derrotadísimos, más que el día anterior. Tanto que apenas salimos a dar una vueltecita al anochecer, casi nada. Las chicas no quisieron cenar, se fueron a sus habitaciones, pero nosotros, los hambrientos, nos fuimos a comer por ahí. El local tampoco era nada bueno, nos pusieron unos calamares que daban pena, pero también se aprovechó el momento. Hablé mucho con mi padre de todo el tema. Él lo sacó, se le veía con ganas de entablar ese tipo de conversación. Hablando de eGeo, de su madre, de mí y de la mía, de nuestra relación, de qué bonito era el amor, de su vida pasada. Me contó que él había hecho exactamente esto que yo planeo hacer. Él se fue de casa a los 18 años de imprevisto, a estudiar ingeniería a Sevilla con su novia de entonces. Allá, pasó de todo, de la novia, de los estudios, de sí mismo, perdió el tiempo. No tenía apenas dinero, por lo que pasado un tiempo tuvo que volver a casa, cual hijo pródigo. Me dice por todas sus experiencias que si es lo que de verdad quiero, que lo haga. Que, aunque salga mal, nunca me arrepentiré, como él no se arrepiente de haberse equivocado. Él me va a apoyar, me va a animar, pero nunca me va a decir lo que debo hacer. Por dos cosas, sospecho, que se enfrentan: que él no quiere que se repita la historia y que lo pase mal, como buen padre que advierte, y que él quiere que yo sea feliz, haciendo lo que quiero, tomando mis decisiones. Por ello, no quiere meterse en el tema mucho. Y a mí, me parece bien. Creo hacer lo correcto. En fin, el tiempo dirá. (De este tema se habló mucho más, sobre lo que me explayaré más adelante).

Los dos primeros días en Toledo... maravillosos. ¡No me podía quejar!

Quiero decir, que no me podía quejar, ya que nada me faltaba... a parte de lo que me falta siempre.

Tú.

¡¡Un besazo a todos!!


(Tranquilos, continuará)